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MADRID DÍA 15 DE AGQSTODE 1946. NIPMER 0 SUELTO 40 G E N I S ff LA ASUNCIÓN DE EL GRECO STA Asunción de la iglesia de San Vicente, de Toledo, sintetiza mejor que ningún otro cuadro los ideales de El Greco. Ya en los trámites de su encargo se dice- -seguramente por inspiración de El Greco- -que, levantando el retablo cuatro pies, quedará, no enana, que es lo peor que puede tener cualquier genero de forma Afirmación que puede justificar las cenitales inspiraciones del cretense. En esta Asunción, los desrnesuramientos parecen lógicos y el ímpetu suficiente, normal y canalizado en los destinos divinos. La dinámica grequiana coincide en este retablo con todo e) movimiento de los cielos. No hay aquí ese programa de desproporciones que eriza de tensiones otros lienzos le la época final de El Greco. En esta Asunción, por el contrario, el pintor ha podido saciarse de colosalismoí, verter magnitudes empinadas, sabiendo que la Virgen ha de crecer siempre, más cimera que su pincel. Porque es esta Asunción la única que asciende. Todas las demás han sido efigiadas en su gloria y en su gracia plena. Esta, en su movimiento. Este movimiento es ia vocación de Dios. Todos los vientos verticales y frenéticos aupan a esta criatura inmensa, en cuyo seno ha cabido el mismo Dios. Y ella asciende eternamente, siendo esta ruta la forma más colmada de su gloria. De todas las fórmulas representativas marianas, es esta de El Greco la de más audacia teológica. El arte románico la vio como trono de Dios, con rigidez y majestad de tabernáculo, conteniendo frontal, en su seno, a Cristo Niño. El arte gótico la sintió maternal y conmovida, ocupados sus brazos, sus senos y su sonrisa en endulzar esa niñez de carne. El Renacimiento la pintó pura y abstracta, como rítmico arquetipo de feminidad. Y c arte barroco la concibió como síntesis de la belleza del mundo, resumiendo en sus Inmaculadas el mejor brillo de las sed: is de los ocasos y de los enamoramientos. Sólo El Greco la ha visto como proclividad divina, como fatalidad cristológica, como cósmica ascensión vertiginosa hacia el scno de Dios. El Greco hi tenido la inmensa fortuna de poder píntai, al fin d -su carrera, el tema que latía en el fondo de todos sus cuadros anteriores, y para el cual todos ellos son su preparación. Su genio necesitaba encarnar la creación en tránsito, e movimiento como esencia del cosmos, la perfección en forma de impetuosa ascensión inagotable. Y esto es, la Asunción. La Virgen levantada no es un vértigo ritmado y contenido, como el de los astros, sino en una pa ¿ión sin medida, en creciente majestad, como e! pecho de una gran ola. Lo que da a este cuadro su anonadante altivez es la voluntariedad desenfrenada de este vuelo, regido só 1o por el amor. Es la criatura que clina hacia su creador en una triunfal fatalidad de perfección, levantada por la carne y por el espíritu, con su gloria y su destino en este tránsito. mientos. Estos seres himnarios que arrastra la Virgen en su caudalosa ascensión están formados de materia eólica, ccnfcrmable a todas las expresiones y a todos los colores, con una sola condición: la de su dínsmicidad, la de su perpetua migración. José CAMÓN AZNAR IR í 0 IL U sTRADO DE I N FORMA 6I O N G ENER AL rreos, estudiante de escribano, negociante, pintor y dibujante, procurador, hombre de teatro con tedes los subcfkios de! caso, diputado nacional, poeta. Y otra vez periodista. Si alguna vocación no le abandona desde que, a ios siete años, con carbón en polvo y papel do calco, fabrica su primer semanario hasta oua entrega en sus años viejos sus últimas prosas y versos a la Prensa uruguaya, esta vocación es la de periodista. La Prensa cómica y satírica, no menos que los diarios inUE José Alonso Trelles- -el poeta ga- formativos, van dando a conocer la labor llego que bajo el sobrenombre de El multiforme del cantor del Tala. Frecuentemente, Alonso Trelles dirige él mismo las puviejo Pancho había de encarnar meblicaciones y aprovecha las técnicas más prijor que ningún rapsoda nacido allá la poesía criolla del Uruguay- -una personalidad hu- mitivas y variadas- -cyclostüe, prendas de mana de mayor riqueza y disponibilidad crea- mano y aun de parte minos noble del cuerdora que la que su propia obra deja suponer. po, dibujos y caricaturas a la manera del Por encima de los méritos regateados o en- Madmd Cómico- -para lanzar sus periódicos salzados ditirámbicamente de una poesía sa- pueblanos. No nos extrañe que, cuando su cobrosamente rural, sentenciosa, realista hasta laboración empieza a ser apreciada de amiel prosaísmo y genuinamente identificada gos y empresas, para estimularle se apele a con la conciencia y el sentimiento de un pue- procedimientos que podríamos llamar medieb o, brillan o laten en El viejo Pancho o en vales. su alíer ego, Alonso Trelles, virtudes y firme Uno de ellos es el del palimpsesto, palabra zas de un carácter asombroso de hombre, de que parece atada a menesteres y sabidurías artista y de alfarero de su propia arcilla. pa eográficas y que, sin embargo, alude a in Nada más justo, por lo tanto, que el homena- quietudes y escaseces tan de nuestros días. je que la bellísima villa de Ribadco 3 ¡a na- Por ejemplo, el director de la revista El Teción uruguaya, representada por quien os- rruño, para espolear la musa adormecida da tenta, dignamente sus credenciales diplomá- El viejo Pancho, acude a un expediente inticas y literarias entre nosotros, le rinden en genioso. Recorta páginas ilustradas de perióestos días. dicos y revistas y se las envía a Alonso Tref. Si para los criollos la poesía nacional y iles para que el grabado, borrando mentalrústica, pampera y centáurica cM que se ha mente la poesía que les inspirara, inspire a podido llamar con bastante justeza mester ya vez otra al nuevo poeta. Viaje de ida y de gauchería guarda ura 1 capacidad emoti- vuelta de la poesía a la plástica. ¿Conocía va, patria, ya casi arcaica y venerable (la Si ni til la historia ríe los Ecos de las monta vida marcha allí mucho más de prisa y el ñas, de Zorrilla? El itinerario fue entonces siglo xix puede ser una Edad Media) para Tennyson- Gu. vo Doré- Zorrilla. Verdad e 3 nosotros, españole? y más si somos cantábri- que la responsabilidad fue íntegra del poeta castellano al imaginar nuevas historias, en isa cos o galaicos, y hemos contribuido generosamente a la obra fundadora vieja y también que se movía más a sus anchas que tradude ayer mismo, tal vena pintoresca, lacónica, ciendo o adaptando. El viejo Pancho proceda paremial y gauchaca de poesía en talla viva y más honradamente. Por ejemplo: recibe una sangre roja y triste, nos emociona. en lo más página de Caras y Caretas con una poesía de profundo de nuestra vocación desoída de Unamuno, Cántala noche, ilustrada por Hohaventura. ¿Quién de entre nosotros no soñó mann con una desvanecida laguna, árboles y luna llena. Y a vuelta de correo, Trelles enalguna vez con cerderse en la pampa infinita y reencontrar al abuelo de la vieja raza dis- vía a su amigo la propia hoja con la poesía frazado de gaucho, jinete en su pingo ba- tapada y tapiada con un nuevo papel, en el queano, diestro en los ochos de lazo y bo- que escribe algo en armonía con el título y leadoras, gustador lento del aromático chu- la ilustración, algo, no hay que decirlo, genuinamente uruguayo y suyo. Y los nobles rrasco y el compartido mate? De entre los poetas que cantaron cosas de versos de don Miguel: esas y desdenes y traiciones de la chiruza y Canta la noche; arrulla el sueño duice melancolías de puesta de sol en la inmensa lede los rendidos hijos de la vida; janía y poblaron su mundo de gritos de chacanta a noche, y con ÍU canto vierte jás y tero- teros y se dejaron inocular día a un dulce olvido en los llagados pechos. día la amargura dulce de vivir con un enJe transforman en paisaje y sentencia: sueño electro, nunca del todo realizable, es El No se mueve ni un pasto; en la llanura viejo Pancho el más modernp y quizá el más lírico de todos. El no conoció ya a los vie- ni el tero ni el chajá sienten el trote del como jos centauros que atraviesan las páginas so- que overo, que íabe, la luzsu amo, hombres. hay que juir de y de los berbias del Martín Fierro. Tan sólo un ocaso Otras veces es un Ecce homo, de Guido fie siglo y una casi degeneración de la bombacha en los pantalones modernos de bombi- Reni, el que le sugiere una de sus poesías más lla. Pero la mirada de un español, por mucho sentidas. O bien, llega hasta el palimpsesto que se adecué y por muy exactamente que se doble, quiero decir, que no se contenta con diafragme a la luz de aquel mundo, queda rehacer la poesía, sino también el dibujo, siempre siendo una mirada más penetrante, como en la página de Tiento sobáo, donde no buceadora e implrcable. Así, el mérito del encuentra bastante gaucha la figura del viejo poeta ribadense, no en cuanto poeta precia- con el p ¿rro y la rehace antes de componer mente, sino como intérprete del alnia y el al pie la nueva poesía. color de una raza nueva y de una época No. No sonriamos ante estos procedimienvieja. tos ingenuos y confesados. Porque desde el Para ello, nada mejor que emigrar mozo, pizarrín escolar lvista la inscripción del nidespués de haber sido en Galicia y Asturias cho a perpetuidad nes pasamos la vida y periodista y fabricante de estampillas para el amor, y ia literatura, y la poesía no nanovios, estudiante y perito mercantil. Y en ciendo otra cosa que palimpsestos. F EL VIEJO PANCHO La calidad flotante de este tema conviene; maravillosamente para un tratamiento angélico. Asciende la Virgen con la columna de todos los astros ha jo sus pies. Y cruza ya regiones, donde sólo ruedan los espíritus, donde angélicas constelaciones organizan los espacios que cercan a Dios. x quí El Greco está ya en plena atmósfera de desmesura- la otra banda, dependiente, empleado de Co- GERARDO DIEGO