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MADRID DÍA 21 DE JULIO DE 1 9 4 6 NUMERO SUELTO 60 G E N T S persigue subió al correo de Galicia. Todos los demás están eliminados. Muy bien. Pero entonces surgei otra cuestión. ¿Se apeará aquel sospechoso en Torrelodones? ¿SeguiUANTOS pagamos íntegramente los birá hasta Venta de Baños? Y ¿por qué no lletes de nuestros viajes en tren nos hasta Sahagún? En la duda, el policía pedialegramos de que se hayan suprimido rá un billete hasta el final. Sin embargo, hay los pases de favor. Y no es porque- -ya se dos cabezas de línea: una, en Vigo; otra, en ha visto- -al ser más a pag- ar nos toque a La Coruña. Bien, pues... no queda, otro remenos, sino porque la medida nos redime curso que adquirir tin doble billete. de una especie de vejación. Puede decirse- ¡Manden más volantes y más dinero! que el acto más importante en pro de. la nivelación humana no fue ni la abolición de- -ruge el. policía al teléfono. Y motoristas de la Dirección van lleganla esclavitud ni el establecimiento del sufragio universal; fue esta reciente ley que do con papeles distintos: volantes, revolanobliga a todo el mundo a pagar SUs viajes. tes, cheques, pesetas rubia; pesetas mugrienSi, porque era muy triste, al entregar nues- tas y al último, con un termo colmado de tro billete al revisor, darnos, cuenta de que café. Y ya todo arreglado, puede ocurrir que el los d e m á s viajeros- -algunos n podían sospechoso se, deje llevar por el tren o que aguantar la risa- -pensaban: ¿Quién será ese pobre diablo que nos salte a los andenes después de dar un largo abrazo a un señor gordo que es un tío suyo ha tocado de compañero? Y se apoderaban, en un descuido, de- la al que fue a despedir. novela que leíamos, y no nos ofrecían ese ¿Y si el policía no encuentra billete en v cigarrillo que sirve para entablar amistad, y estos días de aglomeración? Porque digo yo j que, al convertirse en viajero vulgar, quedalas muchachas no querían salir a hablar con nosotros al pasillo. Ellos eran los que apa- rá sometido, a todos los percances que nos gaban y encendían la luz, sin Consultarnos, son comunes. Entonces nada puede hacer como no sea comprar un bÜletito de andén, y los que manejaban a su placer las cortinillas. Resultaba tan cruel que hubiésemos acercarse a la ventanilla donde el sospechoso dado mucho dinero por poseer un billete irá plácidamente acodado, y decirle, tirándose de un párpado con el dedo índice: gratuito. -Conste que a usted lo lie calado yo y que Supongo que, a lo menos en los primeros no se me escaparía si hubiese billetes. meses, la novedad de pagar, el cart oncito, Y- el otro, escupiendo aburridamente al y, sobre todo, la de buscarlo y conseguir. lo, divertirá también a los que han perdido andén: -rPues... fastidiarse. sus pases de favor. Pero hay una inclusión, ¡Piii! Y. el tren que arranca. que me parece que debe ser revisada: la de Puede ser que yo no entienda nada de eslos policías. Para que, un policía pueda ahora obtener tas, cosas. pero creo que dan excesivas facili un billete en un tren tiene que pedir a la, dades al malhechor. W. FE RNANDEZ- FLOREZ Dirección de Seguridad un volante; dueño de la Real Academia Española. de este volante, va a la taquilla, se coloca en la cola, y, cuando le llega su vez, entrega el papel y recibe el billete, que la Dirección se encarga de abonar. La ganancia que esto produce escapa a mi percepción, porque A muerte de Pío del Río Hortega, leel dinero de la Dirección de Seguridad es jos de España, al otro lado del mar, del Estado, y el de los ferrocarriles, tamllegó a nosotros en media docena de bién, lo que parece dar a la operación el aire de sacar unos cuartos del bolsillo de! líneas, y pasó inadvertida para la mayor parchaleco y meterlos en el de la americana. te de los españoles. No así para sus amigos, Pero como mi incapacidad para las finanzas los que recordábamos en él no sólo el sabio es vergonzosa, rehuyo comentar este aspec- investigador, sino el hombre bueno, efusivo, to. Lo que me importa es lo que creo que sencillo, que sabia hacer de la amistad un tiene de entorpecedor. resorte casi exclusivo de su vida. Y es hoy cuando al borde mismo de la muerte, le veSupongamos que un agente va en cautelomos con el recuerdo fijo en su país, y lesa persecución de un sospechoso; no de un gando a la Universidad de Valladolid su únisuieto a quien convenga detener en el acto, ca fortuna, un castillo en Castilla, cuando sitio espiar sus acciones para que ellas convuelve a sonar su nombre entre nosotros, y duzcan al logro de los fines de la Justicia. Y no con el eco de su reputación científica, conhe aquí que el sospechoso se dirige a la essagrada en toaos los lugares del mundo, sino tación del Norte y pasa a los andenes. En la con el anuncio de una explosión sentimental, mente del policía estallan entonces- -como legando al centro de sus inquietudes intelecun cubo de cohetes- nv. chas divergentes pretuales una s viejas piedras históricas, las de guntas. Qué tren c rgirá aquel hombre? ¿El de Galicia? ¿El cíe Asturias? ¿El de un castillo de su pueblo, Portillo, fijando así, Irún? ¿El de Santander? ¿El corto de Separa siempre, el ámbito y el recinto de sus govia? El buen funcionario emprende una nostalgias españolas. enloquecida carrera hacia la Dirección. Esta simple noticia, la cual me llega a mi ¿Debe pedir volantes para cada uno de los después de la de su muerte, remueve en mi trenes? ¿Se fiará del azar? Yo no sabría recuerdo días de juventud, en que él venía a cómo resolver este trance, pero en las novemi casa y yo iba a la suya. simplemente para las de detectives que he leído aprendí a hablar y para leer en voz alta. Pues la persocreer en la existencia, de un s- entido de oriennalidad más desconocida de Pío del Río era tación en los policías. El de este caso ya la de artista, la de poseer una sensibilidad ¿be, por ejemplo, que el individuo, a quien extraordinaria para- el arte. Pedemos decir D I, A R I O I L U T R A D O D E I NF O R M AG í O G E N E R Kl s- SHERLOCK- HOLMES Y EL TREN C CASTILLOS EN CASTILLA L de él que fue derecho a los dominios, de la Histeria, por el camino de la estética. Des ¿pues de todo, es posible que no existan otrej caminos para ir seguro a cualquier parte. Su maestro, Cajal, era tjambién un artista. Y por esto, por artista, Pío del Río era propietario del castillo de Portillo. ¿Y qué es un castillo en Castilla, la tierra de los castillos? Medina del Campo, Peñafieí, Montealegre, Fuensaldaña, Portillo, Madrigal de las Altas Torres... y otros más que no son sino piedras al aire, muros desamparados, en equilibrio sobre el tiempo, verdaderos espectros del pasado... Fundamentalmente, un castillo en Castilla es la forma más concreta y tangible de la idealidad; una atalaya para todos los horizontes; una torre para ote 2 r; un barco en la tierra, sujeto, no con ancla, sino con raíces, para que nuestra fantasía, navegue; una catapulta para que nuestro espíritu salga lanzado hacia cualquier parte del mundo, con ansias dj universalidad... Yo he visto, con Pió del Río, d esde este castillo, en qué consiste un Horizonte. Y en la vida; quizá, lo más importante de tedo es tener horizontes, no vivir confinados. Yo me hs perdido muchas veces en las salas de estos castillos y he ascendido por sus oscuras escaleras de caracol, y he atiabado a través 3 las angostas saeteras, y he sentidlo, al fin, so. bre el rostro, etaire fuerte que agita cabellos y corbatas... no má 9 que para alcanzar un horizonte más remoto, y sentir una nostalgia a la inversa, no por! o familiar y lo cotidiano, sino per lo desconocido y aun por lq enemigo. La obra de Castilla se hizo así, presintiendo el mundo desde lo alto de un castillo Por esto, es singularmente patéuco v; r un castellano en país lejano y extraño que, a la hora de mcrir, se acuerde que tiene un castillo en Castilla, y yo, que conocía entrañable- mente a Pío del Rio, penetro en la honda significación de su legado. Que, s menes. un día al año, les alumnos de la Facultad de Historia de Valladolld vayan a este castillo, y él no lo dice, p: ro estoy seguro dé que lo pensó al redactar su testamento, vayan a este castillo a aprender una lección; ¿De Historia? Más bien diría que una lección áz vida Para que aprendan a ver desde lo alto y de lejos, que es la única manera posible ¿t ser humanos y universales. -Pío del Río, en su laboratorio, con sus microscopips y balanzas, llegó donde llegó, porque, desde castillo, u había aprendido a ver de lejos y desde lo alto. Tener alteza de mi. ras, he aqui lo que se aprende desde! o alto de un castillo. Entonces, qué mezquinas resultan la posesión contemporánea, las ideas circunstanciales, las rivalidades interesadas, lo que, aun moviéndose en el tiempo, en cuanto muere, deja de ser histórico; hombres que se críen grandes y poderosos, y, en menos de un siglo, pasan a ser desconocidos; hechos que pensamos que eran trascendentales, y de les que, en el curso de unos años, nadie se acuerda- -Y, así, Pío del Río, al morir, libre de pasión, en la postrera serenidad de su vida, lega a los estudiantes de su Universidad un castillo para que ellos vean desde lo más alto de su torre, bien apoyados en sus alme ñas, lo que él aprendió para llegar donde llegó, que la. ciencia más humana se halla en esta simple lección: mirar a lo lejos, y desde lo alto. FRANCISCO D E CQSSIO v