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PAX ROMANA UNCA sé ha hablado de la paz con- más reiterada insistencia, ni nunca ha sido más escasa y precaria la, paz que ti este tiempo, sacudido como por una geológica convulsión o un aturdimiento colectiva, proveniente de un fracaso moral de- proporciones inusitadas. Tóelos vocean con- clamoreo bíblico: ¡Paz, paz! y tío hay- paz porque la discordia, señorea con tiranía lo entendimientos, y ha introducido j- a, confusión en las ideas y sembrado de sal las almas La paz, que es la tranquilidad del orden, según la bella expresión agüstiniana. se ha ausen tado de la tierra como un ave acosada y herida, porque no encuentra dónde rendir escala de su vuelo ni dónde entregar el mensaje de stí- ramo simbólico. No era, ciertamente, Spengler, un utópico cuando especulaba sobre la decadencia de Occidente, augurando tiempos difíciles y hart, sombríos para esta Europa, fatigada, envejecida par una cultura desplazada de Dios y con su centro de gravedad profundamente desviado. Lo pueblos señoriales blancos- -cíecía en. Años decisivos- -han descendido de su rango anterior. Negocian hoy en lo que ayer mandaban, y mañana tendrán que adular para poder negociar. Han perdido 1 sen- tvniiento de la. evidencia de su poder, y ni siquiera se dan cuenta. En la revolución desde fuera- han cedido la elección del momento a América, y, sobré todo al Asia, cuyas fronteras son el Vístula y los Cárpatos. Sp- engfler. escribía tstas- frases en 1933. puesto el dardo de su mirada y de su intención en esa potencia asiática, mongólica, que es Rusia. Los hechos superan, lo certero de a previsión. Es cierto. La historia humana? en la edad de las culturas superiores, es la. guerra. Y la paz amañada, artificiosa, que se quiere procurar al género humano, no es más que ana prolongación, de la guerra. Aquella verdad elemental- -anadia Huiziñga en, 1935- -de que en el cosmos el hom bre aspira a la armonía y no- a la discordancia ha quedado hoy invertida. Hoy se rinde homenaje a la guerra coma estado normal. He aquí a lo que ha llegado la sabiduría del siglo xx. v La Humanidad camina a tienta. bajo la grain tiniebla producida por el eclipse de Dias iDias ert la vida. Está en discordia con Dios. discordi fió bbélica To y por eso crece l Confusión babélica. Tola dos hablan de lo mismo y nadie se entiende ni sabe lo que quiere. Quien sabe bien a dónde va con sus oscuros designios es Rusia, que aprieta 1 garra codiciosa ante el des- plazamiento del centro de gravedad europeo. Lapaz, buscada por caminos tortuosos, y a bas de concesiones leoninas, es, efectivamente, uría prolongación agradada de la guerra. Hay algo en Dinamarca que huele a, podrido. Los cuervos augúrales presienten en sus entrañas insaciadas? el gozo bárbaro del festín suculento. Mientras desaciertan tan afanosamente los muñidores de. esa pa; z, nonnata y ya cruda ¡mente tarada, se equipa de hombres de buena voluntad, auténticos universalistas, que integran la agrupación de Pax Romana, de adelantados del espíritu, prosiguen. bajo ¡ei signo de Dios, sus jornadas de edificación y de unidad. Éstos hotnibres discip inados y militantes sí saben lo que es la paz y ¡por qué caminos iluminados la paz y la justicia se salen al encuentro y se aprietan en la concordia parai que de ella brote aquel ore den sosegado o aquel sosiego- ordenado e n que consiste- -según San Agustín- -la esen. íia- de la paz. Estos hombres de Pax Romana, movilizados por la. ie v congregados por la caridad, ofrecen un contraste sorprendente con esos otros hombres d la- dispertó con esos tros sofistas de la paz, qug andan empeñados, a fuerza de amalgamas y aleaciones N SANTANDER. -Se está celebrando en esta bahía, con gran brillantez, ta gran regata crucero, de balandros. Reproducimos la salida de las embarcaciones, para una de las pruebas. (FotovSamot. Notas gráficas dé actualidad SANTANDER. -El niño Árturito Pomar ha ganado el campeonato nacional de ajedrez, jugado en el Gran Casino. Helo aquí con el preciado trofeo. (Foto Samot. impuras, en producir para uso de la Humanidad, dolorida una paz ¡cíe laboratorio, que trasciende a ácido fénico y a fermentación le ¡odios. Estos hombres, de Pax Romana, venidos de los cuatro puntos cardinales, hablatn todos los idiomas, pero no como en! a confusión de BaibeT. no como n el Hunter CoSlege, sino como en el día de Pentecostés, cuando los Apóstoles, ebrios de, luz, con verbo flameado, eran entendidos- en todas las lenguas, porque hablaban el lenguaje clairo y trascendido del espíritu. Han venido a España hajo el signo de Cristo. Viven de una misma comunión. Y han recordado la lección perenne de Francisco de Vitoria y la lección de Toledo, de Salamanca y de El Es ria) Salen ahora de España trlks universales y eco el pensamiento más ancho: y asegurado, cabalmente en un momento en que España es el blanco de iras y de interese sombríos que se le quieren cobrar con usura. Ellos han visto y han oído, y serán- mensajeros de nuestra verdad en medio de esa Samaría deí tnundioi y ante lá nueva gentilidad que huye de la luz. Ellos han sido testigos íe esta España, grande o pequeña, como sea, pero infinitamente distinta de la España de exportación, ¡monstruosa y aborrecible, que corre por ahí hecha objeto de codicias y remcor. e- s. Eso es Pax Romana; paz de Cristo. Universalización de la verdad frente a la pax mundi, la paz del diablo; universalización de la mentira. P. FÉLIX GARCÍA s Agustino)