Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID DÍA 12 DE J 1 í L l O D E 19 4 6 N i JMERO SUELTO 4 0 GENT S. W CAMPO Y MAR viciosa, es toda una Armada la maltrecha. Y no creemos que exista en ninguna literatura una pintura de destrozos en el mar, destrozos de naves, tan verídica. tan expresiva. Ya están las naves faltas de gobiernos; el fondo de ellas es una laguna; las anega el agua dulce del turbión y el agua salada del mar. Por las bordas sube, desde lo hondo, el agua que ha penetrado en las bodegas. Los galeotes no oyen el pito, ni los soldados al piloto. Las velas están sin antena y los timones, rotos. ¿Sentía realmente Villaviciosa el mar? No existía en Espajía, podemos decirlo, preocupación por el mar. Antonio Pérez, en el Norte de Príncipes, libro dedicado al d u q u e de Lerma y encaminado a Felipe III, recomienda, como consejo capital, que el M o n a r c a sea dueño, por cualquier camino qua sea del mar. ¿Y es qué se ha seguido este consejo en España? ¿Y es que se ha visto que en España. la agricultura está ligada estrechamente al mar? En 1900, dos años después del desastre colonial, don Pedro de Novo y Colson publica, en francés y en París, un sustancioso estudio sobre nuestra marina. Al llegar al desastre, el autor carga la culpa a la opinión pública, sola culpable: seule coupable. No andaba descaminado mi querido compañero en la Academia y vecino en la oblonga mesa; no había perdido la derrota el excelente marino y excelente literato. Pero ¿quién creaba y fomentaba la opinión pública? ¿Quién pudo modificarla? ¿Quién, encaminarla por ctros derroteros patrióticos, de verdadero y rio falso patriotismo? AZORIN D I A R I O IL U s; T R A D O DE I NF O R MA C I 0 N G E N E R i L evangelizaron el viejo Imperio de los Incas. La fe nueva- del indígena era vieja en Rrsa de Lima para recibirla con la sangre de su abolengo. La advocación de la Virgen a que más se inclinaba su fervor crti la de Atedia, tan madrileña. Su Santo predilecto, Domingo de Guzmán, dechado de la mejor España. Y con m hábito de terciaria dominica se puso en el difícil camino d la santidad. En la casa d sus padres, para, mantenerles, bordaba paños y- cultivaba violetas, en tanto que su espíritu, superior siempre al afán cotidiano, buscaba el diálogo con Dios. Se apartaba d l trato de las gentes, buscando la soledad de su casa, y n casa, la de su jardín, y en su jardín, 1 a de su oapillita nos cuenta el padre Getino con referencia a antiguas y puntuales Vidas de la doncella limeña, sobrenatural e n sus raptos y deliquios, como humana, tiernamente humana, en el quehacer doméstico, en sus habituales coloquios oon pájaros y flores, en su propia belleza física. Pero a lo ya- sabido, en relación cori este poético capullo hispanoamericano del universal filos Samctorum, agregó el padre Getino la inédita v maravillosa documentación hallada en el convento de Lima, donde murió la áanta, llamado de Santa Ros, a de las Madres: documentación que nos impresiona con su nota más patética en los gráficos, que dan expresión, por mano de la Santa misma, a conceptos muy sutiles de la Mística, para hacernos ver las varias heridas del espíritu según las causa el dardo, el clavo, la lanza, el rayo... El, padre Getino redondeó con nuevos perfiles, debidos, a su investigación, el conocimiento de Santa Rosa; al andar por tierras del Perú, no olvidó el solar patrio, y ante la Patrona de América quiso subrayar la superior representación de la Santa, como cifra de la más puta compenetración hispánica. Tenía por director de su conciencia- -dice- -a un teólogo leonés, el padre Lorenzana, y a otro, limeño, el padre Bilba o. El primer Colegio, levantado en honor de Santa Rosa no fue levantaco en Lima, sino en Zaragoza, donde todavía sigue próspero. Los cuadros primitivos de la Santa se reparten entre España y Perú. El rromb e de la Patrona de América es uno de los predilectos entre las mujeres españolas... Y, para transcribir los últimos párrafos, no habríamos necesitado tener dc inte la Santa Rosa, del padre Getino. Nos bastaría con recordar análogos conceptos en la palabra viva de su conversación, siempre rica, ondulante, orientada precisamente hacia América, en nuestras frecuentes pláticas de Salamanca, durante nuestra. guerra, paseando por el claustro de San Esteban, poblado hasta la saturación de resonancias históricas, o. asomándonos a la huerta, en que nos vino al encuentro la spmb. ra de San Vicente Ferrer, como aquí o allá, las de Santa Teresa, el padre Báñez, el padre Vitoria, Colón, el gran duque de Alba... Respirando Historia y mirando siempre hacia lo alto, el padre Getins vivió como el gran fraile a la española que era, de personalidad inconfundible. Sus amigos ya no le oiremos, sii. ó en la voz firme y fantasmal del recuerdo. M. FERNANDEZ ALMAGRO de la I cal Academia de la Historia. de la España moderna y contemporánea; li- E L Instituto de Estudios Políticos ha pu- bücado un nuevo libro de. Melchor Fernández Almagro: Política naval bro claro, sobrio, preciso; con su lectura queda el lector perfectamente enterado del tema. ¿Qué relación podremos establecer entre campo y mar? ¿Qué conexiones existirán entre la preocupación o despreocupación por. -la agricultura y la preocupación o despre- ocupación por la marina? España es un país agrícola. ¿Cómo se ha sentido en España el mar? En 1615, José de Villaviciosa publica su poema La Mosquea. Por los mismos años, Cervantes rectifica el concepto convencional del pastor. Aniinta es un pastor; lo ha creado Torcuato Tasso; ha traducido el poema, con modificaciones, muy mejorado, Juan de Jáuregui; la obra puede considerarse como española. Y. es una de las más bellas obras de muestro siglo xvn. El pastor de Jáuregui, como los demás pastores idílicos, es un pas. tor idealista. Cervantes, en su coloquio de los perros, nos da unos pastores reciamente realistas; Villavicioía fija el concepto verdadero del labrador; realiza con el labrador una operación análoga a la de Ceryantes con los pastores. El labrador dé Villaviciosa es un labrador hambriento, vestido con basto sayal trabaja infatigablemente; cuando la trilla, se llevan la parva los que reclaman sus derechos; esos derechos sen múltiples. Están aquí las tercias, los diezmos; solicita también el señor sus rentas rec lama su igua 3 a el médico, que visita y no sana En fin, la pobre parva es, con todas estas mermas, una parva parva La frase es bonita: la parva parva. No sabemos cuál es el sustantivo y cuál el adjetivo; una cosa u otra pueden ser los dos vocablos. Pero esa frase, la parva parva, es un compendio de la vida del labrador español en el siglo xvu. ¿Y cómo se ve 1 mar en ese siglo? ¿De qué modo se puede tener preterida, desatendida la agricultura, en un país agrícola, y tener preocupación, atención por la marina? ¿Se siente de veras el mar en España? ¿Lo sienten los poetas? Lope de Vega 1, cuando ve por primera vez el mar, habla de charco ló considera cómo poblado de viles al; mejas y estupendas focas No sabemos si en el siglo xyii serían viles las almejas, es decir, desestimadas, como era desestimado el salmón, hoy preciadísimo. En cuanto a las focas, pudo verlas el poeta por las cercanías marítimas de Denia, en los alrededores del cabo de. San Antonio, donde han existido hasta entrado el siglo xix. Asimismo es el mar, para Lope, cerúleo sorbedor sorbedor de naves. ¿Y nada más? ¿Y es esto todo? Villa, viciosa nos da idea exacta del labrador y nos da una visión certera, verdaderamente terrible, de una tormenta en elr mar. En una de las islas Eolias hay una prisión que allí jia edificado Eolo; están en la prisión encerrados todos los vientos. Y un día, Éolo les da suelta: van a combatir una flota; los vientos todos, con furia inenarrable, destrozan esos bajeles. En el conocido libro de José Conrad, es un solo barco el zarándeselo por el espantoso tifón; aquí, en el pocij; de Villa- SANTA ROSA DE LIMA Y EL PADRE GETINO Santa Francisca Javie Cabrini, recientemente canonizada, es la primer Santa de América pensé recordar que la primacía. en el orden histórico, corresponde- a Santa Rosa de Lima: pünttialización que sólo toca, naturalmente, a lo temporal, puesto que no se tratata sino de un simple cómputo de años. Pero he. aqur que la muerte, con su mano descarnada, súbita y decisiva, viente a enlazar el tema con el padre Getino, que, para nuestro dolor, acaba de fallecer, y entre cuyas obras figura ésta: Santa Rosa de Lima, -Patrona de América Hija de ame rkanos, nieta de españoles, con el áureo paisaje al fondo de la Lima virreinal; casi reciente aún la evangelización del Nuevo Mundo, Santa Rosa viene a ser ¿1 más alto mensaje- -todo el celestial resplandor- -con que corresponde Hispanoamérica, en inmediata reacción de amor e inteligencia, a la misión felizmente cumplida allá por España. Habían llevado al Perú la fe católica, con la lengua de Cervantes por instrumento, los españoles mismos de las audaces exploraciones y abigarrada colonización; pero este ejemplo por a práctica del culto trasplantado a Ultramar tenía que ser ilustrado, reforzado, difundido- -y lo fue- -por el. misionero propiamente dicho. Dominicos, Franciscanos, Agustinos, Merced? rios, J e s u í t a c A L leer estos días en algún periódico que