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UNA PLAYA SIN HOMBRES ÍTR grupo rk caballo- ¡ue se acercan al mar para bañarse, -obre U i iu- cabalgan unos jinetes casi desnudo- idquíeren, entre el aire, el sol y la al, una personalidad mitológica. A cierta distancia, caballo 3 caballero torman una sola ma. -a, y bien podría tomarse el grupo por mr pelotón de centauros, ¡alopati por ¡a arena, y quedan parados en firme al borde mismo d i m; ir. Frente a los caballos, galopan la ola. con sus largas crines al viento, y también- e detienen al borde mismo de la playa. Los caballos de carne miran largamente a los caballos de agua. Entre el grupo de caballos oscuros, descuella uno absolutamente blanco. lis el que tne jor juega con las espumas, hasta confundirse, con ellas. Es el más marino de todo- los caballos. Rel ncha, dejando en ti aire ese eco apagado y remoto de las grandes caracoladt mar, y a FUS relinches, florecen las aginen bandada de gaviotas; le contemplan! demás caballos como espantados. En la playa le alcanzan fácilmente, pero tu el mar e- el primer. Terna en él- el, -ol las mismas i; isaeioms: ue en el agua, y cuando sale goteando por las crines, parece un pedazo do mar dentro de un fanal transparente. Se marchan los caballos, v ios persigue la marea. Una ola audaz- alta sobre la grupa del más rezagado: después se pierden entre la sombra de los pinos. El agua va borrando su. ¡indias sobre la arena, y curíase que se han desvanecido como en un- ueño, Y entonces surgen en la playa solitaria los bueyes. Como sujeto- a tina maldición tremenda, -e aprox nian los bueves a la orilla del mar. Conducen pesadas carretas y han de transportar a la ciudad arenas y algas. Mientras los carreteros cargan la arena en lenta- paladas, con el ritmo de los aventadores de trigo eti Castill; lo. -bueyes contemplan largamente el v. iar, v todo el azul se qneda quieto en el fondo de- US ojos. De tiempo en tiempo, alargan lo. -belfo. charolados, en los que tumbía la luz, hacia k s espumas: pero, convencido. de su esclavitud, bajo el yugo, a la arena y el sol, matan en su voluntad y en su- músculos toda nspiració; a reirojarse en las aguas, a sentir, como los caballos, sobre la piel lustro- a. I.i- caricia del mar. Si nos abstraemos: un poco de la contemplación de estos bueyes, nuestro pensam. ento se aleja del mar para po. -ar e en la llanui a. La imagen d? l mar es demasiado uave, demasiado tibia, demasiado voluptuosa, para üsctciarli i a la imagen fuerte, enluta y ascética de los bueyes. Los caballo- sabían confundirse con las aguas y las espumas. los bueyes no pueden sino confundirse con la arena. F. n la distancia, cuando pierde el brillo de los ojos y el tenaz parpadeo, como s; rumiaren las esp gas del sol, parecen montones de arena. Ya el carro cargado ha de ponerse en movimiento, y entonces los bueyes parecen despertar de un sueño muy distante. Un sueño del otro lado del mar. Se hunden en la arena las ruedas macizas; echan lo- i bueyes el cuerpo adelante, alargan el cuello, entierran las pezuñas, dilatan los músculos, enmo los atletas en ese ejercicio en que se detiene la música, y, poco a poco. e alejan, balanceando la íiij en los belfos de charol. Nadie sabría decir si q ¡e Jes abruma es- u carga de arena o su carga de a ul E Ü: MADRID. -K 1 ministro de la Gobernación, P. Blas Pérez González, ha visi fado, en el Musco Navai. na Exposición de marinas del notable pintor canario D. Manuel López K u i Acompañaron a) ministro en este acto varias personalidades, entre éstas, algunos artistas y críticos de arte. (F o t o V. Muro. ACTUALIDAD GRÁFICA ROMA. -Alcfde de (jaspe ri, jefe del partido cristiano- demócrata, a quien ha designado el presidente provisional de la República italiana, De Nicola, para la presidencia del nuevo Gobierno, dirige a su pueblo una alocución por la radio (Foto Orliz. FKANUSCO OK COSSIO MADRID. -Edificio de nueva planta donde ha sido establecida, en la Ciudad Lineal, la Escuela de Capacitación de Trabajadores, y cuya Inauguración fue presidida recientemente por el ministro de Trabajo. José Antonio Girón. (Foto V. Muro.