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JULIO DE 19 46 NUMERO SUELTO 40 C E N T S B ÍB su clima, húmedo y tibio, ofrece favorables condiciones para la vida y la multiplicación de ese odioso bicho, que en Madrid, por ejemplo, sólo existe en los campos de concentra L corresponsal en San Sebastián de ción de algunos cines. Era casi imposible luun I- diario madrileño envía a su pcrióchar allí con éxito contra la p a ga, mientras é dico una de las noticias más imporque ahora ios modernos insecticidas cambian tantes de estos tiempos: la de que se han aca- el aspecto de la cuestión. Alentadores encobado las pulgas en aquella ciudad. mios merece ese alcalde de San Sebastián Ustedes pueden leer o no leer este artícuque se apresuró a crear un servicio municilo, pero me opondré denodadamente a que lo pal de desinsectación que, según las noticias acusen de frivolidad. Creo, por el contrario, que recojo, alcanzaría toda la urbe, sin la que aborda uno de los tenias graves en que excepción de una sola vivienda ni de un solo tiene la obligación de intervenir aquel que local. Tranvías, cafés, teatros, taxis, igleescriba en defensa de los intereses públicos. sias... todo será sometido a una dosificación La pulga es un enemigo de la salud. Si desde ios productos D. D. T. según una fórmula ceñamos a sus comentaristas por la sola raestudiada por el Instituto de Higiene. Y las zón de ocuparse en un animal tan pequeño, playas también. Ejemplar esfuerzo, que conhabría que despreciar también a los sabios viene a la tradición de la pulcritud donosque estudian los microbios perniciosos. Pero tiarra. esto no se le ocurre a nadie. En cambio, Ninguna otra ciudad se le anticipó en tan tomamos la pulga a broma. Casi es posible amplia y saludable medida. Pero conviene afirmar que nos hace gracia y que le recoque el ejemplo cunda. En muchos pueblos de nocemos el derecho a vivir con nosotros, de España, los insectos atormentan la vida del nosotros y sobre nosotros, sin hacerle más hombre, especialmente en el verano. Hay horeproches que el de ser un poco traviesas. teleros que creen que r. o puede existir una En tiempo de nuestros padres, la canción de cama sin sus correspondientes bichos. Hubo la pu ga era exigida a grandes voces en un tiempo en que el Patronato del Turismo ciertos teatritos. Se me dirá que no era la perseguía esta creencia con multas. Hoy, que pu ga- -aunque, probablemente, existia en sólo la incuria puede justificar esa calamiaquellos sucios escenarios- sino el atuendo dad, porque existen baratos y poderosos iny la mímica de la cupletista lo que enardesecticidas, ¿no es la ocasión de renovar los cía a los espectadores, pero replicaré que rigores? esto era así porque la coexistencia de la No se traía de una frivolidad, ni siquiera artista y el insecto no repugnaba, sino que de librarse de ascos y molestias. Se trata, se consideraba natural. Un argumento conmás gravemente, de salvar las vidas- humavincente es el de que no sucedería lo misnas, que pueden peligrar por un contagio, del mo si se anunciase la canción del piojo o la que esos bichos son repugnantes agentes. chinche, porque estos parásitos producen verdadera repulsión. ¿Por qué se ha libraW. FERNANDEZ FLOREZ do de ella la pulga si es tan dañina y pedo la Real Academia Española. ligrosa como los oíros bebedores de sangre y mucho más difícil de exterminar? Quizá porque da tantos saltos, que parece consagrada a la bagatela, porque tiene algo de artista de circo, porque se supone fácil de o recuerdo con exactitud quién lo lia ser traspasada a los amigos... El caso es dicho, pero la frase circula mucho que, generalmente, no merece asco. La frase por ahí en lo triste de su verdad: Tiene malas pulgas es reveladora de que El valor de los hombres se mide por elnúse piensa que puede hf. ber buenas pulgas y mero de enemigos que tiene. Ya habla la de que tachamos de quisquilloso a un sujeto que se pone de mal humor por tener varias Sagrada Escritura de la conjuración de los pulgas. La pulga dispone a su favor de una malvados y de la enorme injusticia de quieespecie de carta de naturaleza. Hay muchas nes parecen tener por misión la práctica de la. iniquidad. Hay varias conjuras de carácprovincias donde cada ciudadano ha de echar así sus cuentas: Tanta sangre para mí; ter social: el silencio, el tópico, el chiste tanta, para algún semejante que necesite inoportuno, el sofisma, la calumnia, la esuna transfusión, y tanta, para las pulgas. pecie falsa que a fuerza de repetida consEl aludido corresponsal, en su meritorio tituye por fin un estado de conciencia, la afán de servir a Donostia. incurre en dos mayoría de las veces peligroso y estúpido. atenuaciones: una, la de afirmar que allí se Los hombres sanos de espíritu, de intelidisponía de muy pocas pulgas, y otra, la de gencia fuerte y bondad de alma suelen ser achacar la leyenda de su abundancia a una víctimas de conjuras que les niegan el agua y el fuego. Pongamos el ejemplo de dos gefrase de Víctor Hugo. nios superiores que murieron en el mismo año de 1848: Balmes en España y ChaCarezco de erudición acerca de la posible teaubriand en Francia. actitud del célebre escritor ante los dípteros El maestro Azor in ha dado noticia en esguipuzcoanos, pero sé que yo obtuve de ellos a mi pesar, abundantes motivos para mis tas mismas columnas de A B C de la conjura contra Balmes. El autor del Criterio crónicas cuando A B C, en el lejano comienzo de mi colaboración, me enviaba a la mag- es todo claridad, equilibrio, mesura, orden, buen sentido, ciencia bien asimilada, panífica capital vasca para narrar las peculiatriotismo, unidad... ridades de su veraneo. Y aseguro que eran Lo han comprendido sus contemporáneos. miríadas las que nos atacaban en campo abierto y cerrado, y que ni aun en las imponentes A raíz de su muerte, en el mismo año de su aglomeraciones humanas de la Semana Granóbito, publica un libro de 8 co pág- nas anade dábamos abasto a tatitos brincadores in- lizando su obra y trazando su biogra t ía el sectos. médico don Benito García de los Sa. ío? Viene en seguida el Balines, de Soler, v ¡1 Sin ímhargo. -n Sebastián ts la ciudad más limpia de Enr. nía; io que sucede es que Francia los respectivos de Rafíin y de D í AR I O I L US i R A D O DE 1- N F O R M A GI O N G E N ER A L Blanchcmam. La conjura del silencio y el desprecio, probada con todo pormenor j r r Azorin, ataca de alli a poco y cu t- 1 transcurso de un siglo al ilustre pensador de l. t unidad, la limpidez y la concordia. Al cromos que Balmes- representa se opone el caos, y a la armonía, la estridencia. Es nieneMcr que el primer centenario de la muerte de Balines, en 1048, se aproveche pira íacar buenos frutos de cuanto dijo cu Es- jaña, y para bien espiritual de la patria, aquél hembre bueno, sencillo, sacerdote ejemplar, sabio profundo, patriota abnegado y escritor de frase galana, suelta y comprensible, que procuró la unión de los españoles y la evitación de nuestras guerras civiles. Tampoco durante el xix ha estado cu Francia de moda el autor del Genio del Cristianismo. No voy a recordar de momento sus grandes obras, una de las cuales queda citada. Para gustar las armonías y el buen manejo de la lengua francesa, hay que leer el Chateaubriand, de Saintc- Kcuve. Sobre todo son de mucha cuenta las comparaciones con Lamartine. El francés literario ha de aprenderse de Bossuct; el francés corriente de las conversaciones, en las comedias de Gresset, y el francés poético, en Chateaubriand, admirable y profundo cu la poesía de su prosa. La disputa de la prosa y el verso ha de tener solución cu Chateaubriand. Hay un pájaro que se llama en español pinzón real y al que denominan lns franceses bouvrcuil y les ingleses, bidljincti. Xo cabe más alia poesía que la descripción de este pájaro y de sus nidos en una pro. -a del inmortal vizconde. Chateaubriand desprecia, el verso. Tiene algunos, sin embargo, y en ellos se iguala con los dos Chénicr, También Lamartine es un prosista de empuje. Hay que gustar a Chateaubriand; hay que deshacer la conjura contra Chateaubriand; hay que es udiar las obras de genial restaurador del catolicismo, particularmente los escritos que algunos reputarán menores, porque son apenas conocidos: los Estudios históricos, la Vida de Ranee, el prólogo que precede a su traducción del Paraíso perdido, de Milton, tantas otras... Las conjuras contra la claridad, el prcado contra la luz, la enemiga a los hombres sanos de alma y de intención, que van por el mundo gritando la verdad, toman a veces por víctima pueblos enteros. Es el raro presente de España. No importa. Recordemos las palabras de Jesuscristo en la Montaña: Bienaventurados los que han hambre y sed de justicia porque ellos serán hartos y vaya como final el soneto clásico ele Bartolomé Leonardo de Argcusola (1562- 1631) Dime, Padre común, pues eres justo, ¿por qué ha de permitir tu providencia que, arrastrando prisiones la inocencin, suba la fraude a tribunal augusto? ¿Quién da fuerzas al brazo que, robusto. hace a tus leyes firme resistencia, y que el celo que más le reverencia Rima a los pies del vencedor injusto? Vemos que vibran victoriosas palmas manos inicuas, a virtud gimiendo del triunfo en el injusto regocijo. Esto decía yo, cuando riendo, celestial ninfa apareció y me dijo: ¡Cic o! ¿ES la tierra c! centro de las almas? LITIS ARAUTO- COSTA A CHUPAR A OTRA PARTE CONJURAS