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A B O MIÉRCOLES 22 D E MATO B E 1946. EDICIÓN DB LA MAÑANA. PAG. 9. corrido. Cuando la comitiva del Caudillo atravesó la zona fabril de la dársena, millares de pncductor. es que allí viven k aclamaron frenéticamente. La entrada en la ciudad se verificó a las seis en punto de la tarde. Á dicha tora las sirenas de todas las fábricas y de los buques, las campanas de las iglesias y descargas de dinamita dieron a conocer a- Gijón que el Caudillo er traba en la zon a urbanizada. En el comienzo de la calle de Alvarez Garaya, donde había sido colocado un arco triunfal, se encontraban c! alcalde y toda la Corporación municipal, así como ¿comandante militar de la plaza. El Caudillo llegó en coche cerrado, acompañado de su señora. Le seguían los mnistros de Obras Públicas y Trabajo, capitán general de la Región, subsecretario de Industria y todas las autoridades provinciales. El alcalde se levantó y le dio la bienvenida, en nombre de 3 a ciudad, mientras fuerzas de la guarnición ¡cubrían toda la carrera. En el memento en que tel coche del Caudillo se detuvo es el arco de triunfo, la muchedumbre prorrumpió eti vítores clamorosos, y a partir de este momento, la permanencia de Franco en Gijón ha sido un inmenso vítor, que resonaba en todas las calles con un clamor enorme. LAS ACLAMACIONES ACALLAN LOS SONIDOS DEL HIMNO 1 Organizada la comitiva en- esta forma, siguió la calle de Alvanee Garaya, plaza de José Antonio, Corrida, San Antonio y San Bernardo. En los edificios figuraban colgaduras, tapices, gallardetes y otros elementos de ornamentación. La entrada en la plaza del Ayun- ¡taimente, en cuyos soportales se habían situado todas las autoridades y representaciones, ¡fue algo, verdaderamente apoteósico. Miles de ¡personas allí estacionadas y enracimadas en balcones y tejados, comenzaron a agitar los pañuelos y a dar gritos de ¡Franco, Franco, Franco! ¡Franco, sí! ¡Comunismo, no! A tal extremo llegaron que no podían escucharse los acordes del Himno Nacional que interpretaba la banda del regimiento de Simancas mientras el Caudillo revistaba la compañía de dicho regimiento. Terminada la revista, el Generalísimo y su esposa, acompañados del alcalde, Sr. Martín de la Torre, pasaron al interior del Ayuntamiento. A doña Carmen Polo le fue ofrecido un magnífico ramo de flores. Durante cuatro o cinco minutos descansaron en uno de los despachos de las Casas Consistoriales, pero era tal el clamor del pueblo qti ¡e Franco hubo de salir segniidaimeñte al balcón central, reproduciéndose otra apoteósica e inenarrable demostración de entusiasmo. S; a retiró unos momentos y otra vez tuvo que salir requerido por la muchedumbre. IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA DEL TRABAJO AL SEÑOR FELGUEROSO En el salón de recepciones de las Casas Consistoriales se. procedió a la ceremonia de imposición de la medalla de Oro del Trabajo a ID. Secunidino Felgueroso González, por sus trabajos y desvelos constantes en favor de la, minería asturiana, que dieron por resultado el descubrimiento de la cuenca carbonera de ILa Camocha, ya en explotación, y que dentro de poco tiempo habrá de convertirse en la pri ¡mera de Asturias, superior incluso a las de las tuerteas mineras del valle de Langreo y zona Central. En el estrado presidencia se situaron tí Caudillo y su esposa, los ministros de Obras Públicas y Trabajo, el general Franco SalgaIdo, el jefe de la Casa Civil, capitán general, ¡gobernadores civil y militar y otras autoridades. En las inmediaciones se encontraba don Secúndalo Felgueroso González, -único superviviente de la familia. Abrió el acto el secreíario del Ayuntamiento, que dio lectura al acuerdo de la Corporación de ofrecer a los ¡hermanos Felguercso la medalla de Oro del Trabajo, por suscripción popular. Esta se fcizo con cuotas mínimas de. 6, i o pesetas y máxima de cinco pesetas. También dio cuenta del propósito expresado por el Sr. Felgueroso de contribuir con una cantidad igual a la que se recaudara en la suscripción con destino a f i n e s benéfico sociales. Seguidamente hizo uso de, la palabra el alcalde de Gijón, quie pronunció un discurso de salutación al Caudillo y de exposición de los méritos personales del Sr. Felg- ueroso. cracia. El ejemplo es adecuado: tres ha ¿r laboriosos se lanzan modestamente a IB pnlss. estudian, luchan, (y? bajan y triunfan a. p e s de que una vez más se repite 1 que tan ír r cuentemente sucede en la vida española. í. que se esfuerzan en la cucaña y los que E; Ivr. cuelgan de los pies, pero que a pesar ñe. tcí. o llegan a la cima. (Grandes aplausos interrumpen a Su Excelencia. Esto ha sucedido en todos los sectores Í- la nación. Nuestra Historia está llena de homares beneméritos, de modestas cunas que ocupan i- cumbres de la ciencia, de la milicia, del trabajo o del Estado. Casi todas las obras fie España tienen un hombre. Asturias tuvo las de Chould, Duro, Tarti r, los hermanos Felgtieioso y tantos otros. No hay empresa sin capitán y el mundo aspira en su locura a que las empresas no tengan capitanes. Toda obra, ordenada necesita que uno mande o dirija, y qae otros obedezcan, de los laboratorios donde se estudie e investigue, de los hombres que se alinien, del orden en las filas y en- la formación. Y cuando éste se suprime o se desprecia, perece el orden, el método, el sistema y nace la anarquía y todo se derrumba. Por eso, a ese traje democrático que se nos ofrece, nosotros preferimos el nuestro, porque ese no nos va. (Muy bien, muy bien; aplausos. Discurso del Caudillo A continuación, el Generalísimo, que al entrar en el salón de recepciones había sido clamorosamente acogido, pronunció el siguiente disconso. Señor alcalde, señoras y señores: Es para mí una verdadera satisfacción estar hoy entre vosotros y recibir el calor de vuestros corazones en estas expresiones tan espontáneas y halagüeñas para quien las horas del día son pocas para el servicio de la nación y de los españoles. En este acto de la imposición de medallas a dos asturianos beneméritos, se acusa toda la realidad de la vida española. Nos niegan por el mundo el que España sea una verdadera democracia los que creen yie la democracia ha de interpretarse según los dictados y los VISION DE ASTURIAS EN 1917 patrones extranjeros. Y este acto es la demosYo he venido a Asturias en 1917. tración más clara de que España es una demo- taba en plena fiebre de producción, Gijóm escorría el dinero por Asturias, las industrias progresaban, todo era alegría y bienestar; pero acabó la guerra europea e inmediatamente llegó la crisis, y ante un Estado que se inhibe y uses políticos que se pelean, todo se desmoronó; y vuelvo a visitar Gijón, y me encuentro coa que el fruto y esfuerzo de tantos hombres había desaparecido, los humos apagados, las chimeneas de las fábricas sin hjimo, y aun hay quien diga que aquello era lo que debía de existir. No, yo niego todo eso. (Muy bien, muy bien. Un Estado tiene más misión que pone? impuestos y recaudar contribuciones; un Estado tiene que proteger, estimular e impulsar la riqueza. Un Estado no puede ser indiferente a los males ni a las desgracias de los hombres, ni puede tolerar que paren ios obreros, se arruinen los empresarios; se Cierren las fábricas y que no tengamos barcos. Ha de estimular a las industrias; si no tiene la iniciativa particular pondrá en juego la oficial. Si no bastase el esfuerzo privado, aquí se volcará el Estado. Si hace falta orden, orden se impondrá. Pero no se puede permanecer indiferente a que la riqueza no se conserve y multiplique. España reclama el esfuerzo de todos. Necesitemos hacer un gran esfuerzo. Yo tengo fe en los Cutis limpio hombres españoles y siempre he creído en ellos; En medio de todos sus errores, en medio d es cutis spnp; tocias aquellas luchas y batallas internas, h e visto algo más que la mera lucha, he apreciada cutís sonó es la vitalidad de una raza, lo mismo en la conducta de los hombres que iban a América porcutis helio que no resistían la mediocridad española, que ¡cuando en las mismas luchas a que nos contAOS, producto sometido a riguducía el sistema liberal sé enfrentaban aqueroso control científico, limpia prollos muchachos de gabardina, que ¡levaban la fundamente el cutis de toda impupistola en el bolsillo en un gesto viril, aunque reza que, en muchos casos, da equivocado, de no conformidad. Yo recibí en jugar a la formación de espinillas la Legión lo que entonces llamaban la escoria y granitos, cubriénde Cataluña, en el momento más álgido del dole de un perfume pistolerismo y de las luchas sociales, en que se refugiaban en la Legión, y yo puedo aseguelegante y suave. rar que la madera era excelente y que fueron la flor de España por su energía, valor y constancia. El español es demasiado valeroso para conformarse con Ja mediocridad. ¡Desgraciada de España si no existiera esta muestra de virilidad y de rebeldía! Por aso nuestro. Movimien- to fue una necesidad. Habíamos de salir de la mediocridad. No hay redención sin sanare, y bendita mil veces la sangre que nos ha traído nuestra redención (Grandes aplausos. LflOS LINCA HOY, MIÉRCOLES, GRAN TE DE MODA ÉXITO INSUPERABLE TOMAS RÍOS y su Orquesta Casabianca Boys con José Moro aniñadas por Elsie Bayron y Beatriz de Léñelos ESPAÑA ES DE TODOS Para nosotros, la Patria no es una entelequia ni una cosa hueca, ni un patrimonio del que tenga que disfrutar un solo sector. Para nosotros, España es de todos, del rico como del pobre, pues llegada la hora todos se han de sacrificar igualmente por ella. Para nosotros, la Patria no son sólo ni las tierras, ni los montes, ni los valles, ni las fábricas, ni las riquezas sobre ellos existentes. Para nosotros, el centro y fin de la Patria son los hombres, los que en ella viven en hermandad social. Y si nosotros por esa tierra en que nacimos, simbolizada por la Patria hemos de dar las vidas, las fortunas y todo, también las tenemos