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A B C V I E R N E S 3 DE MAYO DE 1946. EDÍCION DÉLA MASAN A. PAG. 17. INFORMACIONES Y NOTICIAS TEATRALES YCI NEMATOGRAFICAS La conjuración de Fiesco de Schillér, en magnífica adaptación de Marquina, se estrena con gran éxito en. el Español Anoche se estrenó en el Español el drama) so Horno, José Cuenca y restantes actores, romántico de Juan. Cristóbal Federico Schil- cuya lista completa rio citamos por u mucha ler La conjuración de Fiesco tn. magistral! extensión, pero también se hicieron acreedoversión española del ilustre poeta Eduardo res a sincera alabanza. Marquina: Obtuvo, un éxito rotundo, encendido y unánime. Los aplausos, interrumpieron SchUler escribió varias veces 3 a representación y sonaron in- Fiésco zu Gemía en Die Verschworunír des plena juventud. Por su sistentes al final de cada jornada. Reclamado técnica escénica de unidades rotas, es notoria por las ovaciones del público, Marquina, que en ella la influencia de nuestros clásicos, muy hubo de salir a saludar repetidamente, pronun- en especial la de Lope de Vega, y también la ció al- final unas palabras agradeciendo la co- influencia de Shakespeare en lo que ata ñe al laboración de cuantos intervinieron en este ímpetu e ínfula de los discursos. (El eco de acontecimiento escénico y trasladando la glp- los monólogos de Hamlet resuena elaramente, por ejemplo, en el parlamento de Fiesco ria del éxito al genio de de la escena segunda del acto tercero de la Schillér, c u y a pasión obra original. En 1782- -tenía Schillér veinti -dijo- -triunfa sobre el trés años- -la obra estaba casi terminada. Schidolor y la grandeza de llér vacilaba en la adopción del desenlace, pero su patria en lugar de convertir al protagonista en un arquetipo, decidió que continuara fiel a la líCayetano Luca de Tenea dé su carácter, buscando el contraste con ma, el director del Teala entereza de Verrina. El famoso director Daltro Español y realizador berg rechazó la obra, que se publicó en 1783 y por la que recibió Schiiler once luises de oro. de esta obra. revalidó su en 1784 fia Conjuración se estrenaba con gran categoría y su mérito éxito en el teatro de Manheim. Par consejo con logros, hallazgos y de Rousseau, el autor cambia la primitiva deresoluciones de la mayor nominación de tragedia republicana sustidificultad. Con los decotuyéndola por la de cuadro de la ambición rados sensacionales d e l triunfante y derribada muy del. gusto de la época. También es una concesión a ese gusto gran Sigfredo Buttnann, rf mcenta Jo. -ejecutados por Canet y s é R i v e r o y E d u a r la invención del traidor Muley Hassan, i er- sonaje falso e imaginario- -según confiesa SchiManuel López; los. figudo Marquina Ilcr en el prólogo de la primera edición riñes, bellísimos, de José Caballero; la impecable música de fondo de Es prólogo sirve de clave y de paula para Manuel Parada y la coreografía de Udaeta, la exacta comprensión de Fiesco Revela las el joven director, consiguió aciertos insupera- fuentes de inspiración- Historias dé Genova bles. Así la disposición- de columnas y colum- Memorias del Cardenal De Rez Historia Af. natas, el juego- del grádenosla utilización de Carlos V de Robertson... y explica cómo en la chácena, la puerta levadiza, la colección nombre de la libertad del arte- -expresión sude candelabros y el movimiento de antorchas; prema del Romanticismo- -ha reinventado sobre Ib histórico, transformando la esposa de la combinación de colores y figuras con aire Giánneíino Doria en. hermana, e introduciendo de pantomima, de la fiesta, carnavalesca de! una variante en la muerte de Fiescq, que, en primer acto; eji empleo de cortinajes y gasas; la realidad, perece ahogado por accidente, y no ía- sobria y justa impresión de grandeza del a manos de Verrina. El héroe político suele interior del palacio del Dux mitrado de púr- ser frío y antiteatral- -dice Schillér- -t hay que pura; la cortina recogida graciosamente en adornarle en la ficción con pasiones humanas. la embocadura para, encuadrar los telones cor- Pero Piesco- -añade- a diferencia de otros tos del segundo cuadro; él- -detalle- expresivo protagonistas de mis obras, no es esclavo de de unas armaduras o de unas esculturas de sus instintos, sino víctima de las intrigas j de los artificios. suprema, ambientadón, -los crudos valores de Schillér, kantiano, rousseauniano, filósofo ideamármoles y maderas, la presentación de los lista, encontró su mejor contrapesa en la amiscañones en k vieja fortaleza- -que fue reci- tad, el consejo y la influencia de Goethe. El bida con una gran dación- -y el fondo, de trato de Goethe fue para Schillér como el esclara luz italiana con perspectiva marítima labón que hizo brotar la chispa sagrada, esconque crea d clima preciso que l a obra requiere. dida hasta entonces en obras poderosas pero Otro tan- to podemos decir del movimiento de apariencia informe dice D. Marcelino Menéndez Pero La Conjuración de de la figurarían, en las escenas de las batallas Fiesco y Pelayo- de juventud, es apasionada como obra y del emplazamiento de todos y cada uno y ardorosa, desigual en su técnica, excesivade los personajes. Los aciertos escenográficos mente retórica a veces. Y, sin embargo, alumy espectaculares de Cayetano Luca de Tona brada con la llama genial de 1 a poesía, con fueron continuos en el curso- de la represen- intuiciones geniales también en la definición de los caracteres y en el planteamiento y grantación. -Manuel Dicenta, tan gran actor como reci- deza 6 e las situaciones dramáticas. tador, encarnó la figura del protagonista de Eduardo Marquina ha logrado en esta versión un modo inteligente, seguro, eficacísimo. Fuá castellana quev nos ofrece el Español un auténen la dicción del verso, n el gesto, eti el tico prodigio: corregir y mejorar a Schillér. ademán, en el ímpetu, y en la expresión gentil La técnica- informe de que nos habla Menéno en el grito dramático, el más fiel continua- dez y Pelayo se ha transformado en ésta adaptación en algo armónico, coherente dor y heredero de la Verdadera tradición decla- rente. Conservando íntegramente los y traspaepisodios matoria española, la del verso heroico. Aurora esenciales, respetando ideas y palabras, con Bautista conmovió a los espectadores con su la más fervorosa inclinación, Marquina ha suexquisita interpretación llena d; ternura, dul- primido cuadros y escenas accesorios- -los que zura y pasión, viviendo una ideal Leonor. José no añadían nada, ni al desarrollo de la- trama, Rivero entendió de manera perfecta el tipo ni a la definició: i psicológica de los personade Verrina. con tanta energía como entereza jes- -y ha variado el final, que cobra, induda y exactitud. Y Pilar Sola, Maribel Ramos, blemente, mayor grandeza trágica cuando sus brazos, Asunción Sancho y Carmen Bernardos dije- Fiesco, con Leonor muerta. enderrumbados pide para ella el tributo postumo, por ron sus papeles sin una vacilación o un error. la: Fatalidad sus sueños de poder y de ambiKáyser encarnó dignísimaí ente la figura de ción. Andrea Doria, y Carlos M. de Tejadatriunfó Én cuanto al verso, ¿qué podemos decir que plenamente en el difícil Gianettino, así- como no sea ya sabido por todos? En el endecasílabo -gq sus cometidos Adriano Domínguez, Alfon- libre, -iso y flexible, en la riqueza y iim pieza de las rimas, en el octosílabo romane fací o, en la décima de musical entonación román- tica, en el exaltado parlamento y en el florida madrigal, Eduardo Marquina, con la gozosa y gloriosa madurez de su talento y de eu inspiración, prendió el interés máximo en los espectadores, deleitó sus oídos con la melodía ex quisita de los verses y de tas robustas imágenes, luminosas y diáfanas; mantuvo la altura de los vocablos sin un sólo descenso ni desigualdad; y en las fases más emotivas de 1 obra llegó certero al alma del páblico para conmover y sacudir su ánimo con el escalofrío de la auténtica tragedia. Gran jornada de arte escénico, por todes los conceptos: por ser la primera vez que este gran drama romántico europeo se representa en España, por el hálito y el calor de los verses de Marquina, y por la magnificencia de la realización e interpretación, ante las que serían nimios y mínimos los posibles reparos. -Alfredo MARQUERIE. Autocrítica Hombre en fres espejos, d Natividad Za. ro, comedia draimá. tica en tres actos. Se estrena, esta noche, en el teatro de Xara. Su autora nos dice: Muchas veces en el Prado, ante Las Meninas sentí el mágico encantó de ese espejito en que. el cuadro se refleja para ganar conciencia pensativa y, a un tiempo, intimidad y perspectiva. No es contemplación de Narciso, es lo contrario. Parece como sd dijese: ¿Crees conocerme? Pues mira al fondo. Ahí te. brindo otra imagen, sesgada. Es que ett realidad, incluso cuando queremos darnos d cara, en último término sólo nos damos en. escorzo. Un epigrama inglés enseña que el Pedro a quien habla Juan es el Pedro de Juan, y el Juan a quien responde Pedro es el Juan da Pedro. Confieso mis musas. Esas tardes del Prado y, ese gracioso trabalenguas me sugirieron la comedia que hoy aventuro al público, con la ilusión de que le interese mirarse de soslayo en los tres espejos por. ios que pasa, empañándolos de inquietud, la somtoía, de humo y fuego, de un ausente, o de que, al menos, quiera seguir su temblor fugitivo. Con la ilusión y él miedo de que los hombres se nieguen a reconocer esa sombra como suya, y las mujeres a contemplarse en esos espejos, porque uno está re lo, arañado por la vida; otro demasiado atento a sus oros y sus brillos, y el tercero, puro y limpio, conmovido de lágrimas y melancolía. ¿Una imagen romántica? Creo no haber ro- i mantizado a la mujer, pero desde luego no romantizo nada al hombre. En lo que discrepp de casi toda la actual literatura féme, nina. Si achaque de escritoras ha sido siempre ía visión simplista de la mujer, o angela o diablo, el de las escritoras suele ser describir con peor. estilo al hombre como demonio perverso, más doctor Petiot que Fausto, o querubín. galán con bigotillo. Y esto es lo que el viento debe llevarse en una y otra orilla. Mi protagonista es complicado. Tiene un barrio rico, un barrio burgués y un barrio bajo en el alma. Y quizá todo hombre tenga ba- rrios así. En este viaje al fin de la noche por los rincones recónditos y entrañables del humano, quisiera llevaros por pinas callejas y altibajos de emoción. Sé que me arriesgo dos veces Ja crisma, como autora y como actriz. Pero es el día calderoniano de la cruz. Hago la señal y confío. Mi drama acaba de amanecer, la hora del ensueño es la de la verdad. Y saliendo al encuentro de la gracia, que es esperar cuando ya no hay esperanza, y recibir lo que no se merece. Yo la piio con á fervor que la justicia. Es más simpática. Me amparo en la le con que me han asistido Tomás Borras, acogiendo mi comedia en un teatro de tan hermosa tradición, y Vajela poniendo su prestigio europeo en Ja realización de lo que he imaginado. No sin pena, despojé e, l diálogo de todo ornamento. Quizá que la palabra sirviese a la acción, rendida y apasionadamente. Tal vez por e ¿to el drama resulte descarnado en los huesos. Pero le. dan palpitante encarnadura Ana Mariscal, en la plenitud de sus dotes, toda sentimiento honco y tierno, con matices levísimos, impalpables; Paquita Vives, recrecida con autencidad y emoción; Garlos Muñoz, sufriendo: a a l t a tensión su drama en carne viva; Tony Leblanc. i.