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La nueva Exposición de máquinas de coser y bordar de la popular marca Sigma inaugurada en Hortalcza, 25. HABLANDO CON EL SR. FERNANDEZ El Sr. Fernández asiente a los encendidos elogios del Sr. Carrera, y es ahora quien toma la palabra: -Mi colega, el Sr. Carrera, tiene razón. Llevo también muchos años en este asunto de las máquinas de coser, y por nuestros talleres han desfilado máquinas de todos los orígenes y construcciones. El cliente- -prosigue- -ha sido, ante todo, para mí, el interés más respetable de mi negocio. Servirle, dejarle satisfecho y atenderle en sus más pequeñas cosas es mi afán. Pues bien: mis mayores satisfacciones- -añade- -se producen cuando en mis visitas a Fábrica observo que el lema de SIGMA es ése precisamente: Un afán de superación constante en beneficio del cliente. Madrid, que absorbe una cifra muy respetable de la total producción de SIGMA, es el mejor testimonio de que lo han logrado plenamente, y de ahí el prestigio creciente de la popularísima máquina de coser y bordar. ¿Fabrican ustedes muchos tipos? -Doce tipos, que varían, eegún las necesidades, entre la máquina sencilla, de batalla, QUE ES ABSOLUTAMENTE IGUAL a las modelos de semilujo y lujo. Aquí se ha logrado, en la presentación de la máquina, verdaderos aciertos en materia de mueblaje y otras adaptaciones. ¿Y exportan ustedes? -Esto es cosa dé Fábrica; pero confidencialmente puedo decir a usted que, en una suntuosa mansión del gran Londres, dos SIGMAS, dos máquinas españolas de coser y bordar, son manejadas por muy aristocráticas manos. Fue un éxito de nuestra marca en la Exposición de Barcelona de 1945. Y creo- -termina- -que he dicho algo... El Sr. Fernández, optimista y cordialísimo, se esfuma entre la nube de invitados... COLOFÓN Poco nos queda de decir a nosotros. Cuando una marca en materia tan ingrata y difícil como es la técnica de la máquina de coser llega a la nombradía que SIGMA, la popularísima SIGMA, ha adquirido en tan brevísimo plazo, el comentario elogiástico, el ditirambo, la frase hecha sobran... Pero sí hemos de terminar estas líneas, y esto es d justicia, dedicando- un sentido recuerdo a ese pequeño rincón de nuestra España, Elgóibar, un pueblecito de 4.000 habitantes escasamente, cerca del Cantábrico, donde en una gran colmena, cerca de 500 operarios y técnicos dan a diario pruebas de su extrema laboriosidad y ciencia, al amparo de una industria que es honra y prez del solar hispano... Juan DE LA VILLA IE 1 lunch -fue servido espléndidamente por Sicilia Molinero. Madrid cuenta con un establecimiento más destinado a la venta de máquinas de coser. Esto parece nada y... es mucho. Sin ruidos ni alharacas, sin ostentaciones ni lau- relés, en una labor silenciosa, con la modestia y sencillez que son características en los hombres de aquella región, técnicos y obreros norteños, en perfecta amalgama y lograda conjunción de esfuerzos, han conseguido en escasos años plasmar una magnífica realidad técnica, motivo de admiración y orgullo para España: las máquinas de coser y bordar SIGMA. Una labor ardua, inteligente y, sobre todo, tenaz, ha popularizado el nombre de SIGMA en el mercado nacional, y su prestigio hoy traspone ya las fronteras... Con este bagaje se presentó a nosotros ayer tarde la Representación de Madrid. Nuestros buenos amigos y reputados especialistas señores Fernández y Carrera, que giran al frente de la Concesión Oficial de SIGMA en la provincia de Madrid, nos ofrecieron un aspecto más de su constante inquietud: la apertura de la Exposición SIGMA, sita en la calle de Hortaleza, 25. Un local coquetón, maravillosamente dispuesto por la juventud y gusto del Sr. Fernández, donde la diversidad de tipos de SIGMAS, desde el simpático y familiar modelo 100- 4 hasta el lujoso 100- 7 curvado, maravilla de la Exposición de Barcelona de 1945, se disputaban el elogio de una concurrencia en ia que sí podemos decir, con frase apropiada, estaba el todo Madrid Modelos para todos los gustos, todos los hogares, todas las fortunas, asaetados por tiernas féminas o admirados por sesudos varones. SIGMA- -nos decía el director comercial de la Casa- -realiza esto a costa de constantes y penosos esfuerzos, con el afán de independizar a España de aspecto tan vital para ella como es la máquina de coser. Y sobre este tema dominaba el comentarlo de la gentilísima reunión. Todos coincidían en que se debe apoyar esa ingente labor, en que la iniciativa privada española se eleva a excepcional altura, ya que aquella acabada presentación de sus máquinas, aquella perfeetísima mecanización, sus muebles modernos, prácticos y novedosos, nada tienen que envidiar a la más brillante de las fabricaciones extranjeras. ALLO! ALLO! SEÑOR CARRERA... El Sr. Carrera, afectuoso, con esa simpatía derrochona de su acendrado madrileñismo, acude cordial a nuestra invitación. -Cuando nos hicimos cargo de esta concesión, de la que lógicamente nos enorgullecemos tanto el Sr. Fernández como yo, las máquinas de coser SIGMA iniciaban sus primeros pasos en la capital de España. Eran ya una promesa. Escasamente han transcurrido tres años de aquella presentación, y ahí la tiene usted convertida en una magnífica realidad, con un prestigio impuesto por su excepcional calidad y sobre todo por un asombroso resultado, que prueba que nada tenemos que aprender de las más renombradas marcas extranjeras, i i Como que damos DIEZ años de garantía... ¿Cree usted, Sr. Carrera- -inquirimos- que España puede competir con esa producción del exterior... Sonríe, protector, y, dándonos una ligera palmadita en el hombro, nos confía: -Llevo más de treinta años en el negocio. Mi trabajo y mi experiencia me han forjado una reputación que no sé si merezco, pero de la que me siento orgulloso. Pues bien: A fuer de especialista, a fe de haber dado mi esfuerzo en miles de máquinas y docenas de marcas que han pasado por mis manos, creo tener derecho a una opinión, y que ésta pesa algo... -Diga, diga... -SIGMA- -y un fulgor brillante acude a sus ojos al orgullo de la afirmación- nuestra máquina de coser y bordar, es un alarde precoz de la industria española, difícil de mejorar... i Un aspecto del salón de la nueva Exposición Sigma Hortaleza, 35, (Fotos V. Muro.