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TURQUÍA. REVOLUCIÓN DESDE ARRIBA i da su fe, a pesar de haberlo solo visto en las ventanillas de los Bancos helvésituaciones geográficas, marcadas ticos, es vendido en Turquía como puesemejanzas. Son dos puntos exden serlo los cacahuetes y los pistachos. tremos de esta Europa achacosa, de la que emigran hasta las organizaciones inEn una tiendecilla instalada en un porternacionales que los hombres de buena tal, en la que el mercader no concede a voluntad, aun escéptieos sobre su eficasu mercancía mayor importancia. Los cia, han ido creando. A caballo sobre dos periódicos publican a diario las cotizacontinentes, cerrando el paso a otros ma- ciones del mercado negro de las divisas res, gracias a cuya savia nuestro Medi- extranjeras. Los cafés, frecuentados sólo terráneo remedia su evaporación y sigue por hombres, tienen aspecto de salas de viviendo. Viejos pueblos cargados de historia, ufanos de su pasado y sin miras ambiciosas, animados por un ideal que no ofende a nadie: prosperar dentro de sus fronteras, gober narse por si y vivir en paz con el resto del mundo. Ambos, de rica periferia y dilatada y pobre meseta central: granero y páramo. ¡Soldados sobrios, cu tidos. Población en su mayoría agrícola. En Turquía el 8o por ioo. Reacciones, sin; embargo, distintas. En Turquía todo se hace con la colaboración del tiempo, s i n precipitaciones, n la nueva Turqnia con cachaza. Yavas despaes ya cosa corriente y cio, es un lema nacional. Nanatural que las mujedie protesta porque un esres acudan a cafés y pectáculo comiencecon marrestaurantes. cado retraso, ni se irrita porque una película se proyecte desplazada n tai pantalla. cías en el goce de los Nuestras reglamentadas coderechos ciudadalas, en que defendemos nuesnos; p e r o no se tros puestos con el mismo concibe la posibilicelo jue si ventilásemos una dad de un ministro cuestión de honor, hace poco de creencias ortodoque fueron introducidas coxas, ni hasta hace mo sistema en Ankara y en poco los no mahoístanbul. -La n o v e d a d ha metanos tenían caarraigado aquí rápidamente, bida en el ejército p o r q u e la población hace combatiente. El retiempo que practicaba la prop r e s e n t a n t e de la vechosa virtud de la espera. Santa Sede no es reEl turco no gusta del bulliconocido oficialmencio ni de la discusión acalote, aunque el Gobierrada. Tiene el refinamie ¡nto no turco tiene la elede la sobriedad en el lenguagancia de concederle je y en el tono. En las salas el derecho de comude espectáculos, los vendedonicar por cifracon el res anuncian sus bagatelas Vaticano. El Clero sin palabras, con unos frecristiano no: puede cuentes golpes en sus bandeusar el traje talar en jas! o botellas, que nos rela calle y sus iglecuerdan el reclamo de la cosias no están autoridorniz. Las calles céntricas de zadas a tener fachaIstanbul son patrimonio del da sobre ella. peatón. Sus aeferas desbordan Nada fue; olvidado de público, que invade el en la gran; conmoAnkara se expa nde y construye edificios modernos y jardines fastuosos, enlazaarroyo dejándose llevar por ción de hace veintiel antojo en sus direcciones. dos por espléndidas carreteras al centro histórico y político de la ciudad. (Fotos trés años. De un ImPoblación heterogénea en la Rasgos. perio decadente, a vieja capital. En sus tiendas es seguro el merced de influenpoder entenderse en francés, cuando no meditación. Los concurrentes, aun los cias extrañas, se pasó a una República deen español, para las compras. Veintiséis que se estacionan agrupados, dialogan mocrática en un pueblo que había vivido mil personas hablan allí un castellano aral margen política, ahora para todos caico, que resiste a todas las extrañas in- con voz mesurada e intercalando largos asequible. de laparlamentarismo encarnó silencios, paladear lo dicho El fluencias. En Ankara, trescientas familias o para nocomo para propias reflexiones en una Asamblea, más burocrática que turbar sus guardan! el español como ¡Mioma versobre cosas les inquietan declamatoria, en la que los oradores pronáculo. Cuatro periódicos diarios en fran- la frivolidad queuna apreciación más que nuncian sus discursos en tono menor, sin de ajena. cés, otros en armenio, griego... una regrandes ademanes, y en donde aun ahoLa revolución desde Jamba en Turvista sefardita prueban que perdura allí quía no es un programa alucinador, es ra, apenas ha comenzado a usarse el verun ambiente internacional. Sigue siendo dadero idioma parlamentario del deuna realidad viva. Istanbul, si no la cabeza visible de Turnuesto y la diatriba. El Estado robusQuizá, por fortuna para ellos, su alma quía, sus brazos y su centro nervioso. teejó su autoridad y su poder: agua, luz, y sus sentimientos siguen siendo de vieja De él emanan las noticias sensacionales; teléfonos, radio servicios de Aviución. tradición. El Estado no tiene religión en él, tal vez por la influencia de sus oficial, pero sus mezquitas, en donde el teatro. s, gas, tranvías, trenes, servicio minorías, se producen sos entusiasmos cristiano encuentra abierta hospitalidad, marítimos, tabacos, cerillas, bebidas aly depresiones irreflexivos que se reflejan siguen concurridas por grandes masas, cohólicas, explotaciones forestales, granen las cotizaciones dé su rBolsa y en el des industrias pasaron a manos del Essobre todo populares, que practican su flujo y reflujo de su población. El oro, tado b de los Municipios. cuito por pura convicción, pensando en ese mito rnundial en que el profano guarel más allá más que en el presente. La religión y la raza no. provocan diferen; JOSÉ ROJAS Y MORENO T IENEN España y Turquía, por sus