Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
aquellas calles, y aq ei! is. rii icones que ya no babii. áis y u ret v, rerios, la nostaífri- me corroe. Pero HORA es noche ya. Y perdofijaos bien io que me aconteció nadme si soy. en mi esceeste último septiembre. Era una nografía, inexorable: nonoche de esas en las que ya Mache de luna. Machota, Entrecabedrid comienza a rescatar sus prózas y Abantos hacen su guardia ai fugos veraniegos. Próxima a la Monasterio. Ah, qué sensación de clausura de! parque, a la función de eternidad produce su geometría caramente al amor festcj. vj! ¡I aficionados, soplaba ese viento que tan fami- gigantesca, vencedora ele siglos, afirmada ve iu retrato. -se casa cinco vea- e vez de liar os era y alguna hoja de los castaños de en el suelo para siempre... Sobre Ja Lonja, cuatro. Pero lo importante de hoy es que la universidad sucumbía ya. Las luces de las torres se desperezan, soñolientas. Cada aguja ap. tmtai a una constelación. La de! ia Santa Hermandad de la Ronda, a la ma- Madrid chisporroteaban en la lejanía. La cimborrio enhebra e ¡camino de Santhjro, yor gloria da la rubia belleza, en cuyo honor lengua del camino que nos trajera blanqueaDesde ese cruce de la carretera de Guada- oficia, estrena canción nueva. H a tomado el ba la luna. Alguna radio casera acuchillaba tema de! mimiclio del primer acto de Rijjo- el silencio. De pronto oí cantar, y no muy rrama, con la subida a Las Casillas, donde estamos, si el Monasterio nu se ve entero, letto, le ha caizadn una letra ingenua y apa- lejos. Eran tres muchachos, cogidos, caniasionada y lo carita a un te- mpo de lentitud raderürnente, del brazo. Es curioso... ¿Quese adivina. heterodoxa, que Verdi rechazaría indig- rréis sabef, claro es, lo que cantaban? Pues Es mes de agosto tic ro, 20. Aquella noche nado: la Santa Hermandad de la Ronda da serebien, decían: Sal al balcón, Carinen Pasnata a Carmen Pastor. La Sania Hermantor, -para escuchar nuestras canciones... Sai al balcón, Carmen Pastor, dad de Ja Ronda se ha constituido por aquel para escuchar nuestras canciones, Cantaban a aquella Carmen Pastor que ignoentonces. Una veintena de muchachos la que están soñando con tu amor raban, que les parecía un mito o un ripio, con todos nuestros corazones. forman. Abogados, médicos, ingenieros. Si nuestro mismo fervor antiguo. La cantaban Pronto nos vamos a marchar, tuviera un lema, que no lo tiene, sería éste: a nuestra misma manera- -traidora a Verdi- 1 pero, aunque está la noche oscura, por el folklore, al amo; Lema, no. Y, sin con nuestra misma, ingenua y rudimentaria no temeremos tropezar embarco. Prensa, sí. Los sábados a 3 a tírele, polifonía, tocados de nuestro misino romanticon! s lux de iu hermosura. Floridablanca se atruena con el pregón La cismo. Pero la ventaja era nuestra, hermavos de la Ronda, La voz de ¡a Ronda, Tocos Carmen, a la que. rodean, como una corte, nos de la Santa Hermandad de la Ronda, porcéntimos vale un periódico de ocho a vz nado LTtriana- e q u e n a s, se ha ¡que Carmen Pastor no brillaba- -rubia v pagina- en las que se comedían, blanca- -entre las hojas de las celindas n. i SIGOIETTO, tierna v biciihunioradaincntr, ¡n: s c turbaba del halago ni de la emoción de: MIN JETTO E PERIGOROINO NELL INTRODUZlONEepisodios de ¡as jornadas veraoírles como cuando éramos nosotros quienes PARTÍ ve: CRUDELG niegas escuriaíenses. Entretanla cortejábamos sobre cí pentagrama de! to, IOF roudísias ensayan en el duque d e Mantua. Desvanecida, lejana, x: S. Monte Bajo. Los capitanea Leomuerta en todo caso para el amor y la papoldo. Lo es para mí v se l ama sión, que encendiera un día, era ajena a que para todos el hermano mayor. unas voces juveniles repetían su nombre De- pufo viene eí hermano horcorno si hubieran heredado la pasión nuestelano, y el hermano K- ctora! y tra. Pero esa pasión no se había perdido, el hermano chantre, v el herno. Quedará flotante en el aire movedizo y mano prior... Viene, inclusive, frágil del estío escurialense, y ahora oirás hasta el hermano acólito, F. se VOCP. S recogían el nombre que la inspirara soy yo, por tuero de edad. Guiy lo ofrecían a las estrellas. El aire, sobre tarra, bandurria. Manta y panel tema de Verdi, parecía así haberte dado dereta arropan veinte voluntaa nuestro amor un hijo. riosas voces que pugnan para ajustarse a la disciplina del rit. TOAQCÍN CALVO nio y de Ja afinación. Catitan alalás y habaneras nostálgicas, SOTELO un potponrrí vasco, un aire napolitano, y silban, como contraseña obligada de! principio y del fin de sus conciertos, la misira tonadilla alemana que dice adiós a los barcos en los muelles. Aquella noche, la Santa Hermandad de la Ronda da serenata a Carmen Pastor. C a r m e n Pastor es una muchacha de una belleza deslumbradora. V o la miro en éxtasis desde mi cuarto año de bachillerato, y envidio a los estudiantes de carrera que ya pueden ser sus tralañes. Aig uno de ios rondisiaha estado enamorado de ella y la ha escrito itrios versos amar ella está enamorada- de un novio ¡riñó hace poco: El AMOR ESCÜRIAIÍNSI MI DUQUE DE MANTUA Vuy poco allí, ahé 1. V- m A DIEZ TEMAS MUSICALES EN UNA VIDA noi ¡ÍÍV. I. Í s o m b r a- ¡e Í- HTVI -i: Pensando en uno que quizá la quiso se olvida de otro que por í- iia muere, y aunque a veces su ánimo indeciso una dulce esperanza me sugiere, 1 yo sólo sé decir que irj ni f; v KTe. Carmen vive en ese cruce de Las Casillas y de la carretera de Guadarrama, en donde la Ronda busca, cobijada en la noche, su acomodo. Canta, primero, sobre la ictra de. Eusebio Blasco aquello de en el fondo del mar- -nació la. perla Y después; Dicen que no me quieres. -Ay, quieres, quieres, -que a lo disimulado- -por mí te mueres, -Disimulemos, disimulemos- -y cuando no nos miren, nos miiaremos. Y cotilas que Lcopoldc: improvisa, v en las qu se alude pí- claro Muchas noches más lo cantamos también. Un día, a vida y la muerte dispersan la Santa Hermandad de la Ronda, que durante uno. cuantos veranos ha sid horas inolvidables. Le poíd Alvaro, Gildo, ¿en qué tais ahora... ¿Buscáis, rumido. -mas alia de la vida, la emoción del acorde v de. la segunda voz... Por si asi es, dejadme que os cuente. Este septiembre úlíini. j he vuelto al Escorial, Escena de Kigolptto vista por un dibojante italiano de fines del siglo XIX- (Fts, V. Mnro. í