
EL NIÑO DE LA BOLA
célebres cuevas de Cnadlx, la ciudad granadina donde nadó Alarcón Atarcóti pondrá la misil ia impre. sionabi íida i, el misino nerviosismo, el mismo de- aso. siego, que en! a primera; es preo que no lo olvidemos. P e d r o A n to n i o d e Alarcón es, en suma, un violen, io. Y esta condición de vio ento es lo que c o n s t i t u y e su personalidad y ¡o! e hace que nos prendernos de su persona, ingenio Alarcón? H o m b r e de ingenio Alarcón Desde luego, hombre de mucho ingenio: el ingenio- -prontitud, facilidad, brillantez- -atrae a Alarcón; de las personalidades de Francia que él admira, a quien ial ver. admire más es a Alfonso Karr, hombre de ingenio. Pero el ingenio es ion subalterno, accesorio. Gracián es el teorizante del ingenio: a más de ser el teorizante, lo practica él; pern cuando se trata de cuestiones trascendentales, verdaderamente poéticas o filosóficas, el ingenio no sirve. Orac. ian escribe el código del ingenio; pero a; repasar H! C nmiihtaíorio. solemne y grave, no encontramos ni rastro de conceptismo, es decir, de ingenio. En Alarcón, con todo su entusiasmo por Alfonso Karr. hay algo más que ingenio: existe en él esa. fuerza incontrastable, ese. impulso, que son, en parte, granadinos, y en parte, ingénitos en su persona. Y e a violencia es la que Alarcón ha llevarlo a sns obras, l. a más típica, la más bella, la más acabada, es sin disputa FJ Niño de lo Hola: amigos de Alarcón le. dijeron que tal novela era la más literaria y la más artística de todas las suyas -lo cuenta el misino Alarcón. Y en esta novela, vemos, condensados, todo el carácter del. autor, todos -us procedimientos, toda su estética. La. novela española llega, de. dc Fernán Caballejo, o antes, hasta este momento, i So. lia venido (Je- si. -nvolviéndose en su forma simétrica basta llegar a su apogeo, el apogeo de tal forma. e ¡lil Niño de io oh la novelaconflicto, novela representada por esta obra de Alarcón, alcanza su grado triá: íno con fil Niño, Después vendrán, en Galdós. Gloria, Dtifw Perfecta, (ngcl Gi crrn, Y tras esta floración, agotado el género, ia novela dejará de SÍT r ¡ove i simétrica para desartiriúar c: s íesarucuKí eu Bnroí i, cotno se ha desarticulado en Dostoievski. El auge le Stendhal, otro novelista desparramado, se inicia en esta época. Alarcón marca una etapa decisiva. Y la marca con una fuerza poderosa, con su violencia habitual. Al comenzar la lectura de El Niño de la Bola no podemos ya interrumpirla: todo en el libro se. apodera de nosotros. Adviértase que desde el comienzo ha necesitado el autor, ¡levado de su ímpetu, agrandar las cosas; sin ese agTandamiento, Ue ¡es impulsividad, que es. en suma, violencia, no sería la novela como es. mejor dicho, no habría novela. Todo es excesivo en esta novela: la persona del niño, Manuel Venegas, hercúleo en sus fuerzas, maravilloso de inteligencia y de hermosura, prodigioso en su política. Excepcionales son también Elias, el numulario, el logrero; sin esa excepcionalidad, no í? e desenvolverían los acontecimientos corno se desenvuelven. Excepcional también eí simpático cura del pueblo. Excepcional Soledad, a amada de Manuel. Al comenzar a leer una novela debemos preguntarnos: Qué escala adopta el autor para la graduación de ios acontecimientos? Según la escala adoptada, así serán de gráneles o de chicos los sucesos que se narren. Alarcón adopta una. escala en nue los acontecimientos resultan considerablemente, abultados. Lo hace llevado de su innata violencia. ¡Y qué inquietud, qué desasosiego, qué nerviosismo, cuando, una vez publicada la novela, asiste al desenvolvimiento de su marcha por el mundo! No comprendemos cómo un autor, dueño de sí, pueda entregarse a tai nerviosidad; hay que leer lo que Alarcón llama- v no lo es- -la historia, de El Niño de la Bola, para ver hasta qué punto Alarcón perdía la paciencia. Si Alarcón daba cierta tendencia a. sus libros, en su derecho estaba. Pero no consideraba que en. el misino derecho estaban quienes se oponían a esa tendencia con otra contraria. El espectáculo del desasosiego de Alarcón es el espectáculo k: quien, teniendo fuerza creadora, apenas logra sofrenarse- -o no se sofrena nada- -ante las críticas de sus adversarios. Cómo, por encima de las diferencias de ideología, va nuestro afecto a este hombre, que ha derrochado un caudal de fuerza, de violencia, en sus novelas y en la defensa de sus novelas! i Qué enorme, única en la literatura moderna, la figura del adolescente Manuel Venegas, el Niño de la Bola, pálido, silencioso. reconcentrado, impenetrable, trágico, sentado iioras y horas en ¡a plazoleta desierta, trente ai caserón en que vive Soledad, tv amor imposible!
1 L niño de la Bol; es Manuel Yene 4 gas: un niño de diez, doce, catorce- años: un niño que se extasía anic otro Niño: este último Niño con inayúseu a: el Niño J súh, con la bola de! mundo vti ia mano, lie lo- éxtasis de Manuel onegas- ante el Xiño Jesús, ¡c viene el mote tic! Miño de! a Bola el cual es un ser excepcional. Hombre excepcional c- tambu Kií creador: Pedro Antonio de Aiareon, Alarcón nace en (iviadix, provincia de ranada; tienen los granadinos, dentro de área andaluza, su matiz propio: hay algo n ellos de inertes y de indómitos. Alarcón es apuesto, con ojos relampagueantes, con ademanes naturalmente señoriales, nervioso, impresionable, impn sivo. Siendo miVi se escapa tic la casa paterna, Y comienza n vida de trabajo, de afanes, de preocupaciones, de azares. Alarcón tiene dos vidas; en a primera defiende, una ideología: ¡efiendé otra en 1 a segunda. V en las dos vida pone el ardimiento propio de su carácter: su batallar ep. la. primera parte- dr. su vivir ik va a. Alarcón a encontrarse: un día. en el campo, ante un tdversario, í ¡ne. Je aj v. nta con una pistola y jtic desvía ¡a puntería por no matarle. Kste. lance y el fraca- í! r! e una obra teatral, por cansas aje- üa al arte, son ¡os dos hechos que. aparen- teniente, tuercen, c! curso (lo sn vicia, A
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UTO. ¡ni e. secunda ¡o: nad: i ¡ic su vida