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a Bg. 24 P E ESTERO DE 1946. EDICIÓN P B 1 JA MAÑANA. frAG, M, Policía dé $3 tíeinipo. Existiría hoy y todavía sería, desde ef punto de vista de la! eficacia digna de estudio. Toda la revolución se hisw especulando con su crueldad. Todas las Policías estatales son más p menos crueles, y en aquellos tiempos, casi idílicos, del cambio de siglo, cualquier casa parecía cruel. Pero Stalin en Siberia iba a cazar con su guardián y viajaba como quería. Ningún revolucionario, verdaderamente famoso, fue ejecutado. Y todos, cuando tenían gran urgencia, se escapaban. Hasta después de la otra guerra no se descubrió el campo de ¿concentración. La Policía zarista era alternativamente feroz y tierna, como para demostrar que era un producto típico y perfecto de Rusia, del alma rusa; Stalin, que 1 sufrió está Policía desde los diecisiete años, pudo aprender sus fallos por los que él, a menudo, se cdló. De ahí que después de la revolución Ja mejorase tapando los agújenos que él y sus compañeros habían conocido experimentalmente. El sistema de fichas centrales fue respetado, pero se cortó de raíz todo lo que no fuese absolutamente feroz, o sea todo lo que a ellos había aprovechado. Fue después de entonces que se descubrió la G. 3? U. Después de la muerte de Lenin se creó el leninismo especie de religión de Estado. Pero, por debajo de esta cobertura, lo que funcionaba, verdaderamente en ej país era la G. P. U. Haeje pocasi semanas, en París oí de- labios de Emil Ludwig (hoy gran propagandista de Rusia) decir textualmente que la Gestapo se creó como una fiel imitación, de la G. T. U. Himtnler no hizo más qué. imitar el modelo ruso y es probable que era algún momento soñase con imitar la carrera de Stalin hasta el. final. En las últimas semanas, Himmíer, en Alemania, mandaba tanto q más que Hitler Pe haber muerto Hitler en otros momentos más optimistas, Himinler se hubiese interpuesto entre el difunto y el pretendiente a 3 a sucesión, lo mismo si éste hubiese sido Goering, Hess b el mismo poenitz. Sin embargo, en vida de Hitler, Himmler no pasaba de ser un segundo, más o menos peligroso. Staliii, más receloso que Hitler, no hai tenido música un. segundo semejante, porque él, además, ascendió de este puesto policíaco- -sólo aparentemente secundario- -a la supremacía: del Estado, desde. donde nuticaj ni ipor un solo, momento, ha; solíaido las riendas policíacas y procesales. Stalin ha durado tantísimos años y es prácticamente inexpugnable, porque s un dos e- n turo. Es el Hitler y Himmler eni una sola pieza. Napoleón y Fouché a la vez. Y si Stalin conoce el hombre ruso, conoce igualmente el alemán. Stalin es el único jefe de Estado del mundo que hai trabajado como obrero eií Alemania. ¿Pero, y qué diré de sus conocimientos asiáticos? Aquí es todavía más único Si al ruso le conoce porque lo ha estudiado, al asiático ya ni le hace falta estudiarlo. En ese caso sólo debe diejar actuar su instinto. Stalin es tan asiática como Tchang- Kai- Chek. Su persona, de rostro tan mongólico, al igual que su política, es tenía, sin escrúpulos, felina y terriblemente silenciosa. Stalin. ha vivido varios de sitó mejores años en Asia. ¡Al lado del ocoidentalísimó judío Trotzky y dej ruso Lenin, el asiático Stalin, ya en plena revolución; representó, en los. Comités, lá v ozl de los pueblos asiáticos. Stalin es el autonomista, el federal, el que- aparte die la Policía- -manejó las. Asambleas de Repúblicas Soviéticas donde se sentaban (y se sientan) tártaros, afganes, armenios, kurdlo mongoles, tibetanos y chinos. v Ni por urta ni por dos AJeniapás. Stalin renunciará jamás a jugar 3 fondo sus resortes asiáticos. Diré más: si los suicidas europeos- -Hitler el primero- -no le hubieran facilitado su expansión hacia Occidente, Stalin hubieria tardado ¡muchos años enmover sus ejércitos hacja á leninismo hacia Occidente y su imperialismo militar, hacia. Oriente. Tengo un apoyo para sustentar esto que acabo de decir. En los años del mano a, manó con Txotzky, Stalin fue acusado por aquél- de traicionar al comunismo. No era verdad. Sólo era cierto que Stalin- -más imperialista y constructivo que esa llama de oratoria que, era Trotzky- -había entrado en contacto con el anticomunista TcihangMKai- Ghek, con la finalidad d! e constituir un bloque asiático de seiscientos millones de almas, destinado a expulsar a los ingleses de Asia... Todos üos sueños, de la ju veatud reviven en la vejez. Por eso no sería de extrañar que hoy Staitn soñase más c n China que con Alemania. Eso; hoy no sólo deben saberlo los ingleses, sino los propios norteamericanos que, entretanto, durante, estos años, han tomado ya magníficas cartas para el ¡juego de Extremo, Oriente. Así, si Ja futura guerra ¡está, desde luego, lejos en el tiempo, también, como se ve, puede estar lejos en el espacio. Aunque la meiitali dad y la líechuraj Stalin aparezca a un tiempo emergiendo junto a las muiraJIas de; la China, en Persia, en los Dardaneíos o en. Berlín. Este artículo tien como conclusiones, estas: Al hablar tí ¡a faj actual situación europea, hay que tener siempre presente 3 a psicología humana de Stalin, que, contra lo que puedan hacer creer algunas de las cosas que quedan dichas, es muchísimo menos importante que su proyección agigantada a través de un tan, mediocre mundo político como. es el de nuestros días. Y, por el contrario, lo que no hay que tener casi- presente para nada es a la llamada gran Prensa, que, a menudo, hasta ingenuamente, levanta tan tremenda polvoréela, que deja ciego a casi todo d Universo. -QA LOS SENTÍS. V; V- mr i? fi? l LOS TRIBUNALES LUZ DE DÍA I N S T A L A N D O LAMPARAS FLUORESCENTES EL MAL PERDER RECURSO ANTE EL SUPREMO Aquella partida de- mus, que. a primera hora de la tarde comenzaran los vecinos de Píos, Municipio de Saviñao (Lugo) en la taberna más concurrida áül lugar, tenia que acabar mal, porque Celestino Beltrán, hombre violento y de- carácter irascible, no llevaba con paciencia su poca fortuna. Tenía mal d -Envido... Quiero. j U -Pares- tengo... ¡Y yol- Amarraco! ¡Ah! ¿pero és que soy; yo el único que pierde aquí él dinero... -Paciencia... es una mala racha- -aconsejó Valera Pérez... ¿Paciencia? ¡El que puede tenerla... Yo contra los tramposos tengo este argumento... Y sacando del bolsillo rápidamente upa pistola, disparó un tiro contra Manuel Várela, quien, intentó repeler la agresión, causando con su navaja una herida en la cara a su agre- sor. Los demás jugadores, asustados por las proporciones que en unbo momentos adquiriesen los comentarios que la partida produjera, sujetaron a sus compañeros e impidieron que la lucha continuara. Manuel se retiró a su casa huyendo, al parecer, de su agresor, pero éste, envalentonado por lo que estimaba cobardía, lo buscó poco después, desasándolo a grandes voces, desde el cortar de su casa. ¡Baja aquí, si eres hombre! ¡Qu te voy a llenar de plomo la cabeza! ¡Tramposo! ¡Cobardón... Manuel Várela comprendió que aquella fiera iba decidido a matarlo... Y como nadie le prestaba auxilio, ni veía íorma de vitar que Celestino, quien seguía empuñando un revólver y en actitud amenazadora disparase nuevamente contra él, entró en sus habitaciones y apoderándose de una escopeta fie caza, que había en un rincón, descerrajo contra Beltrán una perdigonada, que fue a herirle ea la cara levemente. No fue bástante, sin embargo, este dispara para. calmar al enfurecido Celestino; por lo que volviendo Várela a cargar el arma con. otros dos cartuchos, lo derribó aj 6 uelo de dos tiros, que le ocasionaron 0 a muerte a los po. eos momentos. ¿Al ruido de las detonaciones acudieron al corral José Keltrán, padre de Celestina y una hermataa de éste, llamada María, a quienes alcanzaron algunos perdigones, que des produjeron Üesiones de escasa importancia, que curaron a los ocho días de asistencia facultativa. Procesado Manuel Várela Pérez, vióse su causa algún tiempo después en la. Audiencia de Lugo, donde el Tribunal correspondiente consideró los hechos origen del procesó. como constitutivos de un delito de homicidio comprendido en el artículo 413 del Código de 1932 y dos faltas incidentales de lesiones del artículo 577, cometidos aquél y éstas por Manuel Várela. Apreció en el homicidio la ¿atenuante quinta del artículo noveno (provocación y ame naza) y condenó al procesado a doce años y un día de reclusión. menor por el delito y a diez días de arresto por cada una de las faltas. Interpuesto recurso por infracción de ley, por Manuel Várela, la Sala Segunda del Tribunal Supremo, de conformidad con la doctrina defendida en su informe por ei letrado Tecurrente D. Nicanor Pardo González, casa y; anula la sentencia de Lugo y en su lugar dicta otra, que condena al procesado como autor responsable de un delito de homicidio con Ja atenuante primera del artículo noveno en relación con la eximente cuarta del octavo (legítima defensa) integrada por los requisitos primero y tercero d eta última causa de justificación (agresión ilegítima y falta de provocación por parte del que se defiende) a la pena de cuatro años de prisión menor y cinco días de arresto por cada una de las faltas. -Manuel TERCERO. Edicto El juez e Primera Instancia de Cambados. 3 Anuncia la, incoación de expediente sotaift declaración de fallecimiento ele José Jorg- e Nw de eesen- tai y nireve años, hijo de Gustodiai natural de Portugal y vecino que fue de 1 Lejro (Bibadu- mig. ausente en Uruguay desde ftace íutetÉBta aíi 5 al stendo la eoMoftante- Manuela Seraiotés. eS pesa! te aaufl Procedimientos patentados. Solicite pruebas. ¡PRESTAMOS NUPCIALES! -Será condición de preferencia para concederlos el que a cargo del nuevo matrimonio figure el sostenimiento de padres sexagenarios sin recursos o hermaFABRICA DE ANUNCIOS LUMINOSOS v nos menores de catorce, ao J fe I? R í S leléíono 18815 UJfllINEOlV, S. X