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MADRID DÍA 24 DE ENERO Oh 1946 NÚMERO SUELTO 40 (SENTS. f hundió; y llega en esos instantes únicos, e en ese estremecimiento de las 1 cosas que nos cercan, como el navio sobre las á uts, á 1 a claridad de los cielos o a la oscuridad, de lea e AS gentes siguen agotando ediciones fieltro constantemente humedecido, y el agua, abismos. Si toda pasión es violencia, -tainbiéii casi de ¿a i mil y una noches, y sus his- al evaporarse, alivia la temperatura. Por a torias son llevadas a la pantalla. noche da una recepción i sus jardines. En toda violencia es pasión, y son, a l i o n a d o s Fantasías se dice. Los libros las sugie- medio de un estanque redondo hay un árbol los juicios que se asientan sobre tía háracáw ren y las películas intentan caprichosamen- artificial con dieciocho ramas de plata (algu- de violencias. ¿Cuál de las 6 fi ¿n 1 r 3 cü á te hacerlas plásticas, como halago para los nas son de oro) con trémulas hoj itas de memoria veneramos o maldecimos se senojos; pero, ¿cuál será, la realidad? Pues metal y en las que gorjean pájaros- raro; tiría sorprendida o amargada ante el regis ¡bien, lo chocante es que la realidad- -hablo da metal también. Más allá hay una gran tro donde asentó la. Historia su nombre, ú del decorado, no de los argumentos -supera piscina, rodeada de plátanos y palmeras, cu- le fuera dado leerlo? No creemos Que sea a la fantasía. yos troncos están forrados de placas dora- razonable aquella frase d ¿grata. sciiériHad li Un bello morir- honra, toda una vfiáá. l o r Los arabistas españoles debemos batirnos, das. Ei centro de la fiesta es un campeonato en. todos los terrenos, tanto d la erudición de natación: diez mancebos nadan, llevando que es ante ese momento alucinante cuando como de la amenidad. Cada cual como pue- en una mano un. soporte con fuego sobre, el somos menos dueños de nuestros rrfip- uisQs. de, procuramos seguir el consejo de nuestro que cuece la comida. Los visitantes extran- Un bello morir o pueda honrar toda, una colega del pasado siglo, Barbier de M y- jeros están asombrados, menos un egipcio: vida de ignominia, ni un gesto fie cobardía nárd: Es para todos nosotros un deber El Rey d! e mi país- -dics- -tiene ua estan- o de humillacióii deben hacernos olvidar las romper el círculo mágico en el que volunta- que cuadrado de mercurio con columnas de virtudes o las arrogancias d ttná y otra hora a lo largo de toda ima. existencia. riamente permanecemos encerrados. Fieles En esas horas iguales y serenas es dpndfl e este propósito, publicamos, va va para diez píata maciza en las esquina? y de esas columnas cuelga, por cordones de seda, un, se habría de erguir el pedestal o el eatigfiaaí siíos, la, excelente tradución- española, por Salvador V. il. a, de la obra alemana de Adam colchón de cuero Heno de aire; sobre el cuaí sobre los que resplandece iin nombre o- CO. B J íez El Renacimiento del Islam, anticipán- duerme las noches de luna. Imaginaos el fori- lefe qué se rasga, y ensombrece; y es íuás donos a ¿la inglesa y a la árabe, que han ve- llo ds la luna, sobre el mercurio. Pero in- equitativo juzgar tina, vida por- Ja huella meraido despué? El esfuerzo no ha, sido apre- terrumpe su descripción (esto como en las nuda de todos sus pasos que por la proyecciado, por nuestro público, ni aun siquiera postrimerías del Imperio romano) el paso de ción fugaz de un. minuto, somb %i mprecisa 1 sobre el muro de la eternidad. Porqué aun por aquellos para quienes el libro seria, no un rebaño de ovejas teñidas de púrpura. ólo deleitoso, sino útil. Y, sin embarco, no ¿Arboles forrados de oro? ¿Ovejas de que pensemos qus tu ese instante único, lia hay trabajo más ameno y a la vez más ri- color? No hay que. remontarse a la cpoca de podido la conciencia tomar ern sus manos lá. gurosamente científico. Para probarlo, y li- Las mil y mía noches. Yo he visto en la rienda de tantos ciegos impulsos que pretenmitándome al tema insinuado al comienzo, Bagdad de hoy- -dice Adam Mez, qus murió dí n arrastrarla, no. es mérito rarísimo tamvoy a entresacar vinos cuantos, poquísimos, cu 1917- -burros con la mitad del cuerpo poco el dése o de bien parecer cuando sianíGs seguros de que nos mira el mundo. jatos: -todos documentados- -ds un solo ca- pintado de. rojo y palomas teñidas de rosa pítulo del libro, que ocupa en él unas trein- ¡páíido volando por el verde ciclo de la Todos. quisiéramos hacer bien las granáis ta páginas. (La traducción consta de seistarde. cosa? y es más que- probable que si nos diecientas, todas escritas con igual espíritu. EMILIO GARCÍA GÓMEZ ra el torbellino holgura para las pensamienGuando trazo estas líneas, nieva copiosa (De la Real Academia Española. to éstos habrían de mandar sobre el gesto y mente. Imaginémonos, en la Bagdad del siobligarle a que fuera arrogante; pero lo difí glo x, un día frío y lluvioso (la nieve allí cil es dar un paso y otro con una intención es casi un milagro) En una casa rica ya determinada y única, con- un esfuerzo cotia haber una fiesta. Entremos en ella por la diano y firme, sin, otro deseo que el de cá- s mañana, cuando aun no se han hecho los minar y no con el gusto mostrar si musido preparativos. Las, paredes están recubiertas cómo asentamos el pie. Porque para quien co planchas de plátano indio. No hay otros se cree marchando sobre las cumbres y con muebles que unos arcones. (Los muebles i nos hubiéramos encontrado frente guarda constante de miradas ajenas, ya es romperían la armonía de los tapices y la 9 la vida diaria de los hombres qu pa- de. menos viítud el esfuerzo. cortinas, e impedirían el, libre juego de las saron a la Historia por un rasgo exAhora que florece la biografía cotno el figuras humanas que han de, poblar las es- cepcional, acierto; generosidad o heroísni: tancias. Volvamos luego por la noche. El scaso se nos desmoronara nuestra admira- ro- sl más cuajado entre todos los jjéfcei 05 tapiz está cubierto de flores y de cristales ción por alguno de ellos o no la hubiéramos os Ja literatura contemporánea, consideraríapreciosos. Del tedio pende un artilúgio. Van sentido nunca; hemos pensado siempre que. mos obra maestra aquella cn. que se os llegando loa invitados; todos traen imper- la reacción ante lo inesperado, ante lo que ofreciera por más importante Q menudo de una vida, la sonrisa que se as. oma a los labíras atncabkí de hule. Algunos se quejan del tiem- llega desde fuera de nosotros, empujado por po: Fulano, que e. s un pisaverde, no ha po- un huracán violento y fugaz, es también im- en la soledad, bajo un pensamiento, y no- frente a quién está prendido d ¿la palabr. a o dido ponerse stis za. patos, uno negro y otro pulsó exterior. El viento que nos trae el instante aquél del gesto del Héroe, la reacción mansa p vioamarillo, como los del principe de Bizancio, mi ha podido salir a la calle con su salta- nos dobla o, nos mantiene erguidos, y ante lenta a nts la contrariedad íin importancia, el girar de las cosas montes atado por un hi o. La cena ha sido ante la rueda de los en el torDsllino; corno ante la derrota de tina ilusión menuda o siete colores qué da exquisita. Empieza a funcionar el artiiugio- vueltas raudas, nuestros ojos ven únicamente ante eJ logro trivial; porque sería d, í este colgado del techo. Es una muñeca giratoria una confusión de matices, y cu nuestra con- modo como pudiéramos conocer al pétsDtíaje, que levanta una pierna y lleva, en la mano ciencia hay un fantasma de imágenes que y se nos clavaría más firme Ja, admiración un ramo íe flores. Cuando se para frente n se esconden detrás de- la, tolvanera; y más por él o se nos derrumbaría para siernprt. un comensa t éste debe beber a su salud y veces es aquel mismo viento quien nos trae Pero comprendemos, qus ésto es. imppsifele; darle un- papirotazo para que sigí girando. y nos lleva, y quien nos alza o nos abate, no recordamos ele los hombres de ayér, casi Los invitados están ebrios; se tiran flores que nuestro deseo de obrar conforme a un nada más que ese rasgo qué se qíiédó es unos a otros. Las esclavas tocan exquisitas propósito que muchas veces arrastró la vo- maltado sobre un fondo de ores o á síarimúsicas tras de la cortirta. No nieva; pero, rágine. bras; y aquello otro que más ños IiufeieTa porque es bonito y está de. moda, uno de los ayudado a conocerlos lo guardaban éllb Es injusto o desproporcionado el juicio poetas recita el poema ds Sanawbari sobre. la nieve: ¿Tú crees qus es nieve? No. Es de la posteridad ante lo que 110 fue voluntad mismos, entre amables adornos; con fesníe- ro la- rosa que tiembla, en las ramas. Colorada del Héroe, sino fuerza del oleaje en la tor- inayór confonne ss iban dando cúír. la iz qile e ¿la rosa en priniave- rá; blanca cu diciem- jneni? espuma ftanca de, las olas sobre las hacia la altura. bre. MASUKO TQÍ 1 AS que se sostuvo, o abismo negro u que S Í 1 en ei Ahora LAS MIL Y UNA NO- es Pero, ¿por qué insistirverano frío? Mesopoverano; el, espantoso ds 1 di a en GHES Y LA REALIDAD tamia. El Califa ha pasado persianas su pabellón refrigerado: sobre va un AB DIARIO T R A DO 1 N- L DE LO GRANDE Y LO M EN U D O S