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MADRID DÍA 17 DE ENERO DE 1946 NUMERO SUELTO 4 6 ENTS. M g dQUE PASA EN, EL OLIVAR? otros muchos olivareros. No la comprendería tampoco un humanista, españql, que en el siglo XVIII, a fines. de ese siglo, escribió una larga carta en que se había í: l olivo. Aludo a! a carta del cardenal Loretizana, arzobispo ds Toledo, a uno de sus párrocos sobre el niodo de concurrir al beneficio temporal de sus feligreses Tengo cl documento en la mesa; es un folleto de dieciseis páginas impresas, con dos en blanco, tamaño en cuarto, fechado en Toleílo, eí i. de a. bril de 1779. Se habla en esa carta de las diferentes faenas agrícolas; se dedica atención especial a la cosecha de aceituna. Y el cardenal se lamenta del trato que, 5 en su ardiidiócesis, se da a los oüvos. Llora Lorenzana al pensar en tal desastre. Y con muchas lágrimas veo en. este arzobispado- -escribe el gran humanista- -olivares enteros perdidos, y sin fruto, por apalearlos para recoger la noeüuna, y con tal crueldad que quebrantan las ramas y les dejan inservibles para doscientos años, a que suele alargarse la vida del olivo. Y. más adelante añade: Vuelvo a decir que causa doler ver arrasados olivares de muchas leguas, en Torrijos, Santa Olalla, Maqucda, y otros muy hermoso? por la barbarie de apalearlos. El misterio de nuestro olivar, el olivar de donde procede la carta, no será ocasionado, seguramente, por esta costumbre de apalear. los olivos. ¿Cuál es, pues, -el arcano del olivar? ¿Qué pasa en el olivar? No es probable que. ¡os españo es perdamos el gusto por el aceite; esté tranquilo, por esta parte, cl olivarero de dicho olivar. Y si no existe tal temor, ¿en qué consistirá la preocupación del olivarero que, desde el fondo del olivar, me envía la expresión de su congoja? DIARIO T RAÍ 3O E 1 NF OR M A Q I O N G EN ER A, h) g sibilfiíad ensolvió, como un ácido- las sales del eterno femenino? Ello es que ahora se ofrece a la! Humanidad un deslumbrante tipo de mujer, no sospechado por, Luciano, ACE cincuenta años que no me he senmaestro de las ambiciones cortesanas- ni tado, al fuego, en una almazara; ig- por Ovidio, mago de Los cosméticos. noro la evolución de las almazaras en En este prodigioso ejemplo de arte y graese medio siglo. No. volveré, probablemente, cia, es la íémiua, al par, revolucionaria y, a sentarme. Digo al fuego, porque en la conservadora. Antes había rubias y había almazara debs haber una cocina; la debe morenas. Pues ahora, sin dejar las morenas haber para calentar el agua que se arroja de ser morenas ni las rubias, rubias, tendreen la cofinada; digamos al paso que cofinada mos las morenas- rubias, esto es, las mujeno está en los diccionarios. La coíinada es res totalizadas. la pila de los cofines que se forma en la Sabido es que la moda, como el Romanprensa. En la almazara que evoco en estos cero, proviene de una peregrina nobleza momentos fruía 0 de una dulce sedancia; anónima. Nunca se sabe el nombre del motodo estaba en penumbra; había un profundisto del peluquero, del joyero, innovador do silencio; un. candil, colgado del revellín afortunado, que renuncia, austero, el h u del manto, en la campana de la chimenea, a- el. Desconocemos, por lo tanto al glorioso alumbraba apenas el casi tenebroso ámbito. inventor de las morenas- rubias. Pero, sea Y en la cofinada iba goteando, lentamente, quien fuere, es, sin, duda, un espíritu sagaz, cl aceite. Junto al molino, un almazarero cuiestupendo conocedor del alma femenina. daba de que la aceituna ee moliera por igual; Desde los tiempos de Teofrasto, todos no recueráo si el encargado de tal operación, los costumbristas- moralistas: reprocharon a importantísima, llevaba algún nombre espela mujer su vanidad. El audaz Sarnosata cia! En un libro del siglo xyni, publica. describe en sus Diálogos de cortesanas las do en 1755, veo que se llamaba alisador. cínicas rivalidades entre Cloe y Lena, El Y la razón es cbvia: En Castilla le llaman grave La Bruycrc condena las intrigas amatizador, porque con la pala va acercando biciosas de Gliceria y. Lisa. Y aquellos docla aceituna y cebando la piedra, como si trinarios del mundanismo que, como Fciv acercara lefia para atizar la lumbre. El tenelle, ganaban la Corte, o, como Silvio oficio, si lo es, no deja de ser interesante. Eneas Piccolomini, difundían textos galanHay en España muchos, oficios, si. lo. son, tes, terían siempre a mano ejemplos de betan curiosos cerno el de atizador. ¿No rellas enemigas irreductibles. cordaremos al vedijero, o encargado de reLa elegante quiere ser culta; la culta, elecoger del suelo las vedijas que se caen en gante. La culta y elegante, hermosa y rícal los esquileos? ¿Y al vareador, que varea De modo, análogo, la morena, a más de molos árboles, sin que sepa el autor da, estas rena, quiere ser rubia y la rubia, a más cíe líneas por qué los varea? ¿Y al meseguero, rubia, morena. Esta, especia, de panteísmo, que guarda las mieses, y que, probablemenpor cuya virtud toda, mujer quiere ser ella te, se ausentará algunos ratos de su. puesy todas las demás a un tiempo, abre ancho to? ¿Y al celeniinero. que, en las posadas, AZORIN porvenir a las morenas- rubias, que no poda la cebada a celemines, y claro está que drán envidiar, evidentemente, ni a las rupuede darla de otro modo? ¿Y al hatero, bias, porque lo son, ni. a las morenas, porque lleva la comida al hato de los pastores, que lo son también. ctñ ló cual se significa que los pastores es. Se excluye sabiamente el sacrificio mután cerca, puesto que si no lo que llevaría (Facecia galante. tuo de ambos bandos enemigos, -que se trueserían- los comestibles para que ellos se guiTROS años, las novedades femeninas can en vasos comunicantes; con teñirse Ja saran? En la prensa, las gotas, áureas gv, se cifraron en los yestidos y, sobre tez en moreno y el cabello, en rubio, se acatas. van cayendo lentamente. El tiempo va todo, en las siluetas. Parecía que los bó. No es como antcs que, la que quería ser pasando también lentamente en las almamodistos y peluqueros abandonaban el color rubia tenía que dejar de ser morena y la zaras. ¿Acaso son una nimiedad todas estas por la línea. Las modas se atenían, más que rubia que ansiaba ser morena tenía que deobservaciones? Y si son nimiedad, ¿debemos entender nimiedad como poquedad o a la pintura al dibujo. Y las damas, en los jar de ser rubia. Ahora, como en 1 princicomo demasía? Nimiedad tiene dos contra- salones de modelos, estudiaban la- perspec- pio de Lavoissier, en la Naturaleza femetiva más que el detalle. nina nada s e pierde Se aprovecha 1o rudictorias acepciones: acepción de poco, y Este año, inesperadamente, la moda es- bio y se aprovecha, lo moreno. Se firma cl acepción de mucho. En la almazara, al penquiva la trivialidad, V se ofrece profunda y armisticio, y en paz. sar en estas antinomias, pensamos en todaa filosófica. ¿Llegaremos a un arquetipo de belleza las contradicciones humanas. ¿Quién aclaYa ni el vestido ni el peinado tienen de- única, como profetizara Vüliers de lisia rará el misterio de las cosas? ¿Y cuál es cisiva i importancia. Ya ni las pieles ni las Adán en La Eva futura? ¿Advendrá la fuel misterio del olivar? joyas deciden sobre el último figurín Este sión de aquellos dos- principios femenilesEn el olivar existe un misterio; del oliaño, el último figurín. se vincula íntegra- -la Moda y la Coquetería- señalados por var, de un olivar de España, tso $ll ega una mente en la cara y, de la cara, en el color. Jorge Simmel, el moderno filósofo de la Cocarta; quien la firma se muestra preocupa- Por una convención singular, que parece- quetería y de la Moda? do; tiene la preocupación, de que los oliría extravagante, si no tuviese mucho de Las morenas- rubias- -mujeres síntesis vares disminuyan en España; tal vez piense sutil, se han presentado en los alones de podrían ser quizá heraldos de tan gentil adcierto modisto neoyorquino, como flamantes venimiento. Pero su instauración definitiva en el descuaje de los olivos. ¿Y por qué e; e supuesto descuaje? ¿Acaso e! gusto por figurines del Año Nuevo, varios modelos aventaría las cenizas de toda una literatura de elegancia luciendo el pelo rubio y la tez genial; desde las- dinastías morenas de S; otros condimentos que el aceite va a cundir y hará que el aceite no sea preciso en nues- morena, que hace años sé iniciaran tímida- lamitá, Cleopatray Carmen, a- las rubias sotros guisos? No sé qué pensar de esta pre- mente. beranías de. Friné, de María de Mediéis y ocupación de mi comunicante: preocupación ¿Por qué el fracaso se hace triunfo? de Manon, que, según él, comparten con. su persona ¿Acaso en esta mujer nueva, la nueva senCRISTÓBAL DE CASTRO. H LAS MORENAS- RUBIAS O