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DIARIO DO DE INFORMA. CION GENERAL. 25 CÉNTIMOS. M EL PLANETA PUEDE SUICIDARSE pez de ojos miopes y abultados y se carbonizaron los frescos almendros sonrosados en las laderas del volcán. Porque esa bomba fabulosa no ha sido descrita esta vez por los corresponsales de guerra, sino por sismógrafos, como si se tratara de un terremoto. Y es que todo en ella es astronómico y geológico. El humo de la explosión (como una seta del Carbonífero y los reptiles gigantes) se elevó a una altura 7 superior a una vez y media del monte Everest; y la huella del impacto recuerda a los cráteres de la Luna, el silencioso astro, cuyo paisaje agujereado acaso sea, simplemente, el campo de batalla de su última guerra atómica que acabó con la vida y evaporó su atmósfera. DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS, f ma (arrojada dos o tres días antes) estaba ya muy anticuada como si hablara de un mueble isabelino o de un fusil de chispa. Y sin embargo, no son éstos los grandes descubrimientos del hombre, y por este camino vamos derechos a la destrucción de todo lo existente. Porque uno de los grandes inventos fue decir (en medio de una Acia despótica y cegadora de esclavos; de una Europa todavía en la Edad de bronce) Amaos los unos a los otros. Porque hemos abandonado el mundo del espíritu; pero hubo un tiempo en el que se realizaron grandes inventos; y San Francisco con su Hermano lobo fue un Edison para los paisajes y el amor de los seLas víctimas de Hiroshima (sin cadáver, res vivientes; y Santo Tomás fue un Einssin esqueleto, sin cenizas) son Ein! duda los tein de la Teología; y Santa Teresa, en las cimas relampagueantes de la mística, sumuertos más muertos de la tierra y la ciudad es ahora el cono de un volcán habitado peró, en celebridad e influjo en las masas, a madame Curie. por no- nacidos. El 16 de julio pasado, en el desierto coloNos hemos entregado a la. materia y la rado de Nuevo Méjico, sobre una torre de materia, disgregada, se nos escapa de las acero, y con una luz más brillante y cegado- manos. Ya es asombroso que el sabio prínra que la del Sol, se vio libre por- primera vez cipe Luis de Broglie haya afirmado, para a la energía; se la descongeló de esa mansa tranquilizarnos, que es algo exagerado, por materia, de esos macizos fantasmas que son ahora, afirmar que la bomba atómica puede una mesa, un mineral o un árbol; el 16 de hacer volar al planeta julio de 1945 se libertó a un dios terrible, se Pero sí; la Tierra puede suicidarse; con rompieron las cadenas de una fuerza irre- sus Himalayas, océanos, continentes, con sistible con que la Providencia la había, sa- sus billones de toneladas de metales y rocas biamente sujetado para hacer posible el se ha hecho frágil, de cristal, y es ya tan Universo. quebradiza como. un juego de té de porcelana. Porque con el átomo- -argamasa celeste o Porque ya sabemos que estamos formados cal viva para ángeles albañiles- -se ha edifi- de vacíos siderales; que un hombre. concencado todo cuanto es: la nebulosa y la tinta trado tiene el tamaño de una punta de alficon que escribo; el geranio y la ballena; la leí; que la Tierra está tejida como un ees- herrumbre del hierro y la boca fresca de la tillo de gitanos, y que, tirando de un cabo, muchacha. podemos deshacerla como un chaleco de Toda la América del Norte será el san- punto. tuario de este nuevo ídolo; la poética ciuYa los futuros partes de guerra serán es- dad de Oakridge (Loma de las Encinas) na- calofriantes: Un torpedo atómico ha echado X cida para su fabricación, será su Meca te- a pique la isla de Sicilia o bien, En Fi- rrible o su implacable Jerusalén; se pondrán lipinas fueron desintegradas dos islasj se- centinelas y se montarán velas nocturnas en guras, y tres, probables. torno a su altar; habrá iniciados y fórmulas Hasta que un gran loco (y por ello, namágicas impenetrables; tendrá sus mártires turalmente, conductor de una gran masa d- e y sus perseguidores, y todas las naciones, hombres) viéndose acorralado y tras una grandes o chicas, suspirarán por su posesión. arenga llameante, haga saltar en trozos al Ya es la bomba superior a su creador, y el planeta; lo cual, dada nuestra maldad, nuespresidente Truman ha dicho, prudentemente, tros crímenes y codicias, sería el mejor fique o revelará su secreto hasta que poda- nal de esta desdichada bola del mundo, en- rojecida por la sangre. mos protegernos y proteger al resto del muníbamos a terminar nuestro artículo con esdo contra ella; hasta que tengamos los mete amargo párrafo; pero está atardeciendo dios para dominarla Se ha llegado a los linderos prohibidos, dulcemente entre los árboles del Retiro cerdonde la- Física roza ya la Teología, y esta- canos a la Casa de Fieras, y un sol anaranmos ya en aquel monte en el cual Moisés jado da en el tejado indostánico, con las faé tapado piadosamente por una mano para puntas ligeramente levantadas, de la casa del que sólo viera la espalda de Aquel que pa- elefante. Se están durmiendo las acacias y se han saba y cuyo rostro resplandeciente produce la muerte instantánea a quienes lo contemplan. encendido- -blancos lunares- -loj faroles de ¿Pensad que la desintegración de la materia gas; por la verja de hierro cruzan dos nol ólo está en sus comienzos, en sus balbuceos; vios; y él ha pasado su brazo por la breve- que se progresará. a una yeloeida j de xéjti- cintura de ella. Y pienso: como siempre, el go, yíf ¡ach- QW i cié i s que el h. rigadier- T- homas- -amor, el gran integrador de átomos. Farrell, elogiando la bomba de Nagasaki, AGUSTÍN DE FOXA afirmó desdeñosamente que la de Hiroshi Cande de ozá. N o hemos acertado; hace año y. medio- -en febrero del 44- en estas mismas columnas, y en un artículo titulado El siglo XXI -nos atrevimos a vaticinar que el año 2000 sería el de la desintegración de la materia. I La vida se nos ha adelantado en cincuenta y cinco años. Porque este mes de agosto de 1945 marca el comienzo de una etapa definitiva en la historia de la Tierra. Tanto es así, que en el aspecto físico sólo pueden aproximarse a su importancia, en el pasado, la conquista del fuego, el descubrimiento de América y la revelación de los microbios, y en el futuro, él viaje a otros astros. El presidente Traman, jefe de la nación más poderosas del mundo, con sus gafas burguesas y su flexible democrático, ha pronunciado palabras dignas del Génesis. El premier Attlee, en nombre del Imperio británico, dueño de los mares, ha hablado de la bomba atómica; Rusia, con sus doscientos millones de habitantes, se ha decidido ante su potencia a declarar la guerra a Tokio; el Vaticano Ja censura, si se emplea sólo en la destrucción; se van a modificar por ella las conclusiones de la Conferencia de San Francisco; el arzobispo de Canterbury centró sobre este explosivo su sermón ante los Reyes de Inglaterra, en la Catedral anglicana de San Pablo; y un dios oriental, Hijo del Sol, siente vacilar sobre sus sienes amarillas su milenaria corona, contemporánea de Tutankamen. Y es sencillamente que se ha llegado a los cimientos del Universo; a la estructura última de las cosas; que se ha. tocado el barro cósmico de Adán, la arcilla, aun fresca, con las huellas dactilares de la Mano Creadora. El hombre, como un dios de lo infinitamente pequeño, ha intervenido en ese sistema solar, que es un átomo (donde los electrones- planetas giran alrededor del protón a distancias proporcionalnrente mayor- es que las de Plutón en torno al Sol) y una vez 1 lo u tramicroscópico, ha estrellado la Luna contra la Tierra; ha hecho chocar a Marte con el océano Pacífico; modificado la órbita de Neptuno; ha precipitado al anillado Saturno en la hoguera del Sol y embutido la ardiente Venus en la helada corteza de Urano, aprovechando esa fuerza inecncebible y planetaria, para quemar- -como a un abanico o un biombo- -una extraña y populosa ciudad japonesa. ¿Recordáis el parte militar, cósmico, catastrófico, como si fuera de la Edad de lo glaciares, y que parece anterior al Hombre y a la Historia? Decía: La vida ha dejado de existir en Hiroshima. Y a continuación s hablaba de la desaparición de hombres, animales, plantas e insectos. ¡Y qué japonesa resultaba esa minuciosa altuión a la mariposaj Sin duda ese día murió el gran