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REPORTAJES DE A B C FATIMA, ROMERÍA DE PAZ Y PRIMAVERA II. ES de católicos españoles cruzan cada, año la frontera portuguesa, camino de Nuestra Señora del Rosario, que se venera en la aldea de Fátima, entre Batalha y Alcobac, a. Esta romería une a españoles y portugueses en una misma oración. La peregrinación que se celebra en otoño y primavera es muy popular entre los católicos españoles, y hoy traemos su recuerdo a las páginas de A B C dedicándolo a los lectores que ya fueron o a los que aun. no pudieran satisfacer, su deseo. Este año el número de fieles que acudió a Fátima fue de doscientos mil. El hecho que más ha de importar en la vida del siglo y en la nuestra propia ya sucedió. Coincidiendo con esos días en que, oficialmente, se callaban los bélicos estruendos y se arriaba la bandera de combate de quienes han caído conociendo jas palabras del Don Sebastián portugués: Hidalgos, sabed morir sin prisa se celebraba una fiesta de flauta y tamboril, rezo y unción. Oraciones y cohetes subían en b jsca de Dios- -que está azul en Portugal y España, gracias al buen pulso de sus hombres de Estado- y el camino de Nuestra Señora de Fátima se preñaba de romeros, colores y gaitas, M Em cada casa pandeiro E gaita em cada palheiro E de vinte anos a ca A mais gaitas e gaiteros. El Portugal católico y romero cumple este mes sus promesas con más ardor que nunca. Pues Portugal no ha recibido la paz mientras la sangre gemía corriendo entre lo verde, sino entre sonar de yunques y martillos y voces infantiles en las escuelas y oración en los labios: en sosiego, trabajo y bienestar. La alegría del país y su gratitud se han aunado camino de Fátima. En las puertas de una ciudad italiana se lee: Su mejor corazón Siena te ofrece. Los romeros que, desde el Miño, Tras- os- Montes, Beira, vinieron; esas gentes clamorosas, vibrantes, sacudidas de júbilo, podrían decir de hinojos ante la imagen de Nuestra Señora del Rosario, con temblor en los labios y en los ojos: Su mejor gratitud. Señora de Fátima, te ofrece Portugal. También en nuestro corazón de españoles, que atravesaron ile sos la catástrofe de esta guerra de los continentes repicaron campanas de memoria. Y como en otros años, pero más limpios de inquietud, aunque no de dolor, fuimos! a ese santuario, donde una Virgen, en el a ñ o 1917, se apareció a tres pastorcillos, Jac i n t a Francisco y Lucía, en la Cova de Iria, j u n t o a) una sierra de nombre decidor sierra del Aire. En Fátima, e n t r e los monasterios de Batalha y Alcobác. a, que guardan los huesos de la historia lusitana Reyes, nautas, guerreros y, tamCn aspecto de la procesión camino de la basílica. (Fotos Da Costa. Bm Kortug: al íu vi já bién, Inés de Castro, historia de amor y de asombro. Durante la semana sonaron morteros, y la sinfonía mecánica, trenes y coches, que traían, desde lejos, a los doscientos mil romeros, i n t errumpía el trajinar de las mozas, que sacaron del arca, donde dormían, entre manza- ñas y membrillos, sus vestidos de fiesta, sus ropas más galanas. En la víspera, la riada r u m o r o s a de polvorientos autos creció, mientras en el pueblo estallaban cohetes y risas, tambores y música de gaita. En el día de Nuestra Señora del Rosario, con las claras de la alta madrugada, comienzan a pasar por la carretera que llega hasta el El nequeño santuario de Nuestra Señora de Fátima. santuario grupos de romeros de las aldeas de la región. que vie- Nuestra Señora del Rosario, a Fátima, nen reunidos por parroquias y dirigidos donde hace más de un cuarto de siglo una por el juiz e mordomos en azafama Virgen pequeñita, rosa de mayo, morena Pasan mozos que vienen a pie desde mu- de h sierra, se apareció a tres pastorci 1 asan mozos que vienen a pie desde mu- de la chas leguas de distancia, con su vara de líos v convirtió con sus milasrros este sitio milagros olivo en la mano, pluma de pavo en el en uno de los lugares de peregrinación sombrero, el justiilo bordado en oro y la más famosos. Desde entonces allí enconcamisa de lino recién estrenada. traron muchos la salud, otros, conocieron Con las luces del día, la carretera y los Portugal lugares en torno al: santuai io son una caminante sinfonía de colores. Las muchaJarcVm de Europa, a beira mar plantadachas forman grupos garridos y bullido- De lauros e de acacias olorosas res. En el pecho refulgen collares y co- De fontes e de arroios serpeado razones en filigrana de oro, entre ramos Rasgado por ccrrentes alterosas, de albahaca y claveles de todo tiempo, como dice el verso de Tomás Ribeiro, con que riman con el cantar que suena entre su voz de candela. los pinos al borde del asfalto: Las romerías del centro de Portugal son las más ruidosas del país: no tienen Tendes o dentinho raro, la lentitud, silencio y melancolía de las Metei- lhe o cravo no meio del Sur. Cuando anochece y salimos del Muita gente se admira De ver tao lindo asseio. santuario, volvemos a verlo. Y a sentirlo. Corre el vino de los jarros de barro, rojos Por entre pinos, trigales y viñedos can- y húmedos, y en los grupos se truecan tan panderetas, de las que pende un arco requiebros por sonrisas, canciones por beiris de cintas de seda. Y las armónicas, sos. En las altas espadañas de la iglesia, violines y arcodeones entremezclan en el entre banderas trémulas, las campanas rumor de la gente notas macizas y fres- tocan arrebatadoramente: se embriagacas. En el camino, de trecho en trecho, ron cantando y sería imposible hacerlas limonada y agua fresca. Al filo del asfal- callar. to, en carritos y andas, van los paralítisus últimas plegarias, cos a buscar la salud en el santuario de losLuego de ofrecer santuario y comienzan fieles salen del los fuegos de artificio, con sus cohetes de lágrimas de fuego, árboles de, candela, entendiendo el cielo v atronando el aire. En el ambiente hay un intenso aroma de pétalos, albahaca e incienso quemado. Y junto al santuario de F á t i m a al Norte y el Sur del país, la costa y la frontera, el mar y la s i e r r a católicos españoles y p o r t ugueses se unen en una c o n m o v e d o r a oración colectiva. Fue en 1917, en el mes de la flor, en Cova de Tria, junto a la sierra del Aire. Fue un milagro. Y el milagro continúa. ADOLFO LIZO ¿N: