Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
HO RIZONTES EN EL XV ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO OY. 2 j de mayo, habrá de conmemor ar la gran ciudad alicantina el XV aniversario de la muerte del más preclaro de sus hijos. el insigne novelista Gabriel Miró; Fiesta la del 27 de mayo íntima, cordial, llena de fervor y de emoción estética, no superada por ninguna otra de cuantas tienen lugar a lo largo del año. ya que Miró supone la plenitud, el instante en que l a ciudad del Benacantil se asoma con pleno derecho al mundo universal de las Letras, continuando la tradición literaria que iniciaron, en la parte montañosa de la provincia, don Rafael Al- Vista de la episcopal tamira, y en tierras de Aspe, Noyelda. Villena y Monóvar, el fino espíritu literario de Asorín, Las rutas alicantinas que inspiraron a Miró sus páginas más sazonadas y sabrosas han sidc recorridas muchas veces por muchos de sus admiradores. La primavera pasada, por ejemplo, los universitarios valencianos, ¿or iniciativa del catedrático de Lengua y Literatura españolas de la Facultad de Filosofía y Letras, doctor Sánchez Castañar, con la colaboración del catedrático de la UnÍ -ersidad de Murcia, don Ángel Valbuena, rindierorf un homenaje de devoción admirativa al autor de Años y teguas, consistente en un largo y emocionado recorrido a través de los lugares inmortalizado por la pluma del insigne estilista. Las rutas literarias deí benjamín de la generación del 98 se deslizan a través, de los accidentados caminos que enlazan entre sí a todos los pueblos y ciudades de la Marina de la provincia de Alicante, En los campos de Jijona se desarrolla la acción de Nómada, que, por haber obtenido el premio de El cuento semanal, fue la novela de la revelación. En Benalúa está la casa donde vivió el autor de Las cefesas del cementerio. Bena- lúa, inmediato a Alteante, es un lugar sosegado y apacible, sembrado de pinos, con sua ves oteros que descienden hasta el mar. Teniendo a la vista este paisaje ingenuo, concibió, planeó y aun escribió Miró una buena parte de sus libros... En las inmediaciones de este pueblo montaraz y único, que se deno mina Guadajets, tiene fama comp lugar de reposo la masía El Molí La Cumbrera de Las ceresas del cementerio- y coronado el caserío de Polop, el emocionado viajero ha de contemplar forzosamente el viejo cementerio; es decir, el Huerto de cruces, título de una página literaria por la que, en 1925, se concedió a Miró el premio Mariano de Cavia instituido por A B C Benidorm, entre sus intensos azules mediterráneos: Callosa de Ensarriá, pueblo moreno, acortezado, encima de una hoyada verde, como una mata inmensa de calabazar maduro, que cuelga en la oeña del montón de fruto carnoso Castell de Castells, con la fama legendaria de sus bravos Roders la Valí deí Algar y de Gallinera, la Plana de la Marina, extendida desde Denia hasta Villajoyosa; el valle de Guadalets, pastoril, frn- H ciudad de Orlhuela, que inspiró a Miró su páginas más sazonadas y sabrosas. Santo Donjingo, donde cursó Miró sus primeros estudios de Bachillerato; la capilla de Nuestro Padre San Daniel el palacio del obispo leproso, el real monasterio de las Salesas, donde refugió sus ansias juveniles aquella dulce María Fulgencia que quiso comprar el Ángel, de Salzilio: el palacio de Los Lóriz ¿d o n d e vivieron Don Alvaro Paulina Elvira y Pablo lascalies en sosiego, por donde, di ríase, pasan a diario, camino de la Catedral, Don Magín y el Padre Bellod el Penitenciario y el S e ñ o r Deán Alba Longa D o ñ a Corazón y Don Jeromillo tal 1 roto y despeñado entre la ierras Altana y Serrefla Tárbena, con sus agrias laderas y los exaltados filos de sus montañas; el puerto de Coll de Rates con sus ecos vírgepes, integran los principales motivos de Años v leguas, del mismo modo que las tierras de Parcent, espesadas de leprosos, constituyen el fondo de Del vivir. Miró nos conduce hasta el mar en la delicia de su prosa musical, luego de detenernos en Ondara y en Jávea, atravesando el collado En Alicante, as huellas de Miró son mucho más concretas: en la parte más céntrica de la calle de Castaños se conserva la casa natalicia. del autor de Figuras de la Pasión del Señor. Perdida entre una superabundancia de rótulos comerciales, una pequeña lápida señala al viajero que la venturosa efemérides tuvo lugar el 28 de julio de 1879. En la insigne colegiata de San Nicolás perdura en pie la pila donde fue bautizado. A unos cien metros de la monumental iglesia está la rambla de Méndez Núñez, antiguo paseo de Ja Reina, por donde, siendo niño, paseaba a diario el futuro escritor, de la mano de un viejo criado, en jornadas de profunda observación, que habrían de ser evocadas en las admirables páginas de El humo dormido. Y luego, el paseo de los Mártires, con sus túneles de palmeras paralelas al mar, que se extendían frente a la morada del escritor. Y el puerto, con su graciosa, rectilínea y deslumbrante luminosidad; y los muelles, en cuya orilla templó Sigüenza sus hondas melancolías; y, perdido en el horizonte, el solitario y enigmático peñón de la isla de Tabarca, que habría de inspirar al gran literato la prosa limpia de El caracol del faro. Gabriel Miró. (Foto V. Muro. de Calpe, que se desgarra verticalmente en el barranco del Mascarat, y llevándonos de la mano hasta el peñón de Ifach, el verdadero Ifach, bronco, delirante eterno, de cara al mar libre. Madroñal, carrascas, pinares, toda la breña tendida, rebanada por 1 la hoz del viento, toda verdeazul, crujiendo de infinito. Altitud firme de rocas tiernas coa estruendo vegetal y marino. Azulas gloriosos: la vieja virginidad del mundo. Y desde el mar, por las tierras bajas del Segura, hasta Orihuela, que tan poderosamente había de influir en el alma enferma e impresionable del insigne escritor. En Olcza está el monumental colegio de Miró nos describe líricamente la ciudad de su nacimiento: Alicante era una ciudad de terrados blancos, con palomas que iban y vol- vían en el azul. Todas sus casas, con sensación de escollera, de faro, de haber sido mar y de tenerlo bajo la piedra. En la presente ocasión, los artistas y escritores alicantinos preparan en honor de Miró un acto semejante al que se tributa en Madrid a la memoria de Galdós, de Serafín y Joaquín Alvarez Quintero, de Campoamor o de Chapí, entre las frondas del Retiro. Consistirá en la lectura de unas cuartillas y en la colocación de unas flores junto a la estatua del escritor, en la plaza que lleva su nombre. Todo habrá de hacer? se como él quería, llana v sencillamente, aire libre, con piar de pájaros y rumor de fuentes, entre flores y. plantas, al cobijo de corpulentos árboles, en presencia de una juventud expectante, al conjuro, casi estival, de una tarde de mayo, con olor de sol, de semilla, de vida jugosa y apretada. JOSÉ RICO DE ESTASEN (Información gráfica del auior. J