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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 50 CÉNTIMOS. hay de todo: obras descentradas y obras encentradas; de estas últimas, es La MalUÁLES son las leyes del teatro? ¿Exis- querida; no es posible escribir una obra ten esas leyes? Cuál es su vigencia, más apretada. Del tipo de las descentradas caso de existir? ¿Cuál su obser- es La comida de las fieras; he asistido a vancia? ¿Son vulnerables o invulnerables? su estreno, en 1898. Creo que esta obra es Examinemos rápidamente la cuestión de las una de las más bellas de Jacinto Benavente; leyes del teatro. la he leído hace poco y he confirmado la Unidades. -Las unidades son las leyes del impresión antigua; el final es de un verdateatro que han estado más acreditadas y que dero poeta. han sido más desacreditadas. Han sufrido alNarraciones. -El teatro es acción; es esta ternativas de grandeza y de poquedad. Las una verdad fundamenlal. No se debe susti unidades son tres: de tiempo, de lugar y de tuir la acción que debe suceder en el escenaacción. Moratín observa rigurosamente las rio con narraciones de lo que pasa fuera del tres; en sus principales comedias se marca escenario. Nadie pone en duda esta ley del el tiempo en que se desenvuelven; una dura teatro. Pero es preciso especificar. Hay nade siete de la tarde a las cinco de la mañana; rraciones que son complemento de la acción; otra, de cuatro de la tarde a seis; la tercera, las hay que tienden a suplantar la acción. de cinco de la tarde a diez de la noche. Se ¿Y si estas últimas, que son las condenables, pueden escribir buenas obras con tfnidades, revisten taá interés que tienen cautivo al esy se pueden escribir buenas obras sin unida- pectador? Todo dependerá del autor y del des. La unidad de tiempo es la más difícil actor. No establezcamos leyes infrangibies. de tedas; -Mpratín la guarda; pero el tiempo He presenciado uno de los triunfos habituano quiere ser constreñido. He visto reles de Ermete Novelli; lo obtenía en una napresentar El sí de las, niñas a Emilio Mario; rración de cosas que acontecían fuera de la be leído, varias veces El Barón. En e! pri- escena. Aludo al monólogo La huelga de los mer caso, la acción, que se desarrolla de herreros; nada de lo que contaba el actor susiete de la tarde a las cinco de la macedía entre las tres paredes del escenario. drugada, me dio la s e n s a c i ó n de que duraba mucho más tiempo. En el segundo He visto, contrariamente, a Antonio Vico en Teresa Raquin, de Zola, traducida por Ruiz caso, la fábula, que dura de cinco da la tarde a las diez de la noche, me dio también la im- Contreras. Vico lograba un éxito brillante presión de que se dilataba varios días. El con un relato; era complementario de la actiempo cuando Queremos abreviarlo se alar- ción. En- cierto momento, Vico narraba su ga, y cuando queremos alargarlo se acorta. crimen; tenía entonces un gesto, un leve Composición- -Una obra, como un cuadro, gesto, que escalofriaba al público; el mismo debe estar bien compuesta; el arte de compo- Vico se. ponía pálido. Drama, melodrama. -El dramaturgo que ner es esencial en el dramaturgo; tal se asevera. Pero a poco que reflexionemos nos per- sea artista no traspasará nunca, en cuanto a catamos de que la habilidad en arte dramáti- lo dramático, ciertos límites; una cosa es el co es cosa subalterna. Lope componía mal; drama y otra el melodrama. Pero, ¿sabe alLope escribía apresuradamente. Tirso com- guien lo que es el drama y lo que es el meponía mal; casi todos Jos autores clásicos lodrama? Dependerá de cómo represente el componen mal. No compone mejor el propio actor la obra de que se trate. Días pasados Shakespeare; el Prometeo de Esquilo está he leído una obra de Benavente, que no comal compuesto; acaba de cualquier manera; nocía; el autor la titula drama. Hablo de el autor no sabe cómo acabar. El único, entre Una pobre mujer; se traza aquí, en actos nuestros, antiguos, que compone bien es Mo- brevísimos, la historia de una sirvienta inreto. Tirso no pone cuidado en- la composifortunada. Todo es rápido y conmovedor en ción. En La prudencia en la mujer, tres po- estos tres actos, que apenas duran, los tres, derosos personajes traicionan a María de Mouna hora. Contra lo que el autor nos dice, lina ésta perdona a los tales; la vuelven a pudiera creerse que en vez de drama es metraicionar, y María los torna a perdonar; la lodrama Una pobre mujer. Será drama, si engañan una tercera vez, y María les vuelve lo representa una buena actriz; lo estrenó a otorgar su perdón. La obra se acaba antes María Guerero. Será melodrama, tal es la de que el autor desenvuelva su fábula; nos intensidad de su emoción, si lo interpreta dice que- deja el complemento de la acción una actriz mediocre. ¿Qué es el Edipo sino para otra vez; probablemente en la segunda un melodrama? Y un melodrama que se ha parte, que no conozco, que no sé si existe, deslizado por los siglos como un drama. ios tres personajes continuarán engañando Escenas. -Un autor dramático ha dicho a la protagonista. La obra, por lo tanto, debiera titularse La imprudencia en la mujer. -que en toda obra existen la escena que hay que hacer y la escena que no hay que hacer. En El mejor alcalde, el Rey, Lepe reparte de tal modo los incidentes de la acción, que Y que un verdadero autor dramático se discuando llega la escena capital de la obra, la tingue por conecer cuale s son esas dos escenas. escena por la cual ha sido escrita la obra, esta escena ya no puede durar sino breves AZORIN momentos; Lope, con su descuido del arte de componer, ha inutilizado una de las mejores situaciones dramáticas. Y lo mismo sucede con Fray Diablo; el autor anónimo, que ha escrito después El Diablo predicador, ha escrito una de las obras más bellas de (Ley de Amor y Razón de Estado) nuestro teatro; se ha representado en EsLEITO de siglos entre el sentimiento y paña mucho antiguamente; es una comedia el documento, el matrimonio de Ferdramática entre Moliere y Shakespeare. A nando el Católico con doña Germana Benavente se le ha reprochado que sus obras estén descentradas; la acción se desparra- de Fríx tiene sentencia inapelable en la rama lateralmente. En el teatro de Benavente zón política de Estado; pero se alza, en apelación sentimental, por la razón de amor. DIARIO ILUSTRA. DO DE INFORMACIÓN G E N E R A! 50 CÉNTIMOS. En esta secular audiencia pública, los poetas evocan la sombra de Isabel entre los silencios del idilio y los políticos; la de Germana, entre la elocuencia del documento. Ambas tendencias tienen, lucida representación en los recientes libros de García Mercadal y José María Doussinague. La singular, pintoresca, zigzagueante, Germana de Foix, tan poco favorecida de los historiadores, que pudiera llamarse La reina desconocida aparece en la biografía de, Mercadal con sus extraordinarias aventuras, con sus fabulosas anécdotas gastronómicas, que bien pudieran bautizarla de Reina glotona. Doussinague ha compuesto un libro, qti es la guía política y diplomática del laberíntico suceso. El testamento de Isabel despierta los recelos de Felipe el Hermoso en la Corte de Flandes, originando las primeras negociaciones entre ej. Rey extranjero y el Monarca Regente español, que, tras diversos episodios llega hasta la alianza de Fernando con Luis XII, proclamaba y jurada en el castillo de Blois ante el Soberano francés y los embajadores del Rey Católico, testimoniando la Razón de Estado con el agua lustral del Matrimonio. Cuando el 19 de octubre de 1. S 05 se celebran los, esponsales, por palabras de presente, entre doña Germana de Foix y el conde de Cifuentes- -que fue al altar sustituyendo por poderes al Rey Católico- -el. pueblo español se desata contra la boda. Compara a la segunda esposa, doña Germana- mujer de poco seso y escaso tacto, nada, bella, coja, frivola, llena de vanidad y orgullo, preocupada tan sólo de fiestas -con Ja primera, la mejor v más excelente mujer que nunca Rey tuvo según había escrito don Fernando a Felipe el Hermoso. La Razón de Estado, -movió pues, al Monarca Católico a sacrificar su comodidad personal y su tranquilidad doméstica. Doussinague exalta este sacrificio, que da a la figura del Rey singular elegancia y nos lo presenta como un buen español. Mercadal, por su parte, dice que la falta, de descendencia masculina- -una vez muerto el príncipe don Juan- -y la locura de doñi Juana, agravada por la ingratitud de don Felipe, excusan la determinación de don Fernando, que todo lo somete al mantenimiento de la unidad. Y como doña Isabel fue toda esencia y doña Germana toda apariencia, el Monarca rehace el Tanto monta, anteponiendo el negativo No monta tanto. Queda, pues, la Reina consorte al margen de todo gobierno y en plenitud de toda pompa cortesana. Francesa de estampa y de gustos, acrece extraordinariamente lujos y gastos; doña Isabel empleaba en su presupuesto unos diez ducados por día; doña Germana, más de cincuenta. Sólo en rábanos, tres mil maravedises... Si París bien vale una misa, España bien vale para don Fernando- -el Monarca de Ja Unidad- -esta segunda boda. No una, sino dos, sino tres, celebró Germana) de Eoix. Pues apenas viuda del Rey Católico, casó con el conde de Brandemburgo: y no bien murió éste, con el príncipe de Calabria. Y desde la primera, a los dieciocho años, hasta la tercera, con más de cuarenta, tanto acreció su gula, que todo se le iba en banquetes, y tanto su gordura, que no cabía- a entrar en la litera. Los cronistas contemporáneos entre ellos Fleuranges, ven en Germana de Foix más que otra Juno, diosa del hogar, otra Terpsícore, musa de danzas y banquetes. CRISTÓBAL DE CASTRO EL TEATRO C LA REINA GLOTONA P