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MADRID DÍA 15 DE MAYO DE 1945 NUMERO SUELTO 25 CENTS. S 0 LA SESIÓN PLENARIA DE LAS CORTES ESPAÑOLAS DIARIO ILUSTRA. DO AÑO TRICE. SI M Q G f A V O N; 12.234 a SUSCRIPCIÓN: MADRID: UN MES, 6 PESETAS. PROVINCIAS: TlíES MESES, 18. AMÉRICA Y PORTUGAL: JL UJES MESES, ÜÜ. EXTRANJERO! TRES MESES, 37,50 PESETAS. REDACCIÓN X ADMINISTRACIÓN: SEKKANO, 61. MAOU 11) APARTADO N. 43. DON ESTEBAN BILBAO, EN E L O C U E N T S I M A S PALABRAS. MOSTRÓ LA INDIGNACIÓN NACIONAL PROVOCADA POR LOS CRÍMENES JAPONESES EN MANÍ LA; PROCLAMO LA SOLIDARIDAD DE ESPAÑA CON EL ACONTECIMIENTO TRASCENDENTAL DE LA PAZ Y ANUNCIO LA PRONTA PROMULGACIÓN DEL FUERO D E LOS ESPAÑOLES, E X P R E S I Ó N DE U N A DEMOCRACIA TRADICIONAL Al evocar la figura del Caudillo, dos veces salvador de España, se produjo una clamorosa y prolongada ovación, con gritos de Franco, Franco, Franco, lo mismo que los procuradores subrayaron la decisión del Gobierno español de romper sus relaciones con el Japón con grandes aplausos. El documento de ruptura con el Japón. Brillantísimas intervenciones de los Sres. Mestres Piniüa y Zuraalacárregui. Aprobación de numerosos dictámenes Señores procuradores: La algunas de ellas muy reciente. Contrasta La comunicación sobre los graves bas, esta actitud la de las tropas japonesas, que que se acaba de dar cuenta acomunicación de las Cortes exige con un breve comentario y adhesión, en primer luofisucesos de Manila y la ruptura de asaltaron y destruyeron todos los edificios, par- gar, al acuerdo del Gobierno, pero expresión ciales del Gobierno español en Manila, y ticularmente el Consulado de España, asesi- severa, además, de la indignación que el hecho relaciones hispano- japonesas nando a todos los funcionarios consulares que a que la misma se refiere provocó en todos los en él se encontraban, incluso los más modestos servidores, sin distinción de sexo, y asesinando igualmente a todas las demás personas que se hallaban en aquel edificio, con un total de cincuenta, después de lo cual prendieron voluntariamente fuego al Consulado, según consta por declaraciones de testigos oculares, debidamente comprobadas mediante informaciones directas de origen español y carácter oficial. Estas mismas informaciones hacen indudable también la existencia de los demás asesinatos realizados en parte con toda clase ca agravantes, especialmente con respecto a mujeres y niños, aun asilados en edificios sobre los cuales ondea la bandera de la Cruz Roja, así como la. destrucción deliberada de bienes propiedad de ciudadanos españoles. Tal conducta, en especial por lo que se refiere al Consulado de España y edificios y personalidades oficiales, afecta el respeto que las autoridades japonesas: deben a la dignidad de España, y son incompltibles con el mantenimiento de una normalidad amistosa entre ios dos países. En consecuencia debo comunicar a vuecencia que el Gobierno español no considera posible, a partir de este momento, el seguir manteniendo relaciones diplomáticas con el Go bierno que vuecencia representa, sin perjuicio de mantener la reclamación de indemnización, que ha ido Mesentada a este último por la pérdida de- iaas y daños causados a subditos españoles, reclamación acere de la cual el Gobierno español S 2 reserva el derecho de seguir insistiendo hasta obtener satisfacción. Al expresar a vuecencia el sentimiento con que el Gobierno español ha tenido que enfrentarse con las circunstancias que le han puesto en el penoso deber de adoptar al acuerdo, cúmpleme, asimismo, manifestarle que se dant las órdenes oportunas para que dentro de la justa reciprocidad se guarden a vuecencia y personal a sus órdenes las inmunidades y prerrogativas establecidas por el Eerecho Internacional, así como las máximas facilidades y cortesías para su salida del territorio nacional y su permanencia en éí mientras aquélla se arregla. Aprovecho esta oportunidad para reiterarle, señor ministro, la seguridad de mi más distinguida consideración. -Excelentísimo señor Yakichiro Suma, ministro del Japón. ámbitos de la opinión nacional y aun del mundo civilizado. Porque no sin la más justa indignación puede comentarse ese asalto incomprensible a nuestro Consulado de Manila, el asesinato aleve de mujeres y de niños, de españoles, en suma, que por su sola condición de tales merecían el respeto de sus perseguidores si éstos hubieran sido capaces de comprender la hidalguía con que la nación española practicó caballerosamente los deberes de la más estricta neutralidad; pero, sobre todo, la misión altísima que la raza hispana hubo de realizar en aquellas lejanas islas, abriendo a costa do los más grandes esfuerzos, las rutas que juntaron sus destinos a los de la Humanidad civilizada. Por eso las Cortes Españolas, auténticas depositarías y portadoras del sentimiento naaional, no pueden menos de sumar la protesta a la que el Gobierno formuló oportunamente contra una agresión que, según la comunicación manifiesta, constituye la violación de todas las normas y de todos los dictados que el derecho de las gentes impone a las misma violencias, de la guerra. Pero protesta que, además, queremos hacer extensiva a todas las vejaciones, a todos los crímenes, a todas las injusticias de que fue víctima aquel pueblo filipino, porque España, madre de pueblos y civilizadora de continentes, no olvida, ni podrá olvidar nunca, los lazos que a uno y otro lado del océano, la juntan con aquellos pueblos que hablan su lengua, que oyeron de sus labios las nociones primeras de la fe y el verdadero sentido de la dignidad humana. (Muy bien. Inmediatamente después de los discursos que publicamos en otro lugar, y en medio de gran expectación, fue leído por el Sr. Pagoaga el siguiente documento: Ministerio de Asuntos Exteriores. Dirección de Política de América. Madrid, 8 de mayo de 1945. Excelentísimo señor: Los graves sucesos desarrollados en Manila durante el período que precedió a la evacuación de la ciudad por el Ejército japonés y los reiterados actos de hostilidad contra la colonia española, realizados con sistemático encarnizamiento por oficiales y soldados japoneses, aconsejaron, al Gobierno español el examen de la situación derivada de. tan lamentables excesos. El análisis de antecedentes que los precedieron y las circunstancias agravantes en extremo que caracterizaron la actuación de las fuerzas, militares del Japón respecto de los españoles establecidos en Manila, obligaron al Gobierno español a decidir la ruptura de sus relaciones diplomáticas con el de Tokio, sin perjuicio de mantener la reclamación de indemnizaciones por pérdidas de vidas y considerables perjuicios sufridos en las propiedades durante los lamentables incidentes de que e hace mención. Al comunicar a vuecencia lo que precede, cúmpleme pasar a sus manos copia de la nota que con fecha 12 de abril próximo pasado dirigí al representante diplomático del Japón notificándole la ruptura de relaciones con el Gobierno de Tokio, a fin de que las Cortes conozcan con todo su detalle los antecedentes del Esunto y los justificados motivos que han inspirado la actitud y acuerdo del Consejo de ministros. Dios guarde a vuecencia muchos años. -José P. de Lequerica. -Señor presidente de las Cortes. Madrid, 12. de abril de 1945. Señor ministro: Por mi nota número 119 de 22 de marzo último tuve la honra de manifestar a vuecencia la penosa impresión producida er. el ánimo del Gobierno español y la opinión pública con motivo de los lamentables sucesos desarrollados en la ciudad de Manila, en que iss fuerzas regulares del Ejército japonés, con una violencia sin precedentes y en abierto contraste con los principios del Derecho de gentes, hicieron objeto de sus ataques a los españoles de la citada capital, resultando considerable número de muertos y heridos y destruyendo sus propiedades en proporciones amplísimas. Los mencionados hechos han sido tanto más lamentables cuanto interrumpen una larga tradición de amistad entre España y el Japón, de la que nuestro país ha dado nstantes prue- La intervención humanitaria de España no fue escatimada durante la gran. hecatombe P- ero no es ésta la única manifestación que me veo obligado a hacer hoy ante la Cámar Un acontecimiento trascendental, universalmentó celebrado, me obliga a decir algunas palabras en expresión a la solidaridad con que España, dotada siempre de un sentimiento de universalidad, atiende a la suerte del mundo, principalmente en estos instantes, de lo. -que- depende el destino de las generaciones futuras. Las Cortes Españolas, que ya en anteriores ocasiones, cuando el ardor de la guerra encendía las pasiones de los beligerantes y apenas si en el ambiente, cargado do odios y de metralla, otra El discurso del presidente de las del Sumo se percibíaVicariovoz serena yque la Pontífice, de Cristo menCortes sajero perenne de las fraternidades cristianas, Finalizada la lectura del precedente docu- Hubieren de hacer voio. 3 fervientes por el pronmento, el presidente de las Cortes prenuncio to advenimiento de la paz, no pueden permanecer silenciosas a la terminación úe. la el siguiente importante discurso;