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La maravillosa maniobra de Patton N lina nueva edición de su libro Teoría de la guerra el general Cario Martínez de Campos, duque de la Torre, seguramente incluirá la espléndida maniobra de Pattoii, con su legendario tercer Ejército norteamericano. Creo que la comparará con los movimientos envolventes de los mariscales de Napoleón, lile, en el corazón de Alemania, consiguen establecerse sobre, el centro de la espalda de su adversario, -sin bal er pasado aún a táctica Ya no se trata sóío del proverbial arrojo del general yanqui, sino de una concepción genial, que envidiaría cualquier otro ¡efe de Ejército con mayor tradición bélica que el americano. Mientras los alemanes se defendían con tesón en la línea Sigírido contra los yanquis de Patcb y los franceses de De Lattre. Patton. cayó sobre ellos por la espalda, después de haber subido hasta el Noreste, de Trove ris a Coblenza. a lo largo del Museía. En el sector de Coblenza cruzó el rio y se colocó- en el triángulo formado por el M oseta y el Rhin. En aquel misino momento, el que Firma este articulo escribió en A B C n de marzo) Para los defensores de la cuenca minera se planteará pronto el problema de retirarse antes de que resulte demasiado tarde. El repliegue no podrá efectuarse sino a través del Palatinado, y cruzar luego el Rhin por Lmkvigshafen- Mannheiiu. No se necesitaba para ello conocimiento estratégico: bastaba ion mirar un mapa para comprender que la posición de los alemanes en el Saar llegaba a ser insostenible. Pero el Saar es el pequeño Ruin necesario, si bien no indispensable, para la industria de guerra, y su El ifeneral norteamericano Patton. abandono habría revelado la gravedad de la situación en toda! a orilla izquierda del Rhin. Para mantener la ilusión durante ha oficialmente, en la capital germana, que pero paralelamente sustraen tuerzas prounos días. se. han sacrificado muchos miles el saliente en la orilla izquierda del Rhin pias a la defensa de Stettin v Berlín. La Prusia oriental no sí defendía en la ciude soldados, que han caído prisioneros. tiene la forma de una bota, cuya punta Se ha. -vacilado tanto, que, mientras, los. se encuentra en Sarrelouis, el talón en el dad de Kant, sino etí Elhing. en la sóida- norteamericanos se han deslizado rápida- Alto Rhin. región de Karlsruhe. y MI dura con la occidental. Tampoco la vieja mente hacia el Sur y el Este, basta ocu- caña, desde esta ciudad hasta. Maguncia; ciudad hanseátiea tenia su protección en par YVonus y Ludwigshaíen, dejando solo los norteamericanos intentan aislar el pie Dirschau. sino en la región de Stolp. Puesde esta bota No hubiera sido más ra- to que existía la amenaza- -mejor dicho: la un pequeño pasillo 4 e escape entre Spezonable evacuar, por lo menos, la puncasi certidumbre- -de que las tropas de ytr Karisruhe. El Saar había llegado a Rokosov. sky alcanzarían el litoral báltico. adquirir posición excéntrica, algo como ta en vez de exponerla al copo? La misma pregunta surge en el Este. era inútil prolongar la resistencia más Stalingrado, después dé la caída de Kalach. en el gran recudo del Don. o Avran- ¿Qué utilidad- presentan las cabezas de allá de la linea que cortó todo. el Noreste de Alemania del resto del Keich. de un che. s- Mortairi. cuando Patton corría hacia puente de Curlandia. Koenigsberg y DantCbartres. Va tarde. v día ¿2, se confesa- ig? (La de Kolberg ha desaparecido. modo- más radical que el tristemente famoso pasillo. La guerra lia mordido su Es cierto que distraen fuerzas enemigas cola: se está otra vez donde todo empezó, en y su corredor. Y mientras se lucha en el exiguo territorio de la efímera ciudad libre, Zukov ha suprimido la última cabeza de puente alemana en la orilla orientar del Oder. Ha creado de este modo la base para un ataque contra Stettin- y- Berlín. Ataque sincronizado De procedencia alemana se anuncia que el grupo de Ejércitos de Montgomery. formado por canadienses, británicos y norteamericanos, del cual, desde hace tinas semanas, se habla poco, excepto el progreso realizado en la cabeza de puente de Remasen, no ha perdido el. tiempo, sino que ha completado sus preparativos para cruzar el Bajo Rhin entre Dusseldorf- y- Aniliem, escenario de aquella aventura intrépida de los paracaidistas, cuyo fracaso, glorioso y trágico, ha prolongado la guerra en- varios meses. Montgomery no habrá renunciado a su primitivo plan, del pasado otoño, cuando por Nimega y Arnliem pensaba alcanzar los centros in dustriates del Ruhr y la monótona llanura de Westfalia; terreno ideal p ra sus carros de asalto, y camino abierto- b: u: M la capital de! Reich. E i.i: i británico abre fuego contra el enemiga. (Foius Culpe. ANDRÉS RE VESZ