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DTARTQ ILUSTRA: DO DE iNFQR MACHÓN GENERAL. 25 EN TIMOS f EL HOMBRE DE TEATRO Pues los poetas, príncipes de la grey d Letras, son los más grandes hombres d Teatro que puede imaginar la grey de Tablas. DIARIO ILUSTRADO DE INFORMA GION GENERAL 25 GEN. I IMQS f Otros cafés no han cerrado sus puertas, psro se; han transformado r bar, qué para, un café digfno y respetuoso ion la tradición, (Pleito de Jas Letras es más triste que morirse. Algunos, domo el y Jas Tablas) de Platerías, han transigido con la moderniCRISTÓBAL D E CASTRO zación espirituosa del bar, de dientes aítlífá, A nueva Crítica, pertrechada con la lino sea, desdé el mostrador a la puerta, pero terna del Psicoanálisis, ilumkia aqueconservando en la entraña, rinconciios- poéllas zonas escénicas que antes perteticos para la evocación y para las parejas necían al oscuro dominio Muchas cosas de enamorados porque en todos los caféis- y que no tenían explicación, que considerábaen todos los jardines debe haber muchachas mos absurdas, se explican hoy perfectay. muchachos que se quieran. Es otra tradición mente, gracias a la doctrina del complejo de las más respetables. De los cafés de los iqüe Por el hilo del subconsciente se ha sacado ese no quedan ni los restos, quiero, recordar el ovillo, entre enmañarado y sanchopancesco, A A viejo café que desaparece es una café de Prada, en la calle Ancha, junto a la D que llamamos hombre de Teatro página arrancada, a la crónica del xije, fuentecilla de la Cruz Verde. Cada café teporque la Historia del siglo de las lu- nía sus nombres literarios, y él de Prada nos Pero ahora la nueva Crítica revela el enigevoca a Eugenio Noel- -el gran escritoj de ma. Toda la crisis del Teatro viene del hom- ces- -de gas- -está escrita por cafés- en vez de bre de Teatro que np piensa en el triunfo de por capítulos. Eri el XVIII comienza la cos- la melena leonina- a Mauricio Bacarissé, al músico gallego José Losada- -que colaboró vocación, sino en el éxito de ocasión. Por lo tumbre del café- -como oarnasillo, congreso y íneatidero- El café Greco, de Roma, y Los con Vives en Mana- a, y no tuvo jamás ni que el Teatro no vive, sino que muere, en Vosgos, en París, tienen un brillante auecdogloria ni dinero- a los poetas Corbalán fuerza de éxitos, como Lentejica, en fuerza tario. Sus espejos recuerdan la peluca áz y Llobet, a Julio Hoyos, al crítico teatral. José de agasajos. Y el arte escénico no son las TaGoethe, un Alsina, al periodista Antonio, Heredero y blas- -mover los muñecos- -sino las Letras bre el perfil promontorio de rizos y vuelos soapolíneo del dios poético de Wei- Julián del libreto de Los- -moverlas ideas, conmover las almas- Re- mar. El rostro picaro, con huellas de 3 vi- cadetes Moyrón, el autores. posible olvidar a a de la rema. No cordemos que Sem Benelli, poeta cuyos granruela, del aventurero Casancva, y la romárt; -Fornos- -saludado por Gustavo Adolfo Bécdes triunfos teatrales tienen renombre uni- ca hermosura de aqsisJla ConJssa de la Ceniza, quer, cuando un ayuda de cáma. ra del; marversal, informó el pleito de este modo: que fue el tomento amoroso de Sthenda! qués de Salamanca y una doncella de Büs Cuando pienso en mi juventud- -d ce el Nuestro viejo Percho tisüe también recuer- chííithal se casaron y fundaron el café- p iñautor de La cena de las burlas- -y recuerdo dos ilustres. A estos espejitos pequeños con tado; a! fresco por Bussato y que poseía tina, el júbilo que me producía escribir versos lí- marco de nogal que copió Sc aíia, se miraron alfombra de terciopelo blanco que era una 1 ricos, sin otro fin que armonizar mi pensa- las Tcres; ¡s y las Lolas del romanticismo. maravilla. El café famoso del artículo d i í? ümiento y mi sentimiento con la creación, r, o Doña Bcrnardira y doña Matildita- -las norell- -Jesucristo en Fonos- cuyos espejos me explico por qué interrumpí aquel júbilo vias puras y rieles de Esprcnceday de Florenreflejaron todo cuanto ocurrió en cincuenta para dedicarme al. teatro. tina Sí. nz- que sobrevivieron tantos lustros, años dé vida madrileña, y los rostros y l i s Tú eres un hombre de teatro -me dicen, a sus poetas, vinieron a gustar el pjacer tne- vitolas más significativas, desde a chistara l? ¡ícó ieo de recordar a estas mesas azulencas del duque de Sexto, hasta él calañés ele Váüícuando me quejo. de Potnbo. Eran aquéllas viejecitas con capoqufz Várela, el del Crimen de ¡a calis de Pero, ¿qué es un hombre de teatro? ¿Qué Fuencarral, pasando, por la gracia picara da s gnifica este ser, entre bufo y mágico, sur- ta y manteleta, que asistían desde lejos, y gido de la nada intelectual con el cetro de como fantasmas, a las tertulias de Ramón, los cucas y la naricilla respingona de Lolilla, cuando se cambió el nombre viejo de botille- la billetera. caña de entre bastidores? ría por el de sagrada cripta de Pcmbo. Y al. Sem Benelli, que no es el adventicio tea- verlas allí, con tantas otras figuras anacróni. La mayor parte dé los viejos cafés no, han. tral, hombre de Tablas, sin 0 el poeta suscas, a nadie le sorprendía que en una cripta muerto; se han transformado en bares. Nuestantivo, hombre de Letras, se revuelve con- hubiese fantasmas. tra época, por lo visto, prefiere al caracolillo tra los impostores: las mezclas de la cocina eje! diablo. Pero se da Si este café- -el más antiguo de Madrid- ¿Por qué he de ser hombre de Teatro no ha perecido aún, ha sido por los poetas, el caso de que nuestros cafés viejos intentan Yo soy un poeta lírico. Y para consolarme que le galvanizan en sus aquelarres literarios modernizarse, y hay muchos cafés modernos p entristecerme, deduzco que la lírica, la verqu: pacen ya con cierto encanto antiguo. La del sábado. Los otros viejos cafés, que han dadera lírica es el verdadero teatro. música romántica vuelve a los cafés moderido borrándose de la crónica de su siglo- -ya Pudo Sem Benelli añadir que, en todos los nos que quieren tener cierta pátina anacrónihe dicho que porque tiempos y países, los grandes dramaturgos ha, n no han tenido era el xix- perecieron leyenda. ca, y la música en conserva, de las gramolas poetas que cantasen su sido los grandes poetas. Desde la trinidad he- La literatura ha sido, pues, la mejor columna ya sólo puede atraer a una parroquia dé sálénica- -Esquilo, Sófocles, Eurípides- -al gran -entre tantas columnas- -para sostener la b? do por a noche. solitario inglés, Shakespeare; desde el triunLos cafés tenían su importancia literaria. tradición del café. virato francés- -Racine, Corneille, Moliere- Sebastián Otro desaparecido insigne fue el café Es- La fonda de ó qn PaVnasiüo, fue el neoclasial triunvirato español- -Lope, Calderón, Tirel pañol, que estaba enfrente del teatro Rea! cismo. Pomboy Levante ds lael fomanticismo so- -e! Teati o cede su cetro a los poetas. Y, en rabioso; aquel calla del AreSus espejos- -los espejes del café son cristales los tiempos modernos, todas las obras que mágicos, donde sé asoma el pasado- -recor- nal, eí modernismo rubenanió. perduran- -desde el Fausto, de Goethe, al TeEn todos los cafés ha habido poetas y munorio, de Zorrilla; desde el Don Alvaro, de daban la barbita en punta, la mirada fogosa sas- -unas veces con miriñaque y otras con Rivas, al Gyrano, de Rostand; desde La hiyj la melena a la romana del tenor Enrique mantoncillo de crespón- son las más bellas de lorio, de D Annunzio, a la Monna Vonna, Tamberlfck, cuando en una mesa, bajo un evocaciones qué nos devuelven los viejos es ventanal que daba a la calle de Versara, dede- MaeterlincE; desde El padre, de StrimDÍJOS. berg, a la Electra, de Giraudoux, todas, en vanaba su idilio apasionado- -el mejor dúo qué cantó el famoso tenor -coh la diva franverso o en prosa lírica, songenuinas obras cesa más ¿Y aquella morenita de ojos de DolqrO a? de poeta. Los dos mayores triunfes de Ja es- tarde, Constarice Náutier- Didier. MuchoVilla, ¿Se llamaba Martirio, o Carmen, o Rosario? la. figura menudita do! maestro Era ur; nombre español atormentado y triste cena francesa en nuestros días- -El zapato dt vestida de azur y morado, se deslizaba ante raso, de Claudel, y La Reina muerta, de. Mon- estos espejos- -galerías, reverbero de ros- y oloroso a azucenas de místico retablo... He olvidado su nombre, pero al pensar en ella therland, ambos, por cierto, de motivos es- tros remotos, que se diría que comunican con el sabor de sus besos aun perfuma riiis lab! pañoles- ¿qué son sino victorias definitivas el trasmundo- mientras el pianista ciego de! a técnica de Letras sobre la técnica de Zacarías López Debesa, improvisaba música Por aquella muchacha que ya no será her mrisa, Tabla- suya eii el viejo piano de cola. Café del sim- lloremos en las ruinas de los cafés réíftáóY no es que los poetas modernicen lo ar- pático barrio del maestro Villa, desde- él que (ticás. caico, sino que arcaizan lo moderno. Por eso, se oía a los profesores del Real templar sus cuando en un alarde de mover los muñecos instrumentos y algunas veces, allá lejos, a Y esto, para los protagonistas supervivienel hombre de Teatro maniobra con sus es- la banda de Alabarderos, que regresaba de tes, es la más auténtica elegía de los viejos cafés. cuadras de escenografía, todas sus artes son Palacio a su cuartelillo de la vecina callemezquinas junto a la fantasía de los poetas. juela de San Nicolás. EMILIO CARRERB L CRÓNICA Y RESPONSO DE LOS CAFES DESAPARECIDOS C