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A B O. -DOMINGO 31 DE DICIEMBRE DE Í 944. EDICIOST DE IiA MAÑANA. PAG. 43. La Policía comprobó con lamentable retraso que un automóvil oficial con nieto diplomático se detuvo en, un pequeño pueblo español, camino de Gibraltar, conduciendo una persona sujeta y amordazada, que pugnaba por desatarse; la alarma del vecindario fue calmada por la explicación que los extranjeros dieron, de tratarse de un diplomático loco, que estaban encargados de conducir. Unas inyecciones narcotizantes amodorraron de nueyo al preso, permitiéndoles seguir su viaje. El retraso en. dar cuenta el alcalde a la Policía impidió la eficacia a este servicio. jotro rapto sorprendido en estos tres últimos años lo constituyó el de un marinero de la base naval de San Fernando, descubierto por los carabineros españoles en el porta- maletas de un coche diplomático, a su paso por la población de La Línea. Suceso en el que inter- i vinieron las autoridades militares del Departamento de Cádiz, que dejaron el hecho perfectamente esclarecido. Un tercero lo constituyó la desaparición de un extranjero, chófer de un militar aliado, que, según confidencias de personal relacionado con la Embajada, había sido muerto en una oficina. En este caso, el derecho de extraterritorialidad y la falta de una prueba en que fundamentar el aserto, impidió a los Servicios de Policía ninguna clase de intervención; hubo que dar por buena la explicación de haberse marchado al extranjero. Otro presunto rapto, esta vez- con inculpación para Alemania, ocupó la atención de nuestros agentes: Fue el de un diplomático. alemán, funcionario de su ministerio de Asuntos Exteriores, casado con española, que se encontraba en España con licencia por enfermo, que hacía tiempo había terminado. Su desaparición motivó alarma entre los amigos y la intervención de los Servicios. de Policía, habiendo, quedado aclarado, después de una gestión diplomática, la ausencia del diplomático, que había recibido, por conducto oficial, conminación de su Gobierno para reintegrarse urgentemente a su Patria. Los interesados, enterados de la sospecha sobre su precipitada ausencia, se apresuraron a. escribir a sus familiares, justificándola. Como se ve, tampoco en estos casos la fortuna ha acompañado a los asertos del embajador. Más noble hubiese sido haber callado, si no se querían reconocer lealmente los errores; mas esto es harto difícil para la idiosincrasia de los hombres políticos: mas el error no puede estar más claro: vino a Españr creyendo en su futura intervención en la contienda, y equivocando el camino para lograr su propósito, fue más el amigo de las pequeñas disidencias españolas que el diplomático encargado- de estrechar una relación. Por ello debiera tener mucho más valor en los medios ingleses, a; pesar de ello, la neutralidad de España. EN Eli TEMPLO NACIONAXi DE SANTA i TERESA Unas palabras imprudentes, pronunciadas por tin ex embajador extranjero en su país de origen, han servido para que los enemigos de nuestra nación las esgriman en su propaganda. No merecerían comentario, ya que ellas por sí- solas se alaban si no íuese por la necesidad de deshacer el. eco que tales palabras han tenido y sin que esto niegue los servicios que en otro orden haya prestado. Hemos de lamentar que, en defensa dé una postura exclusivamente personal, se hayan desfigurado las realidades españolas, con descrédito para la nación por quien durante cuatro años estuvo encargado de estrechar nuestras relaciones. Ya sabemos que serán muchos sus compatriotas, entre ellos la mayoría de las personas responsables, que, sin duda, han de condenar el que un embajador, al día siguiente de abandonar 6 Ti cargo, emita conceptos subjetivos y apasionados sobre la nación en que fue representante, sin que a ello le obligue un imperativo nacional; mas cuando estos conceptos están tan íntimamente ligados a los errores o equivocaciones de wna gestión, la injusticia alcanza, un grado imperdonable. ¿España, moralrnente dominada por los alemanes? ¿La Prensa y la Policía españolas, a las órdenes de la Gestapo? ¿Los raptos de alemanes, a la orden del día? Cómo se reirán los españoles al leerlo; ni siquiera se salva de la indignación aquel redu- cidó círculo de insatisfechos que constituyó la corte de que- el embajador se. -rodeara. Todos consideran erróneas e injustas sus palabras. Mas si analizamos los hechos que el diplomático señala, se cambian en timbres cíe independencia para nuestra nación. Cada uno habla de la feria según le va en ella reza el viejo proverbio castellano. ¡España, moraimente dominada por los alemanés! La presencia de los alemanes en la frontera pirenaica y la no ocupación material de España, que, según el embajador, moralmente tenían bajo su planta, deshace ante el más torpe la fantástica historia, La contrariedad ante una Prensa insobornable ha provocado al través de estos años las naturales iras de los desairados. El oro extranjero pxüdo poco sobre ella, y sólo pequeñas desviaciones incontrolables pudieron producirse en este tiempo. Los órganos adecuados del Estado celaron en todo, lo posible por que. la Prensa nó. se malease, y los diarios españoles no constituyeron mercancía que quedase a meroed del mejor postor; en sus juicios sobre la contienda reflejaron con. distintos matices, sujetos a filis peculiaridades, los hechos bélicos; así io hicieron lo mismo cuando las victorias rotundas alemanas y sus Ejércitos triunfantes recorrían Europa, que cuando, mas tarde, eran los aliados los ojue obtenían victorias en África, Italia o Normandía. La Prensa española registraba en una y otra ocasión en sus primeras planas, con la debida dimensión, los acontecimientos. Esta posición de equilibrio e imparcialidad en que se colocó, en 1 general, la Prensa española, la realzan las quejas que, tanto por parte de los. aliados, como por la del Eje, se produjeron cada vez que un pequeño desvío, siempre posible, de algún periódico tuvo lugar. Mas si necesitásemos descender al campo de ló íntimo de los sentimientos. que cada español pueda tener, no creemos que la nación inglesa pueda hoy ofrecérsenos coa grandes títulos y merecimientos; las palabras de lord iTemplewood y la hostilidad sistemática de algunos sectores de la Prensa inglesa, no parece el procedimiento más eficaz para recoger afec tos. Si a la labor de la Policía se refiere, nada más disparatado y absurdo puede en este orden presentarse al mundo. La fiera independencia ibérica, de la que a través de la Historia España tiene dadas tantas pruebas, es incompartible con esa eituación de sometimiento o servilismo que una mente británica forjó. El que las actividades: y maquinaciones de los agentes extranjeros, cualesquiera que haya sido su banidffl, hayan encontrado un firme valladar erólas actividades de nuestros Servicios de Policía, no puede autorizar a nadie a deducir que por contrariar, sus propósitos ésta, esté al servicio Se sus enemigos. En tiempos de guerra todos los extranjeros en, pafes? neutrales, intentan, servir, a. la causa de sus respectivas naciones, y los neutrales han de sufrirlos mientras no infrinjan las leyes del país; pero si sus actividades ño sólo entran en el campo de lo vedado, sino que maquinan contra la paz, el orden o el régimen de la nación, entonces la intervención enérgica y eficaz de la Policía es obligada. En los Códigos de todas las naciones existen muy distintas sanciones para castigar las maquinaciones contra la seguridad de la propia Patria, que las actividades, de propaganda o de información que puedan ejercitar los naturales de unos países extranjeros contra otros. Todo observador imparcial tiene que aplaudir sin regateos la actuación de nuestros servicios de Policía, que han hecho abortar, sin graves penas para los extranjeros, los propósitos extraños de agitación, ya que ayudaron eficazmente al mantenimiento del orden y de la seguridad en nuestra nación; lo que pareciendo tan bien a toda conciencia honrada, naturalmente han de considerar nefando los agentes de la maquinación. Y. queda una tercera espina por extraer, aquella que se refiere a la facilidad que Alemania piído encontrar en España para supuestos raptos. Cuatro veces intervino la Policía española en averiguaciones de este orden, y en tres de ellas no aparecía la nación alemana como supuesta protagonista: la primera fue con motivo de la desaparición de un subdito francés, oficial de Marina, recién llegado de Norteamérica, de paso para Vichy, y de cuya desaparición se acusaba a los agentes británicos. celebra está noche su fiesta. de F I N D E A Ñ O con la atracción de y su formidable cuadro flamenco de la ZAMBEA GITANA del SACROMONTE DE GUANABA Éxito inmenso de GRACIA DE GRANADA en sus cantes por bulerías, alegrías de Cádiz y fandanguillos. Gran cotillón. Uvas. Regalos. Sorpresas. Grandes orquestas TENEMOS EL MEJOR. CHAMPAGNE DE OBRAS SO VA 5 r AAyer se celebró en el templo nacional de Santa Teresa un solemne funeral, organizada por la Direéción de la R. E. íí. F. t en sufragio de los ferroviarios fallecidos. Presidió el ministro de Obras Públicas, don. Alfonso Peña, acompañado del director general de Ferrocarriles y Tranvías, D. Amalio Hidalgo; el presidente del Consejo de Administración de la R. E. N- F E. D. Eduardo) Alfonso; y el director general, D. José María Rivero de Aguilar. Asistieron los consejeros D. Pedro González Bueno, D. Enrique Calavia; el director general de Transportes del. ministerio del 1 Ljércitp, coronel 1 Fernández aé Córdoba; sul duector general de la R. E. N ift M. B. jFaus 1 tino Villámil; el subdirector general técnico, D. José de Aguinaga y todos los subdirectores, jefes de división y servicios, numerosos ferroviarios y. familias dgjgs ialleddos s jP- PANTALLAS DE SEDA YDE P E R G A M I N O