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CRUCIFIJOS DE MADRID los templos de M a d r ¡d muy buenas imágenes de Cristo crucificado, algunas de las cuales, desgraciadamente, han desaparecido en la pasada revolución; pérdidas que no pueden ser reparadas con o b r a s modernas, pues los artistas de ahora, aun siendo prestigiosos, carecen del fervor religioso que animaba a nuestros viejos imagineros, más atentos a la finalidad de sus producciones iue al lucro del trato jo. El ambiente de una época gloriosa para la Religión y el Arte también influía en aquellos maestros, y ¡por esto, es imposible en los actuales tiempos- el sentir como ellos sentían cuan- do tomaban en sus manos la gubia y la maceta para infundir vida a materia tan pobre como la madera. A pesar de tantas y lamentables destrucciones, aun quedan en las ij; lesias madrileñas magníficos Crucifijos, que se salvaron milagrosamente. En el oratoyio del Caballero de Gracia está el c e l e b r a d o A TESORABAN El Cristo de la Fe desaparecido en el incendio de la parroquia de San Luis, obra de Carmona, Crucifijo de Juan Pascual de Mena, que se venera en San Jerónimo el Real. El Cristo de la Buena Muerte de Pedro Alonso de los Ríos, desaparecido en la iglesia de San Andrés. Cristo en la Agonía, de Sánchez Barba, que estuvo antes en el desíiparecido convento de los Agonizantes de la calle de Hortaleza. Es uno de los mejores Cristos de Madrid. Ha sufrido unas pequeñas restauraciones, que le hizo el escultor Julio Vicent. Se- conocen ¡pocas obras de Sánchez Barba, que dicen, fue discípulo en. Valladolid de Gregorio Hernández. En la arruinada iglesia de San Andrés estaba el Cristo! del la Buena Muerte, de Pedro Alonso de los Ríos, buena escultura, que estuvo colocada primero en la iglesia de San Francisco. Este Cristo tenia muchos devotos y su Cofradía. Se cuenta que fue labrado- con la madera de un mástil de navio por promesa de unos marinos durante una tempestad que puso en peligro sus vidas. La preciosa imagen, desapareció con la histórica iglesia de San Andrés. De Pascual de Mena es el Crucifijo que se venera en la (parroquia de San Jerónimo el Real. Está colocado en un altar del crucero, lado del Evangelio. Es obra de gusto clásico, muy correcta, pero oscuro de policromía. El Cristo del Desamparo, de la parroquia de San José, es original del granadino Alonso de Mena. Tiene una cabeza muy expresiva y está en la madera sin pintar. Esta imagen fue traída procesionalmente desde Granada por encargo del regidor don Juan Fariños, que la donó al convento de Recoletos, habiendo sido Huevada a San José al desaparecer dicho convento. En el incendio del Hospital de los Naturales, situado en la calle de San Bernardo, desapareció un Cristo más pequeño que el natural, probable obra de Gregorio Hernández, aunque muy restaurada! También había en esta iglesia, que era parroquia de los Dolores, un lienzo de Alonso Cano, representando a Cristo i Crucificado. Estas bras procedían de a capilla del cementerio de la Patriarcal. El Cristo de San Ginés es de Alfonso Vergar y recuerda al de Goya, que está en el Prado. A Pons no le agradaba. El Cristo áe la Salud, hoy en su capilla de la calle de Ayala, es obra de Domingo de la Rioja. Este escultor era amigo de Velázquez, quien le encargó los vaciados de originales de mármol y bronce, que trajo de Italia, por encargo de Felipe IV. E s coincidencia que los estatutos de la Cofradía del Cristo estén autorizados por Inocencio X, el Papa Doria, que retrató Velázquez. ¿Pertenecería don Diego a esta Cofradía? El llamado Cmto de Gracia, que estuvo en la desaparecida iglesia de nuestra Señora de Gracia, y últimamente en el oratorio de la Pasión, es otra imagen perdida. Orueta lo atnbm e con algunas reservas a Pedro de Mena. El desaparecido Cristo de la Fe, de San Luis, era escultura de Carmona, que hizo muchos semejantes o casi iguales. En San Antonio de los Portugueses hay uno, acaso mejor que el de San Luis, junto a la puerta de entrada. En el Museo del Prado estaba otro, firmado, que llevaron al Museo de Valladolid, y en San Sebastián he visto otro, en la parroquia de San Vicente. En ía Catedral estaba el Cristo del hermano Beltrán, salvado pero corv grandes mutilaciones. Las imágenes que componían el calvario, atribuida a Mora, desaparecieron. En la iglesia del Carmen había una buena escultura de Cristo crucificado, con la Virgen y San Juan, que fueron destruidos, no quedando más que el retablo donde estuvieron. En el convento de Santa Isabel estaba el Cristo que talló Páramo por encargo del padre Claret. Algunos críticos lo atribuyeron a un famoso escultor del siglo XVII, lo que prueba la perfección de esta obra inspirada en la tradición española. En la parroquia de San Sebastián, en su capilla, decorada por González Velázquez, estaba el Cristo llamado de los Guardias, obra de don Ángel Monasterio, que fue tan experto escultor como mal patriota, pues parece que murió combatiendo a los españoles en la guerra de la independencia ArgentinaEn la parroquia de Maravillas está el Cristo de los Mutilados, ya completamente reparado. En este templo hay un interesante Crucifijo! del siglo x v. Pudiéramos citar como Cristos madrileños el de Velázquez, -que está en el Prado, y que fue pintado pai a el convento de. San Plácido, en cuya sacristía estuvo colocado. El de Goya, también en el Prado, Otros Crucifijos había en Madrid repartidos por iglesias y capillas, que si bien rio podían estimarse como obras maestras de arte, tenían, ese algo que los santeros de an taño daban a sus imágenes, cu x secreto no han podido encontrar, pese a toda buena voluntad, las nuevas generaciones de artistas. JESÚS M. a PERDIGÓN