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IVlADRl D 5 DÉ AGOSTÓ PIÉ 1943 01 ARIO 1 t U ST RA- NUMERÓ SUELTO 25 CENTS, f f I LA ADIVINACIÓN DKL, PORVENIR AÑO TR 1 GES M O S EXT O N 11.681 DON LOPE DE SOSA En Jaín; dondft regido, vive don Lope d Som. SUSCRIPCIÓN: MADRID: TJN MES, PESETAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 18. AMERICA X PORTUGAL! TRES MESES, 20. EXTRANJERO: TRES MESES, Sr, 50 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61. MADRID, APARTADO N. 6 48. A S T R O L O G O S Y PS 1 COMETRAS ésta dad tan científica y en un país tan adelantado como los Estados Unidos hay ochenta ¡mil profesionales de ía cabala que tratan de asegurar su porvenir prediciendo el de los demás. Unos son palmistas o quirománticos, otros sonf certomancistas, otros astrólogos, otrosy psicómetras, otros antropósofos y aún queda la gran variedad de los que se dedican a leer es destino humano, bien en la clásica redoma de cristal, bien en los posos de una taza de café o bien en los huesecillos de un pollo a la- cacerola. Algunos trabajan por su cuenta, al igual de nuestras; gitanas, y muchos pertenecen a organizaciones tan poderosas como la American Federation oí Scientific Astrologers, radicada en Washington. Dos mil quinientos periódicos publican diariamente una sección de astrología, y cierta reyista especializada que antes de la guerra tiraba ioo.ooo ejemplares- -lo que ya no estaba nada mal- r- ha pasado ahora a tirar 00.000. Desde luego, el éxito que alcanzan hoy los profesionales de la buenaventura no quiere decir que el público se crea del todo ÉUS vaticinios, pero, s n que se los crea, del todo, tampoco deja de creérselos totalmente y así van viviendo tanto los profesionales como él. Yo me figuro, en efecto, que si los métodos- de predecir el humano destino tuviesen un catácter infalible y no dejasen lugar alguno a la duda, serían combadísimos los valientes que se los dejasen aplicar, y opino que la mejor clientela de los adivinadores del porvenir está constituida, preci amenté, por aquellas personas que toman v píenos en serio su poder adivinatorio. De cualquier modo que cito sea, sin embargo, y según una información de la Saíiirday Evening Post, lo cierto es que los astrólogos, psicómetras, quirognomistas y demás, le sacan cada año al público en los Estados Unidos una renta de doscientos millones de dólares, lo que sitúa su industria en un plano, si bien algo inferior, por ejemplo, al de la automovilística, muy superior al de muchísimas otras. Naturalmente, yo supongo que a la modesta chica de servicio que sí hace echar las cartas o leer la palma de la mano por cincuenta centavos en una barraca del Bawery, no le anunciarán nunca un futuro tan brillante como el que le anunciarían por vefnte o por veinticinco dólares en un lujoso- consultorio de la Park Avenue, pero quizá me equivoque. Los médicos más caros son precisamente aquellos que nos hacen unos diagnósticos más pesimistas, lo que, pensándolo bien, no deja de tener su explicación, porque tal es la naturaleza humana, que todos consideraríamos abusivo el que, por diagnosticarnos un simple resfriado de cabeza, se nos cobrase igual que l or diagnosticarnos un cáncer o una lesión cardiaca... t Ochenta- mil profesionales de la buena ventura, doscientos millones de dólares anuales y una sección diaria en dos mil quinientos periódicos! Tales sonios números mis significativos de la información nue publica la Saturday- Evetting Post, y, evidentemente, cuando los hombres se preocupan tatito de su porvenir es que ven este porvenir muy pegro. Jotio CAME fue D. Lope de Sosa, el famoso caballero inmortalizado por Baltasar de Alcázar en su bellísima composición festiva titulada La cena? Nadie lo sabía. -Ahora comenzaba a vislumbrase algo sobre su auténtica personalidad. Voy a dar más luz eii este asunto. En A B C correspondiente al miércoles 12 de mayo, edición de Andalucía, el ilustre escritor D. Rafael Laffón ha publicado un artículo sobre D. Lope de Sosa. Lo identifica, y estafen lo cierto, con el D. Lope de Sosa que fue gobernador de las islas Canarias y luego de Ja provincia americana de Tierra Firme o Castilla del Oro Solamente a, esto se reducen sus averiguaciones; y queda en la duda de si fue natural de Jaén, o si, no siéndolo, residió algún tiempo en dicha ciudad. Don Lope de Sosa residió en Jaén durante los primeros anos del siglo xvr, ejerciendo en ella un cargo muy. importante: el de alguacil mayor; pero a este picaro mundo vino en la ciudad de Córdoba, algo mediado el xv, en la casa solariega de sus mayores, radicada en la calle de las Almonas, hoy de Gutiérrez de los Ríos, collación o parroquia de San Pedro. Los Sosas o Sousas eran de origen portugués, y de muy encumbrada ascendencia. Vasco Alfonso de Sosa, hijo segundo de D. Martín Alonso Sosa, fue el primero que de Portugal pasó a Castilla, en tiempos de D. Pedro I el Cruel, y se avecindó en Córdoba, de cuya ciudad fue alcalde mayor. Aquí contrajo matrimonio con doña María Díaz Carrillo, hija de Gómez Fernández, señor de Santo Fimia. Vasco Alfonso de Sosa fundó en la iglesia Catedral la capilla de la Encarnación, si bien la bóveda y enterramiento no se construyeron hasta, el año 1482, en vida de su nieto D. Juan Alfonso de Sosa. Su primogénito, D. Diego Alfonso Se Sosa, fue caballero veinticuatro de Córdoba. Estuvo casado con doña María Alfonso de Córdoba, de la cual tuvo tres hijos: un varón, Juan Alfonso de Sosa; y dos hembras, Leonor e Inés Üf? Sosa. Juan Alfonso de Sosa, fundador del mayorazgo át Rabanales, fue asimismo caballero veinticuatro, y también justicia mayor de Córdoba. Contrajo matrimonio con doña Isabel Fernández de Mesa, hija de D. Alonso Fernández de Mesa, alcaide de los Alcázares Reales y veinticuatro de Córdoba. De ella tuvo cinco hijos: Diego, Alfonso, Juan, hop. e de Sosa y María. Don Juan Alfonso de Sosa falleció á principios del ano I488, y; su esposa, doña Isabel Fernández de Mesa, el día g de agosto de i494 Lope de Sosa, el. cuarto hijo varón de don jiian Afeara áe; SoáaíFtiíEci- aualií 6 r. é 0. Q UIEN cuento o leyenda de Baltasar de Alcázar. Poco después de la muerte de su padre, en el año de 1489, entró al servicio del duque de Alba. En el año de 1303 fue nombrado alguacil mayor de lá oiudad de Jaén, y dos años más tarde, gobernador de la isla, de la Gran Canaria, cargo que desempeñó hasta él de 1518. Allí realizó una muy prudente y fructífera gestión, pues puso en orden el gobierno de la Palma e hizo repartimientos de tierras. Ocupando este cargo de gobernador, por Real Cédula de la Reina doña Juana, fechada en Burgos el 21, de febrero de. 1512, se le concedió un oficio de veinticuatro de la ciudad de Córdoba, que luego renunció a favor de su- tú ¿o Pedro de Cabrera. En 1518 fue enviado a Castilla del Oro como gobernador de aquella provincia y con la misión de tomarle residencia a Pedradas Dá. vila. Llegó al Darían a principios de 1519, con cuatr navíos y trescientos hombre? llevando consigo a su hijo Juan Alonso de Sosa y por alcalde mayor al licenciado Juan Rodríguez de Alarconcillo; pero al entrar en el puerto, falleció. Para reemplazarle en el cargo fue nombrado otro cordobés: don Pedro Gutiérrez de los Büos, de la casa de los señores de Fernán Núñez, y caballero veinticuatro de Córdoba. Don Lope de Sosa contrajo matrimonio con doña Inés, de Cabrera, hija de los señores de Albolafia D. Pedro Cabrera, a guacil mayor de la ciudad, y doña Inés Alfonso. De ella tuvo seis hijos: Juan Alonso de Sosa, que fue tesorero general eri la gobernación de la Nueva España; Pedro Fernández o Cabrera de Sosa, regidor de la Gran Canaria- y veinticuatro de Córdoba; Juana de Sosa, que estuvo casada con don Luis de Castilla, uno de los conquistadoras de Méjico; María de Sosa, esposa malavenida de I? Fernando Arias de Saavedra, señor de Lanzarote y Fuerteventura; Isabel de Sosa, monja en el convento cordobés de Santa María de ¡as Dueñas, y Beatriz de Aguayo. La casa solariega de los Sosas o Sousas estaba situada en la plazuela de su nombre, frente a la calle de Carreteras, hoy Pedro López, formando esquina a la de las Almonas o Gutiérrez de los Ríos ¿N Esta familia poseía en Córdoba cuantiosos bienes por la época a que nos referimos: la dehesa de Rabanales, sobre la que instituyeron mayorazgo; la dehesa de Morales, en término de la villa de las Posadas; los cortijos del Blanquillo y. del Chdtón; varias casas, además de las principales ya citadas; algunas huertas, y la Almona del Jabón de esta ciiKÍá; d; y; Su tier- ra, la flue les producía pingüesbeneficios. Pof fallecimiento y. herencia de su nermana doña María, don Lope de Sosa llegó a reunir casi la cuarta parte de los no vinculados al mayorazgo.