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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN G E N E R A L 25 CÉNTIMOS ÍS C vosotros botellas de Coca Kola mezclado con ron de la Trinidad, horchata de coco, champán de pina, aparte bombones helaISLA DE CURACAO dos de chocolate y vainilla. UKAI. AU c un pequeño paraíso artifiEl principal puerto de Curacao. Viihelnicial, montado ¿obre pétreas y desolaen el da rocas de granito, donde ¿61o crece staad, es una pequeña reproducción, algunos lejano por un naranjo raquítico, de cuya fruta agridul- llamada trópico, de Amsterdam. Tras cl puenla Venccia del Norte. ce e compone cl licor de su nombre. Al rete levadizo que abre paso al interior de l: i c 3 de las demás islas de las pequeñas Anciudad, un gran canal se abre, penetrando tillas, esta de Curasao, como su vecina Arupor entre las calles llena- de colorido, con ba, no tienen otra riqueza sino la acumulaconstruciones de estilo holandés y u ¡i públición de esfuerzos humanos, apilados en co abigarrado. Después bifurca en dos braforma de pozos y refinerías de petróleo. Ni zos, que penetran al interior de la isla, persiquiera brota el agua en estas tierras infemitiendo poner a resguardo los navio; Las cundas, y la que beben sus pobladores es la calles, limpias v acogedoras, parecen más del mar, previamente destilada. Sin embarla go, cerca de cuarenta mil hombres y mu- angostas de lo nue son en realidad, porde profusión jeres se apretujan en este rincón de la tie- continuo. de automóviles que las invade En ellas pasa con aire domirra, Gibraltar del capitalismo neerlandés, nador y rutilante la mujer rubia y blanca, reducto imperial de la Royal Duch. Su vida de 1 nórdica belleza cautivadora y ojos azues puramente urbana. Para darse la ilusión les de ensueño. A su lado, la morena entrevede campo, tras múltiples fatigas y desvelos, rada de mulata o la negra sensua! y atrevihan logrado sembrar unas cuantas yugadas da, bajan la mirada con timid encogide tierra vegetal eti las pocas hondonadas feraces, plantando jardinillos a estilo de los miento. Países Bajos, idílica reminiscencia de las El verano continuo de los trópicos, el amables campiñas con que se acicala su lesol tórrido que impone los trajes de alpaca jana patria. Así, esas matas de verdor desIllancos, cl panamá en la cabeza y cl paipai vaído, combinándose con la roca volcánica, en la mano; las lluvias torrenciales de un las moles grises de los tanques de petróleo momento; los crepúsculos breves que os y el aplastado ramaje de los naranjales enallevan sin transiciones de la luz del día a nos, constituyen toda la belleza panorámica a oscuridad nocturnal, todo infunde a Cude este país extraño. Tal vez allí, sumidos raca i un blando carácter de voluptuosidad en la amable penumbra de esos pequeños very tedio, de disipación y somnolencia. geles, cerrada toda perspectiva de lejanía, EDUARDO AUXOS cabe creerse transportado a las espesuras de los parques nórdicos. Cuatro clases de hombres habitan la i ala: los holandeses, los trabajadores extranjeros, los comerciantes hebreos y el principal núcleo autóctono, constituido por los negros. El holandés es cl señor, el aristócrata, el amo. A él compete la administración de la colonia, las funciones directivas, el máximo provecho. A las órdenes de sus ingenieros y capataces, se hallan los trabajadores de las refinerías, en su mayor ¡jarte venezolanos o panameños, europeos y negroides. Los menesteres más humildes corresponden a la colectividad negra, que presenta allí características raciales, no desprovistas de nobleza. Por su parte, los hebreos, sefarditas en -u mavoría, son los dominadores del comercio, la Banca y las pequeñas industrias lócale- Añadamos, para completar el cuadro, que cu la i- la se habla un amasijo de e. -p Tr holandés e inglés. l ocos lugares del mundo presentan tanto incentivo para el dispendio cjmo este i i i isleño. Su situación estratégica, cerca le! canal de Panamá y Venezuela, cuvos petroieo- revende, hace que casi todas las compañía; de navegación, dedicadas a circular del Pacifico al Atlántico, lo conviertan cu escala obligada de sus viajes. Los navios japoneses y australianos, así como los procedentes de la India, China, e Insulindia. llevan allí productos del Oriente, mientras las lineas de grandes transportes marítimonorteamericanos inundan el pequeño puerto de mercancías de todas clases. Lo- comercio. con su pintoresquismo exótico, servido- por muchachas mulatas. x darán la ilusión de un bazar oriental. Mientras hacéis las compras y revolvéis kimonos de seda bordada, mantones de manila, bibelotes chinos de marfil o plumas estilográficas, las vendedoras os ofrecerán K ia cla- e de refrescos extraídos de una modernísima heladora. Cuando, al fin, se presenta el instante ele liquidar la cuenta, siguen llegando a ABC DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN G E N E R A L 25 CÉNTIMOS tí? FRENTE A TI MISMO H AS llegado al fin cle tu ¡ornada. T u tiempo ha perdido la laxitud, tan española, del tiempo de ttis padres y tus abuelos. Los cerebros de entonces reaccionaban intensamente cu e tiempo pero no en el espacio. H o y c- pacio y Hempo son pequeño- para ti, que i! a: io- i; iie: ite luchas día a día para vencer el ub- táculo de un vivir urgente. Estás y estamos perdiendo vigor de lo sensible porque necesitamos pega: no- al terreno para dominar problema- y problemaque se ciñen sobre las cuna- de nuc- tro. hijo- H a y (jue vivir, y cada dia! a incógnita de lo necesario nos la encontramos sobre a bandeja del desayuno. La jornada es corla. I- a medimos al minuto. H a y horas de cuatro minuto- y minuto- que no tienen- egundos. El tiempo gira sobre sí mismo v parece que e! 1- ale y ¿e pone entre inedia e- ícra de reloj. Pero la jornada lia acabado. H a s huido al ti ti de la calle, del despacho, de la ante- ¡CATÓLICOS! -Mañana es primer viernes de mes. Haced una fervorosa comunión, preparados por una buena confesión. No olvidéis la gran promesa del Corazón de Jesús, que dijo a Santa Margarita María Alacoquc: Yo pro- llamando con fuerza a la fe que vas permeto, en el exceso de la misericordia diendo y con ella atravesar tu espíritu como de mi Corazón, que mi amor todopode- si fuera un eje ardiente de acero, en torno roso concederá, a todos los que comul- del cual han de girar los actos de tu vida guen nueve primeros viernes de mes, la de ahora. Así todo será posible. De lo contrario, gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia y mi Corazón será y en un futuro muy próximo, no podrás su r e f u g i o seguro en aquel último esperar nada de ti mismo ni de los demás. momento. JUAX DE LEYVA Y AXDIA sala. I e luis encontrado con tu hogar, v bien arropado en tu bata de invierno esperas apartar tu recuerdo del dia íatiyo- o. H a n entrado lo, tuyú- y te han besado después de darte las buenas noche: ¿obre tu frente has pasado una mano y de pronto te ha- encontrado frente a ti mismo. Ahí Cotas, como si un espejo, dentro y fuera de ti. reflejase t i semblante. T e observas fijamente y medita- ¿obre ti mismo en un soliloquio que a! fin consigue interrumpir este descanso que esperabas después de tu jornada. Ya tienes una familia. H a s recorrido más de la mitad de tu vida y estov sCgurj de que reconoces que jamas has- cutirlo! n necesidad de enfrentarte contigo mi in como ahora, como en c- to- d i- Estás satisfecho de ti! Te v: imicrr algo tu propia conciencia. Ila- lr il con tus convicciones. JACÍIT. 1 la- r n e T e comportaste caballerosamente c i r. q fl negocio? l l a- engañado a tu amigo? P o r qué, Dios mío. te a- a i u v r. o- a- a tH en estas horas cl afán diario de reconciliarnos con nuestra proijia conciencia? H a y algo que pesa fatigal e- obr- i nuestros acto. los más insignificante- más triviales, l l a v algo que ti -hace meditar inconscientemente, vjbrc i bueno v lo malo: lo moral, lo amoral y lo i m r v a! Sentados al final del día anio- IOC -úo y sopesando I nías insierulicantc de nuestra diaria actividad, y qui- ¿r; ui! -llegar a una confesión general, acu 1 rur. ido bajo el hábito de nuestro propio c r L a tentación bordea todo- l n d i u i cada segundo, nuestra posibilidad de vida recta. El instinto y un afán amplio He intentarlo todo nos zumba en cualquier in- -tantc haciendo peligrar nuestros propósito. En torno nuestro hay, como nunca, nvl y mil pequeños abismos con voce- armoniosas y olores suaves de flore ríe primavera en su fondo. Hemos de pasar ron o tn vendado: para no caer en cl fango o- L- vro de u int unidadL- te vértigo diario que rodea al mundo en los tiempo- decisivo- todo lo inunda. Acaso aceptamo- irisensib! c? y ofrecemos con ingenuidad al o que jamás, sin el v e neno del ambiente, ni aceptaríamos ni o í r e ccriamo- L a- conciencia -e estiran, a v cc- fuera del límite de! o admisible. s: n embargo, esa meditación del cre Uscu! o: c- c momento del día en que con: misino te enfrenta- v en que inicias, -ni d a t e cuenta. LI ultimo di alojero deniue; ü 1 que tu- er- e mueve inquic o e indeciso, llamando, a! final, al sereno discernimiento de lo- dia- i vértigo que tarda y a veceno llega. Ten cuidado, amigo mió, i ¡ue todo ello puede significar que vas perdiendo tu fe y ijtic vas sintiéndote cobarde. S o n duros los tiempo; La vida es un cañamazo cada vez más tupido do hiladas muy complejas. L a tarea es difícil. Pero no e i t i e- tu jornada con prejjunt: -in oiia- y digresione- inrricaceí. Procura rendir el e- fuerzo de tu dia acelerado,