
A B C DOMINGO 13 D E DICIEMBRE DE 1942; EDICIÓN D E LA MAÑANA. PAG. 31. exigían unos requisito: cuya característica era la humillación de mis sentimientos patrióticos, burlados por una diplomacia en quien el injusto proceder llegó al sarcasmo. Viejo problema es ese, y otra vez remito al lector a los capítulos siguientes, como se ha hecho con el Sultán Azul y con Ma- el- A; n: n; en el que se consagrará a Sidi Iíni, revisaremos el tra (El Sahara Español) tado en virtud del cual se nos desposeyó de económicas del territorio. Su benemérita y un territorio que histórica y geográficamente magistral labor, continúa la de las expedicio- pertenece a España. Resultó de la- inguiar Preludio nes: Gatcll, en 1864; Bonelli, en 1884; Al- maniobra que nuestro dominio se halle enclael que sin fundament se arrogó en L Sultán Azul, a quien ya habrá ocasión varez Pérez, el 86,1 S 86; Cervcra y Quiroga, vado ena la que hay que pedir permiso si se y D Alrnonte, que corres- Francia, de- observar de cerca, díjome, entre va- también en quiere pasar de una a otra iona del Sahara rias galanuras, la de que el viajero ponde a 1914. Xuestros sabios rivalizaron con Español, éstas se que no guarda para sí lo aprendido en los via- los extranjeros: Davidson, Soleillet, Fou- y gracia pues despojo, encuentran, por obra del jes, es como la lluvia del Desierto, que hace cauld, Douís, Blanchet, Gravel, etc. Y por si menos en su topografía, intervenidas; cuando y con enojosas deribrotar flores, no plantadas, sino enviadas por fuera poco, el Estado Mayor del Ejército y vaciones económicas y militares. el Instituto Español de Oceanografía, no ce ¿Alá. Y toda la habilidad consistió en aferrarse Existen, en efecto, en las arenas, unas se- san, aquél en sus trabajos cartográficos y éste millas, las cuales esperan durante muchos en las investigaciones oceanógraficas y piscí- los diplomáticos franceses a un desliz de una tinos el ag- ua del cielo, y así que esta acude, colas. Sí; cabalgamos. Pero ni el pintor, ni expedición hispánica, que llamó río Xun al en copioso cuanto efímero diluvio, los olvida- el músico, ini el poeta... ni el periodista, cui- río Asaka. No importa que en los mapas andos granos desarrollan el organismo de que dáronse de captar la plástica y el espíritu de! tiguos de la nacional cartografía, y en ios son germen, con una maravillosa rapidez; con Desierto. No poseemos nosotros, verbigracia. portugueses, incluso los modernos, contempola misma con que muere el vegetal, no que- la riqueza con que un Fromentin- -sus halco- ráneos, figure el dato con una innegable exacdando de él más que otra simiente, que, de neros, su análisis literario de la sed, su ca- titud. Como tampoco sirvió ce nada el hecho nuevo y a lo largo de lustros y décadas, con- ravana- -aumenta el tesoro de las Cancille- de que los canarias, frecuentadores inmemoriafía en tan prodigioso riego. Sirva como ejem- rías, las aulas y los gabinetes de Historia Xa- les y casi exclusivos de la Mar Pequeña, c: i plo de ese extraño cultivo la célebre Rosa de tural. Lamentable negligencia hay, y error que desemboca la discutida corriente, nunca profundo, en el abandono de lo que no se coti- jamás dudaran sobre la toponimia del lugar. Jericó. Xi que la palabra Xun signifique u; i tih ¡eti lo práctico y Tiempo atrás, eran incontables las almas za en las pizarras dela palmera, no útil. Si el habla de los indígenas, y exista c ich- p. z ios de gozareque en España yacían ai modo- de tales semi- mos sentamos al pieque va a caer a gran dis- en las aguas desposeídas de su título, miende su sombra, llas, con un puro y escondido anhelo de extras que no se aparece en las usurpadoras. pansión nacional. En 1933 pude yo haber ser- tancia. Tampoco los historiadores suelen presen- La más perfecta anguila no competiría con ei vido de agente para el caso, en virtud del nomaquiavelismo, sin par en cuanto a escurridimadismo sahariano a que me abandoné por tarse en el terreno. Los más se limitan a la zo, sinuoso y flexible. espacio de tinas semanas, y que resultó pródi- investigación de archivo, no obstante el paGibo Xun. Allí se erguía! a columna (Vi go en incitaciones a la ilusión hispánica. In- rentesco hispano- bereber, y la- memorables cluso, si se quisiera agotar el símil, cabría invasiones, como aquella de Yusuf, el venci- los griegos, con la inscripción ue lijaba en confundir con las nubes aquel trimotor que do rival del Cid: por reconocer su tumba tal punto e! término de las navegaciones. Quime condujo a Cabo Juby y aquellos Breguets prolongó el que suscribe su ruta a Marra- nientos, p mil aüos antes de Jesucrist de la visita a Iíni, al destacamento de Hagu- quesch. Falta, en suma, a las empresas cul- cartaginés, e! inmortal Hannon, no vaciló, a nia y a Ja misteriosa ciudad de Smara, en la turales y patrióticas, el complemento narra- i pesar de los notorios riesgo; que ame. lrer. tn que, por cierto, la excursión asciende a ex- tivo, descriptivo; lo cual, entre paréntesis, rcm a raza tan ciriosa y marinera com- i a ploración, ya que he tenido la fortuna de ser contrasta con la tradición de los relatos de helénica, en dilatar su periplo, cuyo fir. t- uva el primero de los europeos o cristianos, en el Indias. Vamos a cubrir la brecha, con arre- en la actualmente denominada Bahía ñA G: iU orden civil, que surgió en el caravanserrallo glo a los propios medios, harto deficientes. Fue go. (La Bahía del Galgo: expoliación pareja de Ma- el- Ainin: legendaria figura, acerca de en una jaima donde a rcidi el aforismo que I rly ¡a anterior. ¿A qué extremo llegó la de b: i a 1 de España, que tan a nnn- alva se 3 a cual escuché arrebatadoras tradiciones. reza: las manos no cea tan el sol. atropello su derecho? Pero ya se reivindica. aparte las noticias que debo a sus hijos, el La Cesta de Hierro Hosanna! mentado Sultán Azul y un veneradisimo maesAnte el sistemático e implacable acoso de i El avión pasa y vence el legendario tnaletro de teología islámica, errante con sus discípulos por las inmensas soledades. Hora llega- la Anti- España, hube de enmudecer y expa- ficto, aunque no lo disipa enteramente. Volará en que nos detengamos a descifrar tantos triarme, según ya dije, mas aún hallé oca- mos por encima ríe la Costa de Hierro. A un. sión de lanzar unas protestas, que he visto lado, el Atlántico, y al otro, el Sahara. Lefabulosos misterios. luego en libros emanados de! Alzamiento con En la época, de mi viaje, apenas si las su- la naturalidad con que el fruto maduro se vántase del pardo arenal un polvillo agitado por los alisios, allí constantes, y el aire se enpuestas nubes lograron abrirse momentánea- desprende de! árbol. I turbia, y el Océano se tiñe de rujo. I- a doda- 1 mente. Lo impidieron los rojos, que acabaron Viajaba yo por el aire, y el empico de! tri- i es absoluta. Un acantilado ininterrumpido, salpor conseguir, que el Pobrecito Hablador op- motor tenía mucho ríe recurso y necesidad. tase por la expatriación. Al exhumar hoy las Porque para andar en caravana, conforme a ¡vo los propios socavones y la horadación de memorias africanas, en realidad os ofrezco las prácticas ineludibles del Desierto, se melas rocas, repele el oleaje, l: -pt; to en cintro líneas sucesivas. Bajo los estratos, con sus unas notas ya históricas, dado el avance colocuevas, albea la espuma, en el lecho de un iinizador en ei hará, donde se trazaron pistas quido sangriento, si no encendido en increípara automó j s constrúyense o se inician bles llamas. El borde occidental de África no poblaciones, v abundan los intentos de explotarepite las delicias y las amenidades del r. rionción ganadera y agrícola. En los días a que tal, que todavía invoca el asiático t- úii ior mis recuerdos pertenecen, nada de todo esto. Liquida su colección y sombreros de de la Reina de Salía. Áspero, impenetrable, Ni se alcanzaba a presentirlo. El dromedario, sin playas, ni relieve de montañas d que significa tanto como conllevar las infinitas cidas en el mar, ni de- agües fluvisle. svancllanuras de roca o las dunas, y el aeroplano, a 13 que vuela en una atmósfera ajena al mundo, durante los días 1 al 17, en sus salones de serlo unas pasmadas albuferas, forma un t 4 rrible murallón v acredita la mario. z d trasladaban a los peninsulares trashumantes AlfonSO XII, 2 4 Teléfono 20831 finen te- hipopótamo. del Sahara- -catorce o quince en el norteño, tina extensión superficial de más de doce mil Mediaba la tarde, cuando a través de la kilómetros cuadrados- -de un morabito y un polvada atmósfera, no heri- la en tj o i a Colonia Casas Baratas Plaza Lcgazpi. No im- ni por el mismo -o! africano, -c v: -lnnrTÓ i pozo a un pozo y un morabito: especie de llaporta precio. Trato únicamente con los dueños. una llanura inmensa, con unos e. ineios ingas y excrecencias de la tierra, a cuyo alrededor se armaban las tiendas berberisca? las MANUEL CARVIA. Silva, 30. Telefono 26271. equívoco estilo castren; Junto a o jalmas, con el odre de agua amargosa a la día e un gran cairnanicnto de t- -grti. c; entrada, y por lecho unos tapices, empleándo) itas, que transformaban e! -uv i on mía inse a guisa de almohada la montura camellera conmensurable p: d d; cantera. TuV- A a todo comprador de más do 1 pesetas, 0 o rm enrollado jaique. poco, aterrizaba trii? t jt r. L ru v! RESISTENCIAS, 5 PESETAS oficiales del Ejércit ¡ve t -c W: c n íraii; BOMBILLAS BUENA CALIDAD No sé yo que contenió; con ningún testimoy jubilosa cordialidad, a a (i v r: u: -material eléctrico, calidad y precio. nio de esa primitiva etapa, ni aun de las? i- Todo APLICACIONES GENERALES ¡a jfr- td: i c- j- t giiieme; en io que respecta a fu interpreta- Jerónimo de la Quintana (esquina Fuencarral. rresponder con biene- e iri Des er xllores y frutas, n: -vi ción artística. Profesores ilustres, por ejemce, y cu que a la sazón rebo- aba í -naña. plo, don Eduardo v don Francisco Hernán- iez Pacheco, de la Universidad de Madrid, han FEDERICO GARCTA SAXCIIÍZ. estudiado cuanto concierne a geología, fisio- fábrica importante jabón tocador y común, (De la Real Academia L ñoki. grafía, vegetación, fauna, etc. en sus aspectos perfumería. Cupos producción. 1.500.000. Trato (Prohibida la reproducción. directo. Dirigirse: Sr. García. Apartado 911. científicos v en relación con las posibilidades (Se continuará. MADRID
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