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MEDITARON EN EL DÍA DB os- idbs í e una sola iormula, invariable, general 1 ia caída sucesiva cíe millares de seres. A tocio rra. issto es un tributo de verdadera justi que regulé todos los casos v ¿responda i se acostumbra uno. En comparación, el trán- cia, que ftinde anhelos, que resume voluntaprincipios k exactitud matemática. Después sito del dolor colectivo al dolor familiar, en la des y sentimientos de millares de españole? de la díatnática etapa. de nuestra lacha con- ocasión de nuestra guerra, ha sMo mucho más Péregrinacianés de toda España, con un petra el marxismo, con el cortejo de los críme- rápido que en otras coyunturas, cuando, por, í enhe exponénte del dolor, que no cancela, nes irojós, quedatl tremendos balances. fylu- ejemplo, ¿eJ hundió un gran trasatlántico, con del homenaje que mo puede cerrarse, irán a ehos hogares sufrieron, ¿1 zarpazo de la fie- pasajeros españoles, o se convirtió en brasa ese Valle de los Caídos. P ro antes, en Mara, En otros, el dolor de la perdida del ser trágica el coliseo de la plaza de la Cebada. drid, por qué no ha habido un sencillo ater, querido, se atenúa o compensa por la gloria Ya sé que Jas proporciones de la tragedia una cruz, wn monolito, cualquier expresión de ía causa heroica. Pero él dolor existe. van, o se trazan, en sentido inverso de la ca- simbólica, que recordara, a la multitud de Piara Has madres, para, las esposas, para los pacidad de doloí para sufrirla. Pero, ¿no es personas que, sob ré las losas de esta misma hijos, el recuerdo se mantiene. ¿Cómo se cierto que hemos dejado paso demasiado ciudad, cuando estuvo maldecida, cayeron. para siempre? Recordaba yó; como he esva a mitigar? Sin embargo, la colectividad, pronto a las reacciones olvidadizas? crito antes, los monumentos en casi tocomo cuerpo, (homogéneo, como máxima exPor deseo y consigna de nuestro Caudillo, das, las pobiaciofiies liberadasque levantaron. se presión vitg. 1 de un pueblo, parece ya olvidada se construye el monumento a los Caídos, en de aquéllas desgarraduras. ¿Se tiene, en efec- la Sierra. Será una obra grandiosa. Por sus Iban las gentes a rezar, a dejar flores, a re to, el culto debido, la continuidad de home- líneas, por su volumen, por su valor arqui- unir y fundir sus propios dolores y sus íntinaje, la firmeza de; recordar, que parecieran tectónico! Pero más aún, desde luego, por el: mas evocaciones. En Madrid, nada. Y hemos sido y seremos siem- inexcusables? Yo recuerdo, en alguna de- pre el símbolo, 1 la sínlas poblaciones en que J tesis, el módulo del viviví, en zona nacional, vir nacional. Este paso durante nuestra guerra, i a la frivolidad; este cónio se manifestaba excesivo vértigo para v ese sentido de la deyo, que el dolor; colectivo, fción, que era una fórpor respeto, v por admimula del dolor de toración, por homenaje dos, de la conexión de ¡natural. de todos ¡venios -sentjmientos tnd! tos ipara los Caídos, se vicluafes para cuajar repliegue én la infcimir una actitud generalizadad dé los hogares, da. Ahora, no. Las maperdiendo, su rito exdres rezan. Las madre terno, colectivo, genesiempre estáin en su sirala me impresiona v tio. Pero no nos conhie ha hecho pensar gregamos, no vamo muchas veces. Es demasiado promto. íOna juntos a los ritos que Cruz de los Caídos, en no debieraffi faltar. Cacualquier ángulo de yeron muchos españoMadrid, para que s les. Nlunca podría hamantuviese t viva la berse ¡sospechado la evocación, ¡hubiese magnitud de los tafo acaso evitado la celeasestados a una socieridad, incomprensible, dad organizada. Afíos, de ese tránsito. ¡Que- antes de nuestra Cruda el dolor de las ma- zada, cuanido un teatro dres, el de las esposa popular su fría un inel de. -los hijos. Ese no cendio que causaba canceja. Pero, en la víctimas en número gradación y variedad considerable, impresiode los dolores humanante, el recuerdo se nos! que pb tienen una mantenía, las huella íola fórmula, invariade ese dolor permaneble, general, el paso cían más tiempo, pródel uno al otro, del de porcionalmente, en la todos, al de los recogizona, de lo. colectivo. mientos íntimos, que antes de recluirse defies el que no acaba nitivamente, que es el nunca, ¿no es cierto proceso inevitable. en He aquí dos vistas del lugar donde será emplazado, en la sierra de Guadarrama, ¡que ha ido. demasiado 1 recogimiento de los el monumento a, los Caídos, ofrenda que, por iniciativa del Caudillo, recordará siempre de prisa? ámbitos f a miliares, a las, generaciones futuras el sacrificio de los que- cayeron por tjios y por España. ífepués, nos acosturn- (Fotos Cifra, FKAÍÍCJSCO CAiSARES Í M. l i l l I M f M t J i i lul l I 1 Ml l, -I I i t l- l u I 1 lili 1. I I i! I ici i- n a: i u i