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REGRESO AL SENTIDO UNIVERSAL ESPAÑOL Queremoé qué Eupafla recobre el entidó universal de su cultura y de MI Historia: (Bel discurso te la Comedia. AL es uno de los postulados más egregios de la, doctrina de José Antonio. El tiempo camina a, prisa y más si es el tiempo, -rio largo, de una escasa década. Como 1 otoño madura en regazos de oro su apresuramiento de frutos, la Palábrai del Sembrador de ayer, és hoy el logrado hecho. Entre aquel día y éste, -el gran sino histórico, que se decidió ya a poner mano sobre el- corazón de España, y va contando, gota a gota, su nuevo pulso, ha trazado utt corté, una frontera de tinieblas, que superó la guerra. La guerra, pürificadora como la tempestad. Anudemos el hilo del pensamiento de ayer con el conseguido pensamiento de hoy, en ésta nanera de rueca de largo hilar, que ¡son los días. ¡Recobrar España el sentido universal de su cultura e historia! T La recta no se ha Quebrado. La tnisr majüngreque se derramó po? afirmar el sentido universal de España- riega los campos de Rusia, en recobro de los idéale d, e ta cwilisaciítt... decir un: es fue tz o, ¡una tarea. Empapada de se aura, todavía medieval; Ue rayaba, de claridades el alba de IS 00. e hi ia ella deuttít larga Reconquista reñidla en salud de la- cristiandad, había realizado su gran obra düe va desde la era de los descubrimientos Hasta extinguirse, en opacidades de un poniente, hacia; 1680. Un mundo extraño reptaba en torno al genio cegado de España. El pueblo español se hizo incomprendido para sí mismo. V advinieron a labios españoles aquél pesimismo del- ¿qué se me da a mj? la buría negra- -4 a 4) urla triste- -faacia todo alto valqr del ¿espíritu; el horror al pensamiento serio, y, por ende, al libro, todo este estado de alma colectiva que caracteriza a nuestro siglo xix y qué todavía muchos Jitíftios conocido en las tertulias y el ambiente de la. calle de nuestra juventud. Todos ios intentos de restauración española del 800 se hicieron entre las márgenes estrechas de esa comen Dte X 715 4 1750 se opera una especie de te vencedora- -los, moderados, las mismas turbiedad psíquicaen las clases superiores prédicas de casticismo aldeano de Coste- de líspañáy que: pretendían tener una con- Todo aquello; muy garrido- y hermoso para ciencia de su significación cultural. Es copio anglos o para galos, que precisamente ha el que acaba de ser cegado y tantea con el bían sido nuestros negadores, padecía de báculo que ha encontrado de azar los obje- una inadaptación temperamental para, nostos que le ¡solí en redor. rÍEüfiá 1750 nos íiá otros, y ej tomarlo, caído de manos ajenas, ganado ya el espíritu moderno- que, pri- era para España como, un lento Suicidio. meramente, es sólo crítica filosófica y mo- Dle ahí, pues, el fracaso de las experiencias nárquía absoluta, pero del qué surgirán, más nobles del 800. por consecuente contrasté, el incoherente siEn Jos é Antonio, por la vez primera, se glo, xíx y la democracia, de la misma nía erige la nueva voz, que va avconcordar con ñera que la madurez pulposa de un fruto es las caracolas lejanas. Por primera vez hay la consecuencia de- sú anterior acidez. 1 Aho- un retorno auténtico, Tat es quizá la mayor ra, los tiempos y el clima del mundo, que originalidad dé la Falange, porque no contambién cobijaban a España, en antinomia tiene semejanza alguna, europea actual. con el genio yr el alma viva de este país! ¿Desde dónde provenía, esta voz en la nos España había tenido una misión no vale che de nuestras turbias ideas y al desvelo de la lámpara es tudiósa- del Fu ¡ndador? Tal vez Forner, y algún otro raro del dieciocho. Próximamente, resonaba con austeridad magistral, en la soledad de s u pobre ambiente, la palabra de Menéndez y Peláyó. Antecesor de tipo ceñidamente político y programático, no había ninguno, salvo Mella. Sí; hay que reintegrar a España en su sentido miiversal. España es un país dé vocación ¡histórica universal, actor primero n ese teatro del mundo expresión tan del gusto de nuestros clásicos. Sólo, así sé la comprende. De no ser así y ¡constituirse. en, pequeño país áe despensa burguesa, gananciosa indüstrj y vista corta, se negaría a sí misma. Somos nada menos- que una pretensión de clima universal aunque tan castigos y nacionales. Qué son, sino cultura que marcha, la expansión mediterránea del reino- aragonés- catalán y lósdeseu brimientos castellanos, que trajeron a rectoría española toda latitud del planeta, lio para sojuzgarla, sino para enamorarla? Que la cultura específica de una nación el su criterio delante de la vida; su mahera de servir a. Dios; la ¡trabazón de riofmas que la ciñen, como la cota al antiguo guerrero. España posee una significación cultural propia así. Y tiene el deber de darse a sí misma la réplica continuadora; de su historia. Historia qué sostuvo más veces en alto, la cfti z que la espada, y puso en los ojos que desvelaban nuevas- tierras el aterciopelado afecto del espídtU antes que la curva rapaz de la apetencia mercantil, iNadá menos que todo estó se contiene en- sa- ¿rase- -mejor normativo apotegma- -del discurso fundacional de José Antonio. v; FRA; MIS