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Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanente az, 6 n, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad. (Del disenso fundacional) Y 1 ÜSXJ C 1 A RESTAURADAS EL FUNDADORA EL v CREDO ÍNuesstro Movimiento no e s una. inai- nera de pensar. Es una manera de ger. (Del (ítefi o fundacional, iosé Antonio simboliza et amanecer de España. JSU discurso del teatro de ja ¡Qoniedia, ue ihoy, 29 de chtbre, solemnizamos, es un código completo de lo Que había de ser la restauración de los valores eternos bajo el sol de la verdad. En la magna oración señalamos k siguiente frase. Juan Jacote Rousseau vino a decirnos qué la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino qtte eran, en cada instante, decisiones de voluntad, -i Cuáles fueron las consecuen das del ífünesto error señalado por fose Antonio, en. la frase que comentamos? La moral. se ha desligado dé n metafísica y el defecho de la moral El hombre, en su triste ondición de maturaleza caída, sin el auxilio de la gracia y desposeído de la razón- -por la cual percibe fes. verdades, eternas que gobiernan el mundo dfe de el seno de iDios- entra en las tinieblas del agnosticis- iito y de la ¡duda para toda clase de problemas tttaraíes. -Ahí está el fundamento tie cuantos Regímenes han tenido el liberaUsmo por nonna. Juan Jacobo nos arrebata la ley eterna y la ley; natural y sonieteia ley posir tiya al ¡imperio caprichoso de- la voluntad, ño ilunikiada por 1 a inteligencia. Así, eri el Pacto social queda hurlado, iin principio de Relevada Sabiduría, que la filosofía perenne prodatnó diciendo: No se puede querer Jo que sé desconoce. El derecho y la justicia se truecan en simples caprichos de una yo- lüntad que opera en el hombre desposeído de sus facultades superiores por los instintos de lo que sé llama libertad de contradicción, cuando debemos aspirar en todo a la libertad, de perfección, Sesha extinguido; la- luz. denlas mente y se rtiareha en tinieblas haciá: el. error. la mentira y el sofisma. Es náturat que se proxitoiie el tómpáaíaisses faite, faijses pésser, que sé deseínbotjtie en te ¡sodologk positivista de tmrkheim. que se llegue a Sos extremos de Carlos Marx, una vez que a economía se lia desgajado con herida mortal del derecho y ¡de 1 la justicia. El Estado liberal, ion la ba e del sufragio, es un Estado que nada sabe y nada quiere saber, porgue se considera incapaz de ttxla acción en el terreno especulativo y en e! práctico, ya que le falta la seguridad de las verdades eternas y a! w tuta José Antonio ha devuelto- a España los bienes de espíritu y de ¡razón permanente que Juan Jaeobo os había sustraído, con lo que llama Crimen de Estado nuestro padre. Ce vallos. Las verdades políticas torna, ri a la categoría de razón con da misma fuerza para el entendimiento que los principios mate iiáticos. Por José Antonio se nos hace segura la justicia, porque la ¡ley. positiva vuelve a ser un reflejo de la ley natural y ésta una aplicación a la sociedad y al orden jurídico de aquella ley eterna que definió, San Agustín, én el capitulo 27 del Contra Fausta, usando palabras dignas de letras de oro, sobre mármol pentélieo. Ya dijo nuestro eximio Suárez, en concepto contrario al de Rottísseau, que Ja ley natural e. rá la parti 1 cipacióM de la irazpn en la ley eterna Siguiendo la distinción de los e colásti ¿os y. con las diferencias de Santo Tomás, José: Atvtonio lleva la voluiitad- n turalfeza a Ja voluntad- facultad y la libertad de contradicción á 3 a libertad de perfección- La integridad de nuestro ser reflejada en la sociedad, la política, el derecho, la jwstida y- la ley, toma categoría de valor etenio, de verdadi ajisoluta, porqué áisí Jo reveló José Antonio en, su maMéesto; del 29 de octubre, amanecer del día inacabable qué para gloria) -de España vivimos, alumbrada pcn la anitorcha del Fundador enial 1 as niaravilla de lo teándrico. Luis ÁiRÁt 3 JQ- 0O STA: J E ÍK L discurso de la Comedia no es un programa ino un Credo. Los programas pasan como las nubes, como las s mbras 1, del poeta. Los Credos permanecen, -se perpetúan, e transmiten, de padres a hijos, como el hogar, como la sangre 1; de generación en generación, como la Tradición; COIIKA la Historia. Cuando se levanta a hablar José Antonio, los programan llenan la calles, los campos, los pueblos, como miasmas, como epidemias como plagas. Cada partido es una taifa; cada jefe, un régulo. Oída español, indoienciá, abulia. Ninguna conciencia y voluntad. Y se levanta el Fundador frente a los programas, como el sembrador de la Escritura frente a las aves rapaces del camino. Allí es ver cómo las ahuyenta. Cómo empuña la esteva. Cómo abre el surco. Cómo entiérra la semilla. Nuestro fyíovimiento- -iproclama- -no sería del todo entendido si se creyera que es sólo una manera de pensar. N ¡r es una 1 manera dé pensar. Es una manera de ser. Pensar es tramitar, sopesar, diferir. Ser, no sólo es pensar, sino afirmar. Pensar, la parte. Ser, el todo. El discurso, más que un programa, es una proclama, una actitud. Como el ser o no ser de Hanilet, el, ser, frente al no ser, de España. Esta actitud- -define luego el Fundador -e el espíritu de servicio y sacrificio, el sentido ascético y militar de la vida. Es decir, el conjuro nacional, el motor esfpañol, desde los aborígenes a la Dfivisión Azul. e 1 ayer, el hoy, el mañana; Jo sentido, lo asentido, lo presentido. Aquí el hogar levanta llamas y la sangre rebosa el Grial. La invocación tiene un carácter de excavación, entre cuyas ruinas y abandonos las Itálicas del jarámago alzan ya sus torres y templo El servicio, que en los programas era algo oscuro y vergonzante, en los Credos es un impulso de honor público. El sacrificio, signo de dolor. ahora es símbolo de amor. Sacrificio y servicio hermanos, son los G éminis. lo Dioscuros. Él sentido ascético y militar es el sentido de la Geografía y de la Historia, La Geografía, austera, grave, yerma, se polariza en la meseta sin járditíes, ni ala ni galas. La Historia, enjuta, sobria, en la Raza, sin pompas ni oropeles, con sus hidalgos de gotera, peró siempre hidalgos, con sus tercios casi- desnudos, pero siempre in victos. -W iQüé español de hoy, por Indiferente o abúlico, por aislado o descarriado, pugna el sentido ascético, y militar de la España de ayer, si lo lleva en la masa de la Sangre? Lá Ascética ¿nó es la Milicia orante? ¡La Milicia ¿no ¿s la Ascética con batiente? España ¿no fue y és y será la Tebaida ni- versal, no sólo en su manera de pensar- -desde los Tratados, de Séneca a los, de fray Juan de fes Angeles- sino en su manera de ser desde las cuentas del. Gran Capitán a, las casacas remendadas de P a- l a f ó x? y En nuestro Tabor literario, las Tablas de lá ley son- las Moradas y el Quijote, alcázar és del AscetismoT donde las fraguas del Espíritu forjan la espada de la acción. Que la acción sin la espada. es el misionero. Pero la acción sin el espíritu es; la barbarie. ORISTÓBAL DECASTKO-