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al; alba. -Pronto veré, como. dice Gó. Hííora, el rojo paso de la blanca aurora Se ve. en Oriente, tevísinía claridad, en tanto que en Ja calle silenciosa y desierta lucen todavía los fosos eléctricos t a s palabras de José Antonio, que he de, comentar son éstas: A los pueblos no los han movido nunca más que. los ix eta- s, y ia, yj del que rió sepa levantar frente a l a poesja que destruye la poesía aue promete. (Del discurso fundacional. Desearía que mi glosa fuera sobria y precisa: rae veo constreñido a breve espacio. Explanaré el. parecer en tres parágrafos; i. t a- persona que profiere las pala- hras copiadaá es un poeta. Jó, sé Antonio desciende de selecta estirpe, y aiiatóniicarneiite, es- un ejemplar delicado. Son armoniosas jsus proporciones y apacible su rostro. En sus ánodos no- entran ni la g rosería 1 i Ja violencia; Si: algún gesto- suyo recor 1 damos dé ímpetu inusitado, en ocasión solemne, más que de arbitrariedad brusca 1 lo e. (le indignado y justo desdén. En años decisivos para. isa personalidad psicológica, ha tenido ante sí, en el propio hogar, un de chado de honor y de patriotismo. Como José Antonio es delicado- por instinto, delicadamente también, trata los valores morales. De la postración y el caos quiere sacar él un SCRIBÓ E haz de, conceptos puros y fundamentales qué sean incorporados a la vida de- España y la renueven. En el ípn- do- ide. su s ér se produce, con tal. afán, ¡un callado debate. Consiste ese debate en ¡armonizar conceptos contradictorios. ¿Cómo conciliar tradición e innovación? ¿En jué medida armonizaremos -el concepto España y el; concepto universalidad? ¿ÍJf, qué modo compaginar individuo y Estadp? Si estas con- oiliaciones se hadeii i ierfeorosaniente y con delicadeza, como quieix maneja cendales su- tflishnos, ¿no sera elloiá obra de un poeta? 2. En el período que, comentamos existen d a s cláusulas. Y esas dos; cláusulas acusan precisamente- la antinomia a que aludí- mos. Rffleja el pasado la priinera clátísiila, y atañe la segunda a lo futuro. La primera dice: A- los pueblos íio los han movido nunca más. que los poetas. La personalidad deJ poeta es aquí subalterna. No debe- raos estrechar mezquinamente las- palabras de José Antonio; esais palabras- se abren, a más amplia perspectiva. La poesía, la escriben en su retiro los poetas: la. poes- ia se- halla flotando en el aire. La poesía es el resumen de una civilización. En la aímó: s era espiritual de 11 pueblo hay algo -la 11 poesía- -que le alienta, le consuela y Je for tífica. ¿Y quién afirmará que esa -poésía. que mueve a Jos pueblos es tan sólo, el estro de! posta, -y no 1 H. hazaña del héroe, la ab, nej? ación del isokladü, la maestría del artífice, la Catedraí, el cuadro, la escultora y la música? ¿Y 110 es poesía intensa- Ja plegaria ferviente? El ipoetá hace cristalizar en palabras la sensibilidad colectiva. 3 Nos encontramos en el presente y atalayamos lo futuro. Áy delque no sepa levantar frente- a la po. es ía que destruye Ja poe- sía que promete! xolama José Antonio. La poesía q. ue destruye 1 es tranisitoria. En la poesía q. ue destruye entran elementos- -ironía, sarcasmo. injiístieia- que repelen si se la acepta en déternii- nados- inbmen tos, esa poesía no entra en; la sensibili- dad defiínitivamente. Las circunstancias la atraen. las c- ircunsitancias se la llevan; La poesía perdurable resume la aspiración hú 1 mana hacia lo perfecto e infinito: El pensamiento de José Antonio ha sido fecundo. José Antonio ha sido e. i penisamientq, y mwst. ro Caudillo, lá acción. La vida de. José Antonio es fina y- delicada, y la vida de nuestro Caudillo es- clara y fluida. Yá amanece. Ya está aniamiciendo, José Antonio: tu amaiKcer- sirnbólico, tu amanecer -de Españ- a. v l AZ 0 RlN