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PRESENCIA CONSTANTE DEL CAÍDO ne altos ejemplos, tiene altos estímulos, en la personas, sublimadas por la muerte, de muchos de Sus hijos. iLos Caídosj, coa lá mudes de sus bocas yertas, son verdaderos 1 maestros, y maestros cotidianos, de la generación del día. Suspendidas en no se sabe qué increíbles cendales, o de luz o de solo pensanyento. ellos tienen y emiten día a día las tablas y las Normas todo cuanto precisa nuestra con- fonación espiritual y nuestrp anhelo de proseguir el arduo sendero. Si el ánimo titubea, en ellos se hallará la palabra de fe; si parece cerrársenos en cárdenas brumas el horizonte, ellos (nos dan el imperativo del camino, que más turbias fueron las horas que vivieron y superaron ellos, con el magnifico derroche de sus vidas. En fin, cuando advertimos maldad o acecho en ¿orno, res consuela contemplar en líos ia victoria sobre el dolor, que tan serenamente consumaron, y no nos arrepentimos de la naturaleza humana, que abe extraer de las, misma gehenas un grito de superación y de más allá. Ellos supieron cumplir aquéllo de que la muerte es la suprema libertad y tam- ién la suprema dignidad. Así en ellos, y pgr ellos, la Revolución nacionalsindícalista vive en la perpetua feK RAMIRO ttÉMAEZl I cundidad del sacrificio. Son como una deshilada de augustas sombras, ya en encuaEn tal día canto- hó hace seis años, dradas cohortes, ya en la aridez del héroe él torrente sangriento extitiqutó la llama solitario, que se van sucediendo en paisaje dé Wi gratí entendimiento y un gran 10 español, y ahora también en paisaje lejano, rasón: Ramiro de Mfiestu. Cayó altivo desde hace nueve año Fueron primeray alegre, contento. df si intimo, como mente los Caídos con anterioridad al iS de agradecido ai: martiriói que le sublimajulio de 1936. Los tiempo eran ásperos; ba, el alma -desdeñoso, de sus asesinos. la calle, al lado de la apacibilidad civil de Más, mucho- Más, qít- captador áqil los arcos voltaicos, tení recodos de somSe- las ideas que- yágaw en el ambiente bra, donde solía guarecerse la pistola del y tienen sil época de duración y su ám- asesino. Salir a la vía pública a pregonar bito de desarrolló; Ramiro de Maesiu una hoja impresa, que no fuese grata a las fue un byceadbr que emlos mares de gentes infestadas de las larvas oscuras de la fítojfoifia, cóñcláréy visiónde poeta. la revolución oriental, era hacer donación désenifafíabalas verdades eternas y Prode la vida. A veces, en los ribazos de los fundas. Cornó, tenía proflindos: el ente dimieñto y k mirada- tenía- imnbién pro- caminos aldeanos, tras de cualquier zarzo idílico, al paso de un vehículo en que marfunda la vos, -qi te parecía venir de muy chaban, portadores de la buena nueva, algu lejos ¿í aí ai porvenir. Viajó, por todos nos hombres arriscados, acechaba también os caminos de kt sabiduría, para volver la muerte cierta, y no en boca de trabuco, nutrido y nostálgico ú ¡a entraña de la sabiduría nacional: Por eso captó el rit- como en las estampas románticas del simó patética 4 e retot tix) -a lo castigo que glc xfx, sino por obra del giro proyectil del 1 laña, por debajo í (fe ifíia superficie desarma automática. Esta forma de sacrificio, españolisadü, y lógr. 6 reintegrar él espítantas veces sin testigos, y fin belleza poeritu de tó Patria. Hacia: cauces y- sistemas mática presente, aunque con la alta belleza éíttrañables para elfo. que dan el Signo y el Destino, fuá acepta, Retornaba d Éiif op (t hacia, su Espa- da por muchos, y hoy tornan, con calor 4 e ña, iiúe -ncr era Europa y había de salvar ainor, todos- ellos, y uno a uno, a nuestro a E- upopa. V v pensamiento. En el albor de- lá. niíetm amanecida, y Después, en los días rudos, y tocados de en kt, claridad preseMe y en losx islum una transparencia auroral, de la guerra libre. s dé lo Por yenié irradia todavía el beradora, fueron tantos los que rindieron resplandor de sú geíiió, y; mando le resus caerpos a la tierra, mientras lo qut más cordátnos en estás noches- de Já nueva valía en ellos iba a e e. centro de las alEspdña, su pensamiento, como una lecmas que dice nuestro Argensola... ¡Camción, parece qiie v vc todavía en- la palpos helado de Teruel; riberas, susur. rkntes pitación de: la estrellas. de cañas, del Alfambra; riscosos páramos del Jarama: blanquísimos valle del Pirineo; herbosas colinas de Asturias y VizcaA conmemoración d ¿los Caídos tiene ya todos fuisteis pi ientes a la inmolación, UM valor casi: tnetófísicó, verdadera- divinamente generosa- -porque realmente esy mente lustrál, de, purificación. La ceniza de los días, las: muchas y terrosa mise- taba señalada por Dios- -de una juventud, rias, cotidianas que noS- son en torno, parecen que había nacido -einte años ha para dar quedar cernidas a través- de esa atmósfera necesariamente veinte años después su ofren maravillosa, de puro oro, qué ¿nos crea: y su- da de sangre en la hora crucial de la Pabiere eí recuerdo de los que murieron por tria! La pluma- tiembla en la mano- al renoble causa. La cosas de ayer y dé Jiov, las cuerdo de tan insigne juventud, y también impurezas de la realidad, que elijo el otro, el temblará. el recuerdo en los ojos de quienes yerro, o el pecado cometidos, se mejoran v estos renglones leyeren. En fin, Rusia ahora. El estar presentes perdonan corrió én el rito de una lustracion. Y e? que tierra, o pueblo, por donde pasara ia lo? voluntario españoles en la campaña rasa sombra. iluminada o luminosa del que se esi un gran servicio histórico al destino de sacrificó, y r al sacrificarse, opero tela tvea- España. Es también una reproducción de ci ón, -en medio de la común bajeza hunmna. las gestas desinteresadas de antaño, cuando parece hacerse. mejor. Este es él) dichoso nuestros tercios iban mundo adelante. Ellos acaecimiento qué aliora. goza España. Tie- hacen ahora la cruzada de Europa, y cuantos RAMIRO LEDESMA Ramiro Ledesma Ramos se nos aparece, en la proyección histórica, como pensamiento v como acción. Basta leer sus discursos sus artículos v ensayos para comprender que aquel espíritu llegaba a la esencia misma de las cosas, desvelándolas v mostrándolas a su generación. El ciclo de La Conquista del Estado es representativo de aquellos momentos tremendos de España, en los que era preciso mostrar a la juventud el camino v el fin. Era preciso señalar las raíces del mal v decir a los hombres futuros que había que volver a la reinte- ración de los valores eternos, dentro del sentido entrañable de la España misma. Pero Ledesma liamos era, además de pensador, un hombre de acción. Y en este último aspecto logra sacar a lúe el espíritu efic as combativo de aquella generación a la intemperie que buscaba, tanteándolas; todas las rutas posibles. Así, las J. O. N. S. tuvieron una anticipación bien clara de los días sanqrientos v espantables que habían de llegar muy pronto, v sus escuadras se dispusieron a entrar en ellos con el airón de aquella doctrina nueva, impregnada del destino de España y de una gran justicia social, que predicaba José Antonio. Hoy se cumple el sexto aniversario de la muerte de aquel hombre representativo de la juventud española, que fue cerebro y corasen a un mismo tiempo y que l dejó el ejemplo de su vida y de ¡f ¿su muerte. caen merecen aún más aquel nombre, porque verdaderamente se entregaban a la muerte bajo el signo de la iCruz. Ellos reiteran la magnificencia española de us predecesores v camaradas de años antes. Esta reiteración del sacrificio hace vivir a España j a la Falange en un permanente clima fundacional. Las decadencias vienen a los pueblos y a las instituciones cuando los lucradores. y los cómodos se dedican a obtener los frutos y los resultados. Pero mientras hay quienes siembran hay ascensión. Y los Caídos son todos ellos simiente viva. El sacrificio heroico es el porqué y el sentido de todo proceso histórico. Y son esos Caídos, esos sacrificados, los que perfeccionan esa obra suprema. 1. M