Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C VIERNES 2 DE O C T U B R E BE 1943. EDICIOJT DE IiA MARAÑA. PAG, 9. MAS DE UN MILLÓN DE TONELADAS HAN PERDIDO LOS ALIADOS EN EL MES DE SEPTIEMBRE Barcos hundidos del Orinoco a Terranova. A un centenar de kilómetros de Port- Moresby (Nueva. Guinea) Muerte heroica del aviador Marseille. Violenta lucha en la parte norte de Stalingrado El mundo se halla todavía bajo la impresión del magnífico discurso del Führer. Se ha enterado con gratitud de que los alemanes van a explotar las riquezas de los vastísimos territorios ocupados en el Este y que con ello mejorará, relativamente proiito, la situación económica del Continente. Europa se encontrará en situación de resistir UMefinidamentc el bloqueo marítimo. Como escribe Goebbels en su último discurso, Europa, llegará a ser próspera, pero durante una temporada tiene que saber ser pobre. La guerra durará todavía, pero ya sin peligro para el abastecimiento del Continente en víveres y primeras materias. Más allá del Volga, en las estepas poco productivas, los rusos podrán continuar su precaria existencia. Pero la Europa propiamente dicha se encuentra ya en manos del Eje; al Este del Volga empieza Eurasia. En cuanto a la Gran Bretaña, Hitler nada- dice de su invasión, pero le promete sufrimientos más dolorosos aún que los anteriores. Cuando la guerra en el Este haya perdido su carácter agudo, miles de aviones podrán dedicarse al bombardeo de la isla británica. Sin duda, habrá luchas aéreas, pero los alemanes tienen la certidumbre de que sus adversarios no poseen- -ni poseerán en muchos años- -fuerza suficiente para emprender contra ellos una lucha con alguna probabilidad de triunfar. Los estrategas de café pronunciarán, decepcionados, la expresión guerra relámpago pero olvidan que el Filhrer no habló nunca de ella, sino únicamente de campañas relámpago, y no se puede negar que las campañas de Polonia. Noruega, Bélgica, Fraiicia, Yugoslavia, fueron, efectivamente, asombrosamente rápidas. La guerra s ¿prolongará, pero Europa sabrá organizarse copio una unidad granítica frente al bloqueo di fuerzas extraeuropeas y antieuropeas. A B C EN BERLÍN EL MAS GRAVE PROBLEMA DEL MUNDO Desde el punto de vista puramente militar, prescindiendo de toda otra consideración política, social y moral, es comprensible la alianza de las democracias capitalistas con la Rusia bolchevique. Los anglosajones necesitan un soldado continental y después de la eliminación de los polacos, holandeses, franceses, noruegos, belgas, servios y griegos, se agarran al último soldado, que es el ruso. Seguramente no desconocen los anglosajones el peligro comunista, pero con el lema de primum vivere se forjan la ilusión de que están inmunizados contra la peste bolchevique. Olvidan, sin embargo, la hábil propaganda comunista que se infiltra en todas partes, a menos que un control riguroso sobre sus actividades lo evite. Sólo los Estados con sistema totalitario pueden Ittchar con eficacia contra el bolchevismo en todas sus manifestaciones. Varios ejemplos, entre ellos el de la España ultrademocrática ¡demuestran que la democracia es terreno abonado para que en él germine la revolución comunista. Si toda Europa hubiese vivido en régimen totalitario, desde hace dos lustros, probablemente no habría ahora lucha en el Este y nuestra maravillosa División Azul no tendría que cubrirse de gloria en latitudes boreales. Los aliados se equivocan cuando se imaginan que la amenaza comunista no les atañe. Hitler les hace la advertencia de que algún día ellos mismos tendrán que defenderse contra el bolchevismo. Cuando nuestros enemigos declaran- -dice el Führer- -que están dispuestos a defender a Europa frente al comunismo, declaro que ya tiene bastante Inglaterra con iefenderse a sí mistna contra el comunismo. Por consiguiente, la eventual victoria de los aliados no sería anglosajona, sino rusa y bolchevique a la vez. El comunismo es enemigo común de todo el mundo europeo y occidental; no sólo es enemigo del Eje y de los aliados de éste. Los anglosajones no se dan todavía cuenta de esta verdad, tan sencilla como honda, pero podría llegar un día en que quedasen espantados de su propia ceguera. Lo principal fiara el mundo es resolver el problema comunista del mismo modo que lo resolvió la España de Franco. Ese es el gran problema que se alza, fatídico, ante todps los pueblos y que se hace más apremiante, más angustioso cada vez para los países democráticos. Hacia la gloriosa victoria Berlín 1, 9 noche. (Crónica de nuestro redactor- corresponsal. Por muchas veces que hayamos presenciado este grandioso espectáculo nunca deja de impresionar la contemplación de este enorme Palacio de los Deportes de Berlín- -la antigua palestra de las grandes luchas polínicas nacionalsocialistas- limeño hasta los topes y con la misma tensión en el ambiente que se acusó siempre que se anunciaba un discurso del Führer. La 3 circunstancias en que va a hacer uso de la palabra no h acen más que aumentar esta ansiedad. Basta fijarse en el carácter, en cierto modo estacionario, que ha tomado la lucha en el Este, en la intensificación de los bombardeos U l i retaguardia alemana por la R. A. F. hecho pensar a los iniciados en la verda a 1 uge tomado por la guerra submarina, dera situación alemana sobre la extraña ma 5 llamado problema del segundo frente y nera que este país tiene de tratar a los pri t i r o otros temas, para no citar los absur- sioneros que poco menos que como uno de ic -usiíTts que se han puesto en circula- ellos ha sido presentado el glorioso héroe de ¡as pasadas semanas, para que el África, presente aye r con Hitler y Goebbels, r se haga una idea de la impaciencia la gran figura, en, el Palacio de los Deportes. e- ca que c. 2o el mundo aguardaba oír la voz Tarea por demás ardua, es tratar de resu J H: i! er. máxime cuando hacía tanto tiem- mir en unas breves palabras la esencia de un po i u e no habla hablado a su pueblo. discurso del Führer a base de impresiones El marco en que tienen lugar estas grandes personales. Porque en estas oraciones de Hitreuniones organizadas por la sección berli- Ir no dejan d ser sometidas a examen la nesa del Partido, es suficientemente conoci- totalidad o la mayor parte de los problemas do de todo el mundo para que una vez más que no sólo atraen directamente al pueblo haya que describirlo, realzando, d e paso, alemán, sino que constituyen el objeto propio la perfección a que en estO 3 menesteres ha de la gran política mundial del momento. De llegado la sección correspondiente del mi- ahí que sería erróneo ceñir a los límites de nisterio de Propaganda. Esperando a Hitler un discurso para el público interior el que encuéntranse reunidas en la amplia tribuna acaba de pronunciar el artífice del Tercer todas las más destacadas personalidades de Reich, si bien la nota predominante de aquél la vida alemana, y su sola presencia es la es la acentuación de la unión indisoluble en 1 mejor refutación de los infundios de que que- tre frente y retaguardia, nunca puesta más da hech a mención. Con el Führer hace su de manifiesto que. con la, s impresionantes cientrada en el local Himmler, que. por lo fras que Goebbels dio a cón ocesr sobre la canvisto, todavía cuenta en el mundo de los tidad de- sacrificio popular que se expresa vivos y las formidables ovaciones con que en. los guarismos estadísticos de la formidable el público acogió al mariscal Rommel. salu- obra de la asistencia nacionalsocialista no dado efusivamente por el Führer, tanto al ha dejado el Führer de aludir de una mallegar pomo l abandonar la tribuna, habrán nera concreta a puntos muy detallados, rela- cionados con la Exosecución de la guerra. En primer lugar, y recogiendo lo que se encontraba en el ambiente, ha venido a hacer a Inglaterra la más terrible declaración que podía formular, al anunciar la acción de represalia que venga a ¡lar la respuesta alemana a los bombardeos de- que en los ultimes meses han sido objeto ías ciudades del Reich. En segundo lugar, y ahondando el pensamiento que ya expusiera el ministro de Asuntos Exteriores, Hitler ha realzado con tal convicción lo que hoy significa el aumento potencial económico de Alemania, como consecuencia de la posición ques ocupa en todo el Continente, qye, en realidad, nadis podría tener duda alguna de que n esta materia ei Reich se encuentra al abrigo de teda clase de sorpresas. Lo mismo cabría decir, por lo que sus palabras d- ejan entrever, sobre la intensificación de la guerra submarina- -que con las noticia oficiales dadas hoy han encontrado la más paladina confirmación por lo que hace al pasado mea de septiembre- en la que, con nuevas armas, ge acusará, una vez mas, la riqueza del espíritu inventivo alemán, no ciertamente inactivo, como el mismo Führer ha. subrayado. T asi se podrían citar varios ejemplos más, como, j) or ejemplo, el de pasaje referente al segundo frent? para deducir de todos ellos el robustecimiento en su fe absoluta en la victoria por parte del pueblo (alemán, de que Hitler se ha hecho ayer intérprete, con ja. convicción, energía y consecuencia dialéctica propias de sus mejores discursos, pronunciados también des. de esta tribuna t a n popular del Palacio de los Deportes de la Postdíunestrasse. El pueblo alemán se halla en cierto modc mal acostumbrado ai no haber recibido en los últimos tres años más que una serie di victorias militares sin precedentes en la Historia. Quizá por ello haya creído Hitler oportuno aprovechar esta ocasión para llamar su atención sobre la ingente labor que en las cosas que no se traducen inmediatamente en brillantísimas victorias se ha llevado a cabe en la ordenación de los transportes, en la puesta en marcha de la economía de zonas inmensas del territorio Tescatado a la Unión Soviética y en tantas obras que, forzosamente, quedan en un segundo plano para el gran públic. o mundial, pero que, sin embargo, contribuyen de manera decisiva a la obtención de la gloriosa victoria anunciada ayer poi Hitler como síntesis suprema de la fe de todo un gran pueblo unificado, y como la. más categórica y auténtica refutación de los absurdos rumores que todavía, hasta los últimos días, se han entretenido con posibilidades dí paz a base de la presunta situación de Alemania, cuando ésta se halla a punto de recoger el fruto de la más grande victoria militar que jamás se haya conocido. -Ernesto DEL, CAMPO. (Prohibida la reproducción. A B C EN ROMA Roma 1, 10 noche. (Crónica radioteJegrifica del enviado especial de la Agencia Efe. Aquí está el Duce; le rodean los mejores entre los suyos, los que llevan la rangre joven al veterano campo de batalla. No se debe a un azar el que un marco clásico encuadre la ceremonia del Juramento ritual de los batallones M ante el fundador de una Italia que vive en peligro. Ha querido la. suerte de la guerra que una lucha que, al principio se consumía, en rápida acción, eea hoy fuego lento y escondida corriente de entusiasmo. Por eso vuelven el pueblo, la milicia y sus jefes a la zona eacra de la antigua Roma, donde la piedra rescata a la remota edad el eco de un esplendor que el político sabe convertir en estímulo. iLa arenga de Mussolini quiebra el ligero azul de la mañana y su voz busca en loe templos el testimonio de una tradición, que ha de ser continuada y engrandiecida ahora. La fiesta castrense y civil es la alerta del fascis- mo. iuc columbra lar? metas prometidas a la n 3 cron como premio a su sacrificio formidable. Los símbolos- romanos y la consigna que pronuncia el Duce se unen en una clara afirmación de victoria, como si este concierto armónico de lo antiguo y de lo actual fue se la víspera todavía melancólica, y difícil del triunfo de las reiyindicgcion- es italianas, Férvido elogio a nuestro Caudillo, que ganó la primera batalla contra el comunismo