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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS tf) g y al cabo, y considerado aisladamente, es la luz, si el viento sopla fuerte. El cielo de siempre indicio de decadencia, bien está como Burgos es más frío que el de la Tierra de alarde aplicado de cuando en cuando y en sa- Campos. Es el cielo que exige, necesariamenzón, siempre que el preciosista sepa todo su te, esas dos agujas de piedra calada- -dos civ ivo, que como todos saben viene del la- oficio, y no se acoja a su falso y minúsculo preses de blanco encaje- -de la catedral burtín diviíSj se refiere a lo divino, y el divismo para encubrir su incapacidad. galesa. Dibuja el tren una curva y al fondo diccionario castellano dice que divino Se me dirá que sin divos, se acabó la ópera, del Arlanzón- -cauce para versos 4 e ocho sípertenece a Dios, y en la segunda acepción, que puede referirse también a los dioses fal- y aun la zarzuela; que sin estilistas se aca- labas- -se ven por última vez las dos torres sos, y en la tercera, y. en sentido figurado, a bó el toreo, que ya es sólo espectáculo y no de orfebrería gótica. Leamos las Coplas de lo muy excelente y extraordinariamente pri- lidia, y que el odio al divo- -al protagonista- Jorge Manrique y miremos al horizonte de ha llevado al teatro todas esas monsergas de moroso Castilla ¡Ancha es Castilla! Nos cruzamos Pasaremos, pues, en gracia a la hipérbole obras de ideas sin caracteres, pictóricos de in- con los trenes que regresan atestados del vesoportables abstracciones filosóficas, donde se poética, que nos diga, Don Salvador Díaz raneo, que nos descubren por un instante- -soMirón, gran poeta que fue de Méjico y buen dice que el protagonista es el cielo, el mar, el cultivador del idioma que España le regalara, ambiente o la niusa Y yo diré entristecido plo de la velocidad- -los colores frescos de los que el silencio nocturno era divino a pesar- que es verdad; pero me importará señalar vestidos de las damas, turbantes orientales y del panteísmo que palpita en la frase; pero nos que el protagonista de teatro se llama héroe y pañuelos de muchas flores. parecerá demasiada exageración hablar de una no divo porque cuando- es divo se sirve Entramos en Miranda de Ebro cuando el paella divina, así la hubiera confeccionado a sí mismo y no cuida de la obra. sel luce tendido sobre el paisaje. Algo espe- -y. lo de confección viene aquí de perlas, -el El divismo no es, en el fondo, más que inmejor Brillat Savarín de cuantos guisan dividualismo feroz, mientras el heroismo sirve cial sucede en el andén. Nos asomamos con arroz en la florida tierra valenciana. Divo, que a una santa idea colectiva y a un noble interés curiosidad y se encuentran nuestros ojos con suena a música de Italia, aplicábase en tierras común, y nuestro tiempo es de héroes. Rubén un tren de voluntarias que regresan de Ru- del Lacio, a las deidades gentílicas, y luego Darío llamó a Colón, en uno de sus versos más sia. Nuestra emoción, súbitamente, cambia de pasó en tono de postumo laude a los empe- conocidos, Diví Cristóbal, príncipe de las Ca- agujas, como el tren. La divagación apacible, radores romanos, y al fin, hasta los tiempos rabelas pero no porque su fantasía, se fi- el pensamiento dulce, el ensoñar tranquilo; que corremos, sirvió y sirve para hiperbolizar gurase al almirante, en la proa de la Santa se tornan de pronto en emoción patriótica. las excelencias de los cantantes de ópera. María, cantando, muy tieso dentro dé un to- Se pone de pie nuestro cuerpo y nuestro es- Diva se dijo de las grandes sopranos y en nelete teatral, el O paradiso de La Africana, píritu, porque en realidad es la única posila Norma de Bellini, casta diva llámase a sino porque tomó divo en la acepción de divi- ción adecuada al momento. Únicamente ele la Luna, por donde a la legua huele el voca- no, derechamente, por parecerle que quien des- pie es como podemos sentir el escalofrío de blo a paganía, que en nuestra religión no hay cubría para Dios- y para España un Nuevo la patria, que requiere siempre la actitud casdiosas, sino vírgenes y santas. Después divo Mundo estaba ungido por la Divinidad. trense y vigilante. ¡Qué pequeños nos conse aplicó al tenor, cuando por la voz parecía sideramos frente a estos hombres qué traen FELIPE SASSONE femenino y celestial, y según fuera siendo sobre sus rostros, estereotipados, todos los preciosista del arte del canto, un barítono colores de los vientos lejanos! Se hace un o un bajo, divos también se les llamó, y ya silencio largo, que es el mejor homenaje z. tuvimos a la postre, en nuestra. España, dila heroicidad de estos muchachos. En seguida vos de zarzuela. Y los tales divos- -con excepciones qué confirman la regla- -son los suena una banda militar. Himnos, brazos en que cantan para sí, descuidando el carácter IAJAR en estos días claros. de septiem- alto, vítores entusiasmados. Pero el tono hede la música que interpretan, y de tales arrebre es un buen regalo espiritual. El roico resbala hacia el poniente de un suave quires, faralaes, filitíes. y apatuscos vocales, paisaje va perdiendo los colores fuer- lirismo, al entonar unos voluntario s. el ya tan con cadencias y calderones interminables, la conocido Heder de Lili Marlen. Todos los adornan, sin respeto del cOrnpás, del ritmo tes del verano para lograr un dulce equilibrio de matices. Pasó la primavera, con sus hombres que estuvieron, en Rusia traen colni aun del, diseño melódico, que ya rio la conociera ni el propio maestro que l a in- tropos de rosas y de muchachas rubias; que- gada en los labios, como una flor nórdica, ventó. Ahora resulta que también- el toreo daron atrás los días ardorosos de julio, con esta canción de amor y de nostalgia, esta tiene sus divos, aunque; gracias a Dios, no se sus eras y su polvo dorado en el aire... Lo que. canción de la novia, que se queda sola en su les llame así, y se les denomine estilistas pierde la. tierra lo gana el cielo. Así; al arru- balcón de sueños, mientras los soldados se Pero son, en; suma, los equivalentes tauróma- llo de- este desmayarse el paisaje en brazos alejan por la calle entre las banderas grancos del tenor que: canta, eti falsete. Porque son del relente, se ya afinando nuestro, espíritu des de la guerra. ¡Adiós, Lili Marlen 1- los del pasa torito que con el; enemigo fá- hasta lograr una agilidad maravillosa de medi- Nuestro tren ha vuelto a ponerse en marcha. cil se adornan y, juntan los pies, y se cambian tación. Llevamos la ventanilla abierta, por Allá quedó el otro tren que, con, el último sol la muleta de mano y se la pasan por encima donde penetran los últimos vilanos del estío de la tarde, se ha hecho todo de oro, como de la cabeza, con lo que no torean al toro sino un gran mirador primaveral, salpicado por que se torean a sí mismos, y luego, ante el que se deshacen en polvillo blanco, imperceptible, a la manera de los pensamientos sin las rosas rojas de las boinas de los voluntacernúpeta pegajoso, que se ciñe, y corta y desarma, y tiene estampa. de toro verdadero, raíces. Ni una nube en todo el trayecto. Cie- rios de la División Azul. Y ya durante tocio no dan pie con bola y pierden los papeles del lo azul en Castilla y cielo azul en Vasconia. el trayecto, al compás del ritmo de la velojestilismo. Estilismo, que no quiere decir tener Sin embargo, ¡qué diferente mil, el del cielo cidad- (saltos medidos sobre las traviesas- -nos estilo; porque tiene estilo quien lo tiene y no de una y de otra región! Los álamos de Due- ha acompañado, cómo espuma de sutil melanquien lo busca para fingirlo, y esto del es- ñas, ya están tocados por los puntillos dorados colía de guerra y amoi esta canción... ¡E n tilismo o divismo que tanto da, ya llegó a de las hojas secas, del mismo tono de las ca- ti. Lili Marlen! ¡Adió Lili Marlen! todos los oficios, y es falso oropel de los que sas de adobes del pueblo, que con el sol, nos ¡Lili Marlen, adiós! no saben, el suyo, y se erigen en especialistas, parecen de oro. En esta Castilla pobre no se como, el cocinero que es capaz de amasar un conoce la piedra, la gente da tarr. gü S ím Al día siguiente, frente a un mar pálido pastel de leche con chufas, y no logra freír porta. ncia a las cosas de aquí ab ajoj a la pb! y; azul, ha vuelto a sorprendernos la música un par, de huevos, y el sastre que sólo sa; bp modidad y d buen vivir, que se coiiforri- ra s ó i y la Tmageh de Lili Marlen. Porque estamos cortar pantalones, y el médico que pretende poder refugiar su existencia entre las p aredes seguros de que Lili Marlen- -nuestra eterna curarlo todo hurgándole las narices al pacienLili Marlen- -tenía los ojos del mismo color te para buscarle el trigémino cuando su- úlce de unas casas, asi chozas que nos parecen d e l m a r que de un momento a otro se van a confunra del píloro está pidiendo a gritos una gasFRANCISCO JAVIEK MARTIN A B R I L íi oenterostomía. El preciosismo que al fin dir con la tierra, o tal vez con el aire, y con EL DIVO, EL ESTILISTA Y EL HÉROE LA CANCIÓN DE AMOR Y DE GUERRA V