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MADR 1 DD 1 A 6 DE SEPTIEMBRE 1942 NUMERO SUELTO 9- S f- F N Í T ¿J V -lwJ J O k k l i f tr 7 Pmr SUSCRIPCIÓN: MADRID: ÜN MES, 6 PESETAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 18. AMERICA V PORTUGAL: TRES MESES, 20. EXTRANJERO: TRES MESES, 37,50 PESETAS. REDACCIÓN X ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61, MADRID. APARTADO N. 43. ABC DIARIO ILUSTRADO. A ÑO TR GES 1 M O 0 U 1 N TO N. 1 1 398 EN LA CIUDAD HEROICA Y MÁRTIR EL CAUPILLÓ. ENTRE CONSTANTES ACLAMACIONES, PRESIDIO AYER EN OVIEDO LOS PRIMEROS Y SOLEMNES ACTOS DE LA CONSAGRACIÓN, DE LA CÁMARA SANTA Y EL UNDÉCIMO CENTENARIO DE ALFONSO 11 El paso por Medina del Campo. Preparativos en Oviedo para recibir a S. E. el Jefe del Estado. Entusiasta recibimiento. La procesión de las reliquias. El Caudillo deposita la Cruz de la Victoria sobre el Arca Santa. Visita a la Diputación Provincial La Cruz de la Victoria en las manos del Caudillo Oviedo 5, 2 madrugada. (De nuestro enviado especial. Un fervor emocional corrió hoy la geografía espléndida de Oviedo. Comenzó allá entre los riscos de Pajares, altivo, agreste y dinámico, donde triunfahnente fue recibido Su Excelencia el Jefe del Estado, venido para resaltar con su presencia los actos de fe con que España vibra ahora. Su triunfal llegada alcanzó en la ciudad su momento culminante. Y la línea divisoria de la tarde abrió el cauce o la expansión de fe y penitencia... Con decoración gris de cielo encapotado, plomo alzado sobre la bóveda eterna, el traslado de las Santas reliquias se hizo. Ni una estridencia disonó en el tono orquestal de la gran fiesta del espíritu, ligado entrañablemente a las horas mejores de la Historia de España. Porque ka jornada ovetense de hoy ha sido profundamente espiritual. Desde la misa mozárabe hasta la expansión sincera con que el pueblo, congregado en la plaza de la Catedral, señaló la presencia de Franco cuando éste salió del santo recinto tras depositar la Cruz de la Victoria sobre el Arca Santa, ante el altar mayor. Los ojos se hicieron lágrimas y el alma se estremeció al paso del cortejo procecional, celebrado para trasladar las Santas reliquias. En las calles, calles bellísimas, muy ovetenses, como la de Uría y Fruela, veladas de luz por nubes densas asturianas para hacer más suave el color del tapiz urbano y entonar la sobriedad litúrgica, los fieles presenciaban al paso de la procesión. Lenta, iras los acordes afiligranados de la trompetería y de las notas de las bandas musicales, el cortejo pasaba... Seis mil quinientos peregrinos de la Juventud Católicas de Asturias, formados de cinco en fondo, en la vanguardia de la procesión, eran el introito solemne de un tono penitenciario... Porque éste fue el matiz fortísimo del acto. Penitencia. Reparación. Pasaban en severas andas las reliquias, sagradas, de incalculable valor histórico. Peregrinos las llevaban. Ejército y Falange- -unidad- -las escoltaban. Y todas las autoridades del Reino daban fe a la fe de un pueblo. A las seis y media de la tarde, el cortejo llegó ante la Catedral mutilada, donde se ufana, gallarda, la misma bandera gloriosa que alentó a los vencedores de Oviedo. Una multitud esperaba, silenciosa. Era la misma que momentos antes vitoreó con entusiasmo inmenso al Caudillo cuándo éste llegó para ocupar i sitio designado. JM procesión fue entrando en la severa plaza. Sobre un tapiz de flores, las Cruces de la Victoria y de los Angeles, sobre sus andas, hicieron fondo. En el momento preciso el Caudillo, con uniforme de capitán general! abandonó su sitial y bajó a la plaga. Una gran ovación sonó. Franco, LAS CRUCES QUE LABRARON UNOS ORFEBRES CELESTIALES Las puras emociones que Oviedo vivió ayer con motivo de las fiestas de la consagración de la Cámara Santa fulminaron en torno a las dos milagrosas cruces que guarda la catedral ovetense. Todas las reliquias y joyas que contiene el arca santa tienen un excepcional valor religioso, pero las cruces de los Angeles y de la Victoria están rodeadas de un inmenso fervor a lo largo de once siglos. ¿Quién hizo la de los Angeles? Dice la tradición que Alfonso II el Casto, en las postrimerías de su reinado quiso hacer un regalo valiosísimo a la iglesia del Salvador, de Oviedo, y para ello puso a disposición del templo el oro y las piedras preciosas que había atesorado a la largo de su vida. Deseaba qué el presente fuese una cruz, construida por los mejores artífices del reino. Esa cruz había de ser de oro, incrustando en ella todas las gemas preciosas. El Rey no encontraba el artista que pudiera convertir en rea. lidad aquel anhelo suyo. De pronto dos jóvenes desconocidos se le presentaron ofreciéndose a labrar la cruz. El Rey aceptó y entregó los materiales a los jóvenes, llevándolos a un taller y encerrándolos para que pudiesen trabajar en silencio y sin interrupciones. A las dos horas, él Monarca volvió al taller y se encontró con que los desconocidos orfebres ya no estaban allí, y en cambio la cruz estaba construida. En la estancia quedaba una luz sobrenatural como si fuese el rastro de los que se marcharon. Entonces Alfonso II dijo que fecho de Dios era ¿Cuáles son su estilo y características? La Cruz es bizantina, de una gran sencillez. La Cruz de la Victoria data de los primeros años de la Reconquista. La leyenda dice que apareció en el cielo, como la Cruz de Constantino, en medio de una batalla con los agarenos, y trajo a los cristianos la victoria. Es de roble y está chapada de oro con incrustaciones de rica pedrería. Innúmeros privilegios concedidos a este signo milagroso nos hablan de los hechos más salientes de nuestra Historia. Las dos leyendas muestran la fe de aquellos guerreros medioevales. Son tan bellas que en realidad debieron ser hechas por manos angélicas. con lentitud majestuosa, llegó hasta la santa reliquia, que esperaba, y la lomó entre sus manos. Eran exactamente las seis y treinta y cinco minutos de la ¿arde del 5 de septiembre. -Y con la preciada carga, con la, misma Cruz de la Victoria que Pelayo empuñará, aleadas las manos que abrazaban el pie del Lábaro, el Generalísimo, con paso solemne, seguro y rostro velado por una ¿moción que yo no acierto a describiros- -emoción de siglos, gravitando sobre las manos vencedoras de la mejor batalla- penetró en la Catedral, seguido del nuncio de Su Santidad, portador de la Cruz de los Angeles. Las bandas entonaban el Himno. A las- seis y treinta y siete el Caudillo en- tró en el santo recinto, magníficamente iluminado. El órgano shludó al Caudillo con el Himno Nacional. Paso a paso, con la Cruz preciada y preciosa- -victoria, siglos, fe y gloria, cuajados en plata y piedras- -Franco iba camino del altar mayor. En sus manos iba la victoria misma aprisionada, en las manos que otra victoria hicieron. Yo quisieÑt recortar con ensueño esta estampa de la Cruz, el Caudillo y la Catedral. Cruz de Victoria en manos del vencedor bajo una catedral- -la Patria- -deshecha por odios y qn- e ahora se edifica con piedras y amores. Como a España en su victoria. Porque era todo en aquel momento, historia en la misma historia) fe en la fe; victoria y vencedor bajo muros góticos atormentadas de odios y rehechos de amor. Quedó el Caudillo ante el altar donde el Arca Santa estaba, y sobre ella la Cruz fue depositada con amor filial. Y junto a ella, -la de los Angeles, por monseñor Cicognani. Había un silencio de templo en efr- templo que lo quebró el órgano al sonar el Te Deum Salió el Caudillo y una nueva explosión unánime subió- hasta besar cotí su eco los espádanos de las cúpulas y de las torres. Y se hizo de noclie. Así acabó esta jornada que la Historia registrará para siempre: A los cinco días del mes de septiembre del año del Señor 1942, volvieron las Santas Reliquias a la Catedral de Oviedo que el odio profanó, haciéndose en procesional cortejo penitencial el tradado de ellas y siendo portador de la meritísima Cruz de la Victoria, desde la plaza del templo catedralicio al interior de la Basílica, el Caudillo de España, Generalísimo Franco, que hizo posible la gloria de esta gloria histórica, espiritual v católica, y la de los Angeles el Nuncio de Su Santidad, monseñor Cicognani. Era en el nuevo amanecer de la Patria de reyes caudillos santos y mártires. Era en España- -ENRIQUE DEL CORRAL. E 1 Caudillo en Medina del Campo A las aclamaciones del vecindario respondía saludando brazo enalto Medina del Campo 5, 3 tarde. A las ocho menos cuarto de la noche de ayer, pasó por jesta ciudad Su Excelencia el Jefe del Estado en automóvil. La plaza de España, con motivo de celebrarse la feria de Sa n Antolín, se hallaba invadida de gente. Al aparec r el coche del Caudillo, el público prorrumpió en vítores y aclamaciones. -Hlr, Generalísimo correspondía visiblemente emo cionado, saludando brazo e n alto. -CIFRA. Preparativos para Ja llegada de S. E. el Jefe del Estado Oviedo 5, 2 tarde. Con motivo de la llegada de S. É. ei Generalísimo, el alcalde ha dfrigido al pueblo la siguiente alocución: Ovetenses: El Jefe del Estado, S. K. el Generalísimo Franco, vuelve a honrar a Oviedo con su presencia. Llega, una vez más, a la ciudad invicta. En esta ocasión lo hace para. Una alocución del alcalde de Oviedo