Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DIARIO JLUSTRADO PE INFORMACIÓN GENERAL, 25 CÉNTIMOS) B ACTRICES RETIRADAS En nuestro Luis Vives, encontraron la mayoría de los Estados de su tiempo, solución a CONCHITA RUIZ problemas de índole social, tan racionales y exactos, que se llevaron a la práctica con ONCHITA? Será Concha, doña Concha o doña Concepción Ruiz. éxitos inmediatos. -No, lector amigo, que me sigues y El llamado derecho, de pobres de Isabel EREMOS obligación de renacer vivamente me acompañas en estas nostálgicas visitas; es el estudio del derecho agrario. No es (Actas de 15172, 1370, 1601) es una realizaConchita. Ruiz: el diminutivo cariñoso, a posible ya dejar de comprender la ne- ción de las doctrinas de Vives, planteadas eni modo de caricia, la acompañará la vida entera, y no hay en él un asomo de menoscabo cesidad de un orden permanente y específico su obra De Subvcñtionc Pauperum. Traducipara su. persona- -personita- -ni para su arte, que identifique y resalte, ante la trama general da esta obra a casi todos los idiomas, sus que contendió y lució junto al de las más del derecho, el complejo peculiar de las per- orientaciones y planes se ponen en práctica, grandes actrices que haya tenido España. y, además de servir de inspiración, según he- sonas y cosas rurales. Conchita Ruiz retiróse de la escena por inHay profusa tradición en orden a la inves- mos indicado; a la legislación social inglesa, sistentes consejos de una modestia exagerada; tigación de esta rama del derecho en nuestra promueve la célebre Ordenanza de Iprés por una cierta aprensión que pudiéramos lla (1524) ciudad a la que dedicó el libro y cuya mar preventiva, por miedo explicable. Se edu- Patria y es conveniente decir que las moder- Municipalidad le regala una copa de plata. nas orientaciones en derecho agrario, tienen, có y se formó el espíritu de la comedianta al Él padre Mariana y. Luis Vives recoge calor de aquellos conjuntos, florecimiento del en la mayoría de sus instituciones, tendencias teatro que alumbró los escenarios españoles al y orientaciones, un viejo sabor hispano que resuelven c inician una verdadera escuela que, comenzar el siglo. ¡Admirables compañías de obliga, en estos momentos de exaltación de basada en la función social y económica de la Comedia, del Español, de Lara! En ellas, valores nacionales, a acusar, para mayor or- la tierra, llega al concepto de un orden jurí- desde niña, aprendió su arte y cautivó su he- gullo de nuestras eternas inquietudes, cuánto dico, específico, peculiar y necesario para la chizo. Los autores clásicos y los de enton- camino recorrieron nuestros investigadores y estructura del complejo rural. es depuraban su arte en los brillantes cri- cuánta influencia ejercieron y ejercen aún en Tras ellos, y con la orientación de mayor soles de un buen gusto ya innato en ella. las modernas orientaciones de la política o menor impulso colectivista (en definitiva, Su curioso espíritu enamorado siempre de preocupación intensa sobre la existencia de cuanto representaba distinción y delicadeza, agraria. Los sig- los xv y xvi alumbran un proceso una realidad campesina con modulaciones diidivinó y vio venir la ola de estruendosa chabacanería que invadió poco después los doctrinal de derecho agrario de raíz nctamen- ferenciales al resto de las actividades) gran ingiados. Comprendió que no eran para ella te hispánica. No es necesario descubrir que número de juristas, filósofos e investigadores as muecas y contorsiones de tan desaforasiguen sus orientaciones y planteamiento, indas caricaturas... y se encerró en su casa en el Renacimiento se eleva como faro in- fluyendo hasta el siglo xyiu. Lope de Dcza, l soñar con el querido y luminoso pasado. candescente el genio español, y en todas las ¡Oh, aquellas temporadas de María Guerrero actividades, todos los sectores del Arte y de Pedro de Valencia, Polo de Ohdcgardo, Mar 7 Fernando Díaz de Mendoza, que hoy nos la Ciencia, hay un guión de acción, de inicia- tínez de la Mata, Valle de la Cerda, Saave; racn a los labios a los testigos de ellas los tiva, tras el cual siguen atentos los oyentes dra Fajardo, Alvarcz Osorio, González de desconsolados versos de Jorge Manrique, no inquietos de Europa y del mundo conocido. Cellorigo, Simancas, Aposta, Murcia de h. lólo representaron un sólido poderío de la esLlana, etc. etc. acusan aquella preocupación, Los días de Vclázqucz, Camóens, Cervan- a veces apasionados y con exaltaciones fuera cna, sino el delicioso ambiente social de toda ma época! Conchita Ruiz lo echaba- de me- tes, Vives, Suárez, Alburqtierque, el padre de toda posibilidad racional (ejemplo: teorías ios... N o s e crea, sin embargo, que fue Con- Mariana, Hernán Cortés, dejaron liuelia inde: hita actriz de remilgos y que únicamente re- leble, que reflejaba el ímpetu de la civiliza: -fantásticas de Alonso de Castrillo y Pedro jresentando papeles sutiles y quintaesenciados ción aria que España como gerente y porta- López) dentro de un sistema y unidad orgánica. espiraba a gusto. En los de veta cómica y estandarte dirigía a través del planeta. ¡legre venció mil veces, y en cuanto a brioso Sin embargo, aquel impulso, aquellas orienÜonaire popular recuérdese a Morritos. Oh, La preocupación por un orden económico Morritos! (Es muy difícil escribir estos tra- agrícola que aflorase de manera positiva en taciones y aquel pensamiento vigilante frente ba jillos sin que asome el repertorio quintc- una estructura típica de derecho agrario, traía a íos problemas del campo y su estructura riano. E n Morritos, la portcrilla de Pepita como causa fundamentar el trabajo ligado a jurídica tuvieron influencia 011 la legislación Reyes, cogió una figura del pueblo, la infundió agraria del xvi. y x v n gracia a la vez fuerte y fina y la devolvió al la tierra y un sentido racional de que ía sana La colonización de Sierra Morena, llevada o insana distribución de los patrimonios rupueblo, que la reconoció por suya. a cabo durante el reinado de Felipe II, evi j Conchita Ruiz, en los primeros años de su rales determinaba la sana o insana ordenadencia que no en balde las inquietudes racio etiro, vivió con quien hizo con e lla veces de ción política de los pueblos. nales son el pró ogo de las realizaciones efecíiadre. Carmen, una ántequerana con la graEstos conceptos llegaban a acusar la ne- tivas. En aquella obra colonizadora aparecen na de Dios. Al morir ella, brazos familiares cesidad de una revolución en el derecho de ya las suertes de población la concesión a ibriéronk generosamente el hogar en que hoy nye. Los años no apagan su temperamento, propiedad, los que, bajo premisas de orden cada familia pobladora de porciones determisocial y. económico, perfilaban la idea de! a acias de tierra cultivable, arbolado y viña, con Hitüsiasta y vivaz, que aún asoma a los gran: les ojos que le comen la cara; apodéranse media propiedad concentrada como principio la obligación de llevar el cultivo directo, de le ella constantemente, nervios, aprensiones, de una racional ordenación, de los bienes rúspesimismos; pero apenas se l e toca en la fren- ticos, constituyendo, además, una garantía po- vivir en la parcela, bajo prohibición de vente con la varita mágica de lo que fue. adqúie- lítica y económica del Estado al que, eviden- der y acumular. De aquí a la vigente ordenación de la propiedad rústica con la insti v 2 n sus ojos nuevos destellos, ilumínase su nsonomía, sacúdese todo su ser, se excita su temente, se le incitaba a intervenir con acti- ilición de los patrimonios familiares difundiatemoriá, siempre feliz, y charla, y recuerda vidad revolucionaria desde la. ordenación de da por la nueva política agraria, no hay más Y recita y se enciende. Se la compararía en- cultivos hasta la exigencia de un a expropia- diferencia que el tiempo. onces a un arbolito que parece que va a mus- ción para el caso de abandono o cese sin íiarse o a secarse, y de pronto, por milagro o causa en la explotación agrícola. El Renacimiento impulsó la tendencia laacchizo, nueva savia; corre por él, y vibra, y El padre Mariana en su obra De Rege et tente de establecer un principio de orden ju: chan hojas sus ramas y florece como en prirídico en el campo español. Allí fuimos desmavera. Son tales relámpagos de juventud Regís Instilutione, llega a concretar la idea muy frecuentes cri Conchita Rui? Acaso, de una magistratura rural encargada de la cubriendo la preocupación de una nueva es: uando se asoma a sus balcones, lindantes con vigilancia e inspección de los campos, la que tructura d e nuestra tierra labrantía. ¿Qué ocurrió para que cesase aquel imia soberbia Plaza Mayor madrileña, Conchita tendría plena jurisdicción para enjuiciar los entorna levemente los ojos y ve cruzar por su complejos problemas que en orden a rendi- pulso a través de los tiempos? recinto galanes y damas de Lope y Calderón, Las grandes catástrofes políticas y económi? ue le enseñaron en sus abriles a amar slos miento, ordenación, cultivos adecuados, etc. cas de- los siglos que siguieron, la incomprense planteasen, abogando, con radicalismo tersos clásicos, a entonarlos como una mú íca sión y despreocupación del medio ambiente insospechado, por la pública distinción y juc consuela... general, agotaron, sin duda, los deseos de los homenaje a los labradores cumplidores de su continuadores de aquella escuela renacentista J. ALVAREZ QUINTERO misión social y también por apartamiento, (Da la Kcal Academia Española. 1 multas e infamias, a los negligentes, y JUAN DE LEY VA X ANDIA C EL DERECHO AGRARIO EN EL RENACIMIENTO ESPAÑOL BC DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS) g T