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ABC. J U E V E S 25 DE J U N I O E 1942. EDICIÓN PE XA MAS ANA. PAO. 7. TREINTA Y TRES MIL PRISIONEROS EN LIBIA Y YA SE LUCHA AL OESTE DE SOLLUM Otras cien mil toneladas hundidas en el Atlántico. El Rey Jorge ha ratificado el Tratado con la U. R. S. S. Los alemanes, como es natural, no están dispuestos a admitir que el tratado anglo- ruso ¡publicado carezca de cláusulas secretas. El tmismo Nezv York Times reconoce que para la U. R. S. S. el problema de los países vecinos no ha terminado, y añade qwp una Rusia victoriosa, pondría otra ves sobre el tapete la cuestión de su libre salida a los piares. Si bien el tratado afirma que las altas partes contratantes renuncian a cualquier anexión territorial ello fio se referirá a adhesiones voluntarias a la U. R. S. S. como hubiera sido, por ejemplo, la de tina Finlandia roja bajo el Gobierno que se formó en Teriyoki, jí iniciarse la, guerra rusofinlandesa: El pueblo ruso es hoy el único soldado continental é ie le queda a Inglaterra en el Continente. Seria natural que en el caso oportuno presentara la factura en armonía, con los sacrificios realizados. Un diario sueco de Goteborg escribe que los ingleses han consentido en la extensión de la influencia rusa sobre Finlandia, parte de Escandinatvia, los países bálticos, Alemania, Hungría, Rumania y los Balcanes. No sería indispensable proceder a, anexiones, puesto que con los metidos bolcheviques la mitad de Europa quedaría rápidamente sovieiisada. A B C EN ROMA A B C EN LISBOA Alarma aérea La versión italiana sobre la caída de Tóbruk Roma 24, i tarde. (Crónica radiotelegráfica del enviado especial de la Agencia Efe. Es interesante la versión oficial dada sobre las causas que han motivado la caída de Tobruk. La noticia de esta victoria no puede ser eleborada con el espíritu y adornada con los comentarios que un acontecimiento aislado de orden militar requiere. Es el alma italiana el principal personaje- y no debe asómbranlo? la interpretación moral de una derrota. En vez de las acostumbradas afirmaciones de carácter estratégico, los escritores que manejan el penoso telar de la glosa diaria han añadido al panorama de la situación el juicio severo sobre la conducta bélica de los ingleses en Libia. Se dice que Ghurohill había realizado cuantos sacrificios eran necesarios para abastecer y defender Tobruk y que los- convoyes que, desde Inglaterra y desde las costas americanas se organizaron ipara proporcionar a la plaza su mejor y más resistente guarnición, su perior al número de tres divisiones, que era 3 a cifra base que se había calculado, no han sido suficientes ipara dar al soldado la moral que nutre el impulso a las batallas y aun garantiza el éxito. Confiaban los británicos en sus propias fuerzas y en la escasez de medios del Ejército y la Marina de Italia, creyendo en triunfos fáciles. La conquista de Tobruk ha vertido en Ja retaguardia el (misterioso licor de la alegría. Estamos circundados de euforia y se oye por doquier la voz que participa nuevos progresos, y cunde el alivio de la preocupación centrada en el objetivo de la ofensiva contra Rusia. La superioridad de los factores morales en la guerra- es un argumento de calidad para la dialéctica de la justificación del conflicto. Se supone que a los aliados les faltan razones previas que expliquen su inútil prolongación y extensión de la lucha, ya que no consiguen obtener de un armamento moderno la ventaja que se p r o m e t í a n -M I G U E L M O Y A HUERTAS. (ProMVhla la reproducción. Aceptamos la Revolución sencillamente por. Que es ün hecho que no está en nuestra mano esquivar. tido, en Málaga. (Del discurso fiel ministro secretario del Par- Lisboa 24, 1 tarde. (Crónica de nuestra Slcfi Ornar corresponsal. Hace semanas que la Prensí venía instruyendo a los lisboetas sobre los ejercicios antiaéreos que iban a realizarse. pero el ainibieníe portugués es tan superlatiJar, vamente tranquilo, que el solo anuncio dt esos ensayos llevó la inquietud a mucho? ánimos, temerosos de que este simulacro qut, quebraba la calma inmemorial pudiese resul tar invención peligrosa. Y. los periódicos tu vieron entonces que conjugar Jas instrucciones a la población con incesantes garan tías de que ningún daño podría advenir a nadie. v oo 2oo SSOO- 4oo En verdad, escalonó tan acertadamente lo? Átn ensayos que. a pesar de acabar éstos con S 2 bombas reventando por todas las esquinas e Si el general Rom, Uiel no tuviera que ven- incendios en 110 pocos barrios, ni la más ticer en ct desierto Más resistencia que la ofre- morata de las almas pudo sentirse amedrencida por las tropas británicas el avance líe tada, sino provechosamente aleccionaba reslas divisiones germano- italianas por tierras de Egipto, camino de Alejandría y del vallo pecto al modo de conducirse si- llegan- -Dios del JVilo, no se interrumpiría ya hasta alcan- no lo quiera- -las aciagas realidades- de un zar los objetivos propuestos. El camino de bombardeo. la costa cuyas primeras etapas serían BusEn primer lugar hubo una alarma en pleBug, Sidi el Barrani y Marsa Matruh, y el no día que duró quince minutos; el supuesto el interior por SiWa y El Kasar, definirían los ejes de marcha. Mas la necesidad de ase- táctico, consistía en un ataque procedente del gurar el abastecimiento de fas columnas Norte, denunciado a tiempo e interceptado en una región carente en absoluto de recur- por Ja caza; las calles quedaron totalments sos e incluso de agua, sobre todo, las ele- vacías al tocar las campanas a rebato y muvadas temperaturas del desierto, que hacen insoportable el a, ml iente imponiendo a los gir las sirenas; Se paralizó la vida entera hombres y a las máquinas un esfuerzo ago- de la ciudad como si de repente se hubiese tador, son susceptibles de condWonar el desplomado el mundo, y lo avance a fondo de las fuerzas el Eje durante aquella soledad y. aquel silencioantinatural de diurno jamás los meses de julio y agosto, pausa que Inglaterra tratará de aprovechar para repo- sentido determinó un lúgubre coíbquio de ner sus enormes pérdidas de material. Jja perros en que, cada uno, aterrado- por. a cosa no es fácil. Basta recordar que un báf súbita oquedad del ambiente, gritaba su paco mercante tarda no menos de cincuenta vor en aullidos flUe el silencio parecía agrandías en salvar la distancia que separa Alejandría de 1 üos puertos metropolitanos ingle- dar y que hallaban un eco lejano en otros ses, y que si bien es cierta la existeneiia de canes presa de terror idéntico. El- ensayo importantes, fuerzas británicas en los países segundo se dio a las once de la tarde, duró del Cercano y del Medio Oriente, Inglaterra tanto como el oscurecer y sirvió ya para carece de libertad para moverlas dada lsí amenaza qué pesa sobre el Cáucaso, aparto dar un ipaso más en la defensa pasiva. Sobre de no hallarse organizadas para luchar en la rigurosa- reclusión de toda la ciudad, bajo el desierto. techado, la evitación de. cualquier luz artificial; cuando el ejercicio cesó, hizo que no tuviese la ciudad otra claridad que la de la inedia luna que todo lo espiaba. Este segundo ejercicio, de la noche del domingo al Nuesfra Sección de medias lunes, fue desarrollado también sobré la hipótesis de ataque abortado. Finalmente, en la noche de ayer a hoy el presenta un surtido tan completo- -en seda artificial, seda natural y gasa- -que ejercicio fue ya un tanto agitado: más de usted puede estar segura de encontrar una docena de reflectores gigantes acuchien él la calidad, el estilo y el color llaban con el filo de su hoja larguísima d? luz el cielo de Lisboa; cuando el roncar de deseados. un avión se oía, todos corrían hacia la misma zona; y. en cuanto uno lograba enzarpa el aparato en su lanza sutil de claridad, lo? otros acudían como un juramento ele armaa cruzarse con el primero, en. aspa inmensa Sección de medias. Entresuelo. teniendo por centro el avión invasor, quv trataba de hurtarse al nudo de doce cabos ej que estaba enredado. Otro aparato, en callado, planeó, -deseen 1 dio, orientado sin duda por, el reflejo, de- I; luna eii. el río, y soltó sóbrela plaza de lo ¡Ministerios unas bengalas que iluminaro 1. bien los blancos supuestos. Por todas parte Como en años anteriores, serviremos A B C sin aumento de precio, a nues- fogonazos de las baterías antiaéreas anun ríos lie tros suscriptores que trasladen su resi- ciaban sus disparos, cuyo estampidodije, nin, gaba segundos después. Como antes dencia de Madrid a provincias durante gún barrio de Lisboa se libró de bombas el verano. incendios- -provocados de de tierra, clan Para tener opción a esta ventaja es está- iie Jos bbmberos acudían a com sin pérdida de las ambulanindispensable que, al solicitar el trasla- batir corrían tamíbién, instante; y sin bocina, cias do, abonen por anticipado el importe de de una a otra parte sin luz, con cierta asombrosa un trimestre, O SEA DIECIOCHO PE- agilidad. SETAS, si no lo tuvieran ya satisfecho. Cuando Los que se trasladen al extranjero San Juan, cesó esta monumental verbena de los tenían noción abonarán, además, el importe del fran- bastante exacta, lisboetasun tanto unaminiatuaunque en queo correspondiente. ra, naturalmente, de cómo son y cómo se I Sederías Carretes A nuestros suscripta