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ABC. JUEVES 25 DE J U N I O DE 1942. EBICIOJÍ DE LA MASTAXA. PAG. 4. tino nacional. Segundo. Que las condiciones materiales en que se desenvuelva la vida de los españoles sean tales que les garantice- una existencia digna. F las palabras del ministro secretario insistieron en la necesidad de elevar los espíritus por encima de los solicitaciones del materialismo, ordenando la vida de los españoles en tinai igualdad absoluta de derechos y obligaciones. Hacia esta meta- -sirviendo los destinos espirituales de la Patria y los postulados de la justicia social- -se camin- a, con impulso metódico, según una concepción política alentadora de la- Revolución que sostuvo la guerra libertadora. Soñar que esto tan claro puede tener un margen, no ya de oposición, sino- de interpretación personalista, es servir al enemigo, es servir al marxismo y rosar con la misma traición. La imponente recepción del pueblo de Almería Almería 24, 12 noche- (Crónica de nuestro enviado especial. Festoneando la costa por la carretera afiligranada de curvas, el cantarada Arrese ha ido hoy en misión falangista, uniendo Malaria con Almería. Las gentes de todos los pueblos cercanos a la carretera- -blancos hitos de laboriosidad pesquera- -acudieron a- ella para alzar sus brazos v vitorear al ministro secretario general del Partido. En Veles- Málaga- el ministro se detuvo. Un recibimiento imponente acogió la presencia de Arrese, que inauguró el nuevo Hogar de José Antonio, de Auxilio Social, para huérfanos de guerra de ambos bandos, que la orfandad no tiene matices, porque es una en el dolor y una en el sentido fraternal de la Falange. Un hogar blanco, rosa y asid, lleno de cariño, de sol, de mar y de espíritu falangista. Por la tarde, de nuevo, entre vítores v zplausos, el ministro reanudó el viaje camino ie Almería. En todos los pueblos del trayecto, los falangistas y los pescadores, -enarde- de entusiasmo y llenos de fe, vitorea- ña hecho con flores naturales y maraviban al cantarada Arrese, En Motril se de- llosamente iluminado remata el paseo tuvo el ministro. El aspecto de la ciudad era El ministro se dirigió directamente a la imborrable. Los falangistas cubrían la ca- catedral. En iodo el trayecto recorrido- -dos rrera en un kilómetro antes de llegar a la kilómetros y- medio- ni un claro en el enpoblación. Banderas, arco de triunfo, y en la tusiasmo ni en la concurrencia. Y ya en el plaza, el pueblo entero congregado prorrum- santo templo, rezó y oró. Se celebró un sopió en un aplauso atronador y en vivas a lemne í ¡Te Deum ante la Virgen del Mar. España y a Franco. Arrese recorrió las de- La ¿bocas y los corazones iodos rezaban, Fi pendencias de la Jefatura local de Falange, Después, de nuevo a la calle, de nuevo la mul e y al salir de nuevo a la plaza, para subir al iitud en constantes aclamaciones. Frente al coche, otra ovación cerrada, imponente, llenó hotel en que el ministro se aloja, la gente se el aire. El mandato de las notas del himno apiñaba hasta lo inverosímil. Era un inmenhizo el silencio, y la multitud, fervorosa, bre- so mar de 30.000 falanqistas y todo el puezo en alto, lo oyó. ¡Una, Grande, Libre! blo de Almería que aclamaba a España v fue un eco de miles de gargantas contestan- Franco, a la Falange y a Arrese. El ministro, do a los gritos de ritual, que dio el ministro. ante la fervorosa adhesión de la multitud, saY de nuevo curvas, ya cu plena carretera. lió al balcón principal del edificio, y las aclaCurvas, acantilados, polvo. Mar azul. Cielo maciones de simpatía aumentaron, si esto era raso. Y kilómetros. Al fin, Almería, desde posible. ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! Yo lejos, en toda su belleza, mirándose en el os aseguro que el instante fue de- una emoción imposible de narrar. Era el fervor de mar. La recepción dada por los altnerienses al todo un pueblo que cree, siente, labora y ministro secretario del Partido fue algo in- espera. Era todo un fervor coronando el aire superable. La pujanza viril de la Falange -cor. el ansia de sus pechos, no continente hueco ni ocioso, sino prieto y El ¡nmno f e cantado por la multitud, que, real, ha tenido aquí su máximo exponente. hrac 0 en alfo- daba ¿e de su fe. I os cintos Desde dos kilómetros antes de la llegada a ritual, dados por Arrese, fueron contéstala ciudad, un doble cordón de falangistas es- dos rotunda, sincera y fervorosamente Aire jubilar tiene hoy la ciudad por l.i coltaba, por respeto a la jerarquía que llegaba, la carretera que besaba el mar. Miles de presencia del ministro, Luces. Banderas. almas tras el cordón humano se apiñaban fer- Conciertos de las bandas de música. Y, sobre vorosas. Un solo clamor- -España, Franco, todo, fervor, mucho fervor y espíritu falanArrese- -estalló en ios labios. Aplausos. Bra- gista que llena el aire. zos en alto. Se detuvo Arrese. Revistó a las ¡Almería mediterránea! En ti junto a tu fuerzas que le rindieron honores. Ya desde mar y bato ltu y cielo. España se fortalece con tu este momento la entrada en Almería es im- f A h) M o a -ENRIQUE DLL presionante. Guiones, banderas, muchas ban- i LUxtKAL. deras y arcos triunfales. Y, sobre todo, ¡E n V é l e z- M á l a g a inauguración entusiasmo fervoroso en- las gentes sin nú- 1 u vzr mero que abarrotan las calles. Iluminación, de! M o g a r J o s é A n t o n i o E n La avenida del Generalísimo magnífica vía A j m e r í a g r a n d i o s o r e c i b i m i e n t o urbana- -está Helia de un gentío imponente, (Crónica del enviado especial de la Delsr Los gritos ensordecedores v los aplausos atruenan el aire azul, cargado de luz. Un gación Nacional de Prensa, M. Prados Lóarco monumental con el escudo de Espa- pes. La Beneficencia oficial y particular de de Derano CAFIASPIRINA nos alivia los dolores de toda clase, los de cabeza debidos al excesivo calor, los de muelas, neuralgias, etc. Sus efectos estimulantes contribuyen a restablecer nuestro bienestar. Su médico le aconsejará para bien de su salud gozar de ¡a alegría que nos brindan Jos rayos del so! en los días de verano. í. J Ci So. -iífirís N. 2006