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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS I f DO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS 1 contemplar un magnífico automóvil, que UANDO un edificio se resquebrajaba por regido tan ejemplarmente por Ettore estaba expuesto en una tienda, cuando los embates: del tiempo, amenazando Zuani, la voz, entre conjuro y cántico, de. Rise riie acercó urt vendedor. ruina, parece siempre aceptable su decardo Baceheli, jpolígrafo temperamental y- -Este es el coche que le conviene a us- académico vibrador, rasgó los velos de seis molición para levantar, sobre el mismo: solar, ted- -me dijo- ¿Quiere usted que le lleve sigilos, ipara mostrarnos, en Has cumbres del uno nuevo que pueda hacer frente, por otro en él a dar un paseo por el campo? Jargo período a ias necesidades de quienes lo Capitolio, al poeta, de Laura y del Laurel. Le di las gracias y h aconsejé que no per- El Petrarca. de Tiraboschi y Tomasini, habitaban. En. el mundo de ias construcciones diera el tiempo conmigo, porque yo no. tenía amigo de príncipes, embajador y huésped de urbanas ésta es una medida revolucionaria, dinero para comprar coche ninguno, pero el Reyes, dilecto de Pontífices, pripius ínter pa- pero normal. Igual sucede en los ámbitos de. la. vendedor no se desanimó por esta confidencia. res de su- tiempo, se ofrece, a la interpr eta- vida de las naciones; sus edificios estatales reAl contrario. ción cilásica como un cortesano, más que nuévanse enteramente muchas veces en el cur ¿Que tío tiene usted djnero? -exclamó- como un intelectual; como un trovador galan- so de la Historia a medida que los anteriores Pues razón de más para que yo le venda a te, más que como un genio. comienzan a manifestar el agrietamiento de usted el coche; porque, qué ganaría yo si us- Toda (su entraña de hunmanista, pietto di las paredes maestras. Este afán dé rehacer la dubbi, di reí ovni su se stesso- -según señaló ruinosa casa solariega fue lo ¡que dio al MovLted m e t e pagase en el acto? hace unos meses, en la reviste Romana, el doc- miento nacional amplia- justificación. Me pareció que no había oído bien. tor profesor de Fe- Quiere usted. decir- -le pregunté- -qu si derico Chabob la Universidad de MiláninnoNo sólo para, los hombres de gusto cultivacomo todo su espíritu y, o le pagase a usted este, coche en el acto vador, afanoso nella sua inessórata dolcessa do, sino para todos aquellos, que intuitivariieri- no ganaría usted nada ert la venta? ¡de una energía revolucionaria- -así lo afirmó te notan que su pulso es eleco repetido cada- -Absolutamente, inada: -nie respondió, aquel hace tan Balo unas semanas, en el Canipidp- instante del tenue aliento de millares- de faliomlíre extraño- No ganaría nada yo, ni glio, al celebrar la Academia de Italia el sex- milias entroncadas en línea directa desde los ganaría nada la casa constructora, ni ganaría to centenario de la coronación, -el académico orígenes patrios, la obra más deliciosa y denada tampoco la entidad financiera- que nos Frapcesco Pastonchi- toda su aportación licada ante el edificio nuevo resultará la resfacilita el capital. Nuestro negocio consiste, no genial de filósofo, teólogo, diplomático, his- tauración en él de los valores dé- validez, inen vender coches sino en vender créditos, toriador, que rebasa las páginas autobiográ- declinable, con- cuidado salvados de la peligropero, claro está, si yo le, ofreciera a usted ficas- dé Renim memoriarúm, todo ello queda sa vetustez que. los enmarcaba: los cuadros de sin más i más abrirle un crédito de r. 500 ai margen del hombre lírico. firma, los ricos tapices, las finas porcelanas, la dólares, usted me diría que ese crédito no. le, Petrarca, para sus contemporáneos, es sólo biblioteca trabajada, los muebles con sabor hace falta ninguna y por eso le propongo la el amador doliente, el ruiseñor del dulce antañón; todo eso que da, al mismo tiempo, adquisición de uní coche... mal Apenas interrumpe sus quejas, prínci- raíces y proyección a una morada. Recoger del pasado cuanto ha tenido fuer ¡Dichosos tiempos aquellos de mi última oes, Reyes V Pontífices interrumpen sus amistades y dádivas. Cuando va y viene a estancia en Nueva York! Si usted no tenía ledades de. Yaldusa, allá le dejan: Mas las so- za para llegar hasta, hoy no puede ser juz- apenas gado cómo tarea propia de anticuarios, sino dinero podía comprar allí todo lo que se le retorna con sonetos, Pontífices, Reyes y prínantojase, desde una radio a una casa de cam- cipes vuelven a! ser magníficos y muníficos. también labor de hombres públicos realistas po y desde un abrigo de pieles p un. collar de Laura es, al mismo tiempo, vida y obra, Musa que aprecian i a vitalidad de principios, íins, perlas a un yacht de recreo, pero. desgraciado, y Gracia 1: tituciones- o costumbres, que, desafiando- al I tiempo, desembocan en nuestros días con po de usted si, v disponiendo del efectivo necesaComo la Gioconda, de Leonardo, la Laura, sibilidades operantes. Contribuir a. que estas rio, pretendía pagar sus compras a toca teja del- Giotto, es una Pitonisa de Amor. Clásicos porque, en esas condiciones, no encontraba, y modernos la contemplan, durante siglos y cifras, eternas que caracterizan el cuadro nafacilidades ni para adquirir un botón. Hasta siglos, sin descifrar el gentil oráculo. Sólo cional ocupen el lugar adecuado, viene a ser los entierros se pagaban entonces por el sis- él, Petrarca, la interpreta en este pasaje pa- tanto como dar valor desde el primer momentema de les iveekly instálments, y había mi- tético: Laura, ilustre por. sus propias vir- to a todas las construcciones renovadoras, a llares de personas que mediante veinticinco ó tudes, y largo tiempo celebrada en mis versos, todas las innovaciones que exige la actua cincuenta centavos a la semana, iban poco a apareció la vez primera ia mís ojos, al comen- lidad. poco enterrándose en vida a sí mismas, de una zar mi adolescencia, el año 1327, el 6 de En lo, que al campo se refiere, la idea trio- manera que, según ellas, resultaba sumamente, abril, al despuntar la aurora (es decir, a las triz no es otra que la de la. propiedad privacómoda. Todavía el año pasado, el volumen s, eis de la mañana en la iglesia, de Santa da: por ella se rnjnian las tierras, propias y se I de, compras hecho en los Estados Unidos por Clara, de Aviñón. Y en la misma ciudad, en esquilman las arrendadas, por ella se. ganan el sistema de los weekly instálments ascendió el mismo mes de abril, el mismo día 6 y a tierras a los ríos y mares o se pierden las a la suma fabulosa de diez mil millones de la misma hora, del año 1348, aquella luz se lindes con las ausencias prolongadas del prodólares, pero hoy todo aquel enorme tinglado apagó por siempre, estando yo en Verona, pietario. En la idea d la propiedad, descan. se está viniendo al suelo, y en lo futuro, el ajeno, ay, Dios! de mi triste suerte. san las mejores ilusiones de los mejores labraPetrarca no comunicó, la muerte de Laura dores. Con la propiedad sueñan los colonos, que quiera comprar alguna cosa en América tendrá, que hacerlo cómo en Europa, manita a los (poderosos de la tierra como- Dante a los que hay que orientar hacia la compra la de Beatriz. No dudo- -añade en el pasaja a manita comentado- que, como dice Séneca de la de mediante e! crédito y no hacia los. frágiles tíSi señores. Todo aquel tinglado se está vi- Bsoipión, el alma de Laura ha retornado a 4 tulos de una permanencia en el cultivo, sobre niendo al suelo porque, ¿qué es lo que po- cielo, de donde vino. cuyas causas nunca se- investiga a fondo. Fordría ofrecerle hoy a nadie un vendedor para Entonces, el poeta del Canzioncre cede al talecer los derechos de la propiedad en el camabrirle un crédito de tantos, o cuantos dóla- místico dé. los Trionfi. Y con elloá- levanta po llega k ser sinónimo de fortalecer la prores? No le iba a ofrecer un tanque de vein- él túmulo de Laura en el bosque sagrado de ducción. tiocho toneladas, ni un cañón antiaéreo, ni Laurel. Los- triunfos, son falaces y 1 fugaces, Si- la propiedad rústica ha de cumplir con una fortaleza voladora, y, ocupadas en cons- como toda victoria humana. Al del Amor, altos deberes económicos y con, una función truir estos instrumentos de guerra, ya. no hay sucede el de la Castidad. Al de la Castidad, el social, que todos debemos proclamar como inapenas en todos- los Estados Uredos, casas de la Muerte. Al de la Muerte, el de la Fama. aplazable, debe entenderse dinámicamente y nos que fabriquen utensilios de paz. Por lo de- Al de la Fama, el triunfo del Tiempo, Y al al modo de una pasiva situación jurídica, llamás, y así como antes se pagaban, de una del Tiempo, el de! a Eternidad Divina, ante mada siempre a la limitación. ¡Que la propiemanera ó dé otra, los utensilios de paz, ha- cuya infinita misericordia ofrenda el. poeta dad rústica, que tiene la- ejecutoria de los sibrá que pagar en lo futuro los instrumen- su postrera y definitiva estrofa: glos, que- ha llegado a nuestra- época con po- tos de guerra y, naturalmente, esto exige íencia para mover! los hombres, encuentre un Feüce sasso, clie be viso erra ¡una completa modificación de, toda la econoespíritu de empresa que la haga rendir el máChe poi ch avrá ripreso ii suo bel velo. mía nacional. ximo, que la abrán los liorizontes dando un Se fu beato chi la vide in térra, nuevo vigor a la iniciativa de los hombres or che fia. dunciue. a rivederia in cielo? JULIO CAMBA del campo. V U E L VE N D E D O R D ELAURA EN EL CAPÍ- EL CAMPO Y LA R E S TAURACIÓN DE VATOL 1 O CR E D I T O S N el Instituto de Cultura Italiana, férLORES N día, en Nueva York, me detuve a til laboratorio. de intelectos y libros, E G Lisboa. r ¡CRISTÓBAL. RE C A S T R Q 1; JAVIEB M. D E BEDOYA.