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A B C MIÉRCOLES 10 DÉ JTJMÓ DE 1 9 4 2 E D I C Í O Í T V E I ¿A BIASAÑA. caparles, el aspecto de los grandes hoteles la desistirían inmediatamente de continuar una v muchos edificios oúblicos, y lio envuelve a guerra que no podrán mantener. París en un aire de transición e interinidad Tal afirmación se parece mucho a aquella y er. una actitud de expectativa. otra que Nevilje Chamberlain hiciera desde eí banco del Gobierno, en la Cámara de los CoLa más actual de esta serk de novedades urbanas irrumpió el sábado en ios bulevares, de o l i v o s en Jaén, munes, la primavera de 1940, pocos días anpues conforme se había establecido, ios israe- compraría a 125 ptas. tes tíe la campaña de Noruega. Hitler deslitas ostentan desde el día 7, cosida sobre el olivo tnayor treinta años, términos de Vilches, aprovechó irremediablemente- -decía- -la ocaBaeza, Andújar. Sr. RUIZ. Apartado 40. sión de atacar; era al declararse la guerra, traje, a la altura del pectoral izquierdo, la escuando nuestras industrias no estaban todatrella de Sión. Se trata de un signo que poHOTEL vía adaptadas a las necesidades nuevas y cadría pasar por un dibujo ornamental, a! esti- ZARAGOZA UNIVERSO- -CUATRO NACIONES lo de ios que ahora usan tes mujeres e inclu- Sin lujo. Siempre procura mejorar y perfec- recíamos de preparación militar, cuando pedia, haberlo hecho; esías meses de calma nos sive! qs hombres, si dentro del polígono no cionar servicios. han permitido volcar los ingentes recursos del apareciera con caracteres perfectamente legiImperio y le hemos tomado la delantera Hitbles la palabra judío Mas esta otra muler ha perdido el autobús. Y, en efecto, endanza no da qué hacer ni casi qué hablar. Así, A B C EN LISBOA tonces empezó el Canciller alemájt a demosmientras un capitán de la División Azul me llamaba ia atención, en la terraza de un café, Como en la primavera de 1940 trar lo que durante su invierno de silencio hasobre tal o cual transeúnte patentado paLisboa 9, de nuestro co- bía organizado. rroquianos y peatones 3o miraban con una cu- rresponsal. 10 noche. (Crónica cable nos trae Ahora dicen sus políticos y grandes miliTodos los días el riosidad realzada por el respeto. Se fijaban de Norteamérica cifras y augurios; llegan a tares que el momento de Hitler pasó ya; qu e; el uniforme, en las condecoraciones, en la ser tantos ios números y los vaticinios, que pudo haber sido en aquellos días subsiguienboina roja, que parecía rezumar, bajo un pro- uno acaba por perder la sensibilidad ante ellos, tes al desastre de Dunkerque, cuando Inglapicio sol de verano, sangre inequívoca de Es- y, de percutir en el resbalan so- terra, desmantelada y sola, sin otra defensa paña. Los dos, en el ínterin, contábamos los brelejossin choque y, por ánimo, sin provocar que una guarnición interior improvisada con él tanto, judíos que desfilaban entre la muchedumbre. rebote alguno hacia ti, lector. Uno se siente pacíficos ciudadanos, que llevaban por atuenDurante una hora, registramos una pareja ahito de y de pronósticos. Son de- do militar su traje viejo y por arma su escode señoritas, otra muchacha y un hombre jo- masiados guarismos millones de dólares, dema- peta de caza, no hubiese podido hacer frenmiles de ven. Este y. sobre todo aquéllas, eran incon- siados cientos de millares de toneladas y de- te ni siquiera a una sola unidad paracaidista. fundibles. No necesitaban distintivo ni letre- masiadas docenas de discursos. Pero ahora, repiten, como Chamberlain en su ro. Hoy entraron en un vagón del Metro, líSin embargo, hoy ha llegado de América, día, que Hitler ha perdido el autobús. El Cannea Saint Cloud, una hebrea y. un individuo ciller que jamás transparentó, antes de asesque la acompañaba. Ella podía pasar por aria; entre el sin fin de informaciones con expre- tar sus grandes golpes, el menor propósito de siones aritméticas, una que resulta interesanél, en cambio, lucía una perfecta, una irrevodarlas, y cuyos instrumentos de combate recable jeta ¿errática, y yo no me fiaría de él te recoger. sus audaOliver Litteltoiij al regresar a Washing- sultaron siempre tan eficaces como hacer sus aunque siguiera deambulando sin! a estrecias tácticas, deja a los enemigos lla de Sión. No se ha publicado todavía refe- ton de su rápido viaje por los centros de pro- cuentas y dirige calladamente la producción rencia ni estadística ninguna en orden al nú- ducción norteamericanos, comentó su magní- ininterrumpida de las grandes industrias que mero de vecinos de París obligados a revelar fica, impresión ante esas grandes industrias, cubren Europa. en la vía pública su filiación hebrea. Se tra- afirmando que la capacidad norteamericana tará, en todo caso, de un porcentaje relati- resultaba prácticamente ilimitada. Como mi ¿Es que el trabajo esforzado de una povamente corto, porque muchos judíos huyeron nistro de la Producción de Gran Bretaña blación que raya en los trescientos millones al extranjero o se trasladaron a la zona libre. -anadia- -no puedo llevar una impresión me- de hombres no iba a rendirle nada a Alemajor. Siento únicamente que no me sea. dado nia, con su técnica y sus medios, a lo largo MARÍAS o DARANAS. mostrar esta producción a Hitler y Goering, de los ocho últimos meses? -MARINO RICO. pues estoy seguro de que si llegasen a ver (Proliibída la reproducción. (Prohibida la reproducción. TINTA ¿Jt? l MI í RUSTICA inonirno ae ca