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A B O. M A R T E S 2 DE J U N I O DE 1942. EDICIÓN DE LA MACANA. PAG. túá siempre en la zona de peligro, que arrostra todos los riesgos de u na entrada, vehemente a las defensas, dando la cara y el pecho, que tiene bastante seguridad en lo qué ¡nace con los pies y que, por si no fuera esto bastante, arranca desde el centro del campo con la pelota y busca el tanto, creándose él mismo el peligro del pase de la muerte enviando la pelota, en cuña, que él pretende abrir con propia y vigoros a embestida. Los demás jugadores vallisoletanos- -portero seguro en las paradas por alto, defensas de entra. da. resuelta, medios trabajadores y que empujan con tanta- vehemencia como se repliegan en auxilio de la zaga- -prestaron a los ases el concurso de ese entusiasmo, de ese admiraole tesón que sólo se advierte de ta. rde en cuando en estos, partidos de Copa, y que rara vea suele fracasar cuando los intérpretes ponen coraje y velocidad, que se suman para lograr el triunfo. Los tantos y su mecanismo. -Todo el primer tiempo fue de iniciativa vallisoletana, que se volcó sobre el terreno atlético. En la primera fase del pa tido, los esfuerzos ataca- ntes plantearon a, menudo situaciones complicadísimas para, la portería, local; y en dos ocasiones, los postes salvaron tantos, que parecían irremediables, lanzados por los de Valladolid. Del lado contrario, el Atlético ini ció algunas esforzadas arrancadas, que fueron detenidas a nivel de la línea de medios, y sólo en un tostante de decisión, pasó Ispizüa. un momento agudo, que resolvió con seguridad y valor El segundo tiempo resulto de solución vibrante y emocionada. Aunque Valladolid comenzó atacando con nuevo empuje, fue el Atlético quien marcó el primer tanto. Partió la jugada de Vázquez, que centró muy cerrado en una de las pocas ocasiones que logró salvar al medio, paja poner suavemente la pelota a los pies de Uceda, y Mariano remató fácilmente el mejor tanto atlético de la tarde. Pero inmediatamente reaccionó el bando castellano, que se impuso de nuevo por intrepidez y por rapidez y no habían transcurrido dos minutos, guando Barinaga. aprovechando un centro de Aparicio, cruzó un tanto imparable, magnifico, que fue el del empate. A partir de aquí, nuevamente la impetuosidad vallisoletana desbordó Qa línea de medios local, escasamente apoyada por sus interiores, en una tarde de apatía de Arencibia y Campos. Se suceden los plazioe de emoción ante el marco de Martín, y, no obstante, es Vázquez quien, en una, arrancada, sitúado probablemente n off- side lanza un balón fuerte y templado, que entra en el marco lejos de la estirada de Ispízúa. Y todavía no se desaniman ios forasteros, que reemprenden con mayor decisión, si cabe, el ataque ininterrumpido; hasta que, muy poco después, Viso escapa por su ala, sortea maravillosamente a Machín y a Aparicio, centra con prodigio de temple a la altura de Sañudo, y esté, en el airte, hace una finta para recoger la pelota sin parar y empalmarla con un escopetazo de prodigio, que entra en la red y queda ¡ahí! como uno de los mejores tontos que. hemos contemplado en mucho tiempo. La decisión final. -Tras el empate, son ios vallisoletanos quienes s ¡e adueñan del terreno. Restan veinte minutos, y todavía el Atlético, en una buena escapada, está a punto de marear; pero Ispizúa devuelve brillantemente el tiro extraordinario de TJced a. El último cuarto de hora es de desorientación y hundimiento de: los átléticos, cuyo desfallecimiento se acusa, sobre todo, por, la anulación de la ¡línea de medios. En una de las múltiples arrancadas del Valladolid, Barinaga, desde lejos lanza un balonazo raso, con la izquierda, que a Martín se le escapa por entre las piernas. Hay un instante de indecisión, incluso en el arbitro, que, ai fin, a la vista de la desesperación de los rojiblancos, conoide el gol, que se rá e l de la victoria. Todo el resto del tiempo, sin que el Atlético logre urdir un esfuerzo ordenado, ni reaccionar con el brío suficiente para remontar la situación desesperada, es de presión vallisoletana, que, no obstante, se emplea en la. defensa de su ventaja antes que en la ampliación de la victoria. Y cuando llega yi final, todo el campo, juzgando por Jos vítores y los abrazos de los espontáneos, parece Valladolid. -Juan DEPORTISTA. Equipos. -Atlético- Aviación: Martín; Cobo, Aparicio; Gabilondo, Germán, Machín; Adroyer, Arencibia, Uceda, Campos, Vázquez. Valladolid: Ispizüa; Barrios, Sassot: Estrada, Torqu- emada, Tellado; Viso, Barinaga, Sañudo, Arrieta, Aparicio. Bilbao 31. En el primer ataque di C Ma. drid se comienza a observar un espléndido juego de los interiores, que atrae hacia ellos la atención de la defensa bilbaína, dejando muy sueltos a los extremos, los cuales, sobre todo Alsüa, traen continuos peligros a la meta bilbaína. Ataca el Madrid. Su línea inedia se impone en el- campo y ¡os ataques de su delantera traen en jaque continuó a la defensa bilbaína. En uno de sus numerosos ataques, hay una indecisión de la defensa bilbaína, sale Eche varrla a remediarlo, lanzándose a los pies de Botella. El balón pasa muy cerca del marco, y no es gol por verdadero milagro. Sin embargo, 1 gol del Madrid se ve venir, y Ilegal a los dieciocho minutos, Alsúa, a quien Nando no puede contener, corre la línea, centra a Botella, y és 6 e, bien colocado, dispa ra raso y a un ángulo, produciéndose el primer tanto del Madrid, que se acego con un profundo silencio. ISigue atacando muy bien el Madrid. Alsúa juega como quiere, y los jugadores del Atlético, rezagados, no consiguen reaccionar. La delantera madridista funciona muy bien y la defensa dointiene a la delantera local por completo. Después, Iriondo corre la línea, pasa a Zarra, éste cede muy adelantado a Gá- rate, que, desde muy cerca, de cabeza, consigue el gol del empate, que se acoge con grandes aplausos. La segunda fase fue d, e dominio bilbaíno. Apenas iniciarse, la línea- media dei Madrid, asi aomo sus interiores, se replegaron a la defensivia. El último cuarto d e, hora d 1 encuentro fue de gr- an acoso bilbaíno y de una magníficamente organizada defensa de las líneas madrileñas. Faltando diez minutos para terminar el partido, y cuando ya se pensaba que 1 final sería un ñápate, Gárate consiguió, casi por sorpresa y de tiro bajo y angulado, marcar el segundo gol. En conjunto, gustó mucho la línea delantera madrileña, que desarrolló un juego más bonito que práctico. La lín. ea media impuso desde el primer momento, dominando, durante casi todo el encuentro. -MENCHETA. Equipos. -Atlético Bilbao: Echevarría; Arqueta, Mieza; Ortuzar, Ortiz, Nando; Iriondo, Panizo, Zarra, Gárate, Eliees. Madrid: Marzá; Mardones, Arzanegui; Sauto, Rioivira, ípiña; Alsúa, Alonso, Alday, Le cue, Botella. Él sorteo para los partidos semifinales Con las formalidades de ritual, se procedió anoche, en la Federación Española, al sorteo de los partidos semifinales de la Copa del Generalísimo. El resultado fue. Valencia contfa Barcelona. Vencedor- Bilbao- Madrid contra Valladolid. Jueves, 6 y 1 2 de la tarde. Real OviedoC. E. Sabadell. Venta, de localidades esta tarde, de 6 a 8 y 1 2, en secretaría. Miércoles y jueves, en Tahona de las Descalzas. -V. Campo de Chamartín. Partido de promoción TAURINAS EN MADRID Vibró la plaza. Estremecía la moción todos los espectadores. Nicanor ViUalta toreaba. Era su toreo una lección. Pa- ra, ser torero, precisa que el estilo- -má, s o menos bello- -esté sostenido por el corazón, Si n, o, todo se derrumba En ViUalta. hay un valor enorme, p ro bien empleado, Vülalta sabe torear a fondo, aunque su gran fondo cíe torero ño se cubra con las líneas decorativas que tanto, gustan por ahí y r or equí. La faena, que realizó, con su primer toro sólo puede hacerla un lidiador enorme, un verdadero profesional, cora solo el valor, nada más que el vaftoar, vemos fracasar muchos. En Villalta, pues, hay una, justa ponderación, del valor y el arte, aue arte no es mixtificar ja lidia, con adornif os, sino emplear unas reglas, cumplir con aue ellas mlamidan. La, faena de. muleta, con un manso, se hace- memorable. Pisó- ¡de verdad! -el terreno comprometido paira apoderarse del enemigo, metiéndose en su cabeza, dominando más cada vez, en tanto lAs pitones le punteaban él cuerpo. ¡Faena de enorme lidiador! Apretado, exacto cada pase, sirviendo cada u ¡no de ellos? para, preparar la, suerte, que por algo se llama suprema. Y también empleó ViUalta la mano izquierda, con temple comparable al de sus clásicos derechazo s Yo aplaudo pocas veces en los toros. El domingo guardé cuartilla y lápiz y rompí en aplausos, sumándome a Ja gran emoción que- estremecía a los aficionados. ¡Y cómo m ató ViUalta! ¡Qué enorme volapié, marcando los tiempos, cruzando ceñido, en tanto la, mano tras el acero iba derecha hasta la cruz, mojándose en el chorro d sangre aue desdedían las arterias rotas! ¡Hermosa suerte! ¡Hermosa visión, que visión se me antojaba, aquello! Rodó el toro hecho una pelota. ViUalta cortó Jas dos orejas y dio la vuelta al ruedo por dos veces. En el cuarto hizo otra gran faena. El animai quedó aplomado, y por ello Nicanor entró a matar cuatro veces, y aun. tuvo ¿ue descabellar? (Que Villailta entrara a matar cuaitr veces sólo auiere decir que por cuatro veces nos recreamos con su estilo. Hubo ovación y vuelta. En Uno de los paset- VillaOíta, recibió un dea- rote en el muslo derecho, rompiéndosele la taleguilla. Ni se miró. Sólo cuando había triunfado de nuevo, y recibido los grandes honores correspondientes, pasó a la- enfermería, de donde sanó cuando iba a correrse, el sexto. Gran triunfo el de ViUalta. ¿Quería alguien un mamo a mano? Aludo a ios que se creen en la línea valerosa de ViUalta. Vino a confirmar la alternativa Paoulto Casado, muchacho valeroso, a quien dejamos de ver novillero, y hecho matador POT esas plagas de. Dios, encontrábamos el domingo en. la superior categoría. El primer toro- -en el que hubo el correspondiente ceremonial, ofici ando, ViUalta- -fue manso y difícil. Poco pudo hacer el muchacho. Unos pases para ahormar y una estocada caída y- atravesada, con descabello. Fue aplaudido. En el quinto le vimos tranquilito. Unos pases por alto, muy quieto, e incluso unos ad ornos avaloraron la faena, que solo tuvo el defecto de ser desligada, más que por otra cosa, portel afán pueril de mirar ¡al tendido en busca dé unas palmas que hubieran sido mayores aun si la faena hubiera sido continua. Entró a matar y dejó una caíd a y atravesada- -el mismo defecto de la anterior- saliendo enfrontilado. Casado dio la vuelta al ruedo. Gallito anda buscando el desquite. Vine por él, y no dudó en encerrarse con ViUalta. frente a una corrida aue, c, on decir que 1? toreaba, el aragoné está dicho que no era cómoda Este rasgo me reconcilia con Gallito. Por lo menos, había buena voluntad y decisión para arrostrar la prueba frente 3 un público que había de exigir e mucho. Y vino Gallito. En el prime- ro, le anotamos tres lances superiores, jugando los brazo, mo en sus mejores tiempos. Esta si otas dio en algunos otrois lances sueltos. La ena la empezó bien, pero no la remató. abía que pisar un terreno comprometido y stenerse e. n él. Mató de una estocada corta atravesada y desca- belló. El sexto fue manso. estellos voluntariosos, y nada más. Dos pinhazos, una corta y descabello. Queda para eptiembre. ¡A aplicarse. Rafael! Los toros, de D. Antonio Pérez, tuvieron; ¡Así! LOS ESTILOS MODERNOS DEL MUEBLE, REALIZADOS POR MOBILIARIO- DECORACIÓN Exposición: Plaza de Jesús, 7. A LA HORA DEI VERMUT P I D A S I E M P R E UU ADRIÁN PIERA MADERAS 1 JUNIO Muy agradecido a su distinguida c 1 i entela el salón de té MADRIGAL cierra sus puertas hasta la p r ó x i m a temporada de otoño SEPTIEMBRE Atlético de Bilbao, 2; Real Madrid, 1 UN BUEN VING ESPAÑOL MÁNZANltlA 1 4 G I T A i A