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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS 5 S LA PRIMERA SALIDA DIARIO ILUSfRÁDO PE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS S ran. al señor, es decir, a don Quijote, corno pronceda velara su tío D. Juan Bonel, obisya él mismo había decidido apellidarse. La po de Córdoba, éste no recibió nunca de laA casa estaba triste; se había vendido contradicción podría irritarle y hacer desde bios del poeta moribundo una retórica y deel olivar; el aceite que se gastaba no luego, más honda e inapelable su determina- clamatoria confesión rimada. Pero Espronceda, poeta y político, niño teera, naturalmente, de la propia cose- ción. cha, sino comprado, y se compraba, no por- -Pero, bueno, señor, ¿tan loco está mi rrible y amante escandaloso, a la hora de moarrobas, sino por panillas. Habíanse enajena- amo? ¿Y qué va a hacer por esos caminos? rir ya era el mítico hijo del siglo del rodo también unas tierras sueltas, silíceas, muy ¿Y quién le va a cuidar? -decía entre sollo- manticismo español. La leyenda, desmelenada productivas de cebada y centeno; Se estaba, zos el ama. y popular, le atribuía una arquetípica capacifinalmente, en tratos para malvender unos- ¡Cosas de la vida! -contestaba filosófi- dad de arrebato y una ingenua y pueril votranzones de tierras fuertes, tierras arcillo- camente Sansón Carrasco- Otras locuras se luntad demoníaca. Para sus contemporáneos, sas, en que se daba admirablemente el trigo. han visto mayores. Y si se va, si anda por el autor de El diablo mundo era un maestro, La casa había venido a menos; vivían en ella un señor maduro, de unos cincuenta años; esos caminos, si cae aquí y se levanta allá; si en embelesar la luna, en llenar de fatiga reuna sobrina zaq- alona, que no llegaba a los es, enfin, la irrisión de las gentes, ¿qué le citable el hastío del vivir, en arrasar con par veinte; una mujer, ya de días, encargada del vamos a hacer? Peor sería que por no poder labras la egolatría sentimental de las pálidas gobierno, y un criado, que iba y venía a! a cumplir su deseo, le entrase una murria vehe- cabezas del romanticismo. hacienda. No se quedaba ya la llave de la mente y le acabase. José de Espronceda había tomado las pridespensa en la. cerradura por recelo de que- -1 ¡Pues que se vaya bendito de Dios! -meras lecciones del mal del siglo en la eslas entrantas y salientas afanaran algo) ha- acabó por decir el ama. tenebrosa y blo de esas mujeres ocasionales que vienen- -i Y que no nos arruine la casa -añadió cuela Después, un adolescente de- la conspiración. exilio áureo le concedió la a fregar los pisos, preparar la colada, ayu- quedito la sobrina. licenciatura en el vivir romántico. Byron y, dar a la matanza q a hacer los mandados. DePor su parte don Quijote tenía planteado Beranger, Scott y Hugo, fueron sus proferramadora de harina y allegadora de ceniza, se dice de la mujer que, despilfarrando en un grave problema sentimental: ansiaba la sores más distinguidos. Lisboa, Londres y lo grande, escatima en lo pequeño. No fue salida, pero quería marcharse sin. gritos y París, las cátedras rutilantes en que cursó las ciertamente así el ama que hemos mentado; sin llantos. Hombre delicado, a pesar de sus enseñanzas para hacerse una biografía al gusiper o si antes se pasaba por alto cualquier desvarios, le angustiaba la idea de ver en el to de la época. El joven poeta aprendió a la sisa en la compra o tal tual distracción de patio de la casa a su sobrina y al ama cogi- perfección la práctica de un cierto dandyslas. sobredichas entrantas, ahora todo se lle- das de las piernas del señor, ya montado en mo escandaloso y petulante. El rapto de Tevaba con rigurosa parcimonia. su caballo, y no dejándole partir, entre ex- resa, con la sal y pimienta de subvertidor da La ruina de la casa la había acarreado la clamaciones lastimeras y lágrimas sorbidas. los convencionalismos de las costumbres en compra de libros y los viajes incesantes que, Sí, él tenía cariño verdadero a las dos muje- boga, le concedería el doctorado de románpara comprarlos, había de efectuar el señor. res. Y todo su cavilar consistía en él mod o tico empedernido. No existía librero en el lugar, y era preciso de marcharse en un momento en que las dos El poeta ya tenía pasaporte en orden para ir. para adquirir esos libros, ya a Albacete, mujeres no lo advirtieran. A medianoche era circular por su tiempo. La disconformidad y ya a Alcalá de Henares, o bien al propio Ma- imposible; el levantarse intempestivamente el hastío, la grandilocuencia imprecatoria y el drid. Añádase a estas causas de cuarteamien- hubiera alarmado a las mujeres No había desdén filosofante, darían voz a su cántico. to de la casa el descuido del amo para con que pensar en marchar de día. En cuanto al convulso, su hacienda. Dice el refrán: Hacienda, tu amanecer, entre dos luces, el ama y la sobrina Un Madrid esa voz. y estrecho sería el re amo te vea. No visitaba sus terrazgos el iban todos los días a misa del alba; se tocan sonador de Espronceda podía maldecir el amor de Tecaballero; los jornaleros, obligados a ir al en los pueblos tres toques para llamar a misa; trabajo a la salida del sol y a retirarse cuan- al primero ya estaban levantadas sobrina y resa y las caricias de jarifa; intentar la elado el sol se trasponía, alteraban a su talante ama. Media hora después de haber salido, ya boración de un Fausto con tumultos chisperos esas horas, sobre, que: en el haza, entre rato y 1 oída la misa, estaban en casa de regreso; don en la mente, y contar la impavidez radiante rato de cava o. entre, reja y reja, ponían an- Quijote, para armarse de todas armas y, para de un pirata de cromo. (Una música calkjera chos descansos en que se solazaban coü sus. con- disponer el caballo, necesitaba mucho más y pegadiza ponía a fióte su lirismo convenversaciones. El señor no veía nada; la sobrina tiempo. Cierta noche el ama le dijo a don cional y su garganta desaforada. El vagido romántico, el clima lunar, el apostrofe sin y el ama andaban encapotadas y cabizbajas; Quijote: medida, el dolor aprendido... todo en la dela mohína se respiraba en el aire. No sentía- -Nosotras estaremos mañana mucho rato tonante lira de Esprouceda, al traducir a la. mucho la mpzuela, encogidita y zonza; pero sí el ama, conocedora pW sus años y por su fuera de casa; asistiremos primero, a un fu- vida española el curopeismo romántico, tenía experiencia de lo que es la pobreza. Y la po- neral en la iglesia, y luego iremos a casa de resonancias castizas de un ámbito angosto. breza, la absoluta desnudez, podía fatalmente los parientes del muerto para darles el péAcaso toda la aventura romántica española sobrevenir si se continuaba por tal camino. same. del primer tercio del pasado siglo fue uña No había muerto, nadie en él pueblo. A refriega infructuosa entre la traducción de los Los libros que el amo compraba a tanto precio eran historias fantásticas; no había otro día don Quijote pudo salir descansada- vientos europeos y un castizo hervor de mosucedido nunca lo que en ellas se relataba. mente; ál cerrar la anchurosa puerta del; co- dales, humores avinagrados y 1 desgarros retóPero el señor, metido en su cuarto, cerrada rral, después de haber salido el caballero, el ricos, que lo más que consiguieran fue desorla puerta por dentro, pasaba los días y las criado, su confidente, exclamó: bitados pastiches de. folletín poético o que noches leyéndolas. Los continuos de la casa- ¡Anda y no vuelvas más en mucho un ángel tocase un acordeón como Euge- -el cura del pueblo, un bachiller y un bar- tiempo! nio d Ors epigramatiza. Espronceda, héroe y bero- -discutían a veces con el amo; fingían No dijo esto el criado por malquerer a don arquetipo de este decimonónico romanticismo tomar en serio sus desvarios. Les parecía ino- Quijojte, sino sencillamente por su comodidad. nuestro, agudizó en su vida y obra el fervor cente el esparcimiento- -aunque ello importadesbocado de una escenografía genialoide y AZORIN ra a la sustentación de la casa- -y daban páaparatpsa. Su tcatralismo de folletín se hizo bulo con sus contradicciones humorísticas a seguramente segunda naturaleza auténtica. El REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA los devaneos mentales del caballero. Lo malo grito aprendido, el ademán estudiado, el tréfue que el señor, poco a poco, iba formando molo con ensayo se le vinieron a hacer susel propósito de huirse en busca de aventuras. ESPRONCEDA tancia de su carne delirante. Y cuando el pueIntervinieron entonces de un modo decidido ASTA los más jóvenes habrán oído, pre- blo le atribuyó, ya con legendario impulso, el el ama y la sobrina. No se declaró explícitagonar en la Puerta del Sol- -agora y carraspeante melodrama de su Desesperación mente el amo: guardó secreto en lo tocante zoco de y arrepentimiento, rematar la sia su salida; pero necesitaba la ayuda. delcria- D esespe raíión) y otras horas españolas- -la lueta, colorear lá no hacía sino héroe público, arpefientintiento de. Espron: estampa del do, estaba; éste; al tanto- de: 1o que e tM aba ceda. Tan solo por dréz céntimos- se vendía y sigilosamente lo participó a las dos muje- en, un pliego, doblado la ésencialidad legen- que en el ruedo español colmaba la medida ires. Y entonces fueron las imprecaciones, los daria de núestrój romanticismo. Claro. es que de las tempestades románticas, siempre disaspavientos y las lágrimas. -aquellos versos nunca fueron escritos por el puestas a romperse en vasos de agua con i El bachiller Sansón Carrasco había reco- cantor de Teresa y que, por otro lado, aun- boca de escenario. mendado a- sobrina 1 x ama que no contradije- que junto, al lecho mortuorio, de José de Es. JOSÉ. IZARÍA ALFARO L H