Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. Iff 25 CÉNTIMOS DIARIO ILUSTRADO DE INFORMA CÍON GENERAL. 25 CÉNTIMOS g i le preguntáis a un compositor cuál es E han perdido los restos de Quevedo. y tan acordes en cuanto al Cine El la causa del estado de colapso, casi de Es el destino sarcástico de los restos Teatro los separaba como un río. El Cine agonía, en que se halla nuestra zarzuede los grandes hombres: de Cervantes los unía, como un puente. Las apologías más en ia cripta de las Trinitarias y de Lope de encendidas de la Escena venían de ellos. Los la, os dirá, seguramente: -Los divos son muy caros. Cada día exiVega, en el osario de la iglesia de San Segolpes más terribles contra la Pantalla los asesbastiin. No es este achaque solamente espa- taban ellos, en una alternativa de- leñadores gen más. Piden sueldos fabulosos. Con ello hacen imposible el negocio del teatro lírico. ñol, jsíozart vino a parar, asimismo, a la fosa Supongamos que la interrogación va dirigicomún. Parece el subrayado del Tiempo a las con el hacha. ¿La Pantalla? Una Etica de antifaz, como da a un cantante. Lo más probable es que os humanas glorias. una lección de mística en el Ku- Kux- Klan en las catacumbas de Nue diga: la que aprendemos que la alcarraza es tan deleznable barro en los grandes como en los va York. Una Aritmética rapaz, como Al Ca- -No hay músicos. Ya no queda ninguno, de pone y los secuestradores de Chicago. Sobre aquellos maestros que sabían hacer música de medianos. Til Terrible Señor de la Torre de Juan todo, una Estética de circo, como el coiv- boy zarzuela, partituras que llegaban, a centenaAbad, pasmo de su siglo y llamarada eterna de centauro, de Par- West y como el cómanche rias, que quedaban de repertorio. Nosotros la posteridad, no pudo nada contra los sarcas- egipán de las Montañas Rocosas. ponemos toda nuestra alma, nuestra capaciEn el acto, lá prensa de celuloide arremete dad. Pero no nos dan elementos. Así no se mos del hórrido viejo del reloj de arena. Mientras vivió fue invencible, con la espada airada. Salen a relucir contra Pirandello las puede hacer nada. Esa es la verdadera razón y con la pluma, y a los tres siglos de su fórmulas dramáticas de Beaumarchais, el Jano de la crisis del género lírico. muerte- -un granito en ti trágico reloj- -humorista, que ríe por no llo rar, como PiranEl empresario, estoy seguro de que responno hay un pedazo de p; edra que diga: dello, y antes como Fígaro. Se revuelven con- dería de este modo a Vuestra, pregunta: Aquí hay una ceniza que fue hoguera de tra Bernard Shaw las comedias financieras de- -No se puede seguir así. Los impuestos pensamiento y de corazón. Al salir de su Mirfoeau y las sátiras políticas de Toller, como nos ahogan. Se ha aliviado la carga un poco, prisión, vino a la Corte, vio aumentadas sus fuentes de Bernard Shaw. Se arma la gorda, al quitar el subsidio al combatiente; pero quevelaciones y las injusticias, y llagado de cuer- Al cabo, Pirandello aduce su argumento Aqui- dan todavía otras. Las exigencias de los canpo y alma se retiró a la soledad de Villa- les: Entre la realidad fotográfica del film y tantes, de los profesores de orquesta, de todos, nueva de los Infantes, para andar a solas. com la idealidad pictórica de la Gioconda hay laimposibilitan una marcha normal del teatro su propio pensamiento. Miró venir a la muer- misma distancia que del balbuceo a la elo- lírico. Y si hubiera obras... te cara a cara, como al enemigo con quien El profesor de orquesta os dirá que es el no le valían ni la péñola satírica ni su des- cuencia. Entonces la Pantalla arguye con sus que menos cobra, que todo ha subido, que la ejércitos, con sus flotas, con sus rebaños, con treza de bravonel. Y se fue del mundo, como vida está cara, que la música es mediocre. Si un poeta cristiano, recordando las coplas de sus selvas, que no son de guardarropía, como el interrogado ha pasado ya de cierta edad, en la Escena, sino vivientes, palpitantes, como Manrique que dicen: maestros que en la geografía. A todo esto, Bernard Shaw os hará la evocación de aquellosdías de gloria se- fueron y que dieron tantos Que querer hombre vivir sin contestar. ¡Cuando conteste Bernard Shaw! a nuestra zarzuela. Ya no se hacen partituras cuando Dios quiere que muera es locura. Pero pasan los días y los meses y los años. Y, como aquéllas. Y los libros son, también, iniras de volcar el saco de las pasiones y los de pronto, se anuncia en la Pantalla la Santa sulsos, sin gracia. No dan ocasión a los compecados en la indulgencia del padre jesuíta Juana, de Bernard Shaw. ¿Tránsfuga? ¿Pa- positores. linodia? Nada de eso. El hirsuto irlandés lo El que no podría contestar a una encuesta Diego de Tebas. Fue sepultado provisionalmente en la ca- explica cumplidamente. Santa Juana tiene una de. esta clase es el público. Es difícil recabar pilla mayor del convento de Santo Domingo, Etica de santoral. Una Aritmética pitagórica. una opinión que siempre sería difusa, poco de Villanueva, porque en su testamento dis- Una Estética horaciana. Y. en la Catedral de concreta. Pero, no. No es verdad que esa puso que le cubriese tierra madrileña, en el Orleáns, en sus vidrieras policromas, entre opinión sea difícil de lograr. Porque la está Santo Domingo, el Real, en el solar que has- Bernard Shaw y Anatole France, sus dos exé- formulando el público cada día. ta la guerra fue el matritense jardinillo de getas, está, con espada y coraza, la Doncella ¿Por qué muere la zarzuela? ¿Es que ya la plazuela dé Santo Domingo. Y aquí co- que salvó a su país. no gusta este género? No nos engañemos. mienzan las ironías del destino de los restos Ante los films de Bernard Shaw, Pirandello Algo ¡parecido se decía del teatro dramático. ilustres. Un sepulturero confundió las ceniQue si el cinema se llevaba a la gente, que zas de don Francisco y las arrojó a la fosa hizo mutis con sus seis personajes de teatro. si las comedias y los dramas gustaban a nuescomún. La Posteridad, con emoción de Ham- A todas las propuestas de filmar sus obras tros abuelos, pero no a las generaciones jóve let, ha querido varias veces encontrar su respondió, más que con negativas, con evasi- nes. ¡Bueno! Ahí está, reciente y sintomátiinsigne calavera. Parece ser que en el pa- vas. El irlandés aceptaba el film por la reali- co, el éxito de la compañía que se ha llamado sado siglo fueron traídas a Madrid, en undad de sus ejércitos, de sus flotas, de sus re- de los ases. Y la acogida a la última obra de cofrecillo, unas cenizas y paseadas por lasbaños, de sus selvas, ahora al servicio de la Benavente. Y los mismos triunfos, discuticalles con toda solemnidad. Pudieran ser las idealidad, de la Estética y de la Historia. El dos, apasionantes, de Torrado que, guste o. de Quevedo lo mismo que las de otro difun- siciliano rechazaba el film, como la media no guste a los exigentes, a los depurados de to inidentificabile. La muerte se mofó de esté lengua del Arte; pero tragaba quina ante sensibilidad, satisfacen a un sector de público modo de quien en vida pupo burlarse hasta la naturaleza y la geografía. que le sigue- y le está enriqueciendo. No es de la misma muerte. Tras del pasco ceremoY ahora es cuando viene- lo bueno. Ha po- verdad que el teatro agonice. Ni el de verso, nioso, el cofrecito fúnebre se quedó en la ni el de zarzuela. Hay que. hacer buenas obras. estantería ele una oficina y- entre legajos lle- cos días, en la italiana ciudad del Cine Y hay que interpretarlas bien. Esto es todo. nos de polilla y de gerundios de covachuela- Cinecitta -al filmar una cinta de avenSi los divos recortasen sus ambiciones y tuse estuvo hasta que desapareció por arte de turas africanas, como Trade Horn, llegó el conflicto. La guerra no consiente otras expe- vieran un mayor sentido de la modestia, traduendes imponderables. Parece que el mismo genio burlesco que le siguió en vida se diciones que las bélicas. El continente negro bajando sin tantas pretensiones y con un poco aplicó en lo eterno a disponer las aventuras está vedado al tomavistas. Pero ya estaba todo de romanticismo, quedaría hecha su aportación de sus restos. De lo material del gran don pronto. Sólo faltaban ya los negros y. la sel- al agudo, problema. Si los empresarios se neFrancisco queda la vaga humareda de un va. Y, aprovechando la estancia en Ñapóles garan a intentos que, por fuerza, han de ser recuerdo, Pero había aún algo, hasta, hace de unos negros, detenidos allí por las cirecns- catastróficos, y no accedieran a las exigencias; un par de lustros, que con un buen detective tancias, se procede con toda rapidez a formar si, además buscasen a los valores inéditos, de folletín no sería imposible recuperar: las una selva artificial, aportando, cada negro su si se suprimiese ti nocivo sistema de los arrendamientos de segunda y tercera mano, acuso verdes antiparras de Quevedo. Alguien las rama al hombro. dieran un paso decisivo para enmendar la siconservaba como una reliquia del profundo Las comedias de Bernard Shaw, el Ogro satírico, cuya sátira era dolor hecho sarcas- del Cine en películas por el mundo entero. tuación de que se quejan- Y si todos, altos y bajos, con desprendimiento, con fe en el teamo ante la decadencia del imperio español. ¿Dónde han ido a parar esas ilustres anti- Las selvas naturales del Cine enemigo de tro lírico, se dedicasen a sacarlo de su atasparras? ¿Dónde aquéllos círculos de concha la guardarropía, formadas artificialmente, con co, llegando a los sacrificios que fueran preque estuvieron tan cerca de aquel cerebro árboles de guardarropía. ¡Si Pirandello levan- cisos, la zarzuela florecería. No les quepa a a ustedes la menor duda. tase la cabeza! poderosísimo? S L O S R E S T O S D E LAS SELVAS DEL CINE ENTRE TODOS LA AN desacordes como estaban Pirandello MATARON... OUEVEDO y Bernard Shaw en cuanto al Teatro T S EMILIO CARRERE CRISTÓBAL DE CASTRO FRANCISCO CASARES i