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DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOS Í 5 ij! DIARIO ILUSTRA DO DE INFORMACIÓN GENERAL. 25 CÉNTIMOSJf a A gran influencia social la- ejercen los hombres, aún más que con las obras de creación que se ofrecen a la inmortalidad, con la vida, en una acción constante de actos y de palabras. Uno de estos hombres, cuya vida difusa y. profusa, activa y atenta, y siempre apasionada, que ejerció en la España de principio de siglo una influencia más eficaz, fue el marqués de la Vega: Inclán. Las Bellas Artes españolas le deben mucho, pero aún le debe más a didáctica del gusto. JSTo es momento de discutir sobre lo autén. tico y lo falsificado, sobre lo que es realidad y es teatro, lo que corresponde a. la Naturaleza y a la escenografía; pero lo. cierto es que para atraer al gran público hacia los centros más representativos de la Historia o del Arte, hay que preparar debidamente el escenario. -En este aspecto la Casa de Cervantes. en Valladolid, y la Casa del Greco, en Toledo, son ejemplos bien representativos de lo que Vega Inclán creía que debiera ser santuario de evocación española. Maravillosas casas de fantasmas, a las que acudía la devoción universal a tocar muros y muebles, -como si fue: sen reliquias. Vega Inclán huía de la frialdad inexpresiva del Museo. El mismo Museo Romántico, creación suya, más que de Museo tiene aspiraciones de casa habitada, y, así, el marqués buscaba, con el mismo interés una cama que un lienzo, un cacharro de loza que una estatúa, una alfombra de la época que un jardinero que supiese hacer un jardín de la época. Esta labor de rebusca, de colocación, de resurrección, de compra de inmuebles y terrenos, le sometía a una actividad sin descanso en el tren, en el. automóvil, en las viejas diligencias. Le conocían no sólo en los grandes hoteles, sino en las fonditas de los pueblos, y en cada lugar tenía su escudero, que le acompañaba en un coche de caballos, que era como a. él le gustaba recorrer las ciudades, y evocar en ellas los recuerdos de su juventud. Todo esto lo realizaba él como dueño y señor- de cuantas cosas llegaban a sus manos. Su casa de Madrid no era el palacio que correspondía a tan gran señor, sino- más bien una casa burguesa de la época isabelina, con pasillos oscuros y pequeñas estancias con chimeneas francesas, y en cada sitio un almacén de. cosas viejas, que recalaban allí como procedentes de un- naufragio, y entre las que se confundía lo magnífico con lo insignificante, aunque, por una razón o por otra, no advertíamos ni un solo objeto de mal gusto. Era aquello como un laboratorio para crear los deliciosos pteriores históricos, que iba de rramando por todas las ciudades y pueblos de- España. ¿Quién podrá continuar íntegramente su obra? El amor, no soló a los hombres, sino a las cosas y a los paisajes. Ojos vivos tras de los espejuelos, palabra apasionada y cortante, barbas enmarañadas, cejas copiosas y cresipas, empaque de señor anticuó... Todos los años iba Vega. Inclán a rezar una misa por sus padres a la parroquia de la Magdalena, de Valladolid. Iba dentro de un viejo coche de caballos, y tras los cristales empañados- por la niebla, sus ojos pene itrantes trataban de descubrir entre los transeúntes una cara de su tiempo. Llegué esta mañana, y me voy esta noche. Y así pasó por la vida, yendo y viniendo. Y, digamos también, creando cosas, que los españoles no deben olvidar nunca. J FRANCISCO; DE CGSSIO L EL G R A N VI AI ERO LA CASA DE CALDERÓN TUMBA DE CONOUIS ARA conocer una ciudad hay que saber DE E S P A Ñ A TADOR preguntarle a cada casa su misterio. Me quiero referir a las mansiones vieA epopeya de los españoles en, el munjas que ¡tienen historia o leyenda. En todas do descubierto por Colón sobrepasa eij hay huellas astrales: el rastro de las almas su magnifica realidad a todas: las heroiy de. las ¡vidas- que cobijaron entre sus muros. cas leyendas fruto de. ensoñadoras y levaré Se puede decir que cada vez que la pique- tadas fantasías. Hasta en la empresa, de eleta derrumba un edificio, está destruyendo una gir sepultura fuimos incomparables, los espanovela- -taue acaso nadie escribiría- hun- ñoles. La tumba de Hernando: de Soto, condiendo en el olvido un pedazo de crónica- -que quistador de la Florida, adelantado, y mares la mas verídica historia- -o aventando el qués, ¿no s, e- ajusta- ppr medi- QS. más seguros polvillo poético de una tradición. En nuestra a la grandeza del- espíritu y a la sublime arvilla de las siete estrellas permanecen aún ba- monía de las fuerzas naturales que las obras rrios casi enteros con su carácter clásico- -el del genio en. las bellezas de la arquitectura y de los poetas y los cómicos, sonoro de. cam- la escultura? En la clásica, antigüedad no panas monjiles y con toda su emoción del xvn, pudo soñar la. Reina Artemisa para Maudonde la? cartelas de las calles evocan a Lope, solo monumento funerario tan suntuoso como a Cervantes y a Quevedo. el que cobija al español del Darién, el Peni Esos parrios detienen nuestro vagabundeo y las tierras que rodean el golfo de Mé 1 literario, para oír la voz sin palabras, elacento jico. La tumba de Hernando de Soto es espectral! con que nos hablan al espíritu sus nada menos que. el Mississiipí, en la inmensiviejos ¡balcones- -entre cuyos hierros hay al- dad, de sus cuatro mil seiscientos kilómetros. guna pajina amarillenta de un remoto Domin- Allí le arrojaron sus soldados con- ceremonia, go de R mós- -y sus hondas portaladas, que que está pidiendo una marcha como la de sirvieron de marco a insignes personajes. Wagner al héroe Sigfredo. En un tronco d e En la calle Mayor se, conserva la casa: en árbol de mucho espesor labraron los soldados que vivip y murió D. i Pedro Calderón de. la. de España el hueco suficiente para flue en él Barca. T ¡odo este barrio de las Platerías está cupiera el cuerpo de su general, y con el fin lleno de memorias del poeta. Aquí en esta ca- de que los indios. no. profanasen nunca tan sita estrecha, de. un solo balcón, escribió sus preciada reliquia lo echaron al fondo del río. comedias famosas y- -la flor de su alma, ca- Toda la Naturaleza rinde allí vasallaje al con- tólica- -sjis Autos sacramentales. Y aquí vi- quistador. Heredia, el francés, ha consagrado vió su vida atormentada en ló hondo por do- a la tumba de Hernando de Soto uno, de sus lores de poeta, aunque bien cargado en- lo sonetos, magistrales. externo por laureles de gloriar En el quicio de La vida de Hernando de Soto abarca, aproesta puertecilla. angosta encontró una noche que regresaba del Parnasillo regio a una niña ximadametíte, cuarenta y seis años, pues navagabun (fa, a quien cobijó en su casa por ca- ció en Villanueva de la Serena hacia. 1496, ridad cristiana. Y de estos muros, en donde y murió de calenturas el 27 de julio de 1542. se guarejció huérfana y harapienta, no salió Pronto ha de cumplirse el cuarto centenario hasta- qub el oropel de: la, farándula y el ca- de su muerte. Como las comedias a. lo real pricho déPRey se la arrancaron al poeta del de España, según las normas de Antonio Dfez, corazón. ¡Se llamaba aquella niña María Calde- Francisco de Avendaño, Cervantes y Vir- nés, rón- ¿a ¿alderom en los anales del teatro- la carrera de Hernando de Soto, podría divifavorita! de Felipe IV y madre del segundo dirse en tres jornadas: el Darién y la AméD; Juan I de Austria. En los manuscritos de rica central al lado de Pedrerías; que le dio D. Pedro aprendió a amar los versos y con por esposa a una de sus hijas; el Perú, con este amdr le entró la inclinación a. la vida Pizarro y Almagro; la Florida, donde deja de farándula. La Calderona fue el gran epi- el ejemplo de Sus hazañas a Pedro Menénsodio de amor del poeta, el poema que no dez ¡de Aviles. No le cabe a Hernando de Sotó escribió punca. Ella misma. no ló supo hasta- -ya 4o dke Heredia- -ni liturgia, ni ex voto, el día dq la separación, cuando en el tablado ni, capilla, ni antorcha, ni salino. Sólo el vieniba a lucir una joya del Rey, que era la se- to del Norte entre los cipresales entona en ñal de que su honestidad se rendía al Capri- su loor fervientes plegarias. cho soberano. Y ya no volvieron a verse más, La- tumbare Hernando de Soto es un símhasta que en un claustro- -su belleza envuelta en totas- -la favorita olvidada, recibía las bolo, un cantb de gloria a esfuerzo, al- tesón, melancólicas visitas del sacerdote, D. Pedro a la; fe y al triunfó espiritual y también, maCalderónLde la Barca. Y en aquel jardín: con- terial de nuestros, conquistadores de Espaventual, mientras caían las hojas secas, la ña, que extendían con la espada la luz del monja y I el poeta recordaban, sin palabras, Evangelio y los tesoros de la civilización aquel poema de amor, que nunca. fue escrito cristiana, occidental e hispánica. Arrulla el Mississipí el sueño eterno del héroe con la can- aquel poe ción de las estaciones, el levante y poniente ni vivida. El poeta, q ue feneció hace doscientos, sesenta de un sol de fuego, la inmensidad de dilataaños, fue. sepultado en la capilla, de San José das latitudes geográficas, el murmullo de las de la desaparecida parroquia det Salvador- ¿en hojas, la sinfonía total de una Naturaleza fe- la calle éue hoy lleva su nombre- Después cunda y brillante... La Mosa; el Rhin, el Tajo fue ¡trasladado a San Francisco él Qran- y el Danubio murmuran su desconsuelo atite de y más tarde al Asilo de Presbíteros Na- la muerte del grande Osuna con rimas y ritturales djé la Villa. La revolución roja incen- mos del señor de la torre de Juan Abad. Él dió este edificio y las cenizas de Calderón se gran rió de la América del Norte, que diviperdieron. ¡Destino sarcástico de los restos de en dos pedazos, del septentrión al Mediode los hombres preclaros! Esta casita estre- día, los Estados Unidos, guarda en su lecho cha, evocadora de la calla Mayor, es ya la los despojos mortales del insigne conquistaÚnica. memoria material que queda del- poeta. dor, y el curso del agua, en la impetuosidad Su alma! está en sus versos, su espíritu en su y suavidad de sus corrientes, diríase que trae obra gloriosa; pero ¿no son también cenizas a nuestros oídos una marcha guerrera y de perdidas! para la ingrata y olvidadiza farán- victoria, encomendada a- trompetas, pífanos, añafiles y tambores... dula? -EM itia- CARRERE Luis ARAUJQ- CO. STA P L