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MADRID DÍA 12 DE SEPTIEMBRE 1941 NUMERO SUELTO 25 CENTS, g jg t un SUSCRIPCIÓN: MADRID: UN MES, 6 PESETAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 18. AMERICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 20. EXTRANJERO: TRES MESES, 37,50 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 81, MADRID. APARTADO N 43. p mi i i i irft ABC la W Salida apoteósica k DIARIO ILUSTRAD O AÑO TR GESI M O C U ARTO. N. I 1. 092 a EL VIAJE TRIUNFAL ttEL CAUDILLO LA INVICTA VILLA DE BILBAO, LO MISMO QUE LA NOBLE CIUDAD DE SANTANDER, TRIBUTA A S. E. EL 1 EFE DEL ESTADO UN EMOCIONADO HOMENAIE DE ADMIRACIÓN Y CARIÑO La travesía desde Santander. El entusiasmo popular. Visita a la Feria de Muestras. Ante la Virgen de Begoña. Regreso a San Sebastián Desde aquí, el Generalísimo marcha al Lentamente, apenas retirada la pasarela, San Sebastián 11, 12 noche. (Crónica de nuestro enviado especial. Se desperezó hoy comenzó la maniobra para desatracar. El Ayuntamiento, en cuya escalinata es recibido la capital montañesa con una nueva alegría, Cervera ss separó un espacio de varios me- por la Corporación, que le hace entrega del ton una sensación original, con una extensa tros de la muchedumbre y entonces, como si bastón de presidente honorario de la Corpo e íntima plenitud de dominio y dfi conquis- quisieran retenerle a fuerza de gritos y vi- ración, y con él sube al salón principal, don- toi 1? s, o como si fuera posible sujetarle to- d e l e son presentadas las autoridades locales. ta: la conquista del Caudillo. Todavía anoche, y hasta las últimas horas, davía por los caminos del aire, los cánticos Después, de una breve recepción, el Generalíy las ovaciones ee sucedieron multiplicados. simo pasa al salón, convertido e, n comedor da las vías céntricas que sobrevivieron al- pavoroso temporal del incendio, y, sobre todo, el El Generalísimo, siempre en la torre de man- gala, donde es servido un banquete, pasco de Pereda, remozado oonnj un alegre, do, contestaba con la mano extendida a las Visita a la Feria de Muestras moderno y sugestivo ferial de una gran ciu- aclamaciones de entusiasmo. dad cosmopolita, vivieron en flesta y se col- Entre tanto, Jos cuatro destructores que le Por la tarde, el Generalísimo visitó detenimaron con las ¿gentes- de la ciudad y lo. s lel acompañaron ayer y que hoy le han dado es- damente la Feria de Muestras, recorriendo, campo, llegadas de todas Jas aldeas de la col. a de nuevo, iniciaron su maniobra y des, -uno por uno, todos los stands instalados Montaña. Eran conversaciones y charlas ale- atraoaron, formando un bloque macizo y gi- en el edificio del i Instituto de Segunda Ensegres y chispeantes, en las que todos detalla- rando todos al unísono, con una maniobra ñanza. En el recinto de la Feria, millares b an algún aspecto inédito del entusiasmo o perfecta, hasta dejar pasar a; l Cfervcra y y millares de espectadores le siguieron siemrecogían la seguridad de un saludo que el enfilar luego la salida- de Ja bahía. pre con entusiasmo, vitoreándole repetidaCaudillo había concedido. Surcando el agua, numerosos barquichue- mente. El Caudillo se detuvo a conversar cori de los Hoy, desde muy temprano, la riada hu- los salieron todavía a despedir al Caudillo, varios de los jefespropósito stamls haciéndoa, de las diferentes mana se encaminó hacia el muelle- embar- y en ellos, numerosos pescadoras, colegios les preguntas en relación con las numerosas instalaciones cadero de Comillas, donde seguía atraca- con sus profesores, monjas, niños, sacerdotes, e importantes industria presentes en el cermuenachos... Eran las diez y media cuando do el Almirante Cervera Los grupos de el tamen. miles de curiosos, que se habían renovado to barco de guerra se alejaba majestuosajiuenbahía de Santander y cruzaba, en Al duró constantemente, fueron engrosando desde un de la interminable, a la ailtura del Pala- cerca terminar la detenidísima visita, queobjeto vítor de dos horas el Caudillo fue. las nuevo do la mañana, y cerca de las diez, cio de la Magdalena. de una prolongada, ovación al salir para touna muchedumbre de más de 50.000 almas La sensación a bordo, por Ja despedida se apretaba otra vez tras de las Illas de los emocionante y apoteósica, era verdaderamen- mar de nuevo el coche. En el santuarip de la Virgen de Begoña falangistas encargados de abrir calle al paso te gratísima. del Caudillo. Desde la Feria de Muestras, el Generalísimo Franco se dirigió directamente a ja ba Rumbo a Bilbao Despedida triunfal sílica de Nuestra Señora, de Begoña, donde A bordo, ¡a vida es acción intensa, justa y s s rezó una Salve. El numeroso publico que Ha sido- esta separación de Franco, al aletarea, y el barjarse de Santander, el motivo de entusias- dinámica. Cada hombre, a suva desbridando esta. ba estacionado en la carretera para presuave como mo indescriptible más ruidoso de cuantos co, mar rizado y un arrullo, una alta monta- senciar el paso del Caudillo. hV hizo objeto el dfcja atrás hemos presenciado. Toda la cornisa del mue- ña como cascada de apretada espuma, na- durante todo el recorrido de constantesymanide adhesión y entusiasmo, en el lle, los paseos, el borde do Puerto Chico, la vegando cerca de la costa, donde los destruc- festaciones el pórtico altar, Alameda de la Reina Victoria, hasta las m- o- tores siguen protegiendo al cruecro, que ca- sos y ante cariñosos de la basílica, los aplauhomenajes subieron de ximidades del Sardinero, los balcones de las mina en la canal liecha entre los cuatro bar- punto, los a casas todas del muelle y los inverosímiles cos. Silue. tean pueblos y aldeas costeras, y breves obligando a Su Excelencia a detenerse instantes para contestar lugares estratégicos q u e podían servir de de vez en tarde, un velero, a lo lejos, -sacu- maciones de quienes. le vitoreaban. las aclaacomodo al observador que no quería per- da con el vuc lo de un pañuelo o la alegría Al cementerio de Derio der detalle, fueron tomados y asaltados para de un silbato, que nos llega cálido y lejano. contemplar la efigie del JefG del Estado. Es Mediado el día, el barco avista Las Arenas, -Desde aquí, el Generalísimo te dirigió al menester haber vivido estas dos jornadas que aparece a lo lejos pródigamente engala- cementerio, de Derio. en- las afueras de la casantanderinas para comprender la profun- nada. La muchedumbre aplaude con tanto viital vizcaína, donde se ha levantado el moda e íntima gratitud de sta población- y esta calor y entusiasmo que los ecos llegan hasta numento a los Caídos por Dios y por España. provincia hacia su Caudillo. Todos los tre- nosotros. Apenas anclado el Cervera tel EJntró Su Excelencia en el sagrado recinmendos dolores de la Montaña, los de la gue- puerto se destaca la gasolinera, a donde salta to, visitó el monumento y rezó brevemente rra, los de la postguerra y, por fin, los del el Caudillo, con el séquito que le acompaña, ante los mausoleos, marchando seguidamente incendio espantoso que redujo a escombros y llega hasta el muelíe donde va a ser reci- con dirección a San Sebastián. el área más extensa e importante de la ciu- bido triunfalmente. Retorno dad, parecían olvidados o. al menos, paliaLlegada a Las Arenas No han fatigado al Caudillo los rigores de dos; sencillamente por. el bálsamo d e l a p r e día, agitado, de un sol Eenciá. del salvador de la Patria. Otra vez, como ayer, antes de acercarnos a un y áspero, ni ni la dureza viajes por fuerte los Da muchedumbre se contuvo al principio tierra, los destructores han virado ágilmente y por mar. Afra siquiera aparece efusivo tierra ahora y satras de los soldados que presentaban armas ante nuestra proa, y con una esquivada sutil tisfecho y devuelve siempre en la carretera al Caudillo y en derredor d e las autoridades y rápida, que ha llegado hasta el Almirante los saludos de la gente aldeana, que, al bormilitares, locales y provinciales que acudie- Cervera como un bamboleo de caricia, han de de la ruta, los instrumentos de labor todaron a despedir a Franco. Pero cuándo el cambiado de posición, hasta dejar paso libre vía sobre los hombros, extienden el brazo Caudillo salrá la pasarela y estuvo en. la al navio donde llega el Caudillo. para rendirle un homenaje, tanto de adhesión torre de. mando d e l Cervera las gentes El no queda como de respeto y cariño profundos. rompieron la muralla de la fuerza pública e lejos, desembarcadero de las Arenasdel Estado y la canoa donde va el Jefe Varias veces, irrumpieron en el muelle, hasta el borde arbola ahora su guión. Cuando llega a tierra, Generalísimo haen estas rápidas jornadas, el vibrado tan mismo del agua, y allí enronquecieron gri- las autoridades se acercan a darle la bienve- que su emoción le h a salido aprofundamente, los labios y a tando sin cesar y entonando con frecuencia nida, rodeados de un entusiasmo, indescrip- los ojos. Como a. noche, ante los trabajadores el Cara al sol que el propio Franco ru- tible. del mar que fueron a hacerle la, ofrenda del bricó al final con los gritos de rigor. pescado al pie de la escalinata del Club Marítimo de Santander; como hoy, en esa despeEn Bilbao ¡Franco, vuelve! ¡Franco, vuelve! dida apoteósifa ante la borda, del Cervera Rápidamente, cuando un Más tarde: emocionados y exaltados los rren la distancia los coches del séquito reco- co, vuelve! pueblo gritaba con frenesí: ¡Franhasta la capital bilbaína, y el ¡Franco, vuelve... iniles y miles de almas, que engrosaban sin Generalísimo entra, entre una doble fila de no es necesario; porque. Franco Volverá, pero está siempre cesar con nuevos aliemos y centuplicados ím- gentes que le ovacionan con entusiasmo, y con el pueblo trabajador y laborioso para petus, a ¡los himnos nacionales y a los gri- pasa por ¡a Gran Vía, hasta el edificio de la amarlo, ayudarlo y engrandecerlo. -SPECtos d entusiasmo siguió esta fraa? de másDiputación Provincial, donde es solemnemen- TATOR. arriba, con perfecto ritmo, como si estuviera te recibido. perfectamente ensayada, como si saliera de Cincuenta mil gargantas simultáneamente: En la escalinata, las autoridades lo saludan, El Jefe del Estado, a bordo del Almirante ¡Franco: vuelve! ¡Franco: vuelve; ¡Franco: mientras el público aplaude con entusiasmo, Cervera sale para Bilbao, siendo aclavuelve! y en seguida, tras de breve ceremonia, ei GeEl grito, el llamamiento, el vítor, la e. ú- neralísimo saluda a cuantos le rodean. Des- mado con entusiasmo por la muchedumbre 1 lllica y el afán eran todo uno. Eran como una pués, y antp la? ovaciones reioeradas del pú- Santander 11, 4 tarde. Con el mismo ennoble ilusión, una esperanza y un ssntir pro- blico. qu en la calle no cesa de pedir con tusiasmo indescriptible con que el día de fundos que salí ii dol corazón a los labios de insistencia que salsa al gran balcón central, de ayer acogieron los santanderinos la pivrcp. este pueblo mo iiañés, que ia visto a su Can- el Caudillo accede, adelanta unos pasos y cia del Caudillo, se han repetido esta maclillo y le h. i hecho el ofrecimiento iná: i j r. ti- cuando -v araiit; ¡i ¡a barandilla toda la am- ñana las demostraciones de afecto y simpamu que pueden dar ¡OH hombres l c cu Dios plia (íi iin Vía n ua piea, ey un clamor tn- tía del pueblo montañés, que, en masa, acut. us: a; la y ruidoso. y seguridad en el hombre que nos ¿u ¡a. diú al muelle número 1 a despedir a Su Ex La conquista del Caudillo En el Ayuntamiento