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DIARIO ILUSTRADO. AÑO TRI GESI MOTE ROER O. 20 CÉNTIMOS TEATRO ESPAÑOL DIARIO ILUSTRADO: AÑO TR 1 GESIMOTERCERÓ. N. 10.795 m tro poético. Hasta la comedia de costumbre: ¡SEGUNDO CID y aun el saínete, cuando son verdaderamente E L Ci. pocos días, en ún teatro de Madrid, teatro, son poéticos. Góngora ha hecho, sim tí ¡quinto centenario de Jorge Majar iun gran poeta nos ofrecía un noble plemiénte, una obra de teatro, con los ojo: qi e no es lucero, sino constelacíó, rt de intento de restauración de teatro ro- vueltos a la mejor tradición española. luceros. La estirpe manriqueña arranca mántico. En realidad, en esto, se halla la me FRANCISCO DE- COSSIO en el adelantado mayor de León, don Pedro, jor fórmula de continuidad de la dramática éan. meáguado de cuerpo como crecido de española. Larra no supo ver en los albores de nuestro romanticismo lo que éste tenía de im- COSAS DEL LENGUAIE seso de; cuyos cinco hijos sobresalen el poeta Gómez Manrique, famoso corregidor de pulso independiente con relación a los patrones A rapidez con que se suceden, los acon- Toledo, y el Maestre de Santiago, don Rodrique enviaba la moda francesa. Nuestros dratecimientos y el inevitable retraso con g, o, padre: el autor de las Coplas. maturgos del siglo xix encontraban en Espa que se publican. estos artículos son cauña raíces tan profundas y (fuertes, que no ele que ciertas observaciones en ellos conLas letras hermanan con, las, armas; las sa podían arrancarlas ni. con el más vivo es- tenidas hayan perdido, al ver la luz, algo de 1; hazañas, con las estrofas. La lira es aquí como fuerzo de Ja novedad. Cuando don Nicolás oportunidad con que fueron pensadas, aunqui un. salterio. La crónica, como un breviario. Y Bóhl de Faber tradujo, en 1814, las Lecciones esperó si las estrofas del hijo resuenan a través de guarden para de literatura dramática, dé Schlegel, uno de to que. que inspira. su eficacia el propósi cinco siglos, Jas hazañas del padre cstrerhe- las -los apóstoles del romanticismo alemán, no ¿Quién se acuerda yá, por ejemplo, de la cen las crónicas de tres reinados. pudo mellos de echar una ojeada sobreí nuesde Noruega, que valió á- la palabra El, Maestre Rodrigo, como el Cid, trueno tros dramáticos del Siglo de Oro. Eran mo- campañauna popularidad repentina? Entonces 1 fiord en ía guerra y rayo en la victoria, cruza la mentas de gran confusión. En 1928, don. Agus- scrihí -lo que tín Duran publicaba su Discurso sabré Zsueco ha p u e sigue: La lucha por el hierro Castilla de Juan II, de Enrique IV y de los? s o en influjo que ha tenido la critica moderna so- fiord, que otros tescribencirculación- la- palabra Reyes Católicos, con un tropel de lanzas y fjord cón ía orto bre la decadencia del teatro antiguo español. grafía original. ¿Cómo diremos en plural? L ¡atámbores. Martínez de la Rosa, Larra, el Duque dé Ri- Dreócupación de un amable comunicante a estt Este Segundo Cid brazo de hierro y vas restablecen la línea de unidad del teatro respecto níe parece, si no injustificada, un poco alma tan férrea como el brazo, tiene, como español dentro de la moda romántica, y ape- prematura. La, voz noruega tiene. casi el caRuy Díaz, la triple gestadlos moros, los Renas tienen fuerza de contaminación los drarácter de un nombre propio, puesto qué desigmas importados de Francia: la Lucrecia Bor- na un accidente geográfico privativo de la yes, los nobles. Gana a las huestes del Islam, gia, de Víctor Hugo, -y el Antopy, de Dumas. costa occidental de Escandinayia; y si, al paso veinticuatro batallas campa les. Buen vasallo Y es que un poeta español que merezca este qué llevan las cosas, esta región vuelve a su- de mal j señor, se desnatura de Enrique IV, nombre no ¡puede hacer hablar a personajes mirse: pronto en hiperbóreas nebulosidades, como el Cid de Alfonso V i y es su jura en escénicos con- metro y con rima, sin volver desviadas de nuestra preocupación cotidiana Santa Gadea el Seguro de íordes illas los ojos a Lope y a Calderón. Es decir, que, el vocablo fiord quedará relegado, comohasté Pero el T ¿iestre, a impulsos de un impera- entre nosotros, el espíritu circunstancial de ahora, -a los tratados técnicos y a los folletos don escuela fracasa, frente a la fuerza arrolladora de turismo. En otro caso, si tal vocablo llega- tivó esencial, en defensa del- infante rey las de tina unidad estética, y podemos hablar ra a tener uso corriente, no es fácil predecir Alfonso, acomete, con hueste reducida, a de teatro español como de ún proceso con- cuál sería su plural. Club que lleva nías de potentes tropas de don Alvaro de Luna; tinuo, que ni aun en los períodos de mayor un siglo en circulación, no ha conseguido to- asalta y toma fortalezas al marqués de Vidavía un p l u r a l pronunciable; en cambio llena; malbarata su patrimonio para alimen- decadencia se pierde. tar, vestir y armar compañías no recibe, en. lord cOnterminación análoga a la de Las fases decadentes de nuestro teatro se cuenta con un plural eufónico: lores fiord, premio de hazañas, ciudades como. Valencia, La sodan siempre por elementos desarraigados que lución más probable sería la castellanizacióh por falta de conocimiento, y en cierto modo fiordo, que: formaría su plural normalmente. sino aldeas, como Villaf rusia ni sacos con monedas de oro, sino pensiones, muy dupor un impulso de espontaneidad, crean fórLiquidado rápidamente el problema noruemulas provisionales, generalmente simplistas, go, y antes de que el frente occidental fuera dosas, en pliegos cerrados; ni aparatosos va- que halagan más o menos. fácilmente la sen- testigo de las más formidables batallas qué co- sailajes de emires, sino férvidas lealtades de sibilidad del público. El público es necio, dijo noce la Historia, apareció como probable tea- ehetrías. Lope, y, sin embargo, él no. pudo, hacer ne- tro de operaciones el oriente europeo, con los Su hijo se complace en retratarlo de esta cedades; ni proponiéndoselo. Y, esto es alta- codiciados yacimientos de petróleo; y salió a i u e r t e mente aleccionador. Últimamente Ricardo Cal- plaza el vocablo pipeline. -Algún periódico travo ha hecho un recorrido por diversas ciuda- jo una explicación de esta palabra y. hasta un ¡Qué amigo de sus amigos! ¡Qué señor para criados des españolas, sin otro bagaje que teatro clá- croquis geográfico; pero como la mayor parte V parientes! sico y romántico, y el éxito de la excursión de lá Prensa dejó correr el vocaMo sin comen ¡Qué enemigo de enemigos! fue completo. Esto quiere decir, que la línea tario, a estas horas son muchos los lectores ¡Qué Maestre de esforzados del proceso de nuestro teatro no se quiebra que no saben si pipeline es masculino o femey valientes! ni siquiera en los g ustos del público. Pero a nino, si es el nombre de un. territorio, si es Ricardo Calvo, en nuestro tiempo, se le juzga una- tela, (como popeline o un específico Pero en ¡las crónicas de entonces, sus proecomo un especialista. El resto de las compa- contra el reuma (como piperazine ¡Cuan- zas le forjan una escultura en mármol épico. ñías llamadas dramáticas proscriben de, su re- do tan fácil habría sido evitar el barbarismo Y, en los Ciaros varones, de- Pulgar, surge pertorio cuanto huele a un teatro tradicional. yv el desconcierto, subsiguiente! P o r q u e si Don resplandores homérídas: Es Loable pon. esto que. unos artistas jóve- fiord es intraducibie, pipeline ño lo es, puesto nes como Tina Gaseó y Fernando de Grana- que designa algo que estamos hartos de ex- Este caballero (el Maestre) -esculpe el forda vuelvan los ojos hacia el teatro roniántico presar con las palabras cañería, tubería, con- midable, biógrafo- -osó acometer grandes hay aireen su repertorio amable. de comedias ducto, colector, conducción, etc. El vocablo in- zañas. Especialmente escaló una noche -la al uso, con una producción üe un poeta de glés pipeline (pron. paiplain) compuesto de ciudad de Huesear, que. es en ó reino de nuestro tiempo, Manuel de Góngora- El he- pipe tubo y Une línea significa sen- Granada. E como quier que, subiendo el esca. leno, a poco que meditemos en él, tiene. singu- cillaniente línea de tubos tubería y aun- ra los suyos, fueron sentidos de los moros e lar importancia. Representa la revalorización que es cierto que se aplica por antonomasia íx ueron algunos derribados del adarve e feride un repertorio. La llamada comedia realista las grandes conducciones, de muchos kilónie- los eri Ja subida; péró el esfuerzo de este catros de longitud, que proscribió casi absolutamente el verso en el tróleo desde los pozos sirven para llevar el pe- litári se imprimió á la hora- tanto en. lo s sua teatro. Esto, en uñ país como el nuestro, es ción, como la que va delos lugares de distribu- os que, pospuesta la vida y propuasta- la Bakú a ¡verdaderamente -monstruoso, porque equivale eso dejan de ser tuberías. Y si, Batum, no por loria, subieron el muro peleando... a prescindir del teatro más fuerte, vigoroso, tubería de petróleo se quería para o decir una denomi Pospuesta la vida y propuesta la gloría! vario y trascendente que ha dado naci ón nin- nación bi eve jguna. Se quiere hacer creer que el público hoc, como hany específica, pudo formarse ad ¿No es cómo cifra y moté del Maestre, inhecho los portugueses, quienes, ¡repudia este teatro. Nada más lejos de la tornando por modelo acueducto han acuña- mortalizado. en las estrofas e inmortal por i verdad. Se quiere hacer creer que esté teatro do el neologismo oleoducto Todo menos an- derecho propio de sus hazañas? no es un teatro para multitudes, aserta igual- dar pipeline arriba, pipeline abajo, para que se ¿No es su- salterio y su nobiliario, oráculo mente fa lso. i BÍ teatro es el único, arte que novea que ignoramos el significado de tal pala- le capitanes, credo de la Historia y lábaro puede ser de minoría. Su función es esencial- bra, o que no tenemos inventiva para substi- fe la Raza? Anteponer la gloria a la vida, mente pública, y, a tal punto, que. solamente no es el primer mandamiento del caballero? por el reflejo del teatro podemos determinar or ventura, ¿la vida sin gloria, es- vida? ¡ia calidad de una época. Esto, claro está, no tuirla. JULIO CASARES tiene nada que ver cotí la calificación de tea- CRISTÓBAL DE CASTRO (l e la Real Academia Española. H E L