Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
La cosecha futura del aceite puede cifrarse en 500 millones de kilos Faltarán brazos, ganados y arados. De las tiQUezas mayores de España el aceite se sitúa, en la avanzada, ¿Calculáis las posibilidades ide la cosecha d hogaño ¿Tenéis idea de su cuantía? Dado el sugestivo aspecto del. olivar, la ilusión no dejará, e ígafiar. Para el año de gracia de 1940 se cifra, muy posiWlemente, en unos 6 fl 0 rnlllofteíi. de kilos. El doble de la recolección a, ñterlof. Esta va a ser muy grande, Como tío se recuerda en mucho tiempo, Y sin ihaberie podido dar al árbol e ¿socorro de una mediana atención. Los campos de Andalucía se ofrecen des (lumbcadores en la perspectiva. Cuajados de promesa de fruto muy seguro. Al campesino lé gajlta el gozo. Le turba la alegría. La visiótt del Porvenir le estremece Se contento. No va a ver ni brazos, ni ganados, ni arados. Nunca ¡loa campos il mentarott este beneficio desmesurado. PARA GANAR AL SUELO LA RIQUEZA, CABE LA CONCENTRACIÓN GENERAL DE HOMBRES, TRACTORES Y YUNTAS EN EL CAMPO ANDALUZ Los campos ofrecen la promesa de una cosecha pródiga. Los campos están saturados de alegre lozanía. Prestan su colaboración, radiante en esta jornada tnemorabíe del verdor como panorama de i r ¡niavera, único e inefable. No existe tierra visible. No se ve erial. Todo es un precioso tapiz de esmeralda. La- Naturaleza se ha vestido de opulencia. Ha tomado ef traje pomposo de la eran gala (para Ja fecha cercana de transformarse en especié esa gallarda promesa de vegetación exuberante. Campos españoles de fecundo germinar. Tierras de España feraces, en el ancho cosechar Otra vez Dio 3 ha sido demente. Nuevamente ha querido, sobre el seno de 1. a, aflicción, derramar ios caudales de SIL creación. Hinquemos tas rodillas en el suelo. Elevemos la plegaría a los cielos. De k altura ha venido la gracia. H árbol y la planta muestran supujanza. Se cierra la época de las penurias. Se abre el capitulo de Jas eras fructuosas. De las cosechas opimas. De las recolecciones superg- igatttes, El alma se excita y- sin querello nos comunica una suave sensación. Padre Nuestro- Desde los cielos quisiste privilegiar con reitero este viejo solar. A hl bondad celestial k s agua pródigas se vertieron. Y las siembras nacieron a ese influjo paternal. El almendro y el olivar. La vid y el naranjal. E l tna tz. Las legumbres y las frutas. El ár- rozaí. Él trigo y. la oebada. Los tubérculos. Arboles. Plantas. Hierbas, Toda la gala exuberante del agro nacional está poniéndose ett pie para consagrar la inagotable patencia de au fertilidad. ia tregua. Y una vea en En mayo, la movilización de hom- lugar a la actividad inteligente, aellos, desplegar dar ocupación al, arado, a, herir la tierra, a desbres y yuntas. Pero no nos descuidemos, Los momentos na admiten esperas. El ptlazo es JmprorrogB, ble. Sollo dos meses a ¡lo- sumo, abril y mayo. Después seria tarde. Ya no habría lugar. Se perdería esa riqueza. El sol de mayo es fuerte. Quema. La hierba nacida alrededor del ollva ¡r se seca. Se hace wn bloque sarmentoso. No pensemos eñ los incendios. Es época propicia para engendrarse espontáneos. Los mismos cristales de fragmentos de botellas. Una colilla caída al descuido. Un fuego eti el cajnpo con 4 a cantidad dé vegetación- nacida sería de proporciones aterradoras, Y lo mas gra. ve aun. La certeza de no paliarlo con remedios. Ni con dineros. El olivar tarda veinte años eri formarse, en llegar a su máxima producción, La. ¡iecesidad de acudir- prestamente a la defensa de esa maravilla de cosecha, aceitera lo justifica plenamente. La movilización general de hombres, arados y ganados en marcha pronta. La concentración en los campos de Jaén cottw primera etapa de la joi na. da no deja Parapetos de hierbas circundan los olivos. Pero el tiempo no perdamos. Vamos a ganar la cosecha. Su vaíor representa a, lrededor de los 1.500; millones de pesetas. Toda España Jia de levantarse sübita y ufana, La confianza, en su dicha no admite discusión. Preparemos (los aperos, Los tractores en movimiento. Los brazos en seguimiento de esa fortuna venida del cielo. En los campos de Jaén, en donde Ja garra roja dejó cla. vado su estigma, el olivo tiene uha mala compañía. Creció la mala hierba, Enormes parapetos lo circundan. Muy alta. Amenazadora. Caipaz de frustra el copioso rendimiento. Sólo aquella provincia da a España casi la mitad de la producción. Son vaxios cientos de miles de hectáreas necesitadas de da mano cariñosa del cultivo. Escasean los medios personales. Faltan arado lío flay yuntas suficientes Ni tractores eficientes. Las grandes resoluciones deben tomarse radicales. ¿Queremos para Eapaña los quinientos millondfe de kilos? ¿Los mil quinientos millones dé pesetas? Nada, nada, a lo sustanciail. Una ccmcentraciótt general de tra toues, yuntas, arados y hombres en los campos andaluces y españoles. El dinero, el bienestar está al alcance de la mano. brozarla de las vegetaciones nacidas, nocivas a la existencia del fruto. Esta esla gran acción En ella, se encierra el secreto del seguro éxito de la cosecha. La nueva modalidad sindical es certera. El Sindicato Nacional del Olivo viene a la vida social bajo los mejores auspicios. Su entrada en la Organiaaelón general trae aparejado anchas posibilidades de provechosa gestión. El nuevo sistema, instituido pata el desenvolvimiento de la vida nacional, abre crecientes horizontes y permite abrigar toda suerte de confianzas en la función sindical. Por su sola gestión, upa entidad corporativa, no puede humanamente hacer frente a un problema de taü magnitud. No es suficiente Ha buena voluntad. El deseo de acertar se esteriliza ante el contraste cov 4 a realida- d. Esta es cruda, Pero no pa. ra. dejarse arrebatar por el pesimismo. Hay soluciones. Vías asequibles para llegar a los términos Nunca debemos perder la esperanza, La cosecha, como jamás pudimos soñar. España tiene a su vista una promesa de cosecha como jámi a pudimos soñar. La m edia anual ha venido dando sobre 850 millones de kilos. La perspectiva de ahora permite estipular en unos 500. Veamos si no existen razones para mostrarse jubilosos y tener fe ciega en e. 1 porvenir. La cosecha de aceituna espera. El instante es de un- interés trascendental Vamos a ganarla, y vamos a aumentar Ja reserva del país cott esa ventura bendita venida de arriba. Habrá recursos, yuntas, aperos... Al cerrar ésta informiftetón, llega a nosotros una grata noticia. El ministro de Agricultura, t Joaquín Benjumea, interesadísima en la adecuada solución de este problema, ha acudido con medidas rápidas. Ha librado un crédito dé dos millones de pesetas para la adquisición de yuntas con destino a los campesinos. El reembolso de esta cantidad se hará en el plazo de seta años y in gravarlo ningún interés. Activa, además, las operaciones del Crédito Agrteola en las- distintas modalidades de este servicio. Y ha dispuesto la salida para los campos de Jaén de tractores, como av n eada dé otros elementos colaboradores en la resolución del palpitante problema, Bl ministro, con la prestación de su ayuda, da animó, infunde, en los campesinos, la esperanza redentora en este momento crítico del catmpo. Manuel BEBÍ BtlENDlA Tarda el olivo eii crecer. Velut dflos para ponerse eti pleno rendimiento. Pero después, su vida se hace larga, de varios siglos. Precioso ejemplar andaluz de trescientos años. I