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la esquina estuve yo con María Walewska uña tarde de agosto, discurriendo, tristemente, sobre Polonia. Y allí enfrente, está el monumento a Anita Garibaldi. Y a la iz x quierda, la Tr. initá dei Monti llena de flores Entreacto de paz inician hoy la y. deirecuerdos dannunzianos. Y a lo lejos, ¡Eh, cuidado! El que quiera, leer de poel Ayentino, constante invitación a la huida. lítica o de guerra, que salte a otra columna. Pero la S e m a n a d e nocedor un encuentro rompedel soledad. CoAquí hay sol y se pasea uno a cuerpo gentil y de la procedencia cronista, un las sirenas se permiten anunciar a las gencorles y reíales viejo amigo rompe con mis deseos de holtes lio la incursión de aviones enemigos, gar unas horas, alejado física y moralmente correspondientes a este sino- el mediodía cálido que acerca el apetide la actual contienda. Es como la. venganto y plantea a. paladar la proximidad de un za de. los tordos que escupían perdigones en rnes. Le interesa verlos. almuerzo. Aquí- ¿he dicho que estoy por el plato. Hay que hablar de guerra subunas horas en Roma? ni siquiera ía pluma marina y de la Siegfried y de Varsovia, en se fatiga en tristes actuales menesteres y un ambiente soleado, que se ríe de todas esse permite volver a jugar con las palabras y a nadie- -el regalo que el oído puede darse tas cosas. Tras unos minutos de minucioso con la tinta como en las mejores épocas de oyendo unas napolitanas, compuestas en es- interrogatorio, la soledad se recupera. Y, calma absoluta. cenarios pacíficos, donde no puede sospe- con. ella, la posibilidad de olvidarse que los Por éso el lector de actualidades puede charse que los hombres sean capaces de ba- hombres de aquí y de allá esperan este mis ¿dejar de lado esta página de diario que no tirse en un mundo que ha hecho regiones mo i- sol que nos calienta para centrar dispresenta sino la vulgar felicidad de un co- como la Campania. (Los tordos tiemblan en- paros o para iniciar los ntaqües. rresponsal en unas horas- de plácida holgan- tre los dientes ante la música que les re- Nunca, como hoy. se llenará a gusto ía hoja za. Ahora, el que como el enviado especial cuerda a San Michele y, en venganza de del diario del. enviado especial en país de busqfce un oasis a la inquietud, que se venga nuestro crimen, dejan caer sobre el plato dos guerra. Acaso las palabras escritas tengan conmigo y, por unos momentos, sentirá el perdigones, que son como la presencia de poco éxito. Acaso la jornada pacífica proporamable recuerdo de. días y horas ya lejanas, la guerra en es te fácil delicioso escenario cioné pocos temas interesantes a un público por desgracia. de paz. en expectación- bélica. Pero, qué importa Y, por, de pronto, vayamos a una buena La oficina del estómago satisfecha, hay todo esto al lado de las horas vividas en paz Tratioria y encarguemos; laixqmida. olvidán- que aprovechar el tiempo e incumpliendo, el. y en gracia de Dios, en medio de hombres donosde; racionamientos y de cartas de car- refrán latino que, tras la comida, pide siesta, que no se hacen la guerra. ne. Ifa sólo el parí blancoÍy. él: blanco vino los. pies HOS llevan hacia- Vilfe íB. orghese, La lioja del diario ya va para sufin, y. sólo de F rascati ponen el gozo en el cuerpo. ¡Ahí llena de verde y de sol. Un vendedor de pe- queda- por escribir un remordimiento. Que es nada! Alcachofas en aceite, que es aceite 1 riódicos pretende un segundo alterar nues- el viejo médico de Anacapri nos perdone y 1 mediterráneo y neutral. Y luego, macarro- tra paradisíaca digestión con el anuncio de que nos perdonen los propíos animales. Cuan. nes estofados, que son una delicia. Y, final- la modificación del Gobierno en Italia. Una do Ja pluma en la noche enífada, llena ápre- V mente, para no ser infieles en. un ápice al medalla de oro en España- -entreoímos- -va suradamente esta hoja, sóbrenla conciencia panorama, amargos tordos con el pico lleno a la Secretaría del Partido. Alfieri es em- pesa una falta. Que sólo- atenúa unaconvicaún de mordiscos de oliva. Come poco y bajador. Yo, que escondo en pudoroso incóg- ción si el menú hubiera sido el de la noche, cena más poco... Que don Miguel nos per- nito mi periodística condición, rehuso el en él no hubieran figurado tordos. done. Seguramente él, como soldado, nos diario. Más tarde, será tiempo. Ahora, no. Que el único plomo que el día nos trajo da bula en épocas de guerra. Aquí es bello no saber nada. O saber cosas venía de su carne amarga. -Por otra parte, ya sólo resta un poco de viejas. Paseo por una calle del. jardín que JOSÉ A. GIMÉNEZ ARNAU. fruta, llena de color, para la vista y de vita- lleva el nombre de Madame Letizia, madre Con exclusiva para ABC. minas para la sangre quemada por discur- del Emperador. Ya allá, en la Galería, está sos y. visiones de guerra. Y- -esto no ofende el mármol de Paolina. Y en. aquel banco de Roma, DIARIO DE UN ENVIADO ESPECIAL Sedlenas i iiEs una preciosidad! Esta esciamación se escapa involuntariamente cuando se ve una carita de ángel aureolada por (a luz de JU cabellos rubios. Simpáticas mamas, poner -vuestros nenes los cabellos claros es sencillísimo; basta dar en su pelito una fracción de CAMOMILA í INTEA una vez a la semana para dejar un rubio. encantador sin ensuciar nada, pues C A M O M I LA INTjj- A oo un tinte ni cosa parecida. Sólo es fi eg ¿jof; vegetal obtenido de M a n zanilla saleotíípwliYada especialmente, lamosa en todo efcrfjwaíndo y acreditadísima por su bóncfáci y magnífico resultado. La encuentra en todas las Perlumerías, en dos íaínaños de ráseos. 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