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DIARÍIO ILUSTRADO AÑO TRI GES 1 MOSEGUNDO, N, 10.558 SOLDAD 1 TOS DE PLOMO LOS ¿Quién hubiese adivinado que la confección de juguetes llegaría a ser un día una de las principales industrias de guerra del mundo? Pues ahí tienen ustedes a Inglaterra fabricando día y noche soldaditos de plomo para derrotar a Alemania. La cosa es como. sigue. Inglaterra, con. vencida de que en esta partida no hay más triunfo que el de oros, se propone asfixiar económicamente a Alemania por dos procedimientos complementarios: uno, pujando en el mercado internacional todas aquellas mercancías de que Alemania esté más necesitada y quitándoselas de las manos a su enemiga aunque tenga que pagar por ellas el doblé o él triple de su verdadero valor, y otro, sustituyendo con artículos de fabricación inglesa todos los artículos de exportación ale- manes y ofreciéndoselos a los clientes del Reich con el margen de crédito y el margen de pérdida que hagan falta. El objeto es que Alemania se quede a la vez sin clientes y sin proveedores, aun en aquellos pocos países que, a pesar del. bloqueo marítimo, siguen todavía en. comunicación con ella, y que, imposibilitada tanto de comprar como de vender fuera de sus fronteras por valor de un simple marco, se vea reducida a vivir únicamente de su propia sustancia. Clara qué esta táctica no deja de tener sus peligros, y yo he visto más de una vez a un. millonario- que, habiéndose propuesto arruftiaiÉ k- iúerza cié dinerosa un hombre de posición modesta, se quedó en mitad de Ja calle mientras, el otro seguía, en su casita; pero no es mi propósito ahora el discutir la táctica. de los ingleses ni la de nadie, y a lo único que voy es a hablar de los soldaditos de plomo. Ya se sabe, que Alemania ha sido siempre un país de soldados: unos de carne, tan erguidos, tan apuestos, tan disciplinados y tan impasibles, ante el enemigo, que pare- cían de ¡plomo, y otros de plomo, tan bien, hechos, -tan bien, dibujados, con tanta expresión en: sus rostros y. tanta vida en sus actitudes, qüe parecían de carne. Estos últimos se producían, principalmente éti -Ntiremlerg y todo el mundo ha jugado y se ha ilusionado con ellos. Todo el mundo humano- -usted, amifo lector, y- yo y quien- quiera que haya sido niño alguna vez- -y todo el mundo geográfico: Europa, América, África, Asia, Oceanía... Los soldaditos de plomo, constituían. una de las principales industrias alemana de exportación, y de aquí el que Inglaterra, decidida a dejar a Alemania sin mercados, se ponga a ¿fabricarlos ahora- ¡Vivir para ver! Desde luego, yo no hubiese podido adivinar nunca que la guerra imás grande de todos Jos tiempos- -una guerra que cuesta de. quince a veinte millones diarios de libras esterlinas, y que, a poco que se, prolongue, arruinará completamente al mundo- -iba a hacerse únicamente con soldaditosV. dc plomo, -y quien dice de plojno, dice. -de estaño, cíe madera, ele cinc o fie hojalde lata. No. Yo no hubiese podido adivinar nunca, que. llegado el momento, los soldados de, verdad iban a hacer una guerra, de- mentirijillas mientras. los soldados de méntirijilia harían la guena de verdad. Uno cuenta, siempre con las soipresas (del Destino, pero, en esta ocasión no irre extrañaría que el Destino hubiere c u o en sus propias redes y se hub cía deiado a. si jjmsmp. epmpktaméíue e tupefacto JULIO CAMBA: DIARIO Ií DO. ANO TRIGESI MOSEGÚN DO. N 10.558 m Hoy, el oficio de pueblo pequeño se ha hecho sumamente difícil. No diré que todos los pueblos pequeños se hallen hoy temblando de miedo, porque entre ellos los hay muy varoniles, pero están poseídos de una justificada y dramática angustia. Casi repentinamente se ha extendido por Europa la teoría de que las naciones tienen que ser necesariamente grandes, a costa, como es lógico, de las, naciones pequeñas- ¿Pero por qué no ha de haber pueblos pequeños? Europa ha respetado, durante siglos ia independencia de Suiza, de Dinamarca, de Luxemburgo y- aun la de Andorra, cuando sobre la idea de la conveniencia privaba Ja idea de que es. forzoso respetar los tratados y la legal personalidad de los demás. Europa. ha conocido épocas, como la del siglo xix, en que se respetaba, el de- recrío de ios otros como algo inviolable; hoy nos encontramos en un momento en que parece que la civilización no puede desenvolverse sino a impulso de la yiobncia y el expolio. ¿Por qué no lia de haber pueblos pequeños? ¿Qué molestias ha causado Suiza a la Humanidad? ¿No. ha- realizado Portugal insignes acciones? ¿No debe a Bélgica la cultura grandes obras? Actualmente hay como una fascinación por las grandes concentraciones nacionales. del tipo de Asiria o Babilonia; pero todos sabemos que el sistema babilónico no ha sido el más favorable a una intensa y fina civilización. En cambio sabemo s que la cultura humana no ha alcanzado un nivel más alto que cuando la nación de Atenas no tenía en junto- medio millón de habitantes, y cuando la Florencia del siglo xv no albergaba más de 300.000 almas. La misma Roma, a mi juicio, fue más admirable cuando se estaba haciendo que cuando: se desparramó en una extensión que llevaba dentro la de; bilidad. Todo lo que hay de bello y de profundo en la Edad. Media se debe a su sentido de la diversidad; diversidad inagotable que sólo se detiene ante la uniformidad y universidad de la disciplina cristiana. La Edad Media está lejos de nosotros y no podemos regresar a ella; pero el mundo había aceptado, una norma política basada en el respeto al derecho de los otros; una norma que se basaba en el honor, si no siempre leal, lo suficiente para conservar un cierto equilibrio, y, sobre todo, una decencia en las formas y los procedimientos. A esa norma de la decencia ha sustituido, la política del ci nismo. Y el ejemplo más indignante dé. la; indecencia lo ha dado, fiel a su misión, el comunismo ruso. Y como si el. mundo no tuvi- era ya bastantes, conflictos: y. preocupaciones, ahora viene Rusia a plantear el problema, de su intervención en la política de Europa. ¿Qué se hace con Rusia? Una vez que ha visto abiertas las puertas, de Euro- pa y que le ha tomado gusto- a 1 a expoliación, ¿cómo se podrá hacerle iVolvér. a su estepa? ¿Que muerte le espera a la civíUza iorí occidental si la Ru ia soviética, tíon stt amotahdad con su cinismo y con sus cnoimc masas, msi te en mezclai e en la vida actAa de Luí opa Josi. M u u SALAVERRIA PUEBLOS PE- POR CUATRO VERSOS En amabilísima carta abierta, que en este QUEÑOS mismo diario me dirige, retíanla e r conde de Casal, para su ilustre antepasado el co- V mendador Juan de Escrivá, la paternidad de la famosa redondilla, Ven, muerte tan escon di- da, etc. y tiene sobrada razón, pues te asistían, a más de la fuente 4 e Fjtzmauriee Kelly, por él citada, otras muchísimas, que, por ayuda generosa de quien sabe a ciencia cier- ta, han llegado a mí en estos días según ya lo esperaba. De todas ellas pláceme referir- ms a una muy documentada, con que me fa- í vosecé el ilustre crítico teatral don Lui- s Arau jo- Costa, hombre de copiosa y as erudición, y según éí y en esta forma; Ven, muerte tan escondida, ctue no te sienta conmigo, porque el placer de contigo no me torne a dar la vida. Viene corno del citado comendador. EscrU. vá en ia edición valenciana de 15.11 del Can- cionero General, de Hernando del Castillo Recuérdame más, el sabio y memorioso don Luis, y esto es que Cervantes lo cita también en sU forma más conocida, con las variantes de los versos segundo y tercero, en el capí- tulo XXXVIII de la segunda parte del Quijote, pero no tomándolos del Cancionero- d l Castillo, sino del Romancero General de 1614, y que esta misma, redondilla la glosa; Lope de Vega en sus Rimas Sacras y la hace cantar Calderón en El Te traca de 3 erusalé. n y, a fuer de hombre escrupuloso y exacto, el maestro Arau jo- Costa remíteme a las fuentes de estos datos, que son Menéndez y Peíayo, Historia de la Poesía, Castellana en la Edad Media, Victoriano Suárez, Madrid, 1916, tomo III, páginas 163 y 165, y. Rodrí- guez Marín, Nueva edición crítica del Qui jote Madrid, 1928, tomo V, pág- na 270 Más cartas particulares han llegado sin firma, y una de don Juan. Domínguez Berrueta, de Salamanca, que encuéntralos cuatro versos famosos en El mayor monstruo, los celos, de Calderón, y mi querido amigo y compañero, el ilustre, escritor don Francisco de Gossío, háceme; ss. ber que la redondilla en cuestión se encuentra también en El Mágico prodigioso, del. mismo autor, y sin negarme que, acaso de su puño y letra, la hubiera escrito también la doctora de Ávila esta, conforme- conmigo en no atnbuir e la maternidad, eri este caso sena maternidad, de dichos versos ya incordiados al acervo popular. Cuando yo dije haberlos hallado en Eco y Narciso, de Calderón, como otros en mas comedias suyas, no le atribuí la paternidad al autor de La ave r i guada qu pelillos y hubierj famosa de AIol partout oA ja le s sueno, -mies es cósase paraba en r sma la frase xnds ton bi- en la qu pretendía justificarse de habci cop: del Pudant joué, de- Gyranó- dc Bei c ac algunas escena que intercaló en u lo 11 botes de Scapi aallque el repí c id ¿d l gran autoi fiat í también tei ía la. manga ancha pata gíi rdarse lo ajeno, esté más en su punto convertido en el prcr. ds, con que- ha fcasailo, directa y cínicamente, a la posteridad. Y con esto, r gota do el tema y las, cosas en su pujito, sólo me Astfe- ágrailícer tanto auxilio ai- mis curiosos lectores y ofrecer al- cond íie Casaf. kfs tan ilustre progenie ¿tris. tocrática y poética, las seguridades de mi consideración, niás distinguida.