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iLos ternas de los premios nacionales; del p ericdisrnp Francisco Franco y guando ya es amplio eí lioi zonte de nues José Antonio Primo de Rivera para tr; á; vida; y nos asomamos a él, nos parece esté año de 1939 son, respectivamente, que estamos acodados a un balcón frente a África y Política exterior una lejanía de brumas, sin sol sobre los colóles confusos. Y- creemos que las mismas nieblas del paisaje se nos entran en la garganta como un soplo áspero y nos humedéceselos, ojos. N, q hay recuerdos amalles de lo vdías lejanos, porqué los de malas- venturas nos vuelven a herir, con pu ales tan afi dos como aquellos que se nos clavaron oliera; y lo que fue embriaguez y se hizo. ya yieja, da con mayor frecuencia, en acidez qu en viao. generoso. Fodo es triste y nebuloso en la- lejanía, y lasjfeosa; guardan, aun las de apariencia más acaramelada y grata, un fondo de- amargura jífue nos estalla en la boca al final de su gusto; pero yo me esfuerzo en imaginarme có $io han de ser los recuerdos de los que, al Éienos en los signoo exteriores, no han sidB nunca felices y, al cabo de su vida, no tiepen ni balcón sobre horizonte alguno, pues ¡se les hicieron tan tenebrosas y estre- chas sus horas, que ya se aparecen como cárcel o cura y- prisión de la más leve esperan- za. p, v no es de las que vuelan hacia lo éter- no Yo me esfuerzo en imaginármelo y sien- to una coi fusa angustia, surtía de otras an- gústias dispares, ya lejanas. Y si aquellos que llegaron a este punto de su vida, rota y fracasada, unen a tanta amargura la mayor de considerar injusto. el trato y juicio de los hombres, pienso que ¡ya casi es olor: de santidad en ellos el esbozo, entre sus labios, de una leye sonrisa sin ironía. Para estos pensamientos tristes, han sido fuente caudal las palabras de un buen amigó; que me recuerda la existencia; azarosa y la miseria en la vieja edad; de un; gran escritor, a quien nadie hizo caso nunca, y cuyos libros; de más alto interés y más pura calidad que; muchos otros aupados por la fama y- el, crédito del vulgo, sé vendieron en baratillos, apenas aparecida la edición; o ni siquiera, esto, y todo quedó en el leve reclamo- de esa. rela- ción de fracasos que constituye... el catálogo ofrecido por una librería dé lance. E 1 nombre de: Ciro Bayo se ha quedado, tím ¡dó y cansado, en la lejanía de dos generaciones a ti ás; apenas si fue conocido por, los hombres de la nuestra, y es absolutamente; ignorado por los mozos que vuelven ahora, coronada su frente. de- laureles, de la mas hazañosa. de nuestras empresas heroicas. Y; sin; embargo, Ciro Bayo, bohemio e incán saí le ¿viajero, dejó sus impresiones en ¡páginas encantadoras; dignas de colocarse- aliado de las que ya quedaron clavadas en; la; literatura de nuestros, siglos msjores. De tiempo en, tiempo, alguno de los; innümerábies peregrinos y trotamundos heroicos o geniales- que salieron de España para medir la tierra: con sus pasos, nos dejó- la. de! ¡cicsa: her. encia; de susívimpresiones; y- eiT un siglo es, Pero Tafur; en otro, Torres Vj- llarroel, y, más cerca de nosotros, este Ciro Bayo. Acaso un día se le haga justicia al escritor y plaza a sus recuerdos; pero en tonces Ya será él mismo memoria. Más a todo ello une Ciro Baiyo un título que tiene un dejo, romántico y nos hace pen sar, con una deliciosa angustia, en el bué; a tiempo de los balcones perfumados de rosas, tras las que se desmayaba una mano. blanca sobre el lienzo; deLbastidor. Ciro Bayo faé cadete carlista y sifl- iayalgúh lindó mote que despierte nuestra envidia, ninguno como. éste, tan sonoro y oloroso a devoción y sacrificio. ¡Cadete Carlista! Y tiene más- sabor y gracia de antaño que si hubiesen adornado las bocamangas de su zamarra ga. lones y entorchados. Ahora, con otros tres viejos artistas- -c ua. tro en total que alberga el Instituo Cervan- tes- -sufre privaciones; y unen el dolor m terial a tanta pena y amargura como habrán; ido dejando tras ellos a su paso por los días. y los caminos. Anda mal el engranaje de esta piadosa institución, con carraspeos y ruidos de reloj viejo; pero yo pido para este gran escritor- -gran, escritor aunque les pese a la Fama y a la Fortuna- yo ruego para e l Cadete Carlista que. recorrió el Maestrazgo, con las huestes de Dorregare que alguien- i se interese por él y sus tres compañeros de asilo, para que al asomarse al balcón, frente a la lejanía ae sus infinitos recuerdos, quier, bre un último- rayo de sol o- de luna las b- ru- mas que lo ensombrecen. V. MARIANO TOMAS j temen aclarar sus cabellos pot si llaman la atención r CAMOMILA INTE A MEZCLADA CON AGUA DE COLONIA, los aclara solo un poco na ligera tonalidad cas- tañó qu e disimula los años y favorece mucho, pasando inadvertidas las carias prematuras, Nadie nofará más que, verla a Vd, más joven y rnás bella? Desconfíe de innrfadones. Pida siempre e! pfodudo de ioda confianza, Tn r- Tr